Alegría en las fiestas (Alegría)

Las fiestas se han hecho para promover la alegría espiritual, y esa alegría la produce la oración; por lo cual en día festivo se han de multiplicar las plegarias (Santo Tomás, Sobre los mandamientos, 1c., 245).

La resurrección de Cristo es vida para los difuntos, perdón para los pecadores, gloria para los santos. Por esto el salmista invita a toda la creación a celebrar la resurrección de Cristo, al decir que hay que alegrarse y llenarse de gozo en este día en que resucitó el Señor (San Máximo de Turín, Sermón 53).

Ciertamente, la alegría cristiana debe caracterizar toda la vida, y no solo un día de la semana. Pero el domingo, por su significado como día del Señor resucitado, en el cual se celebra la obra divina de la creación y de la “nueva creación”, es día de alegría por un título especial, más aún, un día propicio para ejercitarse en la alegría, descubriendo sus rasgos auténticos (san Juan Pablo II, Carta Apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 57).