Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 14, 1-2

141Pero dos días después eran la Pascua y los Ácimos. Y los sumos sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarlo tras prenderlo mediante engaño, 2porque decían: “No durante la fiesta, no sea que haya una revuelta del pueblo”.

• El relato de la pasión comienza con un ejemplo eficaz de la estructura marcana del «emparedado» (sandwich) que contrapone las maquinaciones mortales de los enemigos de Jesús a la clarividencia profética de su propia muerte.

El pasaje se divide naturalmente en tres partes: breve mención de la trama de los dirigentes judíos (14,1- 2); narración amplia de la mujer que unge a Jesús (14,3-9), y mención breve del acuerdo entre Judas y los dirigentes judíos (14,10-11). La historia sobre la mujer se subdivide ulteriormente en su acción (14,3), la objeción de los espectadores (14,4-5) y la respuesta de Jesús (14,6-9). La amplitud de esta última sub-sección es indicativa de la importancia a ella concedida.

• 14, 1-2: Jesús ha terminado hace un momento de advertir a su círculo íntimo de discípulos que debe permanecer espiritualmente despierto, ya que no conoce el momento del advenimiento glorioso del Hijo del Hombre (13,33-37). Se trata primariamente de una profecía de la vuelta de Jesús entre nubes después de la resurrección (cf. 13,26-27), pero Jesús incita también a los lectores a prestar atención a la sección siguiente del evangelio, que dibujará su muerte y resurrección como acontecimientos escatológicos. Esta interpretación se apoya en las palabras que siguen, las cuales inauguran con solemnidad el relato marcano de la Pasión: «Y dos días después eran la Pascua y los Ácimos» (14,1a). Este nexo es significativo porque la Pascua se denomina «noche de guardia» (lit. «noche de vigilancia») en Ex 12,42, debido a que algunos judíos esperaban que la redención final habría de ocurrir durante la festividad de la Pascua, y porque «Y dos días después» recuerda Os 6,1-2, que es una profecía del socorro escatológico del Señor. Así pues, mediante esta red de alusiones Marcos da a entender que el momento de crisis apocalíptica, la noche de guardia escatológica, se está acercando a medida que la trama contra Jesús comienza a tomar forma.

Sin embargo, los sumos sacerdotes y los escribas se lanzan a la acción, decididos a quitar de en medio a Jesús antes de que llegara la festividad, no fuera que materializara el riesgo de una rebelión del pueblo (14,1b-2). Es este un miedo razonable, puesto que durante la fiesta de la Pascua la población de Jerusalén multiplicaba muchas veces su tamaño, llegando quizás a medio millón de personas. Esto generaba una situación explosiva agravada por el seductor recuerdo de la liberación de la esclavitud de Egipto durante la Pascua, y la creencia de que la redención escatológica tendría lugar en los mismos momentos. El historiador judío Flavio Josefo menciona varios levantamientos populares durante esta festividad. La ansiedad sacerdotal ante las consecuencias «de una perturbación entre el pueblo» era por tanto comprensible.