Yo le pediré al Padre que os dé otro defensor

«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo pediré al Padre que os mande otro defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad, que el mundo no puede recibir porque no lo ve ni lo conoce. Vosotros lo conocéis, porque vive con vosotros y está en vosotros». «No os dejaré abandonados; volveré a estar con vosotros.

Dentro de poco el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis, porque yo vivo y vosotros también viviréis. Aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, vosotros en mí y yo en vosotros. El que conoce mis mandamientos y los guarda, ése me ama; y al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Juan 14, 15-21

PARA MEDITAR

Jesús nos dice que no nos va a dejar abandonados. Y podemos decir que siempre ha estado con nosotros. El Espíritu Santo, el espíritu de Dios siempre ha estado con nosotros.

Nosotros tenemos que hacer lo mismo que Jesús hace con nosotros. No podemos dejar a nadie abandonado: a algún amigo que necesita nuestra ayuda, a alguna personas de la familia que necesita un beso o un abrazo de nosotros, a cualquier persona que pase hambre o que no tenga donde dormir. Ese es nuestro deber como creyentes…

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • ¿Conoces a alguna persona de tu barrio o pueblo que viva en la calle o que vaya a algún centro de asistencia para comer cada día?
  • ¿Cómo ayuda la Iglesia a estas personas? ¿Qué podemos hacer los cristianos para estar cerca de estas personas?
  • Escribe un compromiso para poder hacer alguna acción para ayudar a estas personas que lo necesitan..

ORACIÓN

Querríamos ser tu Buena Noticia,
nos gustaría contar a todos que existes,
que disfrutaran como nosotros de vivir
la vida en tu compañía,
que se sintieran salvados, dinamizados, impulsados,
pero sólo podemos expresar
nuestra alegría, regalar nuestro amor,
ser buenos compañeros de camino,
contar lo que vas haciendo con nosotros…
y así intentar que te conozcan,
que te busquen,
que se dejen amar por Ti.
Gracias porque nos has hecho
el regalo de conocerte.
Gracias porque nos has salido
al encuentro y nos has seducido,
pero no entendemos por qué
muchos hermanos viven huérfanos de Ti.
Sal a buscarles, manifiéstate,
facilítales la vida, háblales al corazón.
No les dejes, Padre.