Martirologio 9 de abril

ELOGIOS DEL 9 DE ABRIL

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 9 de abril

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato. 

1. En Alejandría de Egipto, san Máximo, obispo, que, siendo presbítero compartió el exilio y la confesión de la fe con el obispo san Dionisio, a quien después sucedió. (282)

2. En la misma ciudad de Alejandría de Egipto, san Edesio, mártir, hermano de san Apiano, que en tiempo del emperador Máximino reprochó abiertamente al juez el haber entregado a los leones a las vírgenes consagradas a Dios, y por esta causa fue detenido por los soldados, torturado y, finalmente, por perseverar en Cristo el Señor, arrojado al mar. (306)

3. En la región de Sirmia, en Panonia, actualmente Croacia, san Demetrio, mártir, muy venerado en todo el Oriente y, especialmente, en la ciudad de Tesalónica. (s. III/IV)

4. En Cesarea de Capadocia, en la actual Turquía, san Eupsiquio, mártir, que bajo el emperador Juliano el Apóstata, por haber destruido el templo de la diosa Fortuna, sufrió el martirio. (c. 362)

5. En Cenomanum, en la Glia Lugdunense, hoy Le Mans, en Francia, san Liborio, obispo. (s. IV)

6. En Diyarbakir, lugar de Mesopotamia, actual Irak, san Acacio, obispo, que para redimir a unos persas cautivos y sometidos a crueles torturas, persuadió al clero y llegó a vender a los romanos los vasos sagrados de la Iglesia. (s. V)

7. En Castroloco, en Neustria, hoy Mons, en Bélgica, santa Valdetrudis, que fue hermana de santa Aldegundis, esposa de San Vicente Madelgario y madre de cuatro santos, y, a semejanza de su marido, se ofreció a Dios y recibió el hábito monástico en el cenobio fundado por ella misma. (688)

8. En el monasterio de Jumièges, también en Neustria, san Hugo, obispo de Rouen, el cual gobernó a la vez el cenobio de Fontenelle y las iglesias de París y Bayeux, y finalmente, tras renunciar a estos cargos, estuvo al frente del monasterio de Jumièges. (730)

9*. En el lugar llamado San Vicente, cerca de Briviesca, en la región española de Castilla, santa Casilda, virgen, que, nacida en la religión mahometana, ayudó con misericordia a los cristianos detenidos en la cárcel, y después, ya cristiana, vivió como eremita. (1075)

10*. En Aureil, en la región de Limoges, en Francia, san Gauquerio, canónigo regular, que, para el clero, fue ejemplo de vida en común y de celo por las almas. (1140)

11*. Cerca del monte Senario, en Toscana, región de Italia, beato Ubaldo de Borgo Sansepolcro, presbítero de la Orden de los Siervos de María, que pasó de la milicia terrestre al servicio de María por obra de san Felipe Benizi. (1315)

12*. En Tana, en la India occidental, beato Tomás de Tolentino, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que habiendo viajado hasta el imperio chino para anunciar el Evangelio, al dirigirse después hacia el territorio de los tártaros y de los hindúes coronó su misión con un glorioso martirio. (1321)

13*. En Bricherasio, cerca de Pinerolo, en la región italiana del Piamonte, beato Antonio Pavoni, presbítero de la Orden de Predicadores y mártir, que al salir de la iglesia, tras haber predicado contra la herejía, fue ferozmente apuñalado. (1374)

14*. En el campo de concentración de Auschwitz, cerca de Cracovia, en Polonia, beata Celestina Faron, virgen de la Congregación de Pequeñas Siervas de María Inmaculada y mártir, la cual, al ser ocupada militarmente Polonia en tiempo de guerra, por mantener la fe de Cristo fue deportada a dicho lugar, donde, agotada por las privaciones, alcanzó la gloriosa corona. (1944)

 

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.