Jesús, el único pastor

1.- Los ejemplos ganaderos son lógicos para una sociedad mayoritariamente agrícola como lo era la nación judía de tiempos de Jesús. Y dichos ejemplos se han mantenido en permanente actualidad pues esas referencias han estado vivas muchos siglos, en el habitual contorno de los seres humanos. Hoy, ciertamente, todavía hay países en los que el campo tiene una especial importancia, pero se marcha hacia una mayor presencia del hombre en la ciudad y ahí el argumento ganadero podría perder fuerza. Es muy probable que muchos de nuestros niños solo hayan visto ovejas en la televisión o fugazmente a lo lejos, desde las ventanillas de un raudo automóvil que atraviesa los campos. En otro tiempo –en los de Jesús– eran tan próximas las ovejas que compartían habitación con los humanos.

Sin embargo, a pesar de esa lejanía argumental, hay algo muy fuerte y expresivo en la acción de Jesús como pastor único y autentico. Y emerge directamente, además, una advertencia muy grave: «Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido». ¿Qué significa? ¿Se refiere a los falsos profetas, a los mentirosos, a los embaucadores de la fe? Tanto esta semana, como la anterior, en diferentes textos se ha aludido al ecumenismo, a los hermanos separados y a quienes no se abren a la acción del Espíritu. En ese caso parece que está claro que el único Pastor, el Pastor de todos es Jesús. Pero puede ocurrir que haya falsos pastores que sean ladrones y bandidos. ¿Y como reconocerlos? Pues es el mismo Jesús quien da la clave, el pastor entra por la puerta del aprisco, los bandidos quieren saltar la tapia. ¿Qué quiere decir esto? Está claro: que cualquier divergencia doctrinal no puede hacerse con engaño, omisión y ocultación. Y, sin embargo, esa práctica esta muy generalizada entre los movimientos sectarios, sobre todo. Pero no así entre quienes desde las diferentes Iglesias buscan una vuelta a la unidad con honradez y presentan sus tesis a través de la puerta. Junto a esa –parece claro– que solo hay un pastor, pero la elección de Cristo como nuestro pastor nos ayuda a avanzar en el tiempo y en el espacio. Todas las oraciones ecuménicas de la Iglesia Católica así reflejan que es Jesucristo el único Pastor.

3.- Hay otra cosa digna de tenerse en cuenta, después de que Jesús explica la diferencia sobre el ladrón y el Pastor auténtico, el texto de San Juan añade que «Jesús les puso esta comparación pero ellos no entendieron de que les hablaba» Y es que no es fácil darse cuenta del error. La historia del cristianismo esta llena de avances y retrocesos. El pecado rompe la identidad del seguidor de Cristo y la soberbia le sumerge en la incomunicación. Muchos otros factores, también pecaminosos, y relacionados con las riquezas, con las ambiciones territoriales han fomentado tales separaciones. Y lo que es peor: algunos de esos conflictos han sido muy sangrientos con desprecio de la vida humana y de la paz de Cristo. La guerra y la violencia son una constante del comportamiento humano y durante siglos han sido los argumentos religiosos los que abrían auténticos ríos de sangre. Hoy todavía hay muchos conflictos vivos de naturaleza religiosa y ahí esta Iraq, Argelia, Afganistán, India o Pakistán. El problema larguísimo de Palestina –del que, parece, atisbarse una esperanza de paz– ha polarizado también la permanente discrepancia religiosa.

4.- El salmo 22 es uno de los más bellos del salterio. Muchas veces en momentos de cansancio e infortunio se recuerda y se anhelan las verdes praderas y las fuentes tranquilas. Su presencia en las lecturas de este domingo se relaciona con el evangelio de Juan sobre Jesús como Pastor de todos. Por otro lado Pedro es protagonista de la primera lectura y de la epístola. En los Hechos de los Apóstoles se refleja el discurso de San Pedro –el primer Papa– ante el pueblo judío. La narración de la Pasión de Jesús traspasa el corazón de los que le escuchan y piden la conversión. Este hecho, el relato por parte de un hombre de Iglesia de la Pasión del Señor y la posterior conversión de muchos, se va a repetir constantemente en nuestro devenir eclesial. Y es que la historia de la Iglesia no es otra cosa que el reflejo de la vida, muerte y gloria de Jesús y la reacción de los hombres y mujeres al respecto.

5.- Y así Pedro, en su primera carta, va a recordar, una vez más, la Pasión de Cristo y su efecto de Redención para la humanidad. Los dos textos son completamente paralelos y se enmarcan en la celebración del tiempo pascual. «Andabais descarriados como ovejas pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas». El Pastor –el único Pastor– nos conduce a lugar seguro.

Ángel Gómez Escorial