Notas para fijarnos en el evangelio – Domingo V de Cuaresma

• En este signo Jesús toma la iniciativa (7) y se compromete (8). Y en la reflexión que hace sobre este compromiso, con la imagen de la luz (9-10), invita a los discípulos a superar la reticencia a seguirlo y a tomar el mismo compromiso (16).

• Un dato curioso: todos los personajes salen de su lugar (7.19.20.29.31.44).

•  Marta expresa su confianza en Jesús (21-22) y, al final, su fe (27); María, en cambio, está hundida por el peso del dolor, sólo ve la muerte, la pérdida (29ss). María representa la fe del pueblo de Israel; Marta representa el paso a la fe en Cristo. La profesión de fe de Marta expresa quién es Jesús para ella: el enviado de Dios, el Hijo (27); no es sólo alguien que tiene relación con Dios sino Dios mismo.

• El creyente está destinado a la vida que no acaba (25-26). Pero la vida eterna no es sólo para después de la muerte: por Jesús (por el Bautismo) el creyente es, desde ahora, un viviente, ya tiene el germen de la vida eterna.

• Las menciones a los sentimientos de Jesús (33.35.38) expresan que Jesús se encontró enfrentado a la realidad no sólo de la muerte de Lázaro sino también de la suya propia: esto le provoca un combate interior. Su llanto, al mismo tiempo que es el del hombre que tiene que aceptar la prueba, es el de Dios ante la muerte de los que ama, de la humanidad que ha creado.

• Jesús, ¿podía haber evitado la muerte de Lázaro? (37). En cualquier caso, Jesús no rehúye la suya (7), afronta la vida y la muerte comprometiéndose con la humanidad (1,14).

• La fe en Él es la condición para «ver» la gloria de Dios (40 y 25-27).

• Jesús siempre está con el Padre (41- 42). La oración que hace tiene que ver con su hora, con su turbación ante la propia muerte (16,23ss).

•  La glorificación de Jesús se realiza por la unión con Él de todos los que creen que es el Hijo (42). Esto es lo que significa el bautismo.

•  La losa y las vendas anticipan la resurrección de Jesús. Pero en el caso de Jesús, Él mismo se habrá desatado y las habrá dejado por siempre (20,5-7).

• Jesús deja que Lázaro siga su propio camino (44). Lázaro es libre. Y nosotros nos quedamos con Jesús, que camina hacia su muerte-resurrección.