Meditación – Viernes dentro de la Octava de Pascua

Hoy es viernes dentro de la Octava de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 21, 1-14):

En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Hoy, Jesús por tercera vez se aparece a los discípulos desde que resucitó. Pedro ha regresado a su trabajo de pescador y los otros se animan a acompañarle. Es lógico que, si era pescador antes de seguir a Jesús, continúe siéndolo después; y todavía hay quien se extraña de que no se tenga que abandonar el propio trabajo, honrado, para seguir a Cristo.

¡Aquella noche no pescaron nada! Cuando al amanecer aparece Jesús, no le reconocen hasta que les pide algo para comer. Al decirle que no tienen nada, Él les indica dónde han de lanzar la red. A pesar de que los pescadores se las saben todas, y en este caso han estado bregando sin frutos, obedecen. «¡Oh poder de la obediencia! —El lago de Genesaret negaba sus peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano. —Ahora, obediente, volvió la red al agua y pescaron (…) una gran cantidad de peces. —Créeme: el milagro se repite cada día» (San Josemaría).

El evangelista hace notar que eran «ciento cincuenta y tres» peces grandes (cf. Jn 21,11) y, siendo tantos, no se rompieron las redes. Son detalles a tener en cuenta, ya que la Redención se ha hecho con obediencia responsable, en medio de las tareas corrientes.

Todos sabían «que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da» (Jn 21,12-13). Igual hizo con el pescado. Tanto el alimento espiritual, como también el alimento material, no faltarán si obedecemos. Lo enseña a sus seguidores más próximos y nos lo vuelve a decir a través de San Juan Pablo II: «Al comienzo del nuevo milenio, resuenan en nuestro corazón las palabras con las que un día Jesús (…) invitó al Apóstol a ‘remar mar adentro’: ‘Duc in altum’ (Lc 5, 4). Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo (…) y ‘recogieron una cantidad enorme de peces’ (Lc 5,6). Esta palabra resuena también hoy para nosotros».

Por la obediencia, como la de María, pedimos al Señor que siga otorgando frutos apostólicos a toda la Iglesia.

Rev. D. Joaquim MONRÓS i Guitart

Martirologio 17 de abril

ELOGIOS DEL 17 DE ABRIL

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 17 de abril

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato. 

1. En Melitene, ciudad de la antigua Armenia, en la actual Turquía, santos mártires Pedro, diácono, y Hermógenes, su coadjutor. (c. s. IV)

2. En Persia, hoy Irak, pasión de san Simeón bar Sabas, obispo de Seleucia y Ctesifonte, que, por orden del rey persa Sapor II, fue detenido y cargado de cadenas por negarse a adorar el sol y seguir proclamando a Jesucristo libre y valientemente. Encarcelado junto con más de cien cristianos, obispos, presbíteros y de otros órdenes eclesiásticos, fue sometido a torturas, y el Viernes Santo de la Pasión del Señor, ante sus ojos y mientras les exhortaba, todos sus compañeros fueron decapitados, como él mismo lo fue en último lugar. (s. 341)

3. También conmemoración de muchos mártires que, tras la muerte de san Simeón, en todo el territorio de Persia, e igualmente bajo el rey Sapor II, fueron degollados por causa del nombre de Cristo, entre ellos san Ustazades, eunuco del palacio real y padrino del mismo rey, que durante el primer ímpetu de la persecución sufrió el martirio en el palacio de Artajerjes, hermano de Sapor, en la provincia de Adiabena, en el actual Irak. (341)

4. En Tortona, en la región de Liguria, actualmente Italia, san Inocencio, obispo. (s. IV)

5. En Melitene, en la antigua Armenia, hoy Turquía, san Acacio, obispo, que intervino en el Concilio de Éfeso contra Nestorio para defender la fe católica, y después fue depuesto injustamente de su sede. (c. 435)

6. En Vienne, ciudad de Burgundia, actualmente Francia, san Pantagato, obispo. (540)

7*. En la isla de Eigg, en las Hébridas interiores frente a Escocia, san Donnan, abad, junto con cincuenta y dos monjes, que durante las celebraciones pascuales fueron degollados por unos piratas. (617)

8. En Córdoba, en la región hispánica de Andalucía, santos mártires Elías, presbítero, ya anciano, y Pablo e Isidoro, monjes jóvenes, que por su fe cristiana perecieron en la persecución llevada a cabo por los sarracenos. (856)

9. En el monasterio de Chaise-Dieu, cercano a Clermont-Ferrand, en Francia, san Roberto, abad, al que se le unieron algunos hermanos en este lugar donde se había retirado para vivir en soledad, y con su predicación y ejemplo de vida ganó muchas almas para el Señor. (1067)

10. En el monasterio de Molesmes, también en Francia, san Roberto, abad, quien deseoso de una vida monástica más sencilla y estricta, fue fundador de monasterios y esforzado superior, director de ermitaños y restaurador eximio de la disciplina monástica, e instaurador del monasterio de Cister, que rigió como primer abad. Finalmente fue llamado de nuevo como abad a Molesmes, donde descansó allí en paz. (1111)

11*. En Perugia, ciudad de Umbría, en Italia, beato Jacbo de Cerqueto, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que ofreció un sereno ejemplo al asumir con alegría la enfermedad que le aquejaba. (1367)

12*. En Pisa, en la región italiana de Toscana, beata Clara Gambacorti, que al perder aún muy joven a su esposo, aconsejada por santa Catalina de Siena fundó el monasterio de santo Domingo bajo una austera Regla, dirigió con prudencia y caridad a las hermanas, y se distinguió por haber perdonado al asesino de su padre y de sus hermanos. (1419)

13*. En Madrid, en España, beata María Ana de Jesús Navarro de Guevara, virgen, la cual, después de superar la oposición de su padre, recibió el hábito de la Orden de Nuestra Señora de la Merced y se dedico a la vida de oración, penitencia y ayuda a pobres y afligidos. (1624)

14*. En Londres, en Inglaterra, beato Enrique Heath, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que bajo el rey Carlos I, por la sola razón de su sacerdocio, fue entregado al verdugo en Tyburn. (1643)

15*. En Sault, lugar de la provincia de Quebec, en Canadá, beata Catalina Tekawitha, virgen que, nacida entre los indígenas del lugar, sufrió muchas amenazas y vejaciones por haber aceptado, en el día de Pascua, recibir el bautismo, ofreciendo a Dios su virginidad, que conservaba ya antes de convertirse. (1680)

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.

Liturgia – Viernes dentro de la Octava de Pascua

VIERNES DE LA OCTAVA DE PASCUA

Misa del viernes de la Octava (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Sin Credo. Prefacio Pascual I «en este día», embolismos propios en las Plegarias Eucarísticas. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV. Despedida con doble «Aleluya».

Leccionario: Vol. II

  • Hch 4, 1-12. No hay salvación en ningún otro.
  • Sal 117.La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.
  • Secuencia (opcional). Ofrezcan los cristianos.
  • Jn 21, 1-14.Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

Antífona de entrada             Cf. Sal 77, 53
El Señor condujo a su pueblo seguro, mientras el mar cubría a sus enemigos. Aleluya. 

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al comenzar la celebración de la Eucaristía, pidamos a Dios, nuestro Padre, que la aspersión de esta agua, bendecida en la Noche Santa (en el día santo) de Pascua, reavive en nosotros la gracia del Bautismo, por el cual fuimos sumergidos en la muerte redentora del Señor Jesús, para resucitar con Él a una vida nueva.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Se dice Gloria
En este día de gozo y de gloria, recitemos el himno de alabanza, invocando a Jesucristo, nuestro mediador, sentado a la derecha del Padre.

Oración colecta
DIOS todopoderoso y eterno,
que por el Misterio pascual
has restablecido tu alianza con los hombres,
concédenos imitar en la vida
lo que celebramos en la fe.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Hermanos, oremos a Dios, que por Resurrección y Vida, nos ha enriquecido con su triunfo sobre la muerte y el pecado; y pidámosle que bendiga a nuestro mundo y que se manifieste a todos los hombres.

1.- Para que la vida y las obras de la Iglesia expresen, de manera clara, que sólo en el nombre de Cristo se puede encontrar la salvación. Roguemos al Señor

2.- Para que aumente entre los jóvenes de hoy el interés por una vocación de servicio dentro del sacerdocio o de la vida consagrada. Roguemos al Señor.

3.- Para que la nueva vida que Cristo resucitado ha traído al mundo entero sea semilla de paz y fraternidad en todos los países de la tierra. Roguemos al Señor.

4.- Para que todos los que sufren en el cuerpo o en el alma, invocando con esperanza el nombre de Cristo, sepan poner en manos de Dios su dolor o su angustia. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros, dóciles al Espíritu y atentos a la voz de Cristo, trabajemos, día a día en la Iglesia, para el bien de todos los hermanos. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, las súplicas de tus fieles y concédeles, con la alegría de la salvación, la abundancia de gracias que confían recibir de tu mano quienes tienen puesta toda su esperanza en el nombre de Jesucristo, tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
REALIZA, Señor, en nosotros
lo que significa el intercambio de esta ofrenda pascual,
para que pasemos del apego a las cosas de la tierra,
al deseo de los bienes del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual I

Antífona de comunión          Cf. Jn 21, 12-13
Jesús dijo a sus discípulos: «Vamos, almorzad». Y tomó el pan y se lo dio. Aleluya.

Oración después de la comunión
GUARDA, Señor, con tu amor constante
a los que has salvado,
para que los redimidos por la pasión de tu Hijo
se alegren con su resurrección.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Santoral 17 de abril

BEATO BAUTISTA MANTUANO, presbítero († 1516)

“El Virgilio cristiano”. “El Príncipe de los poetas latinos del cristianismo”. “El humanista más santo y el santo más humanista”… Todo esto se ha dicho del Beato Bautista Spagnoli o Mantuano. De ambas formas se le conoce.

Nació el 17 de abril de 1447 en Mantua, hijo de Pedro Modover, de origen español y de Constanza Maggi, de Brescia. Hizo sus estudios primero en su ciudad natal y después frecuentó varias Universidades llamando en todas partes la atención por su inteligencia y, sobre todo, por su inspiración poética. Siendo muy joven ingresó en la Congregación Mantuana —que era una especie de Reforma pero dependiente del Padre General— de la Orden Carmelitana en la que hizo su profesión religiosa el 1464.

Por su inteligencia y por las virtudes que adornaban su alma pronto se ganó la confianza de sus superiores y por ello le encomendaron graves empresas. Sin haber cumplido los veinte años ya pronunció el discurso al Capítulo Provincial.

Terminados sus estudios, fue ordenado sacerdote en Bolonia y allí recibió de la universidad el Magisterio en Teología el año 1475.

Después desempeñó varios y delicados cargos como Prior de varios conventos, Maestro y definidor hasta que llegó al cargo de mayor responsabilidad en 1483 al ser elegido Vicario General de toda la Congregación, siendo después reelegido por cinco veces consecutivas hasta que el 1513 fue elegido Prior General de toda la Orden.

Mucho trabajó en favor de la Iglesia y de su Orden. Extendió la Orden y luchó para que la observancia regular se viviera en toda ella con gran florecimiento. Tomó parte en varias Comisiones y Empresas Pontificias y en el Concilio V de Letrán.

En favor de su Orden escribió un precioso tratado: Apología de la Orden Carmelita. En pro de la Iglesia escribió varios tratados y muchas poesías defendiendo a los Papas y la misma Iglesia, contra los que la atacaban.

Tuvo gran amistad con los hombres más famosos de su tiempo y se aprovechaba de esta amistad para atraer hacia Cristo a aquellos hombres a veces tan alejados de la fe. El famoso Juan Pico de la Mirándola —se dice que ha sido junto con Galileo Galilei el más sabio de todos los siglos— le tenía en una alta estima y decía que los versos de nuestro Beato “eran divinos y santísimos”.

Escribió más de 50.000 versos y de las materias más diversas, siempre, es natural, para llevar almas a Cristo y para extender la doctrina del Evangelio y en defensa de la Iglesia. Fue sin duda alguna uno de los humanistas más ilustres y más conocidos de su tiempo y como alguien dijo “hizo servir a Cristo su prodigiosa vena poética”.

La dedicación a sus delicados cargos y su trato con las personalidades más famosas de su tiempo no le distrajeron de la vivencia de su carisma o ideal carmelitanos, consistentes, sobre todo, en su vida de oración y de tierno amor a la Virgen María. Sobre su oración a la que dedicaba varias horas al día y nada ni nadie lograba posponerla, escribió, todavía novicio, a su padre que trataba de disuadirle de la vida que acaba de abrazar: “Si deseas saber qué es lo que hacemos y a qué dedicamos nuestro día te lo diré en una sola palabra: ORAMOS”.

El futuro San Pío X, siendo Obispo de Mantua, en 1885, cuando el Papa León XIII beatificó a nuestro Mantuano, pronunció un precioso discurso. Entre otras cosas dijo: “Muchas y admirables fueron las cosas que el Bto. Mantuano obró por la Orden Carmelitana… Por él este Instituto del Carmelo llegó a su máxima gloria, poblando la Iglesia de santos y de habitantes el cielo…”. Lleno de méritos murió en Mantua el 20 de marzo de 1416.

Otros Santos de hoy: Aniceto, Landricio, Elías, Pedro, Fortunato, Hermógenes…

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Viernes dentro de la Octava de Pascua

LAUDES

VIERNES DENTRO DE LA OCTAVA DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unión con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén. Aleluya.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor, nuestro Dios. Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como lo había anunciado. Aleluya.

LECTURA: Hch 5, 30-32

El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios los exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.

En lugar del responsorio breve, se dice:

Antífona. Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo. Aleluya.

 

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de entre los muertos. Aleluya.

PRECES

Dirijamos nuestra oración a Dios Padre, que por la resurrección de Jesucristo nos ha dado vida nueva, y digámosle:

Ilumínanos, Señor, con la claridad de Jesucristo.

Señor, tú que nos has revelado tu plan de salvación proyectado desde antes de la creación del mundo y eres fiel en todas tus promesas,
— escucha con amor nuestras plegarias.

Purifícanos con tu verdad y encamina nuestros pasos por las sendas de la santidad,
— para que obremos siempre el bien según tu agrado.

Ilumina tu rostro sobre nosotros,
— para que, libres de todo mal, nos saciemos con los bienes de tu casa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que por Cristo nos reconciliaste contigo,
— danos la paz a nosotros y a todos los hombres del mundo.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, que por el misterio pascual has restaurado tu alianza con los hombres, concédenos realizar en la vida cuanto celebramos en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.