Comentario Domingo IV de Pascua

Oración preparatoria

Señor y hermano nuestro, Jesús, Tú eres el Buen Pastor que cuidas con mimo de tus ovejas, llámanos por nuestro propio nombre, guíanos en los andares de nuestra vida, cuídanos en todos los avatares de nuestro caminar. Y repara nuestras fuerzas en la mesa de tu Palabra y de tu Pan. Tú que vives y reinas con el Padre por los siglos de los siglos. AMEN.

 

Jn 10, 1-10

«1“En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ese es ladrón y bandido; 2pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.

3A este el portero le abre y las ovejas escuchan su voz, y a sus ovejas las llama por su nombre y las conduce fuera.

4Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”.

6Jesús les dijo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba.

7Así que Jesús dijo de nuevo:

“En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8Todos los que vinieron antes que yo son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. 9Yo soy la puerta: el que entre por medio de mí será salvado, y entrará y saldrá, y encontrará pastos. 10El ladrón no viene sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

Este evangelio forma parte de un discurso más amplio que Jesús dirige a los fariseos (10,1-21). El discurso está enmarcado por el episodio de la curación del ciego de nacimiento (9,1-39) y por la referencia al mismo en 10,21: “Esas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrir los ojos de los ciegos?”. Esta es la disposición del texto: a) Jn 9: Curación del ciego; b) Jn 10,1-10: Yo soy la puerta; b’) Jn 10,11-18: Yo soy el buen pastor; a’) Jn 10,19-21: Referencia a la curación del ciego. Aquí, la ceguera es el símbolo de la falta de fe de los fariseos, de su incapacidad de comprender y de su rechazo y resistencia a la revelación de Jesús. A unos personajes faltos de fe (los judíos fariseos) Jesús dirige las palabras del evangelio de hoy.

 

TEXTO

Tiene una estructura en quiasmo (a-b-b’-a’): se abre con unas palabras de Jesús, introducidas por la expresión típica de Juan: “En verdad, en verdad os digo” (a: vv. 1-5); estas palabras se cierran con una frase del narrador, haciendo referencia a la incomprensión de los oyentes (b: v. 6). La segunda parte del evangelio se abre con una nueva referencia del narrador (b’: v. 7a), y continúa con otras palabras de Jesús, otra vez iniciadas con la misma expresión típica (a’: vv. 7b-10). Esmerada construcción del texto, en la que sobresale la presentación de Jesús como pastor y puerta/portero, frente a los ladrones/bandidos; lo que corresponde a cada uno (a Jesús, dar vida abundante; a los ladrones, robos y estragos); la actitud discipular (seguir al pastor).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Atendamos a los personajes de los vv. 1-5: ovejas, ladrones/bandidos, pastor/portero.

Las ovejas representan al pueblo de Dios y a los discípulos, pero siempre permiten advertir la característica más especial de Jesús y de Dios: la compasión (cf. Ez 34; Lc 15,4-7; Mt 18,12-14; Mc 6,34; Mt 9,36). A ellas corresponde seguir al pastor para encontrar pastos (vida).

Los ladrones/bandidos son los fariseos y dirigentes judíos en general: no entran al redil por la puerta (no sirven a la comunidad con/como Jesús) y su finalidad es robar, matar, hacer estrago (explotar al pueblo, en lugar de servirlo y conducirlo a Dios: cf. Mc 12,40; Mt 23,14; Lc 20,47).

El pastor/puerta: es Jesús, cuya voz es reconocida y escuchada. Él va por delante como Pastor y Maestro, y su finalidad es dar vida abundante.

¿De qué manera estos “personajes” cuestionan, enriquecen o acrisolan nuestra vida creyente? ¿Qué podemos aprender?

• Atendamos también esta autodefinición repetida de Jesús: “Yo soy la puerta” (vv.7.9). Por él se entra en un ámbito de salvación, de libertad y de vida que ni las instituciones judías ni sus dirigentes podían dar.

¿Qué es para ti “entrar por Jesús”: acercarse a Él, conocerle, creer en Él, amarle, seguirle, guardar su palabra…? Vivir desde dentro de Jesús; sentir, pensar, actuar, elegir desde Jesús.

• Finalmente, atendamos la palabra “voz”, que se repite tres veces. Las ovejas de Jesús “escuchan su voz”, “conocen su voz”, “no conocen la voz de los extraños”. ¿Cómo es tu familiaridad con “la voz” de Jesús? ¿Lees y oras su palabra diariamente?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?