La Sagrada Eucaristía, fuente de alegría (Alegría)

Cristo instituyó este sacramento (de la Sagrada Eucaristía) […]; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia (Santo Tomás, Opúsculo 57, Fiesta del Cuerpo de Cristo).

Cada vez que nos reunimos en la Eucaristía somos fortalecidos en la santidad y renovados en la alegría, pues la alegría y la santidad son el resultado inevitable de estar más cerca de Dios. Cuando nos alimentamos con el pan vivo que ha bajado del cielo, nos asemejamos más a nuestro Salvador resucitado, que es la fuente de nuestra alegría, una alegría que es para todo el pueblo (Lc 2, 10). Que la alegría y la santidad abunden siempre en vuestras vidas y florezcan en vuestros hogares. Y que la Eucaristía sea […] el centro de vuestra vida, la fuente de vuestra alegría y de vuestra santidad (Juan Pablo II, Hom. 2-II-1981).