Meditación – San José obrero

Hoy es viernes III de Pascua, memoria de san José obrero.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 13, 54-58):

En aquel tiempo, viniendo Jesús a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Hoy celebramos la fiesta de san José obrero. Es un día festivo para descansar del trabajo cotidiano, y celebramos la Fiesta del Trabajo. Los trabajadores y sus sindicatos suelen aprovechar este día para hacer sus reivindicaciones en defensa de sus derechos. La Iglesia nos pone, hoy, el ejemplo de san José, el carpintero de Nazaret, que fue un modelo de trabajo para sostener su familia y desarrollar su oficio. Ésta es la forma normal de vivir en este mundo, ganándonos el pan de cada día con el sudor de nuestro trabajo. Los derechos humanos nos dicen que toda persona tiene derecho a un trabajo digno y bien remunerado. Es así como cumplimos con nuestros deberes y nos ganamos el salario que nos corresponde. San Ambrosio dice que «es un homicidio negar a un hombre el salario que necesita para vivir». Hoy, la Iglesia reza por el mundo del trabajo, para que todo trabajador pueda cumplir sus deberes y vivir con dignidad.

El mismo Evangelio nos presenta a Jesús como «hijo del carpintero» (Mt 13,56), en su pueblo de Nazaret donde se crió y donde vivió la mayor parte de los años de su vida terrenal. A pesar de todo, la gente de Nazaret no llegó a conocer la persona de Jesús. Se creían que lo conocían, pero nada sabían de Él. Por esto, no se podían explicar de dónde le venía la sabiduría y el poder de hacer milagros.

Y nosotros, los cristianos, ¿conocemos a Jesús? También somos de su pueblo, del pueblo de Dios, de la Iglesia, y nos podría pasar como a los habitantes de Nazaret, que no lo conocían suficientemente. Si de cualquier persona podemos aprender cosas positivas y buenas, mucho más podemos aprender de Jesús de Nazaret. Escuchando el Evangelio de cada día es la manera como conocemos y aprendemos muchas cosas buenas de Jesús. Es así como enriquecemos nuestra vida y nuestra fe. Pidámoslo a san José, que tan bien supo cuidar y amar a Jesús.

Rev. D. Xavier PARÉS i Saltor

Liturgia – San José obrero

VIERNES DE LA III SEMANA DE PASCUA, feria o SAN JOSÉ OBRERO, memoria libre

Misa de feria o de la memoria (blanco)

Misal: Para la feria antífonas y oraciones propias. Prefacio Pascual / para la memoria antífonas y oraciones propias. Prefacio de San José: «en la conmemoración». No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. II para la memoria: vol. IV para el Evangelio

  • Hch 9, 1-20. Ese hombre es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a los pueblos.
  • Sal 116.Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
  • Mt 13, 54-58.¿No es el hijo del carpintero?

Antífona de entrada           Cf. Sal 127, 1-2
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
​Hoy que se celebra el día internacional del trabajo, la Iglesia nos invita a volver nuestros ojos hacia san José, concretamente hacia su faceta de trabajador, en su taller de Nazaret; viéndolo trabajar para sacar adelante a su familia. 

Preparémonos, pues, en silencio para celebrar la Eucaristía reconociendo nuestra debilidad y nuestro pecado; e implorando confiadamente la misericordia de Dios.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS creador del universo,
que has establecido la ley del trabajo
para toda la humanidad,
concédenos con bondad, por el ejemplo y patrocinio de san José,
que llevemos a cabo lo que nos mandas
y consigamos los premios que prometes.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos a Dios nuestro Padre, para que guíe nuestros pasos y los de todos los hombres para entrar un día en el Reino de los cielos y para adelantar ahora su llegada.

1.- Para que el testimonio de fe la Iglesia sea un estímulo para que muchos abracen la fe y perseveren en ella. Roguemos al Señor.

2.- Para que Dios suscite abundantes y santas vocaciones sacerdotales, que sean el día de mañana predicadores entusiastas del Evangelio de la paz. Roguemos al Señor.

3.- Para que la claridad de Cristo resucitado ilumine a nuestros gobernantes en todas su opciones en ordena la instauración definitiva de la justicia y el trabajo continuo por el bien común. Roguemos al Señor.

4.- Para que se respeten siempre los derechos de todos los trabajadores y se vean atendidas sus justas demandas. Roguemos al Señor.

5.- Para que en Jesús encontremos la seguridad que necesitamos para ser testigos de la resurrección en la vivencia cotidiana del amor. Roguemos al Señor.

Oh, Dios, que en la resurrección de Cristo nos has renovado para la vida eterna, concede a tu pueblo la firmeza de la fe y de la esperanza, para que nunca dudemos del cumplimiento de las promesas que hemos conocido siendo Tú el autor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración sobre las ofrendas
OH Dios,
fuente de toda misericordia,
mira las ofrendas que presentamos a tu majestad
en la conmemoración de san José,
y concede, con bondad, que los dones ofrecidos
se transformen en ayuda para los que te invocan.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María: en la conmemoración

Antífona de comunión             Cf. Col 3, 17
Todo lo que de palabra o de obra realicéis sea todo en nombre del Señor, dando gracias a Dios. Aleluya.

Oración después de la comunión
S
ACIADOS con los alimentos celestiales

te pedimos humildemente, Señor,
que, a ejemplo de san José,
gustemos continuamente el fruto de una paz perpetua,
dando testimonio de la caridad que infundes en nuestros corazones.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
CONCEDE, Señor Dios,
a tus fieles encontrar seguridad y riqueza
en la abundancia de tus misericordias
y haz que, protegidos con tu bendición,
se mantengan en continua acción de gracias
y te bendigan rebosantes de alegría.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 1 de mayo

SAN JOSÉ, obrero

La fiesta de San José, obrero, es una buena ocasión para pensar en nuestra obligación de continuar la obra de la creación y de realizarla bien. Es lo que diríamos la Obra Bien Hecha.

Después de cada día de la creación, dice el autor sagrado que Dios contemplaba lo que había creado y veía que era muy bueno, que era hermoso. El séptimo día Dios descansó y encomendó al hombre la tarea. «Y descansó el Señor el día séptimo y el hombre continúa su tarea». Dios creó las cosas llenas de virtualidades, de posibilidades de expansión. Pero no quiso dejarlas terminadas, para que el hombre las acabase. Dios no tiene envidia del hombre, Prometeo no tuvo que robar el fuego, como dicen algunos que ignoran las Escrituras. Al contrario, Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y lo llamó a continuar la creación. Como dice el Vaticano II, «el mensaje cristiano no aparta a los hombres de las edificación del mundo, ni los lleva a despreocuparse del bien de sus semejantes, sino que más bien les impone esta colaboración como un deber».

En el texto sagrado dice Dios a los primeros padres: «Someted la tierra y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra». Dios se lo entrega todo para su alimento y su servicio. Luego Dios encarga al hombre que ponga nombre a todas las criaturas, que se interpreta como un modo de tomar dominio sobre ellas. De este modo Dios pide al hombre colaboración asidua y consciente en la creación.

Hay aquí una aplicación ascética muy clara. El hombre debe dominar las criaturas y no ser dominado por ellas. Siempre que el hombre se somete a las cosas y se hace esclavo de ellas, ya no es el rey de la creación, se aparta del plan de Dios. Pero hay que poner mucha atención. Dios pide al hombre que domine y someta a las criaturas, pero no a otros hombres. Todo hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. Cuando un hombre somete o esclaviza a otro hombre, también se opone al plan de Dios. San José, obrero, nos recuerda, sin distinción, la dignidad de todo el que colabora en la obra de la creación.

Colaborar con Dios, y colaborar bien, para no estropear la hermosa obra de Dios. Pablo VI habló una vez a los barrenderos de Roma. Alabó su trabajo y les dijo que las bellezas de Roma brillaban más si ellos realizaban su tarea con interés. «Si un hombre es barrendero, tendría que barrer las calles como pintaba Miguel Ángel, como componía Bethoven, como escribía Shakespeare», dice un autor moderno.

Se debe trabajar con amor. «Trabajar con amor es tejer la tela con hilos de vuestro corazón, como si el ser amado fuera a usar esa prenda de vestir. Es arrojar semillas de ternura, y cosechar con alegría, como si el ser amado fuera a comer ese fruto. Es impregnarlo todo de amor» (K. Gibrán).

E15 de enero de 1964, desde Nazaret, exhortaba Pablo VI a aprender la lección del trabajo, la conciencia de su dignidad. Y nos señalaba a todos «al gran modelo, al hermano divino, al defensor de todas las causas justas, es decir: a Cristo, nuestro Señor». El hijo del carpintero, como era conocido Jesús. Y con el hijo, el padre, San José, obrero. ¡La Obra Bien Hecha! ¿Alguien puede imaginarse a San José haciendo «chapuzas»? Realizaría tareas sencillas, pero pondría toda su alma en hacer las cosas bien. No haría cosas extraordinarias, pero lo ordinario lo haría extraordinariamente.

Otros Santos de hoy: Ntra. Sra. de Estívaliz, Ntra. Sra. de la Estrella, Jeremías, Orencio, Paciencia, Segismundo, Amador.

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – San José, obrero

LAUDES

SAN JOSÉ, OBRERO

Fiesta instituida por Pío XII en 1955, para exaltar cristianamente el trabajo humano.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que quiso ser tenido como el hijo del carpintero. Aleluya.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Porque fue varón justo,
le amó el Señor,
y dio el ciento por uno
su labor.

El alba mensajera
del sol de alegre brillo
conoce ese martillo
que suena en la madera.
La mano carpintera
madruga a su quehacer,
y hay gracia antes que sol en el taller.

Cabeza de tu casa
del que el Señor se fía,
por la carpintería
la gloria entera pasa.
Tu mano se acompasa
con Dios en la labor,
y alargas tú la mano del Señor.

Y, pues que el mundo entero
te mira y se pregunta,
di tú cómo se junta
ser santo y carpintero,
la gloria y el madero,
la gracia y el afán,
tener propicio a Dios y escaso el pan.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Aleluya.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mi labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Aleluya.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él, y Simeón los bendijo. Aleluya.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él, y Simeón los bendijo. Aleluya.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Aleluya

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Aleluya

LECTURA: 2S 7, 28-29

Señor Dios, tú eres el Dios verdadero, tus palabras son de fiar, y has hecho esta promesa a tu siervo. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que esté siempre en tu presencia; ya que tú, mi Señor, lo has dicho, sea siempre bendita la casa de tu siervo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Lo nombró administrador de su casa. Aleluya, aleluya.
V/ Lo nombró administrador de su casa. Aleluya, aleluya.

R/ Y Señor de todas sus posesiones.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Lo nombró administrador de su casa. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. En el fiel desempeño del oficio de carpintero, san José brilla como admirable ejemplo de trabajo. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. En el fiel desempeño del oficio de carpintero, san José brilla como admirable ejemplo de trabajo. Aleluya.

PRECES

Elevemos nuestras súplicas al Señor, que hace justos a los hombres:

Danos vida con tu justicia, Señor.

Tú que llamaste a nuestros padres a la fe para que caminaran en tu presencia con un corazón sincero,
— haz que, siguiendo sus huellas, seamos perfectos como tú nos mandas.

Tú que elegiste al justo José para que alimentara a tu Hijo en su infancia y juventud,
— haz que sirvamos en nuestros hermanos al cuerpo místico de Cristo.

Tú que entregaste la tierra a los hombres para que la llenaran y la sometieran,
— enséñanos a trabajar con denuedo en este mundo, buscando siempre tu gloria.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Acuérdate, Padre celestial, de la obra de tus manos;
— da a todos trabajo, pan y una condición de vida digna.

Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, creador del universo, que has impuesto la ley del trabajo a todos los hombres, concédenos que, siguiendo el ejemplo de san José, y bajo su protección, realicemos las obras que nos encomiendas y consigamos los premios que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.