Meditación – San Marcos, evangelista

Hoy es la fiesta de San Marcos.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 16, 15-20):

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien».

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Hoy habría mucho que hablar sobre la cuestión de por qué no resuena con fuerza y convicción la palabra del Evangelio, por qué guardamos los cristianos un silencio sospechoso acerca de lo que creemos, a pesar de la llamada a la “nueva evangelización”. Cada uno hará su propio análisis y apuntará su particular interpretación.

Pero en la fiesta de san Marcos, escuchando el Evangelio y mirando al evangelizador, no podemos sino proclamar con seguridad y agradecimiento dónde está la fuente y en qué consiste la fuerza de nuestra palabra.

El evangelizador no habla porque así se lo recomienda un estudio sociológico del momento, ni porque se lo dicte la “prudencia” política, ni porque “le nace decir lo que piensa”. Sin más, se le ha impuesto una presencia y un mandato, desde fuera, sin coacción, pero con la autoridad de quien es digno de todo crédito: «Ve al mundo entero y proclama el Evangelio a toda la creación» (cf. Mc 16,15). Es decir, que evangelizamos por obediencia, bien que gozosa y confiadamente.

Nuestra palabra, por otra parte, no se presenta como una más en el mercado de las ideas o de las opiniones, sino que tiene todo el peso de los mensajes fuertes y definitivos. De su aceptación o rechazo dependen la vida o la muerte; y su verdad, su capacidad de convicción, viene por la vía testimonial, es decir, aparece acreditada por signos de poder en favor de los necesitados. Por eso es, propiamente, una “proclamación”, una declaración pública, feliz, entusiasmada, de un hecho decisivo y salvador.

¿Por qué, pues, nuestro silencio? ¿Miedo, timidez? Decía san Justino que «aquellos ignorantes e incapaces de elocuencia, persuadieron por la virtud a todo el género humano». El signo o milagro de la virtud es nuestra elocuencia. Dejemos al menos que el Señor en medio de nosotros y con nosotros realice su obra: estaba «colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban» (Mc 16,20).

Mons. Agustí CORTÉS i Soriano Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Martirologio 25 de abril

ELOGIOS DEL 25 DE ABRIL

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 25 de abril

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato. 

1. Fiesta de san Marcos, evangelista, que primero acompañó en Jerusalén a san Pablo en su apostolado, y después siguió los pasos de san Pedro, quien lo llamó su hijo. Es tradición que en Roma recogió en su Evangelio la catequesis de Pedro a los romanos y que fue él quien instituyó la Iglesia de Alejandría, en el actual Egipto. (s. I)

2. Conmemoración de san Aniano, obispo de Alejandría de Egipto, que, como narra Eusebio, desde el octavo año de Nerón fue el primer sucesor de san Marcos en el episcopado de esta ciudad, que ejerció durante veintidós años, y que fue un hombre de Dios, admirable en su comportamiento. (c. 67)

3. En Silistra, ciudad de Mesia, hoy Bulgaria, santos Pasícrates y Valencio, mártires, que, por confesar a Cristo como único Dios, sometieron decididos sus cuellos a la espada. (c. 302)

4. En Agen, en Aquitania, en la actual Francia, san Febadio, obispo, que escribió una obra contra los arrianos y protegió a su grey de la herejía. (c. 393)

5. En Antioquía de Siria, hoy Turquía, san Esteban, obispo y mártir, que sufrió mucho por parte de los herejes que se oponían al Concilio de Calcedonia, y en tiempo de emperador Zenón murió al ser precipitado al río Orontes. (479)

6. En Vienne, ciudad de Burgundia, actualmente Francia, san Clarencio, obispo. (s. VII)

7. En Lobbes, en la región de Brabante, en Austrasia, hoy Bélgica, san Erminio, abad y obispo, que, excelso por su vida de oración y dotado de espíritu de profecía, fue sucesor de san Usmaro. (737)

8*. En el territorio de Piacenza, en Emilia-Romaña, Italia actualmente, santa Franca, abadesa, que quiso regresar en la Orden Cisterciense y pasaba noches enteras en oración ante Dios. (1218)

9*. En la región italiana de Aosta, en los Alpes Grayos, beato Bonifacio Valperga, obispo, insigne por su caridad y humildad. (1243)

10*. En la isla de Wight, en Inglaterra, beatos Roberto Anderton y Guillermo Marsden, presbíteros y mártires, que durante la persecución bajo el reinoa de Isabel I, detenidos al haber desembarcado en Inglaterra a causa de un naufragio, fueron condenados a la pena capital por ser sacerdotes, martirio que aceptaron con ánimo sereno y decidido. (1586)

11. En Antigua, cerca de la ciudad de Guatemala, en América Central, san pedro de San José Bethencourt, religioso de San Francisco, que bajo el patrocinio de Nuestra Señora de belén se entregó ejemplarmente a la asistencia de huérfanos, mendigos, enfermos, jóvenes sin formación, extranjeros y condenados a trabajos forzados. (1667)

12*. En la aldea de Remedello, en la provincia de Brescia, en Italia, beato Juan Piamarta, presbítero, que tras grandes dificultades fundó el Instituto de los Artesanitos de Brescia en las cercanías de una colonia agrícola, con la finalidad de facilitar a los jóvenes una formación religiosa, así como también el aprendizaje de un oficio, lo que dio vida a la Congregación de la Sagrada Familia de Nazaret. (1913)

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.

Liturgia – San Marcos, evangelista

SAN MARCOS, evangelista, fiesta

Misa de la fiesta (rojo)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Prefacio II de los apóstoles. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • 1Pe 5, 5b-14. Os saluda Marcos, mi hijo.
  • Sal 88.Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
  • Mc 16, 15-20.Proclamad el Evangelio a toda la creación.

Antífona de entrada          Mc 16, 15
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar la fiesta del evangelista san Marcos, quien nos ha dejado el relato de la vida y la muerte de Jesucristo plasmado en uno de los cuatro evangelios, reafirmemos nuestra fe en Jesús, la fe que nos ha llegado por el testimonio de los apóstoles y evangelistas. Y para mejor hacerlo, comencemos la celebración de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios porque nuestra fe y nuestras obras no siempre van unidas vida y nuestro apostolado cristiano deja mucho que desear.

  • Tú, que por medio de los apóstoles y evangelistas nos haces llegar tu Buena Noticia. Señor, ten piedad.
  • Tú, que resucitado de entre los muertos eres vida para todos los que te siguen. Cristo, ten piedad.
  • Tú, que eres el Hijo de Dios hecho hombre. Señor, ten piedad.

Gloria

Oración colecta
OH, Dios,
que enalteciste a tu evangelista san Marcos
con la gracia de la predicación evangélica,
concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas
que sigamos con fidelidad las huellas de Cristo.
Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles
En la fiesta de san Marcos, evangelista, oremos a Dios Padre y pidámosle que el Evangelio de Jesucristo llegue a todos los hombres y sea motivo de esperanza y alegría para cuantos lo acojan.

1.- Por la Iglesia; para que con espíritu misionero y en fidelidad a Jesucristo y a su Buena Noticia de salvación, anuncie su mensaje y haga nuevos discípulos en todo el mundo. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales; para que el Dios de misericordia, que escogió a san Marcos como evangelizador y evangelista, haga que numerosos jóvenes respondan a su llamada. Roguemos al Señor.

3.- Por los que ejercen autoridad en el mundo; para que no rechacen el evangelio como norma de vida a seguir, y trabajar así con la mejor guía por la paz y la justicia en la sociedad. Roguemos al Señor.

4.- Por los que en sus sufrimientos ven vacilar su fe, por los que están cansados, por los que viven en la indiferencia; para que en todos brille la luz de la verdad y experimenten el gozo de saberse amados por Dios. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros y por todos los cristianos; para que, con nuestras obras hechas con sinceridad de corazón, y con nuestro testimonio, anunciemos a los hombres que Jesucristo es nuestro Salvador. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que has querido que las palabras y las obras maravillosas de tu Hijo quedaran consignadas en las palabras del Evangelio y llegasen a ser para la Iglesia luz resplandeciente y vida fecunda, escucha nuestra oración y haz que las enseñanzas de san Marcos den fruto abundante en nosotros y se transformen en semilla de gracia y de gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
TE ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza,
celebrando la gloria de san Marcos,
y te pedimos humildemente
que la predicación evangélica
se mantenga siempre en tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II de los apóstoles

Antífona de comunión          Mt 28, 20
Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos, dice el Señor. Aleluya.

Oración después de la comunión
T
E pedimos, Dios todopoderoso,

que nos santifique el don recibido de tu santo altar
y nos fortalezca en la fe del Evangelio
que san Marcos predicó.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 25 de abril

SAN MARCOS, evangelista (s. I)

Los documentos más antiguos que hablan de San Marcos nos lo presentan como “el intérprete de Pedro”. Pudo ser porque le servía al Príncipe de los Apóstoles de intérprete y consejero en las correrías que le acompañó, o que fue él quien resumió en su Evangelio —el segundo de los cuatro evangelios canónicos— la predicación que oía de labios de San Pedro.

El ilustre predicador Bossuet refiriéndose a lo bien que supo sintetizar la doctrina de Jesús predicada por San Pedro llamó a nuestro Santo «el más divino de los compendiadores».

Críticamente poco -es lo que sabemos de Juan Marcos como se le conoce en el Libro de los Hechos. Casi se resume a cuanto este libro de San Lucas nos dice de él y la rica tradición de los primeros historiadores que gozan de gran autoridad en cuanto afirman.

Sabemos que su madre se llamaba María. La vez primera que hablan los Hechos de él es el cap. 12 (12-16) cuando relatan la salida milagrosa de San Pedro de la cárcel por obra del ángel que le abre las puertas y se dirige «a casa de María, madre de Juan, por sobrenombre Marcos, donde muchos hermanos se hallan congregados en oración».

Es fácil que la Casa de María fuera una de tantas, que -a partir de la famosa predicación de San Pedro en que se convirtieron más de tres mil a la fe de Jesucristo-, habría en Jerusalén y donde se reunirían los cristianos para hacer la oración, celebrar la Eucaristía y distribuir los bienes a los necesitados… Por ello la casa de Juan Marcos era bien conocida por Pedro. Éste se lo llevará consigo cuando pase algún tiempo.

Quizá era un niño o jovencillo cuando Jesús fue condenado a muerte. Dice su Evangelio que cuando Jesús fue apresado en el Huerto de los Olivos le seguía un joven envuelto en una sábana para curiosear a ver en qué paraba todo aquello. Era verosímil que este joven fuera el mismo Juan Marcos. Es fácil que también Jesús tuviera estrecha amistad con los padres de Juan Marcos y que éste escuchara en muchas ocasiones los discursos de Jesús. Uno de los primeros bautizados por San Pedro fue Juan Marcos.

El que era un niño el año 30, por el 44 ya era todo un hombre y decidió marcharse con su primo José Bernabé hacia la ciudad de Orontes. Juan Marcos acompañó a Pablo y Bernabé en sus correrías apostólicas por Chipre y otras ciudades. Quizá añoraba su patria chica, es posible que fuera una realidad lo que San Pablo dirá que ha padecido «peligros de los ladrones», «peligros de los caminos», «peligros de la soledad»… Lo cierto es que abandonó a sus amigos y volvió a Jerusalén. Aquí pasó diez o doce años al lado de Pedro ayudándole en sus correrías y haciendo de «intérprete y consejero».

El Señor Jesús no escribió ni mandó a los Apóstoles que escribieran. Parece ser que lo que interesaba era la predicación oral. Pero la memoria es flaca y alguien pensó en tener algunos apuntes de cuanto Pedro predicaba y le rogaron a Marcos que recogiera las predicaciones del Apóstol. Así lo hizo. Pedro amaba con cariño a Marcos. Le llama «mi hijo Marcos» (1 Pe 5, 13). El evangelista Marcos escribe con fluidez, sencillez, en estilo directo y sólido a la vez. Es el más breve de los Evangelios (16 capítulos) y se propone probar la Divinidad de Jesucristo.

Marcos se halla en Roma el año 67 cuando mueren los dos Apóstoles San Pedro y San Pablo. Juan Marcos ha jugado un papel muy importante en la evangelización como lo demuestran estas palabras de San Pablo que el 62 dice a Timoteo: «Trae contigo a Marcos, pues lo necesito para el ministerio evangélico». Después parece que extendió el Evangelio por diversos países: Egipto, Aquilea, Cirene… Quizá expiró el año 68.

Otros Santos de hoy: Herminio, Esteban, Filón, Calixta, Hermógenes, Evodio…

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – San Marcos, Evangelista

LAUDES

SAN MARCOS, EVANGELISTA

Discípulo de san Pedro, sobre cuya predicación escribió el segundo evangelio

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Señor, que nos habla por medio del Evangelio. Aleluya.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Vosotros que escuchasteis la llamada
de viva voz que Cristo os dirigía,
abrid vuestro vivir y nuestra alma
al mensaje de amor que él nos envía.

Vosotros que invitados al banquete
gustasteis el sabor del nuevo vino,
llenad el vaso, del amor que ofrece,
al sediento de Dios en su camino.

Vosotros que tuvisteis tan grande suerte
de verle dar a muertos nueva vida,
no dejéis que el pecado y que la muerte
nos priven de la vida recibida.

Vosotros que lo visteis ya glorioso,
hecho Señor de gloria sempiterna,
haced que nuestro amor conozca el gozo
de vivir junto a él la vida eterna. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Los santos evangelistas indagaron la sabiduría de sus predecesores y confirmaron su relato con oráculos de los profetas. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los santos evangelistas indagaron la sabiduría de sus predecesores y confirmaron su relato con oráculos de los profetas. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Por al fe en la verdad, Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Por al fe en la verdad, Dios nos llamó por medio del Evangelio, para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Muchos alabarán su inteligencia, que no perecerá jamás. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Muchos alabarán su inteligencia, que no perecerá jamás. Aleluya.

LECTURA: 1Co 15, 1-2a.3-4

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras.

RESPONSORIO BREVE

R/ Contaron las alabanzas del Señor. Aleluya, aleluya.
V/ Contaron las alabanzas del Señor. Aleluya, aleluya.

R/ Y las maravillas que realizó.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Contaron las alabanzas del Señor. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. La gracia de Cristo ha constituido, a unos, evangelistas y, a otros, doctores, y los ha enviado al pueblo creyente como ministros de la fe. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. La gracia de Cristo ha constituido, a unos, evangelistas y, a otros, doctores, y los ha enviado al pueblo creyente como ministros de la fe. Aleluya.

PRECES

Invoquemos a nuestro Salvador, que, al destruir la muerte, iluminó la vida por medio del Evangelio, y digámosle humildemente:

Confirma a tu Iglesia en la fe y en la caridad.

Tú que, por medio de doctores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
— haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.

Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, como Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
— santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.

Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
— llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores,
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Con la misma confianza que tienen los hijos con sus padres, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que enalteciste a tu evangelista san marcos con el ministerio de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos siempre fielmente las huellas de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.