Meditación – Lunes dentro de la Octava de Pascua

Hoy es lunes dentro de la Octava de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 28, 8-15):

En aquel tiempo, las mujeres partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!». Y ellas se acercaron a Él, y abrazándole sus pies, le adoraron. Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid: ‘Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos’. Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones». Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.

Hoy, la alegría de la resurrección hace de las mujeres que habían ido al sepulcro mensajeras valientes de Cristo. «Una gran alegría» sienten en sus corazones por el anuncio del ángel sobre la resurrección del Maestro. Y salen “corriendo” del sepulcro para anunciarlo a los Apóstoles. No pueden quedar inactivas y sus corazones explotarían si no lo comunican a todos los discípulos. Resuenan en nuestras almas las palabras de Pablo: «La caridad de Cristo nos urge» (2Cor 5,14).

Jesús se hace el “encontradizo”: lo hace con María Magdalena y la otra María —así agradece y paga Cristo su osadía de buscarlo de buena mañana—, y lo hace también con todos los hombres y mujeres del mundo. Y más todavía, por su encarnación, se ha unido, en cierto modo, a todo hombre.

Las reacciones de las mujeres ante la presencia del Señor expresan las actitudes más profundas del ser humano ante Aquel que es nuestro Creador y Redentor: la sumisión —«se asieron a sus pies» (Mt 28,9)— y la adoración. ¡Qué gran lección para aprender a estar también ante Cristo Eucaristía!

«No tengáis miedo» (Mt 28,10), dice Jesús a las santas mujeres. ¿Miedo del Señor? Nunca, ¡si es el Amor de los amores! ¿Temor de perderlo? Sí, porque conocemos la propia debilidad. Por esto nos agarramos bien fuerte a sus pies. Como los Apóstoles en el mar embravecido y los discípulos de Emaús le pedimos: ¡Señor, no nos dejes!

Y el Maestro envía a las mujeres a notificar la buena nueva a los discípulos. Ésta es también tarea nuestra, y misión divina desde el día de nuestro bautizo: anunciar a Cristo por todo el mundo, «a fin que todo el mundo pueda encontrar a Cristo, para que Cristo pueda recorrer con cada uno el camino de la vida, con la potencia de la verdad (…) contenida en el misterio de la Encarnación y de la Redención, con la potencia del amor que irradia de ella» (San Juan Pablo II).

Rev. D. Joan COSTA i Bou

Martirologio 13 de abril

ELOGIOS DEL 13 DE ABRIL

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 13 de abril

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato. 

1. San Martín I, papa y mártir, que tras condenar la herejía de los monotelitas en el Concilio de Letrán, por orden del emperador Constante II fue arrancado de su sede por el exarca Calíopa, que entró por la fuerza en la Basílica de Letrán, y lo envió a Constantinopla, donde primero quedó encerrado en una dura mazmorra bajo estrecha vigilancia y después fue desterrado al Quersoneso, actual Crimea, lugar en el que, pasados unos dos años, concluyeron sus tribulaciones y alcanzó la corona eterna. (656)

2. En Tarragona, ciudad de Hispania, san Hermenegildo, mártir, que, siendo hijo de Leovigildo, rey arriano de los visigodos, se convirtió a la fe católica por mediación de san Leandro, obispo de Sevilla. Recluido en la cárcel por disposición del rey, al haberse negado a recibir la comunión de manos de un obispo arriano, el día de la fiesta de Pascua, fue degollado por mandato de su propio padre. (586)

3. En Pérgamo, en la provincia romana de Asia, hoy Turquía, santos mártires Carpo, obispo de Tiatira,  Pápilo, diácono, Agatónica, hermana de Pápilo, y otros muchos que, por la dicha de expresar su confesión cristiana, fueron coronados con el martirio. (s. II)

4. En Rávena, población de la región de Emilia-Romaña, en Italia, san Urso, obispo, que trasladó la sede episcopal desde Classe a esta ciudad y dedicó la iglesia catedral en la fiesta de Pascua bajo el título de santa Anástasis. En este mismo día, pasados algunos años, emigró a la gloria de la resurrección. (c. 425)

5*. En el monasterio de Santa María de Capelle, cerca de Wast, en la región de Boulogne, en Francia, beata Ida, quien, viuda de Eustaquio, conde de Boulogne. Brilló por su liberalidad hacia los pobres y por su celo en el decoro de la casa de Dios. (1113)

6*. En Saint-David, en el territorio de Cambria, en Gales, hoy Reino Unido, san Carádoco, presbítero y ermitaño, que siendo tañedor de arma en el palacio real, al constatar que allí se quería más a los perros que a los hombres, decidió servir a Dios bajo la dirección del abad Teliavo. (1124)

7*. En el monasterio cisterciense de Roosendaal, en Brabante, en la actual Holanda, beata Ida, virgen, que desde joven sufrió por parte de su padre antes de entrar en la vida religiosa, y con la austeridad cotidiana imitó en su cuerpo a Cristo sufriente. (1290)

8*. En el monasterio de Fonte Avellana, en la región italiana de Umbría, beato Albertini, ermitaño y prior de un grupo de eremitas, que antepuso la soledad a los honores y procuró conciliar a las ciudades que estaban enemistadas entre sí. (1294)

9*. En Città di Castello, de nuevo en Umbría, beata Margarita, virgen de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, la cual, ciega de nacimiento, deforme y abandonada por sus progenitores, siempre confió en su corazón, sin embargo, en el nombre de Jesús. (1320)

10*. En Rochester, en Inglaterra, beatos Francisco Dickenson y Milón Gerard, presbíteros y mártires que, tras haberse formado en el Colegio de los Ingleses de Reims, regresaron a su patria para ejercer clandestinamente el ministerio sacerdotal, a causa de lo cual, durante el reinado de Isabel I, ambos fueron condenados a la horca y después descuartizados. (1590)

11*. En York, también en Inglaterra, beatos Juan Lockwood y Eduardo Catherick, presbíteros y mártires en tiempo del rey Carlos I. El primero, de ochenta y siete años, que ya había sido condenado dos veces a la pena capital por ser sacerdote, quiso proceder en el patíbulo a su compañero más joven, que estaba algo angustiado ante la muerte, para animarle a culminar el glorioso martirio. (1642)

12*. En la isla francesa de Réunion, en el Océano Índico, beato Scubilión (Juan Bernardo) Rousseau, religioso del Instituto de Hermanos de las Escuelas Cristianas, que enseñó incansablemente a los niños y ofreció ayuda a los pobres y esperanza a los esclavos. (1867)

13. En la aldea de Totoclán, en la región de Guadalajara, en México, san Sabas Reyes Salazar, presbítero y mártir, que fue ejecutado durante la persecución mexicana por su fe en Cristo Sacerdote y Rey del Universo. (1927)

 

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.

Liturgia – Lunes dentro de la Octava de Pascua

LUNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

Misa del lunes de la Octava (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Sin Credo. Prefacio Pascual I «en este día», embolismos propios en las Plegarias Eucarísticas. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV. Despedida con doble «Aleluya».

Leccionario: Vol. II

  • Hch 2, 14. 22-23. A este Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
  • Sal 15.Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
  • Secuencia (opcional). Ofrezcan los cristianos.
  • Mt 28, 8-15.Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

Antífona de entrada             Cf. Éx 13, 5. 9
El Señor os ha introducido en una tierra que mana leche y miel, para que tengáis en los labios la instrucción del Señor. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de la Eucaristía, pidamos a Dios, nuestro Padre, que la aspersión de esta agua, bendecida en la Noche Santa (en el día santo) de Pascua, reavive en nosotros la gracia del Bautismo, por el cual fuimos sumergidos en la muerte redentora del Señor Jesús, para resucitar con Él a una vida nueva.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Se dice Gloria
En este día de gozo y de gloria, recitemos el himno de alabanza, invocando a Jesucristo, nuestro mediador, sentado a la derecha del Padre.

Oración colecta
SEÑOR Dios, que haces crecer a tu Iglesia,
dándole siempre nuevos hijos,
concede a tus siervos
vivir el sacramento que recibieron con fe.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Con la esperanza puesta en el amor de Dios, oremos a nuestro Padre del cielo, que ha resucitado a Jesucristo y lo ha constituido Señor y Mesías de la humanidad.

1.- Para que la Iglesia sea cada día más consciente de ser la comunidad pascual, generada por Cristo humillado en la cruz y glorificado en la resurrección. Roguemos al Señor.

2.- Para que no nos falten nunca en nuestras parroquias y comunidades sacerdotes que sean testigos fieles de la vida, el perdón y la misericordia que surgen del triunfo pascual de Cristo. Roguemos al Señor.

3.- Para que la resurrección de Cristo, que ha llenado la tierra del amor de Dios, llene el corazón de los hombres de todo el mundo de sentimientos de fraternidad y de paz. Roguemos al Señor.

4.- Para que los que dudan y los que no creen, reconozcan, iluminados por la gracia pascual, que no hay otro hombre fuera de Cristo que pueda salvarnos. Roguemos al Señor.

5.- Para que nuestra comunidad crezca como una verdadera familia de Dios, asidua en la escucha de la Palabra, perseverante en la oración, testigo en la caridad fraterna. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, por el amor que tienes a tu Hijo, a quien has resucitado victorioso de entre los muertos, escucha bondadosamente las súplicas de los que confesamos que Jesucristo es Señor y lo reconocemos como único Maestro. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE propicio, Señor,
las ofrendas de tu pueblo,
para que, renovado por la confesión de tu nombre
y por el bautismo,
alcance la eterna bienaventuranza.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual I

Antífona de comunión          Rom 6, 9
Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya.

Oración después de la comunión
TE pedimos, Señor,
que la gracia del Misterio pascual
colme totalmente nuestro espíritu,
para que hagas dignos de tus dones
a quienes concediste entrar
en el camino de la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 13 de abril

SAN HERMENEGILDO, mártir († 586)

El santo de hoy es el primer pilar de la unidad religiosa de España, aunque ésta no llegará hasta la conversión de su hermano Recaredo E1 año 567, muerto el rey Atanagildo eligen para sucederle a dos hermanos: Liuva y Leovigildo. Seis años después queda solamente Leovigildo. Estaba casado con Teodosia hermana de los santos ilustres Isidoro y Leandro. Aunque era arriano, a sus dos hijos, Hermenegildo y Recaredo, los envió a Sevilla para que recibieran una digna educación en una ya famosa escuela que había instituido en aquella ciudad su cuñado San Leandro. Hermenegildo y Recaredo estaban bautizados en la herejía arriana, pero, ano sin pretenderlo, iban asimilando la doctrina católica que veían practicar a sus tíos y algunos de sus compañeros.

A1 morir Teodosia, Leovigildo volvió a contraer matrimonio con Gosvinda que en nada se parecía a Teodosia, no sólo en su fe, que era una fanática arriana, sino en su prepotencia, despotismo y otros vicios que tanto mal ocasionaron en el corazón de Leovigildo, su esposo.

E1 año 579 se celebraba una suntuosa boda entre Hermenegildo y la princesa y bellísima niña de doce años, Ingunda, nieta de Gosvinda. Todo parecía presagiar un encantador porvenir pero pronto se vio que la reina Gosvinda sería la ruina de aquella familia. Quería mandar en su nieta y esposa de su hijastro Hermenegildo. Intentaba dominarla y hacer de ella cuanto quería, sobre todo convertirla a su religión arriana. Ingun da era católica fervorosa. Para que el mal no se extendiera Leovigildo entregó a su hijo Hermenegildo el gobierno de Sevilla y a esta bella ciudad vino a vivir nuestro santo con su esposa Ingunda. Fueron estos unos años maravillosos en los que Ingunda fue catequizando poco a poco a su esposo hasta que éste dio el paso definitivo y abjuró de todos los errores del arrianismo. Cuando llegó la noticia a Toledo, donde moraba Leovigildo, montó en cólera, y, sobre todo Gosvinda juró que ella acabaría con su nieta y con su hijastro. Fue una conversión sonada. Hermenegildo hasta hizo acuñar una moneda en la que mandó inscribir: ”Haereticum hominen devita: Apártate del hereje”. 

Leovigildo organizó un ejército y se dirigió para atacar a su propio hijo. Éste pidió ayuda a otros monarcas y poderosos para defenderse de su padre. Hermenegildo, después de dos años de asediada Sevilla, se acogió al asilo de una Iglesia pues pensó: “Así evito que mi padre derrame la sangre de su hijo, que yo haga daño a quien me dio el ser”. Leovigildo tramó una trampa para hacerse con Hermenegildo. A su hijo Recaredo le encomendó que quería entrevistarse con él y que nada malo le pasaría si pedía perdón a su padre. Creyó en estas buenas palabras Hermenegildo, y fue encarcelado y llevado de una a otra parte hasta ir a parar a la cárcel de Tarragona. Aquí pasa terribles pruebas pero él saca fuerzas de la oración y vida de penitencia a las que se entrega por completo. Un día recibe la visita de su padre quien le hace toda clase de lisonjeras promesas si vuelve al arrianismo. Él le desecha con valentía. Un ángel se le aparece y le confirma a la vez que le da la Comunión por la que tanto ansiaba Hermenegildo. El ángel a la vez le dice estas consoladoras palabras “Has hecho bien, Hermenegildo. Sigue siendo fiel a tu Señor Jesucristo . Si perseveras en la fe que profesas, siempre recibirás ayuda de la gracia…”. Un obispo arriano intenta convertirlo y le lleva la comunión, pero Hermenegildo le desprecia ordenándole que salga de la cárcel, pues no necesita sus servicios. E1 13 de abril del año 586 el soldado Sisberto, por orden de I Leovigildo, entra en la cárcel y de un hachazo cortó la cabeza de San Hermenegildo. Esta sangre producirá copioso fruto ya que poco después su hermano Recaredo se convierte y con él toda España a la religión católica

 

Otros Santos de hoy: Martín I, Carpo, Máximo, Dodlo, Urso, Agatónica…

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Lunes dentro de la Octava de Pascua

LAUDES

LUNES DENTRO DE LA OCTAVA DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unión con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén. Aleluya.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya.

LECTURA: Rm 10, 8b-10

La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón. Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

En lugar del responsorio breve, se dice:

Antífona. Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Id aprisa a decir a los discípulos: «Ha resucitado el Señor.» Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Id aprisa a decir a los discípulos: «Ha resucitado el Señor.» Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, a quien el Padre ha enaltecido dándole en herencia todas las naciones, y digámosle suplicantes:

Por tu victoria, sálvanos, Señor.

Oh Cristo, que en tu victoria destruiste el poder del abismo, borrando el pecado y la muerte,
— haz que también nosotros venzamos hoy el pecado.

Tú que alejaste de nosotros la muerte y nos has dado nueva vida,
— concédenos andar hoy por la senda de tu vida nueva.

Tú que diste vida a los muertos, haciendo pasar a la humanidad entera de muerte a vida,
— concede a cuantos se relacionen hoy con nosotros el don de la vida eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que llenaste de confusión a los que custodiaban tu sepulcro y alegraste a los discípulos con tus apariciones,
— llena de gozo a cuantos te sirven.

Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios, que por medio del bautismo haces crecer a tu Iglesia, dándole siempre nuevos hijos, concede a cuantos han renacido en la fuente bautismal vivir siempre de acuerdo con la fe que profesaron. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.