Meditación – La Anunciación del Señor

Hoy es miércoles, solemnidad de la Anunciación del Señor.

La lectura de hoy es del evangelio de Lucas (Lc 1, 26-38):

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».

María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.

Hoy, en el «alégrate, llena de gracia» (Lc 1,28) oímos por primera vez el nombre de la Madre de Dios: María (segunda frase del arcángel Gabriel). Ella tiene la plenitud de la gracia y de los dones. Se llama así: «keharitoméne», «llena de gracia» (saludo del Ángel).

Quizás con 15 años y sola, María tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad. San Bernardo suplicaba: «Se te ofrece el precio de nuestra Redención. Seremos liberados inmediatamente, si tú dices sí. Todo el orbe está a tus pies esperando tu respuesta. Di tu palabra y engendra la Palabra Eterna». Dios espera una respuesta libre, y «La llena de gracia», representando a todos los necesitados de Redención, responde: «génoitó», hágase! Desde hoy ha quedado María libremente unida a la Obra de su Hijo, hoy comienza su Mediación. Desde hoy es Madre de los que son uno en Cristo (cf. Gal 3,28).

Benedicto XVI decía en un interview: «[Quisiera] despertar el ánimo de atreverse a decisiones para siempre: sólo ellas posibilitan crecer e ir adelante, lo grande en la vida; no destruyen la libertad, sino que posibilitan la orientación correcta. Tomar este riesgo —el salto a lo decisivo— y con ello aceptar la vida por entero, esto es lo que desearía trasmitir». María: ¡he aquí un ejemplo!

Tampoco San José queda al margen de los planes de Dios: él tiene que aceptar recibir a su esposa y dar nombre al Niño (cf. Mt 1,20s): Jesua, «el Señor salva». Y lo hace. ¡Otro ejemplo!

La Anunciación revela también a la Trinidad: el Padre envía al Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo. Y la lglesia canta: «La Palabra Eterna toma hoy carne por nosotros». Su obra redentora —Navidad, Viernes Santo, Pascua— está presente en esta semilla. Él es Emmanuel, «Dios con nosotros» (Is 7,15). ¡Alégrate humanidad!

Las fiestas de San José y de la Anunciación nos prepararan admirablemente para celebrar los Misterios Pascuales.

Dr. Johannes VILAR

Martirologio 25 de marzo

ELOGIOS DEL 25 DE MARZO

Solemnidad de la Anunciación del Señor. Cuando en la ciudad de Nazaret el ángel del Señor anunció a María: «Concebirás y darás a luz un hijo, y se llamará Hijo del Altísimo». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y así, llegada la plenitud de los tiempos, el que desde antes de los siglos era el Unigénito Hijo de Dios, por nosotros los hombres y por nuestra salvación, por obra del Espíritu Santo, se encarnó en María, la Virgen, y se hizo hombre.

2. Conmemoración del santo ladrón, que en la cruz reconoció a Cristoy de Él mereció oír: «Hoy estarás conmigo en el Paraíso». (s. I)

3. En Nicomedia, en la actual Turquía, san Dula, mártir. (s. inc.)

4. En Roma, en el cementerio de Ponciano, en la vía Portuense, san Quirino, mártir.(s. inc.)

5. En Tesalónica, ciudad de Macedonia, en la Grecia actual, santa Matrona, mártir, que, siendo esclava de una hebrea, mientras daba culto secretamente a Cristo, fue descubierta por su señora y castigada con muchos suplicios. Finalmente, condenada a muerte, confesando su fe en Cristo, entregó a Dios su espíritu incorrupto. (s. inc.)

6. En Milán, en la región italiana de Transpadana, san Mona, obispo.(c. 300)

7. En la isla de Indre, cerca de Nantes, en Francia, san Hermelando, quien, después de servir en la corte real, se hizo monje del monasterio de Fontenelle y finalmente fue designado primer abad del lugar. (c. 720)

8*. En Mammola, cerca de Gerace, en Calabria, en la actual Italia, san Nicodemo, eremita, que fue maestro de vida monástica, célebre por la austeridad y por sus virtudes. (990)

9. En Sázava, en Bohemia, hoy Chequia,san Procopio, que, dejando mujer e hijo, abrazó la vida eremítica, y después fundó en aquel lugar un monasterio que presidió él mismo, donde celebraba las divinas alabanzas en rito griego y en lengua eslava. (1053)

10*. En Schaffhausen, ciudad de Suabia, en la actual Alemania, beato Everado, que, siendo conde de Nellenburg, abrazó la vida monástica en el cenobio de Todos los Santos (Allerheiligen), construido con su esfuerzo. (1078)

11*. Junto a Costacciaro, en la región italiano de Umbría, beato Tomás, ermitaño, que durante sesenta y cinco años practicó la vida de anacoreta y enseñó a otros a vivirla. (1337)

12. En York, en Inglaterra,santa Margarita Clitherow, mártir, que, con el consentimiento de su marido, abrazó la fe católica, en la que educó también a sus hijos, y se preocupó de ocultar en su casa a sacerdotes que eran perseguidos, por cuyo motivo fue detenida varias veces durante el reinado de Isabel I. Finalmente, y tras rehusar que su causa fuese llevada ante el tribunal, para que los ánimos de los consejeros del juez no cargasen con la responsabilidad de su sentencia a muerte, por su fe en Cristo fue asfixiada bajo un enorme peso hasta morir. (1586)

13*. En Winchester, también en Inglaterra, beato Jacobo Bird, mártir, que en tiempo de la misma reina Isabel I, a los diecinueve años de edad, convertido desde poco tiempo antes al catolicismo, rechazó participar en una liturgia herética, por lo cual mereció llegar a la celebración del culto celestial. (1592)

14. En Montefiascone, lugar de Toscana, en Italia,santa Lucía Filippini, fundadora del Instituto de Maestras Pías, para promover la enseñanza cristiana de jóvenes y mujeres, especialmente las carentes de recursos. (1732)

15*. En Roma, junto a San Pablo, en la vía Ostiense, beato Plácido Riccardi, presbítero de la Orden de San Benito, quien, a pesar de sentirse afectado por fiebres continuas, enfermedades y parálisis, abrazó incansablemente la observancia de la Regla y la oración. (1915)

16*. En el lugar de Chervonohrad, junto a Lwiw, en Ucrania, beata Josafata (Miguelina) Hordáshevska, virgen, que fundó el Instituto de Hermanas Esclavas de María Inmaculada y se dedicó a hacer el bien donde fuese mayor la necesidad. (1919)

17*. En la ciudad de Majdanek, en Polonia, beato Emiliano Kovc, presbítero y mártir, que durante la ocupación militar de su patria por un régimen hostil fue deportado a un campo de concentración, donde, por el combate de la fe, alcanzó la vida eterna. (1944)

18*. En el campo de concentración de Dachau, cercano a la ciudad de Munich, en Alemania, beato Hilario Januszewski, presbítero de la Orden de Carmelitas Descalzos y mártir, que, en tiempo de guerra, por confesar a Cristo, fue deportado desde Polonia a esta cárcel, donde falleció contagiado del tifus por asistir a los enfermos, dejando un hermoso testimonio de fe y caridad. (1945)

– Beata María Rosa (Margarita) Flesch (Niederwenigern, Alemania 1826-1906). Religiosa y fundadora de las Religiosas Franciscanas de Santa María de los Ángeles.

– Santa Marie Alphonsine Danil Ghattas (1843- Ain Karim 1927). Religiosa palestina, cofundadora de la Congregación de las Hermanas Dominicas del Santísimo Rosario de Jerusalén. Canonizada 2015.

Liturgia – Anunciación del Señor

MIÉRCOLES. ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR, solemnidad

Misa de la solemnidad (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo (a las palabras «Y por obra…», todos se arrodillan), Prefacio Propio. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • Is 7, 10-14; 8, 10b. Mirad. La virgen está encinta
  • Sal 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
  • Heb 10, 4-10. Así está escrito en el comienzo del libro acerca de mí: para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad.
  • Lc 1, 26-38. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo.

Antífona de entrada          Cf. Heb 10, 5. 7
El Señor al entrar en el mundo dice: He aquí que vengo para hacer tu voluntad. 

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos con gozo hoy la solemnidad de la Anunciación del Señor; el misterio de la encarnación del Hijo de Dios en las entrañas de la Virgen María; el momento cumbre de la historia en el que Dios Padre, que durante tantos siglos había manifestado de diversas maneras su amor al hombre, nos envió a su propio Hijo como culminación de su obra; el momento en el que María dijo “sí” a la voluntad de Dios, haciendo posible que la salvación llegase a toda la humanidad. Alegrémonos, pues, en el Señor también nosotros, y en unos momentos de silencio, acojamos al Señor que viene a salvarnos, reconociendo que estamos necesitados de su perdón y su misericordia.

• Tú que te hiciste en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado. Señor, ten piedad.
• Tú que has venido a este mundo a salvarnos. Cristo, ten piedad.
• Tú el fruto bendito del vientre de María. Señor, ten piedad.

Gloria

Oración colecta
OH, Dios,
has querido que tu Verbo
asumiera la verdad de la carne humana
en el seno de la Virgen María,
concédenos
que cuantos confesamos a nuestro Redentor Dios y hombre
merezcamos ser partícipes también
de su naturaleza divina.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Confesemos ahora todos juntos nuestra fe; y al proclamar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, expresaremos nuestra adoración arrodillándonos.

Oración de los fieles
Al celebrar hoy el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en las entrañas de la Virgen María, proclamamos que para Dios nada hay imposible; por eso, haciendo nuestros los sufrimientos y anhelos de toda la humanidad, oremos por las necesidades de la Iglesia y del mundo entero.

1.- Para que, a imagen de la Santísima Virgen María, esposa del Espíritu Santo, la Iglesia, fecundada por el poder del mismo Espíritu, dé a luz a Cristo para el mundo. Roguemos al Señor.

2.- Para que el Sí de María avive en los jóvenes el deseo de vivir en fidelidad el don de la vocación. Roguemos al Señor.

3.- Para que, por intercesión de María, todos los pueblos de la tierra contemplen en Cristo la encarnación de la misericordia y fidelidad de Dios. Roguemos al Señor.

4.- Para que, por mediación de María, los pobres, los marginados, los que sufren en el alma o en el cuerpo, experimenten la fuerza de Dios y esperen contra toda esperanza. Roguemos al Señor.

5.- Para que, por intercesión de María, los creyentes en Cristo sepamos encontrarle y servirle en nuestros prójimos. Roguemos al Señor.

Señor, que escogiste a María, la Virgen de Nazaret, para que fuera madre de tu Hijo único; escucha nuestras oraciones y haz que, siguiendo su ejemplo de fidelidad y entrega, recibamos de Ti la gracia que necesitamos para no frustrar tu plan de salvación en nuestras vidas y en nuestra historia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
DIOS todopoderoso, dígnate aceptar los dones de tu Iglesia,
para que se alegre al celebrar los misterios en esta solemnidad,
pues reconoce que ha tenido su origen
en la encarnación de tu Unigénito.
El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio 

EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.
V/.   Levantemos el corazón. R/.
V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Porque la Virgen escuchó con fe,
del mensajero celeste,
que iba a nacer entre los hombres y en favor de los hombres,
por la fuerza del Espíritu Santo que la cubrió con su sombra,
aquel a quien llevó en sus purísimas entrañas,
para que se cumpliesen así, verdaderamente,
las promesas hechas a los hijos de Israel,
y se manifestara la esperanza de los pueblos
que debía realizarse de modo inefable.

Por él,
los coros de los ángeles
adoran tu gloria eternamente,
gozosos en tu presencia.
Permítenos asociarnos a sus voces
cantando con ellos tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión          Is 7, 14
Mirad: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Señor, que confirmes en nuestros corazones
los sacramentos de la verdadera fe,
para que cuantos confesamos al Hijo concebido por la Virgen,
Dios y hombre verdadero,
merezcamos llegar a la alegría eterna
por la fuerza de su resurrección salvadora.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración del pueblo
Concede, Señor,

al pueblo cristiano madurar su conocimiento de la fe
que profesa y amar la Eucaristía que celebra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 25 de marzo

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR

Nazaret es uno de los lugares de Tierra Santa que se visita con más emoción. Concretamente, la gruta de la Anunciación. Aquí el Verbo se hizo carne, reza una inscripción de la Gruta, con la importancia que el adverbio aquítiene en Tierra Santa. En el Antiguo Testamento se dan muchos encuentros de Dios con el hombre. En Nazaret se realiza el primer encuentro de Dios con el hombre en el Nuevo Testamento.

Y se realizará en María, la dulce doncella de Nazaret. Para redimir al hombre, va a tener lugar la Encarnación del Verbo. Para ello se pedirá a María su colaboración. Y María prestará su asentimiento, ofrecerá su carne y su sangre generosamente. Y nacerá Jesucristo, Dios y Hombre verdadero.

El Gran Mensajero, Excelentísimo Embajador San Gabriel, Patrono de los Diplomáticos y Embajadores, es el encargado de trasladar el Mensaje más trascendental de la historia. El Mensaje lo recibe María: “Dios te salve, llena de gracia… Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. María dijo al ángel: ¿Cómo podrá ser esto, pues no conozco varón? El ángel le contestó: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el hijo engendrado será Santo, y será llamado Hijo de Dios”.

Se percibe en el diálogo serenidad y tensión. Silencio y reflexión de parte de la Virgen. Respeto y espera de parte del ángel. La propuesta está hecha. Pero Dios no quiere forzar la voluntad de María, que pudo haber rechazado lo que se le proponía. “No pudo ser negado a la segunda Eva lo que a la primera fue concebido: la posibilidad de decir sí o no” (Cabodevilla).

María sigue en silencio. El ángel sigue esperando. Y con él, todo el mundo. “Todo el mundo está esperando, Virgen Santa, vuestro sí. No detengáis más ahí al mensajero dudando. Dad presto consentimiento. Sabed que está tan contento de vuestra persona Dios, que no demanda de Vos sino vuestro asentimiento” (Cristóbal de Castillejo).

La actitud de María es activa y reflexiva. No se precipita. Pero cuando comprende que es la voluntad de Dios, se entrega sin reservas. “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra… Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. estamos aquí, más aún que en Belén, en el punto cero de la historia nueva. por el Sí de María se ha realizado el Gran Encuentro, el mayor prodigio de la historia de todos los tiempos.

En la Biblia hay cuatro Fiat o Hágase que son las cuatro columnas del universo. Cuatro misterios en una palabra: Fiat. En los labios de la Trinidad, Creación. En los labios de María, Encarnación. En los labios de Cristo —en Getsemaní— Redención. En nuestros labios —en el Hágase del Padrenuestro— Salvación a través de la santificación. Son necesarios los tres primeros Fiat. Necesario también el cuarto: sólo mi Fiat completa la redención, como dice San Pablo. ¡Gracias, Madre, por haber dicho que sí!

La Encarnación es un misterio dinámico. Cristo desea vivirla otra vez en nosotros. La Beata Isabel de la Trinidad deseaba ser para el Señor como una humanidad complementaria, en la que se realizara de nuevo la Encarnación del Verbo. Cuando un alma responde Sí a Dios, Él baja al mundo.

El Evangelio debe repetirse en nosotros. También en nuestra vida hay ángeles, apariciones, mensajes, que podemos captar o se nos pueden escapar. Este es el dilema: conectar o no conectar. Cooperar o no cooperar. ¡Cuántas anunciaciones en nuestra vida, si supiéramos conectar con la onda de Dios!

 

Otros Santos de hoy: Ireneo, Pelayo, Desiderio, Dimas, Lucía.

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Anunciación del Señor

LAUDES

LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR, Solemnidad

Fiesta de origen oriental, que pasó a Roma en el siglo VII.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

Ant. Venid, adoremos a la Palabra que se hizo carne

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

¡Oh virginal doncella
de tu nombre purísimo, María,
cuando la blanca estrella
renace con el día,
las aves cantarán la letanía!

Cumpliendo la promesa
resplandeció tu integridad suave,
y todo el cielo pesa,
con indulgencia grave,
sobre la fiel salutación del «Ave».

Si en tu virtud sencilla
la Trinidad perfecta se gozaba,
hincando la rodilla
el arcángel mostraba
la gracia del Amor que le enviaba.

Tú, Virgen florecida,
diste el milagro de tu aroma al viento,
y el aura agradecida
que recogió tu acento
vistió de alegre luz el aposento.

Sube el arcángel alto
restaurando la paz amanecida
y al tierno sobresalto
de su subida
te llamarán los siglos escogida. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. El ángel Gabriel fue enviado a María Virgen, desposa con José.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El ángel Gabriel fue enviado a María Virgen, desposa con José.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Bendita tú entre las mueres y bendito el fruto de tu vientre.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Bendita tú entre las mueres y bendito el fruto de tu vientre.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. La Virgen concibió por la palabra, virgen permaneció, virgen dio a luz al Salvador.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. La Virgen concibió por la palabra, virgen permaneció, virgen dio a luz al Salvador.

LECTURA: Flp 2, 6-7

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos y actuando como un hombre cualquiera.

RESPONSORIO BREVE

R/ Alégrate, María llena de gracia. El Señor está contigo. Alégrate.
V/ Alégrate, María llena de gracia. El Señor está contigo. Alégrate.

R/ Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
V/ El Señor está contigo.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Alégrate, María llena de gracia. El Señor está contigo. Alégrate.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Dios, por el gran amor con que nos amó, envió a su Hijo encarnado en una carne pecadora como la nuestra.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dios, por el gran amor con que nos amó, envió a su Hijo encarnado en una carne pecadora como la nuestra.

PRECES

Los que celebramos hoy el principio de nuestra salvación en la Anunciación del Señor, oremos jubilosos:

Interceda por nosotros la santa Madre de Dios.

Como la Virgen María recibió con gozo el anuncio del ángel,
— haz, oh Dios, que nosotros recibamos de buen grado a nuestro Salvador.

Tú que miraste la humillación de tu esclava,
— acuérdate y compadécete, Padre misericordioso, de todos nosotros.

De igual manera que la nueva Eva se sometió a tu Palabra divina,
— así se haga en nosotros según tu voluntad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que santa María socorra a los pobres, ayude a los débiles, consuele a los tristes,
— ruegue por el pueblo, interceda por el clero y por las vírgenes consagradas al Señor.

Con la misma confianza que nos da nuestra fe, acudamos ahora al Padre, diciendo, como nos enseñó Cristo:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, como Dios y como hombre verdadero, lleguemos a hacernos semejantes a él en su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.