Meditación – Lunes II de Pascua

Hoy es lunes II de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 3, 1-8):

Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: «Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él». Jesús le respondió: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios».

Dícele Nicodemo: «¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?». Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. No te asombres de que te haya dicho: ‘Tenéis que nacer de lo alto’. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu».

Hoy, un «magistrado judío» (Jn 3,1) va al encuentro de Jesús. El Evangelio dice que lo hace de noche: ¿qué dirían los compañeros si se enterasen de ello? En la instrucción de Jesús encontramos una catequesis bautismal, que seguramente circulaba en la comunidad del Evangelista.

Hace muy pocos días celebrábamos la vigilia pascual. Una parte integrante de ella era la celebración del Bautismo, que es la Pascua, el paso de la muerte a la vida. La bendición solemne del agua y la renovación de las promesas fueron puntos clave en aquella noche santa.

En el ritual del bautismo hay una inmersión en el agua (símbolo de la muerte), y una salida del agua (imagen de la nueva vida). Se es sumergido con el pecado, y se sale de ahí renovado. Esto es lo que Jesús denomina «nacer de lo alto» o «nacer de nuevo» (cf. Jn 3,3). Esto es “nacer del agua”, “nacer del Espíritu” o “del soplo del viento…”.

Agua y Espíritu son los dos símbolos empleados por Jesús. Ambos expresan la acción del Espíritu Santo que purifica y da vida, limpia y anima, aplaca la sed y respira, suaviza y habla. Agua y Espíritu hacen una sola cosa.

En cambio, Jesús habla también de la oposición de carne y Espíritu: «Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu» (Jn 3,6). El hombre carnal nace humanamente cuando aparece aquí abajo. Pero el hombre espiritual muere a lo que es puramente carnal y nace espiritualmente en el Bautismo, que es nacer de nuevo y de lo alto. Una bella fórmula de san Pablo podría ser nuestro lema de reflexión y acción, sobre todo en este tiempo pascual: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con Él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva» (Rom 6,3-4).

Fray Josep Mª MASSANA i Mola OFM

Martirologio 20 de abril

ELOGIOS DEL 20 DE ABRIL

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 20 de abril

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato. 

1. En Roma, san Aniceto, papa, que recibió fraternalmente como huésped insigne a san Policarpo, para determinar juntos acerca de la fecha de la Pascua. (c. 166)

2. También en Roma, santos Sulpicio y Serviano, mártires, enterrados en la segunda milla de la vía Latina. (s. inc.)

3. En Córdoba, en la Hispania Bética, san Secundino, mártir. (s. IV)

4. En Embrún, lugar de la Galia, hoy Francia, san Marcelino, primer obispo de esta ciudad, el cual, oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos y fue ordenado obispo por san Eusebio de Vercelli. (c. 374)

5. En Auxerre, en la Galia Lugdunense, también Francia en la actualidad, san Marciano, monje. (c. 488)

6. En Constantinopla, hoy Estambul, en Turquía, san Teodoro, que fue llamado “Triquino” po el áspero cilicio con que se cubría, y llevó una admirable existencia en la soledad. (s. V)

7. En Antioquía de Siria, igualmente en la actual Turquía, san Anastasio, obispo y mártir, que durante el reinado del emperador Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios. (609)

8*. En la región de Laurino, cerca de Pesto, en la región italiana de Campania, santa Heliena, virgen, la cual, forme en el seguimiento de Cristo, abrazó una vida solitaria, en la que sirvió constantemente a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos. (s. VII)

9*. En Osnabrück, población de Sajonia, hoy Alemania, san Vihón, obispo, oriundo de Frisia, que fue enviado por el emperador Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo. (804)

10*. En el monasterio de Châteliers, en la región de Poitiers, en Francia, beato Geraldo de Salles, que, dedicado a la vida penitente, fue un canónigo pobre y un eremita más pobre aún, ejemplo con el cual atrajo a muchos al amor de Dios y a la vida eremítica, y además fundó varias casas de canónigos regulares. (1120)

11*. En Pisa, ciudad de Toscana, en Italia, beato Domingo Vernagalli, presbítero de la Orden de los Camaldulenses, constructor de un orfanato. (1218)

12. En Montepulciano, también en Toscana, santa Inés, virgen, que vistió el hábito de las vírgenes a los nueve años, y a los quince, muy a su pesar, fue elegida superiora de las monjas de Procene. Más tarde fundó un monasterio sometido a la disciplina de santo Domingo, donde dio muestras de una profunda humildad. (1317)

13*. En Bolonia, en la región de Emilia-Romaña, nuevamente en Italia, beato Simón Rinalducci de Todi, presbítero de la Orden de Ermitaños de San Agustín, que con su enseñanza y ejemplo edificó a los jóvenes estudiantes y a todo el pueblo de Dios. (1322)

14*. En Lancaster, en Inglaterra, beatos Jacobo Bell y Juan Finch, mártires. El primero de ellos era sacerdote, aunque vivió durante veinte años en otra confesión hasta que se reconcilió con la Iglesia católica a instancias de una piadosa mujer, y el segundo, padre de familia, agricultor y catequista, por su fe estuvo encarcelado durante varios años y sufrió hambre y otras pruebas. Finalmente, ambos, en tiempo de la reina Isabel I, alcanzaron el premio de la gloria con su martirio. (1584)

15*. En Londres, también en Inglaterra, beatos Ricardo Sageant y Guillermo Thompson, presbíteros y mártires, que condenados a muerte por haber entrado y permaneció en el país siendo sacerdotes, cumplieron su martirio en Tyburn. (1584)

16*. En Clone, en Irlanda, beato Mauricio MacKenraghty, presbítero y mártir, que tras dos años encerrado en la cárcel por negarse a reconocer la autoridad de Isabel I sobre la Iglesia, fue llevado al suplicio del patíbulo. (1584)

17*. En York, en Inglaterra, beato Antonio Page, presbítero y mártir, hombre manso y honesto, que por ser sacerdote fue condenado a crueles suplicios. (1593)

18*. En Londres, de nuevo en Inglaterra, beatos Francisco Page, de la Orden de la Compañía de Jesús, y Roberto Watkinson, presbíteros y mártires. Este último había sido ordenado apenas un mes antes, y ambos, por su condición de sacerdotes, fueron ajusticiados en Tyburn, en tiempo de Isabel I. (1602)

19*. En Pianello, cerca del lago de cómo, en Italia, beata Clara (Dina) Bosatta, virgen, que, con la ayuda del beato Luis Guanella, fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia. (1887)

20*. En el lugar de Hartheim, cerca de Linz, en Austria, mientras era conducido al campo de concentración de Dachau, beato Anastasio Pankiewicz, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores y mártir, que contra un régimen opresor de la dignidad cristiana dio fiel testimonio de su fe hasta la muerte. (1942)

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.

Liturgia – Lunes II de Pascua

LUNES DE LA II SEMANA DE PASCUA, feria

Misa de la feria (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Prefacio Pascual.

Leccionario: Vol. II

  • Hch 4, 23-31. Al terminar la oración, los llenó a todos el Espíritu Santo, y predicaban con valentía la palabra de Dios.
  • Sal 2.Dichosos los que se refugian en ti, Señor.
  • Jn 3, 1-8.El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.

Antífona de entrada           Rom 6, 9
Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
Nos hemos reunido para celebrar una vez más la Eucaristía con Jesús, que está vivo entre nosotros, pues, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; porque la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Preparémonos pues, hermanos, para celebrar esta Eucaristía, recordando y renovando, por medio de la aspersión del agua, el día en el que empezamos a formar parte de la comunidad cristiana: el día de nuestro bautismo.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Se dice Gloria
En este día de gozo y de gloria, recitemos el himno de alabanza, invocando a Jesucristo, nuestro mediador, sentado a la derecha del Padre.

Oración colecta
DIOS todopoderoso,
haz que seamos transformados a imagen del Creador del cielo
los que, renovados por los sacramentos pascuales,
nos hemos librado de la huella del padre terreno.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, confiadamente a Dios, nuestro Padre, quien, por la resurrección de su Hijo Jesucristo, comunica vida a todos los seres.

  1. Para que la Iglesia anuncie con valentía el mensaje de salvación y dé testimonio en todo el mundo de la resurrección de Jesucristo, roguemos al Señor.
  2. Para que nunca falte el número suficiente de sacerdotes en nuestra diócesis, que anuncien y vivan a Cristo resucitado. Roguemos al Señor.
  3. Para que reine la concordia en nuestro pueblo, la prudencia, la justicia y la caridad en nuestros gobernantes y la paz duradera entre las naciones, roguemos al Señor.
  4. Para que todos los que han muerto participen de la luz y de la paz, roguemos al Señor.
  5. Para que todos nosotros proclamemos a los hombres en nombre de Jesús resucitado, roguemos al Señor.

Padre, escucha nuestra oración y deposita en nuestros corazones la paz y la alegría que nacen de la fe en Cristo Resucitado.. Por Jesucristo nuestro Señor

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante,
y a quien diste motivo de tanto gozo
concédele disfrutar de la alegría eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual I

Antífona de comunión          Cf. Jn 20, 19
Jesús se puso en medio de sus discípulos y les dijo: «Paz a vosotros». Aleluya.

Oración después de la comunión
MIRA, Señor, con bondad a tu pueblo,
y, ya que has querido renovarlo
con estos sacramentos de vida eterna,
concédele llegar a la incorruptible resurrección
de la carne que habrá de ser glorificada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
SEÑOR,

que tu pueblo reciba los frutos
de tu generosa bendición para que,
libre de todo pecado,
logre alcanzar los bienes que desea.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 20 de abril

SANTA INÉS DE MONTEPULCIANO († 1317)

La vida de nuestra Santa está entretejida entre la heroicidad de sus virtudes y la riqueza de las gracias sobrenaturales que el cielo derrama sobre ella. Es una de las santas que gozó de más gracias extraordinarias y demás luces místicas según refieren sus biógrafos, que por cierto los tuvo muy buenos y contemporáneos, que por sí mismos pudieron vivir muchos de los acontecimientos que narran.

Nació por el año 1274 de unos padres bien acomodados y muy buenos cristianos en Gracciano Vecchio, cerca de Montepulciano (Italia). Parece ser que al nacer se iluminó la estancia donde su madre la daba a luz. Llevó una niñez normal pero pronto se despertó en ella el deseo de llevar una vida entregada al Señor por completo y para ello solicitó de unas monjas de Montepulciano que le vistieran su hábito que llamaban «el saco» cuando apenas contaba nueve años de edad.

Fue muy dada a la oración desde que tuvo uso de razón. Parece ser que era una contemplativa precoz. Se retiraba a lo más escondido de su casa y allí pasaba horas y horas entregada a los más tiernos coloquios con el Señor. Rezaba decenas y centenas de Ave Marías y Padrenuestros ensimismada en pensar lo que sus labios pronunciaban. Más de una vez la descubrieron sus padres y deudos arrobada en éxtasis.

En cuanto descubrió el significado de la virtud de la castidad, se consagró en cuerpo y alma al Señor. Pasaba un día de Gracciano Vecchio hacia Montepulciano cuando, según cuenta un biógrafo, una gran bandada de cuervos volaba sobre su cabeza amenazándola. Pero ninguno se atrevió a herirla ni rozarla. Era que pasaba delante de una casa de mala reputación y querían aquellos bichos atemorizarla y obligarla a que también ella formara parte de aquellas pobres mujeres. Su pureza quedó siempre sin mancilla porque trató de evitar cuanto empuja hacia el pecado.

Cuando nada más contaba quince años abrazó la vida religiosa llamando la atención por su entrega sin límites a toda clase de sacrificios y a la más rigurosa vida de observancia regular. Pronto todas las monjas se fijaban en Inés y trataban de copiar sus virtudes. Era como una regla viva para todas. Ella, en compañía de Margarita, que había sido su maestra y guía en la vida monacal, dio comienzo a la fundación de un convento que pronto llamaría la atención por la irradiación de frutos de santidad que de él se desprenderían por toda aquella comarca. Fue el célebre convento de Proceno en el que a sus dieciocho años ya fue nombrada abadesa del mismo. Durante este tiempo atendía a todo y a todos sin sufrir mengua por ello su dedicación y entrega al Señor. Sentía dejar al Señor por los hombres, pero veía que ésta era su obligación y a ella se entregaba de lleno. No parecía que fuera todavía casi una joven por los ejemplos de madurez que a todos daba. Se olvidaba de sí misma y se entregaba a los cuidados que la obediencia le había encomendado…

Cuentan sus biógrafos que la Divina Providencia iba sembrando de flores de prodigios la vida de Inés. Las mismas monjas son testigos de muchos de estos prodigios… Como la fama de Proceno se extendía de día en día, los buenos hijos de Montepulciano quisieron que también allí, en su pueblo natal, hiciera otra fundación para que sirviera como de irradiación espiritual y saneamiento de costumbres. En poco tiempo obtuvo del Papa los necesarios permisos y el Señor empezó a obrar allí como lo había hecho antes en Proceno. Las gracias del cielo se multiplican. Los éxtasis, arrobamientos, milagros y mensajes que recibe del Señor son casi diarios. Ella lo comunica por obedecer y son muchas las almas que por su medio se enriquecen espiritualmente y cambian de vida. Cae enferma. Tiene sólo cuarenta y tres años. Sufre mucho. Obra milagros en aquella misma hora de su muerte. Es el 20 de abril de 1317.

Otros Santos de hoy: Teodoro, Sulpicio, Víctor, Cesáreo, Severiano, Marciano…

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Pascua II de Pascua

LAUDES

LUNES II DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unión con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

«¿Qué has visto de camino,
María, en la mañana?»
«A mi Señor glorioso,
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja.
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
allí el Señor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.»

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que estás resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, apiádate
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa. Amén. Aleluya.

SALMO 41: DESEO DEL SEÑOR Y ANSIAS DE CONTEMPLAR EL TEMPLO

Ant. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;

tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?

Las lágrimas son mi pan
noche y día,
mientras todo el día me repiten:
«¿Dónde está tu Dios?»

Recuerdo otros tiempos,
y desahogo mi alma conmigo:
como marchaba a la cabeza del grupo,
hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza,
en el bullicio de la fiesta.

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Cuando mi alma se acongoja,
te recuerdo
desde el Jordán y el Hermón
y el Monte Menor.

Una sima grita a otra sima
con voz de cascadas:
tus torrentes y tus olas
me han arrollado.

De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.

Diré a Dios: «Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?»

Se me rompen los huesos
por las burlas del adversario;
todo el día me preguntan:
«¿Dónde está tu Dios?»

¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío. Aleluya.

CÁNTICO: SÚPLICA EN FAVOR DE LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Ant. Llena, Señor, a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Aleluya.

Sálvanos, Dios del universo,
infunde tu terror a todas las naciones;
amenaza con tu mano al pueblo extranjero,
para que sienta tu poder.

Como les mostraste tu santidad al castigarnos,
muéstranos así tu gloria castigándolos a ellos:
para que sepan, como nosotros lo sabemos,
que no hay Dios fuera de ti.

Renueva los prodigios, repite los portentos,
exalta tu mano, robustece tu brazo.

Reúne a todas las tribus de Jacob
y dales su heredad como antiguamente.

Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre,
de Israel a quien nombraste tu primogénito;
ten compasión de tu ciudad santa,
de Jerusalén, lugar de tu reposo.

Llena a Sión de tu majestad,
y al templo de tu gloria.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Llena, Señor, a Sión de tu majestad, y al templo, de tu gloria. Aleluya.

SALMO 18: ALABANZA AL DIOS CREADOR DEL UNIVERSO

Ant. La gloria de Dios ilumina la ciudad y su lámpara es el Cordero. Aleluya.

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón
y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Allí le ha puesto su tienda al sol:
él sale como el esposo de su alcoba,
contento como un héroe, a recorrer su camino.

Asoma por un extremo del cielo,
y su órbita llega al otro extremo:
nada se libra de su calor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. La gloria de Dios ilumina la ciudad y su lámpara es el Cordero. Aleluya.

LECTURA: Rm 10, 8b-10

La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón. Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

RESPONSORIO BREVE

R/ El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V/ El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

R/ El que por nosotros colgó del madero.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Os lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Os lo aseguro, el que no nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Aleluya.

PRECES

Oremos a Dios Padre todopoderoso, que ha sido glorificado en la muerte y resurrección de su Hijo, y digámosle confiados:

Ilumina, Señor, nuestras mentes.

Dios, Padre de los astros, que has querido iluminar el mundo con la gloria de Cristo resucitado,
— ilumina, desde el principio de este día, nuestras almas con la luz de la fe.

Tú que por medio de tu Hijo resucitado de entre los muertos has abierto a los hombres las puertas de la salvación,
— haz que a través de los trabajos de este día se acreciente nuestra esperanza.

Tú que por medio de tu Hijo resucitado has derramado sobre el mundo el Espíritu Santo,
— enciende nuestros corazones con el fuego de este mismo Espíritu.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Que Cristo, el Señor, clavado en la cruz para librarnos,
— sea hoy para nosotros salvación y redención.

Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, a quien podemos llamar Padre, aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.