Meditación – Miércoles III de Pascua

Hoy es miércoles III de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 6, 35-40):

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día».

Hoy vemos cuánto le preocupan a Dios nuestro hambre y nuestra sed. ¿Cómo podríamos continuar pensando que Dios es indiferente ante nuestros sufrimientos? Más aún, demasiado frecuentemente “rehusamos creer” en el amor tierno que Dios tiene por cada uno de nosotros. Escondiéndose a Sí mismo en la Eucaristía, Dios muestra la increíble distancia que Él está dispuesto a recorrer para saciar nuestra sed y nuestro hambre.

Pero, ¿de qué “sed” y qué “hambre” se trata? En definitiva, son el hambre y la sed de la “vida eterna”. El hambre y la sed físicas son sólo un pálido reflejo de un profundo deseo que cada hombre tiene ante la vida divina que solamente Cristo puede alcanzarnos. «Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna» (Jn 6,39). ¿Y qué debemos hacer para obtener esta vida eterna tan deseada? ¿Algún hecho heroico o sobre-humano? ¡No!, es algo mucho más simple. Por eso, Jesús dice: «Al que venga a mí no lo echaré fuera» (Jn 6,37). Nosotros sólo tenemos que acudir a Él, ir a Él.

Estas palabras de Cristo nos estimulan a acercarnos a Él cada día en la Misa. ¡Es la cosa más sencilla en el mundo!: simplemente, asistir a la Misa; rezar y entonces recibir su Cuerpo. Cuando lo hacemos, no solamente poseemos esta nueva vida, sino que además la irradiamos sobre otros. El Papa Francisco, el entonces Cardenal Bergoglio, en una homilía del Corpus Christi, dijo: «Así como es lindo después de comulgar, pensar nuestra vida como una Misa prolongada en la que llevamos el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y del trabajo, así también nos hace bien pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre».

Fr. Gavan JENNINGS

Martirologio 29 de abril

ELOGIOS DEL 29 DE ABRIL

1.- Si la lectura tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas se hace después de la oración conclusiva de Laudes o cualquiera de las horas menores.

El lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

2.- Si la lectura no tiene lugar dentro de la Liturgia de las Hojas, reunida la asamblea, bien en el coro, bien en capítulo o bien en la mesa, el lector comienza inmediatamente por la mención del día.*

Los elogios de los santos de cualquier día han de leerse siempre el día precedente.

*El lector hace la mención del día:

Día 29 de abril

Lectura de los elogios del día

Los elogios de los santos o beatos indicados con asterisco se leen solamente en las diócesis o en las familias religiosas a las que ha sido concedido el culto de ese santo o beato. 

1. Fiesta de santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, que, habiendo ingresado en las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo, deseosa de conocer a Dios en sí misma y a sí misma en Dios, se esforzó en asemejarse a Cristo crucificado. Trabajó también enérgica e incansablemente por la paz, por el retorno del Romano Pontífice a la Urbe y por la unidad de la Iglesia, y dejó espléndidos documentos llenos de doctrina espiritual. (1380)

2. Conmemoración de san Tíquico, discípulo del apóstol Pablo, que en sus epístolas le llama hermano carísimo, ministro fiel y consiervo en el Señor. (s. I)

3. En Pisa, en la región italiana de Toscana, san Torpetes, mártir. (s. inc.)

4. En Nápoles, ciudad de Campania, también en la actual Italia, san Severo, obispo, a quien san Ambrosio amó como a un hermano y su Iglesia como a un padre. (c. 409)

5. En el monasterio de Cluny, en Borgoña, hoy Francia, san Hugo, abad, que gobernó santamente su cenobio durante sesenta y un años. Se mostró entregado a las limosnas y a la oración, mantuvo y promovió la disciplina monástica, estuvo atento a las necesidades de la Iglesia y fue un eximio propagador de la misma. (1109)

6*. En el monasterio de La Lucerne-d’Outremer, en Normandía, también en la actual Francia, san Acardo, obispo de Avranches, que, abad durante un tiempo de San Víctor de París, escribió varios tratados de vida espiritual a fin de conducir el alama cristiana a la perfección, y al fallecer fue enterrado en esta abadía Premonstratense, que frecuentaba a menudo. (1172)

7. En Seúl, en Corea, san Antonio Kim Song-u, mártir, que solía reunir en su casa a varios fieles hasta que, encerrado en prisión, por su fe en Cristo fue ejecutado por estrangulación. (1841)

El lector concluye diciendo:

Es preciosa a los ojos del Señor.

R./ La muerte de sus santos.

Si la lectura se hace en una hora menor se concluye ahora diciendo “Bendigamos al Señor” y su respuesta acostumbrada o con la conclusión que se encuentra más adelante.

Si la lectura se hace en Laudes o fuera de la Liturgia de las Horas se continúa como se recoge a continuación.

Lectura breve           Is 55, 6-7

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Palabra de Dios

R./ Te alabamos, Señor.

Oración

V/. Santa María y todos los santos intercedan por nosotros ante el Señor, para que obtengamos de él ayuda y salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R./ Amén.

Conclusión

V./ El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Por la misericordia de Dios las almas de todos los fieles difuntos descansen en paz.

R./ Amén.

V./ Podéis ir en paz.

R./ Demos gracias a Dios.

Liturgia – Santa Catalina de Siena

MIÉRCOLES. SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora de la Iglesia, patrona de Europa, fiesta

Misa de la fiesta (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria. Prefacio de vírgenes. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. IV

  • 1Jn 1, 5 – 2, 2. La sangre de Jesús nos limpia de todo pecado.
  • Sal 102.Bendice, alma mía, al Señor.
  • Mt 11, 25-30.Has escondido estas cosas a los sabios, y las has revelado a los pequeños.

Antífona de entrada
Esta es una virgen sabia y una del número de las prudentes, que salió a recibir a Cristo con la lámpara encendida. Aleluya. 

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos hoy la fiesta de santa Catalina de Siena, religiosa dominica italiana de finales del siglo XIV; mujer sencilla y humilde, pero al mismo tiempo, valiente e intrépida, llena de amor y de profunda vida mística, declarada Doctora de la Iglesia por el Papa Pablo VI y patrona de Europa por Juan Pablo II.

Su espiritualidad y sus escritos hacen de ella una auténtica maestra de oración, enamorada de Cristo. Y este mismo amor la llevó a vivir muy comprometida y activa en la vida social y eclesial, luchando incansablemente por el retorno del Papa a Roma desde Aviñón, por conseguir la paz entre las ciudades de Italia, y por la reforma de las costumbres en la Iglesia, especialmente entre la jerarquía.

Nosotros también estamos llamados, como Santa Catalina de Siena, a la santidad de vida; sin embargo, fallamos a menudo en nuestro camino hacia ella. Por eso, iniciamos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

Yo confieso…

Gloria

Oración colecta
OH, Dios,
que inflamaste de amor divino a santa Catalina de Siena
en la contemplación de la pasión del Señor
y en el servicio a tu Iglesia,
concede a tu pueblo, por su intercesión,
que, unido al misterio de Cristo,
se alegre siempre por la manifestación de su gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Con los ojos fijos en Jesús resucitado, y con la intercesión de santa Catalina de Siena, oremos, hermanos, confiadamente a Dios nuestro Padre, que ha manifestado su amor al mundo dándonos a su propio Hijo.

1.- Para que la Iglesia, enriquecida con la vida y doctrina de Santa Catalina de Siena, que la amó con apasionada entrega, permanezca unida en la verdad y la fidelidad a Jesucristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios suscite en su Iglesia vocaciones sacerdotales y religiosas que prolonguen en nuestra historia la obra redentora de su Hijo. Roguemos al Señor.

3.- Para que los gobernantes y todos los políticos de Europa ejerzan su función con honradez y con espíritu de servicio. Roguemos al Señor.

4.- Para que la fraternidad cristiana se haga palpable entre los pobres, marginados y excluidos de nuestra sociedad. Roguemos al Señor.

5.- Para que todos nosotros mantengamos el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones, y así descubramos su presencia a los hombres. Roguemos al Señor.

Señor, que enriqueciste a tu Iglesia con la santidad y sabiduría de santa Catalina de Siena; escucha las oraciones que en su fiesta te presentamos, y danos a beber con largueza del agua de la sabiduría que salta hasta la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
RECIBE, Señor,
el sacrificio de salvación que te ofrecemos
en la conmemoración de santa Catalina de Siena,
y haz que instruidos con sus enseñanzas
podamos darte gracias a ti, Dios verdadero,
con fervor creciente.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de vírgenes

Antífona de comunión          Cf. 1 Jn 1, 7
Si vivimos en la luz, lo mismo que Dios está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo limpia de todo pecado. Aleluya.

Oración después de comunión
SEÑOR,
la mesa del cielo en la que hemos sido alimentados,
y que sustentó a santa Catalina de Siena
en su vida temporal,
nos obtenga la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
VUELVE, Señor,
hacia ti el corazón de tu pueblo;
y Tú que le concedes tan grandes intercesores
no dejes de orientarle con tu continua protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 29 de abril

SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora de la Iglesia († 1380)

Fue todo un prodigio de criatura. La penúltima de 25 hermanos. Hija del matrimonio formado por el dulce y bonachón Giacomo Benincasa, tintorero de pieles y de Lapa de Puccio dei Piangenti, mujer enérgica y trabajadora donde las haya.

Nació en Siena el 1347, el año anterior a la tristemente célebre Peste Negra que asoló a toda Europa. Ella vendría a sembrar grandes males que poco después se levantarían también en el seno de la Iglesia. A pesar de su corta vida y de no haber ocupado cargos de responsabilidad, parece casi increíble cómo una joven mujer de pueblo pudo realizar empresas tan grandes como le tenía reservadas el Señor.

Aquella niña alegre, juguetona y traviesilla como correspondía a su edad, quedó prontamente truncada cuando siendo muy niña todavía, caminaba con su hermana y recibió una maravillosa visión del cielo: Veía a Jesús sentado en un rico trono y le acompañaban los Apóstoles San Pedro, San Pablo y San Juan… Se entregó más a la oración, hacía todo mucho mejor que antes y de modo casi impropio de una jovencita de su edad. Parecía estar ensimismada y fuera de sí. Su madre para quitarle de la cabeza estas ”manías”, la pone al servicio de la criada de la casa . Catalina acepta gustosa esta nueva misión y se entrega de lleno a servir a los demás. Lo hace con gran cariño.

Madre Lapa quiere que se aficione a la vida de sociedad y que piense en contraer matrimonio con un joven bueno y apuesto que ella le propone. Catalina no piensa así. Ella se ha desposado ya secretamente con su Señor Jesucristo …Por fin el bueno y pacífico de su padre toma cartas en el asunto y dice: “Que nadie moleste a mi hija Catalina. Que ella sea quien tome la decisión de su futuro. Si ella quiere servir a Jesucristo que nadie se lo impida”. Catalina ve abiertos los cielos y se hace terciaria dominica o Montelata como entonces se decía.

Catalina, ya libre de las ataduras del mundo, se entrega de lleno a la vida de oración y penitencia. Se la ve volar más que caminar por las vías del espíritu. Pero la tentación no cesa. El enemigo no duerme. Le vienen a veces tentaciones de toda clase. Ella se ve atacada por los cuatro costados y contra todas las virtudes. Se le aparece Jesús y le dice Catalina: “¿Dónde estabas, Esposo de mi corazón, cuando era tan duramente tentada?” “—Estaba dentro de tu corazón ayudándote a vencer”, le contesta Jesús sonriendo.

Ella no sabe cómo serle más útil al Señor y a su Iglesia a la que ama con toda su alma y por la cual se ha ofrecido como víctima. Un día se le aparece el Señor y le dice: “No puedes serme útil en nada, pero sí que me puedes servir ayudando al prójimo”… Y así lo hace con toda su alma. Le ayuda, le socorre, le sirve, le instruye y le da cuanto tiene para encaminarlo hacia Dios

Gozó de grandes revelaciones del cielo y nos dejó obras inmortales de profunda sabiduría, como el Diálogo. Por ello merecerá el reconocimiento de la iglesia y el 4 de octubre de 1970 el Papa Pablo VI la declarará como la segunda mujer Doctora de la Iglesia, poco después de haber declarado Doctora a Santa Teresa de Jesús.

Trabajará con toda su alma para hacer que vuelva el Papa de Aviñón a Roma. Escribirá cartas llenas de fuego a los príncipes y cardenales rogándoles que ayuden y defiendan a la iglesia y que se corrijan de sus abusos. Al Papa lo llamaba “el dulce Cristo en la tierra”. Tenía un altísimo concepto del sacerdocio y trabajó con toda su alma para que fueran santos los ungidos del Señor. Por ellos y por toda la iglesia, en aquellos días lacerada por el tristemente célebre Cisma de Occidente, ofreció generosamente su vida. intervino en muchos asuntos públicos y privados, por eso bien se merece ser la Patrona de Italia junto con S. Francisco de Asís, A los 33 años moría el 29 de abril de 1380.

Otros Santos de hoy: Pedro de Verona, Tértula, Antonia, Hugo, Emiliano, Severo…

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Santa Catalina de Siena

LAUDES

SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora de la Iglesia

Santa Catalina de Siena, Virgen, doctora y Patrona de Europa. (1347-1380). De la orden dominicana. Defensora de la libertad y la paz. Escribió importantes tratados sobre espiritualidad.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de las vírgenes. Aleluya.

SALMO 23: ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO

Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.

— ¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

— El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ése recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

— Éste es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

— ¿Quién es ese Rey de la gloria?
— El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

— ¿Quién es ese Rey de la gloria?
— El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Esta mujer no quiso
tomar varón ni darle su ternura,
selló su compromiso
con otro amor que dura
sobre el amor de toda criatura.

Y tanto se apresura
a zaga de la huella del Amado,
que en él se transfigura,
y el cuerpo anonado
ya está por el amor resucitado.

Aquí la Iglesia canta
la condición futura de la historia,
y el cuerpo se adelanta
en esta humilde gloria
a la consumación de su victoria.

Mirad los regocijos
de la que por estéril sollozaba,
y se llenó de hijos
porque el Señor miraba
la pequeñez humilde de su esclava. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Libremente confieso a Cristo; de Cristo está sedienta mi alma; deseo estar por siempre con Cristo. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Libremente confieso a Cristo; de Cristo está sedienta mi alma; deseo estar por siempre con Cristo. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Vírgenes del Señor, bendecid al Señor; el que sembró en vosotras el deseo de la virginidad ha coronado ya su obra. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Vírgenes del Señor, bendecid al Señor; el que sembró en vosotras el deseo de la virginidad ha coronado ya su obra. Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. Que los santos se alegren en la gloria, pues han conseguido una brillante victoria sobre la carne y la sangre. Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que los santos se alegren en la gloria, pues han conseguido una brillante victoria sobre la carne y la sangre. Aleluya.

LECTURA: Ct 8, 7

Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor, no anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable.

RESPONSORIO BREVE

R/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. Aleluya, aleluya.
V/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. Aleluya, aleluya.

R/ Tu rostro buscaré, Señor.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Santa Catalina no cesaba de suplicar al Señor que volviese la paz a su santa Iglesia. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Santa Catalina no cesaba de suplicar al Señor que volviese la paz a su santa Iglesia. Aleluya.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, esposo y corona de las vírgenes,  supliquémosle, diciendo:

Jesús, corona de las vírgenes, escúchanos.

Oh Cristo, a quien las vírgenes amaron como a su único esposo,
— concédenos que nada nos aparte de tu amor.

Tú que coronaste a María como reina de las vírgenes,
— concédenos, por su intercesión, servirte siempre con pureza de corazón.

Por intercesión de las santas vírgenes, que te sirvieron siempre con fidelidad, para alcanzar la santidad de cuerpo y alma,
— ayúdanos, Señor, a que los bienes de este mundo que pasa no nos separen de tu amor eterno.

Señor Jesús, esposo que has de venir y a quien las vírgenes prudentes esperaban,
— concédenos vivir en vela, esperando tu retorno glorioso.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Por intercesión de santa Catalina de Siena, que fue virgen sensata y una de las prudentes,
— concédenos, Señor, la verdadera sabiduría y la pureza de costumbres.

Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó el Señor:
Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios, que hiciste a santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo par que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.