Oración Domingo de Ramos en la Pasión del Señor

CELEBRACIÓN PARA LA SEMANA SANTA EN COMUNIDADES Y FAMILIAS

DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

Invocación inicial

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Monición inicial

En estas circunstancias excepcionales que vivimos, nos disponemos a acompañar al Señor en su entrada triunfal en Jerusalén. El camino que vamos a recorrer durante esta Semana Santa nos conducirá de la muerte a la vida, de la Pasión a la Pascua. Un camino que haremos unidos especialmente a nuestros hermanos que sufren las consecuencias de la pandemia que nos afecta, para que todos avivemos la esperanza que nos viene de la próxima Pascua.

Por este motivo, recordando con fe y devoción la en- trada salvadora de Jesús en Jerusalén, escuchemos la Palabra del Señor para que, participando de su cruz por la gracia merezcamos un día tener parte en su resurrección y vida.

Escucha de la Palabra de Dios

Evangelio Mt 21, 1-11 Bendito el que viene en nombre del Señor

Escuchad ahora, hermanos, las palabras del santo Evangelio según san Mateo.

Todos: Gloria a ti, Señor.

CUANDO se acercaban a Jerusalén y llegaron a Betfagé, en el monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos diciéndoles:

«Id a la aldea de enfrente, encontraréis enseguida una borrica atada con su pollino, los desatáis y me los traéis. Si alguien os dice algo, contestadle que el Señor los necesita y los devolverá pronto».

Esto ocurrió para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta:

«Decid a la hija de Sion:
“Mira a tu rey, que viene a ti, humilde, montado en una borrica, en un pollino, hijo de acémila”».

Fueron los discípulos e hicieron lo que les había man- dado Jesús: trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. La multitud alfombró el camino con sus mantos; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada.

Y la gente que iba delante y detrás gritaba: «¡“Hosanna” al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡“Hosanna” en las alturas!».
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad se sobresaltó preguntando:
«¿Quién es este?».
La multitud contestaba:
«Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea».

Palabra del Señor.

Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.

Recordamos en silencio el texto que hemos proclamado.

Repetimos interiormente:

¡Bendito el que viene, como rey, en nombre del Señor! ¡Hosanna al Hijo de David!

Hacemos presente a todos aquellos hermanos nuestros con los que otros años compartíamos esta celebración en nuestras comunidades.

También en este momento nosotros aclamamos al Señor:

R ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Hosanna en el cielo!

Salmo 46

Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R

Él nos somete los pueblos
y nos sojuzga las naciones;
él nos escogió por heredad suya:
gloria de Jacob, su amado. R

Dios asciende entre aclamaciones;
el Señor, al son de trompetas:
tocad para Dios, tocad;

tocad para nuestro Rey, tocad. R

Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría. R

Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R

Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. R

Oración universal

Pidamos ahora a Dios Padre, que por nosotros entregó a su Hijo Jesús a la muerte y lo levantó sobre todo, como Mediador nuestro.

— Por la Iglesia, que se prepara para celebrar los misterios de la Pasión, muerte y resurrección de Cristo; que, unida a Él, como a su esposo, se vea renovada en la caridad y proponga siempre a los hombres la salvación que viene de la cruz gloriosa de Cristo. Roguemos al Señor.

— Por las víctimas y afectados por el coronavirus; por los científicos, por el personal sanitario, por los cuerpos y fuerzas de seguridad y por todos aquellos que, desde su puesto de trabajo, posibilitan el funcionamiento de los servicios elementales para el bien común; y por todos aquellos voluntarios que, con generosidad, ejercen la caridad como el primero de los bienes, especialmente con los más necesitados. Roguemos al Señor.

— Para que el Señor siga fijando sus ojos en muchos niños y jóvenes de nuestras parroquias que, siguiendo la llamada al sacerdocio, continúen transmitiendo su mensaje de salvación y misericordia a los hombres de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.

— Por nosotros, que nos disponemos a vivir estos días santos unidos a la cruz de Cristo, para que abramos nuestro corazón a su gracia y a su misericordia, y

por la celebración de su Misterio Pascual, renueve en nosotros el don de la vida nueva de hijos de Dios. Roguemos al Señor.

Se puede incluir alguna intención particular.

Oración dominical

Concluyamos nuestra oración como el Señor Jesús nos enseñó, llamando Padre a quien nos creó y nos salvó:

Y todos juntos dicen el Padre nuestro.

Oración final

DIOS todopoderoso y eterno,
que hiciste que nuestro Salvador se encarnase y soportara la cruz
para que imitemos su ejemplo de humildad, concédenos, propicio,
aprender las enseñanzas de la pasión
y participar de la resurrección gloriosa.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Todos: Amén.

El guía dice, mientras todos hacen la señal de la cruz:

El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal
y nos lleve a la vida eterna.

Todos: Amén.