Notas para fijarnos en el evangelio – Domingo IV de Pascua

• Jesús empieza describiendo dos prácticas opuestas: la de un ladrón de ovejas “que no entra por la puerta” (1.5.8.10) y la de un pastor -el propio del rebaño- que hace bien su trabajo por la mañana, entrando “por la puerta”, llamando a “sus” ovejas “por el nombre” y las lleva a los pastos (2- 4,9-10).

• El “nombre” de la persona, reconocida como tal. “Sus ovejas” quiere decir las que se han adherido a Jesús por la fe. El ciego de nacimiento es ejemplo de ello (Jn 9,38). Siguiendo a Jesús, que “camina delante de ellas” (4), los creyentes tendrán vida. La fe, pues, no significa seguir unas ideas, ni unos valores, sino a una persona concreta: Jesús, “la Palabra” que “se hizo carne y acampó entre nosotros” (Jn 1,14).

• Después, Jesús habla de sí mismo como “puerta de las ovejas” (7ss). Una “puerta” de acceso a Dios, a la salvación (9). Una “puerta” por la que “entrar y salir” libremente: el discípulo es una persona libre, goza de libertad. Su adhesión a Jesucristo no le quita libertad, sino que se la da.

• La otra puerta, la “otra parte” (1), la que no permite acceder a Dios, es el templo de Jerusalén, en cuyo entorno están discutiendo Jesús y los fariseos (Jn 7,10.14.28; 8,2-3; 8,59). El templo había sido una buena referencia, pero los dirigentes -“ladrones y bandidos” (1.8)- lo han estropeado al buscar sus propios intereses (Jn 2,13- 17). Tras esta dura crítica de Jesús están las no menos duras de los profetas, críticas que Israel ya conocía: Hijo de Adán, profetiza contra los pastores (Ez 34,2ss); Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño (Jr 23,1-2). Jeremías, por cierto, en el capítulo citado anuncia al Mesías y su acción salvadora (Jr 23,3ss).

• Tras repetir la denuncia (violencia y dureza de los dirigentes que explotan al pueblo sin medir los estragos que causan y sin respeto alguno a la vida), Jesús se presenta como el que ha venido para que las ovejas “tengan vida y la tengan en abundancia” (10). Resuenan aquí otras páginas del Evangelio de Juan (Jn 1,4; 5,21; 11.25; 14,6). Esto nos hace notar que ésta es una de las afirmaciones centrales del Evangelio. Y que la fe en Jesús (Jn 9,38), es decir, la adhesión a la persona de Jesús para seguirle, conduce a participar de esta vida (Jn 20,31; 3,15).