2Pe 2, 20-25 (2ª lectura Domingo IV de Pascua)

Sus heridas nos han curado

La segunda Lectura es como una especie de himno bautismal; porque el bautismo es una participación en el misterio de su muerte, tal como lo expresaba Pablo en la carta a los Romanos (Rom 6). El autor de la 2ª de Pedro lo expresa maravillosamente con «sus heridas nos han curado». Se propone el sentido del “dolor solidario” que Jesús ha vivido en su vida. Es una expresión que por sí mismo merece toda una teología y una reflexión de alcance en la línea de la “teología crucis” de Pablo. Decir que sus heridas nos han curado es poner de manifiesto que su entrega nos ha salvado de un mundo sin piedad y sin corazón.

Pero debemos hacer notar que esta participación en la muerte de Cristo, por medio del bautismo, no es una participación en sufrimientos sin sentido, sino una participación en la muerte que lleva a la vida, a la resurrección. De lo contrario romperíamos en mil pedazos la teología del bautismo cristiano que se nos presenta en este himno de hoy. Su muerte es una muerte por nosotros, es decir, para que nosotros vivamos.