Liturgia – Domingo III de Pascua

DOMINGO III DE PASCUA

Misa del Domingo (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Credo. Prefacio Pascual.

Leccionario: Vol. I (A)

  • Hch 2, 14. 22-33. No era posible que la muerte lo tuviera bajo su dominio.
  • Sal 15.Señor, me enseñarás el sendero de la vida.
  • 1Pe 1, 17-21. Fuisteis liberados con una sangre preciosa, como la de un cordero sin mancha, Cristo.
  • Lc 24, 13-35.Lo reconocieron al partir el pan.

Antífona de entrada           Sal 65, 1-2
Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria. Aleluya. 

Monición de entrada
Un domingo más en este tiempo pascual, Jesús resucitado nos sale al encuentro en el camino y nos invita a celebrar la Eucaristía, haciéndose presente en nuestra vida.

Pidamos, pues, al Señor, que abra nuestro entendimiento para comprender las Escrituras y afiance nuestra fe en su presencia real en los signos sacramentales del pan y el vino eucarísticos.

Comencemos ahora la celebración de la Eucaristía con la aspersión del agua bendita, recordando así el bautismo que nos unió a Jesús muerto y resucitado, y nos hizo hijos e hijas de Dios.

(Aspersión con el agua bendita por el templo, o bien todos pasan por la pila bautismal y toman el agua santiguándose)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Gloria

Oración colecta
QUE  tu pueblo, Señor, exulte siempre
al verse renovado y rejuvenecido en el espíritu,
para que todo el que se alegra ahora
de haber recobrado la gloria de la adopción filial,
ansíe el día de la resurrección
con la esperanza cierta de la felicidad eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Transformados por la vida nueva de Jesucristo, renovemos hoy nuestra adhesión a Él, a cuya muerte y resurrección fuimos incorporados por el Bautismo.

Oración de los fieles
Oremos ahora confiadamente a Dios nuestro Padre, que resucito de entre los muertos a su Hijo Jesucristo, y que por medio de Él nos ha rescatado del pecado y de la muerte.

1.- Por la Iglesia; para que, caminando al paso de la humanidad, sepa llevar a todos la esperanza gozosa de la resurrección en Cristo. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones sacerdotales al servicio de nuestra diócesis; para que sean muchos los que sigan la llamada de Jesús a seguirle en el ministerio sacerdotal y le responda con fidelidad al don que Dios les concede. Roguemos al Señor.

3.- Por aquellos que ejercen autoridad en el mundo; para que sus ojos se abran ante la grandeza del misterio de Dios, y actúen siempre guiados por la luz del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.

4.- Por los que viven sin fe, los que caminan sin esperanza, decepcionados, como los dos de Emaús; para que el Señor Jesús camine junto a ellos, abra sus ojos y encienda sus corazones. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros, aquí reunidos; para que seamos capaces de reconocerle a Él en el prójimo, que camina a nuestro lado, en la Sagrada Escritura, y al partir el Pan, en la comida eucarística. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que en este día, memorial de la Pascua, has reunido a tu Iglesia que peregrina por el mundo, escucha nuestra oración y abre nuestros corazones para que entendamos las Escrituras y reconozcamos a tu Hijo al partir el pan. Él, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor, las ofrendas de tu Iglesia exultante,
y a quien diste motivo de tanto gozo
concédele disfrutar de la alegría eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio Pascual I

Antífona de comunión            Cf. Lc 24, 35
Los discípulos reconocieron al Señor Jesús al partir el pan. Aleluya.

Oración después de la comunión
MIRA, Señor, con bondad a tu pueblo
y, ya que has querido renovarlo
con estos sacramentos de vida eterna,
concédele llegar a la incorruptible resurrección
de la carne que habrá de ser glorificada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne
DIOS, que por la resurrección de su Unigénito
os ha redimido y adoptado como hijos,
os llene de alegría con sus bendiciones.
R/. Amén.

Y ya que por la redención de Cristo
recibisteis el don de la libertad verdadera,
por su bondad recibáis también la herencia eterna.
R/. Amén.

Y, pues confesando la fe
habéis resucitado con Cristo en el bautismo,
por vuestras buenas obras
merezcáis ser admitidos en la patria del cielo.
R/. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo ✠ y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.
R/. Amén.