Martirologio 25 de marzo

ELOGIOS DEL 25 DE MARZO

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 25 de marzo

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato.

1. Solemnidad de la Anunciación del Señor. Cuando, en la ciudad de Nazaret, el ángel del Señor anunció a María: «Concebirás y darás a luz un hijo, y se llamará Hijo del Altísimo», María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y así, llegada la plenitud de los tiempos, el que era antes de los siglos el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, por obra del Espíritu Santo se encarnó en María, la Virgen, y se hizo hombre.

2. Conmemoración del santo ladrón, que en la cruz reconoció a Cristo, y de Él mereció oír: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso». (s. I)

3. En Nicomedia, en la actual Turquía, san Dula, mártir. (s. inc.)

4. En Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, san Quirino, mártir. (s. inc.)

5. En Tesalónica, ciudad de Macedonia, en la Grecia actual, santa Matrona, mártir, que, siendo esclava de una hebrea, mientras daba culto secretamente a Cristo, fue descubierta por su señora y castigada con muchos suplicios. Finalmente, condenada a muerte, confesando  su fe en Cristo, entregó a Dios su espíritu incorrupto. (s. inc.)

6. En Milán, en la región hoy italiana de Transpadana, san Mona, obispo. (c. 300)

7. En la isla de Indre, cerca de Nantes, en Francia, san Hermelando, quien, después de servir en la corte real, se hizo monje del monasterio de Fontenelle y finalmente fue designado primer abad del lugar. (c. 720)

8*. En Mammola, cerca de Gerace, en Calabria, en la actual Italia, san Nicodemo, eremita, que fue maestro de vida monástica, célebre por la austeridad y por sus virtudes. (990)

9. En Sázava, en Bohemia, hoy Chequia, san Procopio, que, dejando mujer e hijo, abrazó la vida eremítica y después fundó en aquel lugar un monasterio que presidió él mismo, donde celebraba las divinas alabanzas en rito griego y en lengua eslava. (1053)

10*. En Schaffhausen, en Suabia, en la actual Alemania, beato Everado, que, siendo conde de Nellenburg, abrazó la vida monástica en el cenobio de Todos los Santos (Allerheiligen), construido con su esfuerzo. (1078)

11*. Junto a Costacciaro, en la región italiana de Umbría, beato Tomás, ermitaño, que durante sesenta y cinco años practicó la vida anacoreta y enseñó a otros a vivirla. (1337)

12. En York, en Inglaterra, santa Margarita Clitherow, mártir, que, con el consentimiento de su marido, abrazó la fe católica, en la que educó también a sus hijos, y se preocupó de ocultar en su casa a sacerdotes que eran perseguidos, por cuyo motivo fue detenida varias veces durante el reinado de Isabel I. Finalmente, y tras rehusar que su causa fuese llevada ante el tribunal, para que los ánimos de los consejeros del juez no cargasen con la responsabilidad de su sentencia a muerte, por su fe en Cristo fue asfixiada bajo un gran peso hasta morir. (1586)

13*. En Winchester, también en Inglaterra, beato Jacobo Bird, mártir, que en tiempo de la misma reina Isabel I, a los diecinueve años de edad, convertido desde poco tiempo antes al catolicismo, rechazó participar en una liturgia herética, por lo cual mereció llegar a la celebración del culto celestial. (1592)

14. En el Montefiascone, lugar de Toscana, en Italia, santa Lucía Filippini, fundadora del Instituto de Maestras Pías, para promover la enseñanza cristiana de jóvenes y mujeres, especialmente las carentes de recursos. (1732)

15*. En Roma, junto a San pablo, en la vía Ostiense, beato Plácido Riccardi, presbítero de la Orden de San Benito, quien, a pesar de sentirse afectado por fiebres continuas, enfermedades y parálisis, abrazó incansablemente la observancia de la Regla y la oración. (1915)

16*. En el lugar de Chervonohrad, junto a Lwiw, en Ucrania, beata Josafata (Miguelina) Hordáshevska, virgen, que fundó el Instituto de Hermanas Esclavas de María Inmaculada, y se dedicó a hacer el bien donde fuese mayor la necesidad. (1919)

17*. En la ciudad de Majdanek, en Polonia, beato Emiliano Kovc, presbítero y mártir, que durante la ocupación militar de su patria por un régimen hostil fue deportado a un campo de concentración, donde, por el combate de la fe, alcanzó la vida eterna. (1944)

18*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a la ciudad de Munich, en Alemania, beato Hilario Januszewski, presbítero de la Orden de los Carmelitas Descalzos y mártir, que, en tiempo de guerra, por confesar a Cristo fue deportado desde Polonia a esta cárcel, donde falleció contagiado del tifus por asistir a los enfermos, dejando un hermoso testimonio de fe y caridad. (1945)

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.