Meditación – Lunes VII de Pascua

Hoy es lunes VII de Pascua.

La lectura de hoy es del evangelio de Juan (Jn 16, 29-33):

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios». Jesús les respondió: «¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo».

Hoy podemos tener la sensación de que el mundo de la fe en Cristo se debilita. Hay muchas noticias que van en contra de la fortaleza que querríamos recibir de la vida fundamentada íntegramente en el Evangelio. Los valores del consumismo, del capitalismo, de la sensualidad y del materialismo están en boga y en contra de todo lo que suponga ponerse en sintonía con las exigencias evangélicas. No obstante, este conjunto de valores y de maneras de entender la vida no dan ni la plenitud personal ni la paz, sino que sólo traen más malestar e inquietud interior. ¿No será por esto que, hoy, las personas van por la calle enfurruñadas, cerradas y preocupadas por un futuro que no ven nada claro, precisamente porque se lo han hipotecado al precio de un coche, de un piso o de unas vacaciones que, de hecho, no se pueden permitir?

Las palabras de Jesús nos invitan a la confianza: «¡Ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33), es decir, por su Pasión, Muerte y Resurrección ha alcanzado la vida eterna, aquella que no tiene obstáculos, aquella que no tiene límite porque ha vencido todos los límites y ha superado todas las dificultades.

Los de Cristo vencemos las dificultades tal y como Él las ha vencido, a pesar de que en nuestra vida también hayamos de pasar por sucesivas muertes y resurrecciones, nunca deseadas pero sí asumidas por el mismo Misterio Pascual de Cristo. ¿Acaso no son “muertes” la pérdida de un amigo, la separación de la persona amada, el fracaso de un proyecto o las limitaciones que experimentamos a causa de nuestra fragilidad humana?

Pero «sobre todas estas cosas triunfamos por Aquel que nos amó» (Rom 8,37). Seamos testigos del amor de Dios, porque Él en nosotros «ha hecho (…) cosas grandes» (Lc 1,49) y nos ha dado su ayuda para superar toda dificultad, incluso la muerte, porque Cristo nos comunica su Espíritu Santo.

Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala

Liturgia – Lunes VII de Pascua

LUNES DE LA VII SEMANA DE PASCUA, feria o SAN BEDA EL VENERABLE, presbítero y doctor de la Iglesia, memoria libre o SAN GREGORIO VII, papa, memoria libre o SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, virgen, memoria libre

Misa de la feria o de una de las memorias (blanco)

Misal: Para la feria antífonas y oraciones propias / para la memoria de san Beda: 1ª oración propia y el resto del común de doctores o de santos (para un monje), o de la feria / para la memoria de san Gregorio: 1ª oración propia y el resto del común de pastores (para un papa), o de la feria / para la memoria de santa Mª M. de Pazzi: 1ª oración propia y el resto del común de vírgenes (para una virgen) o de santos (para religiosos), o de la feria; Prefacio Pascual de la Ascensión, después de la Ascensión o de la memoria.

Leccionario: Vol. II

  • Hch 19, 1-8. ¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?
  • Sal 67.Reyes de la tierra, cantad a Dios.
  • Jn 16, 29-33.Tened valor: yo he vencido al mundo.

Antífona de entrada          Hch 1, 8
Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros, y seréis mis testigos hasta el confín de la tierra. Aleluya.

Monición de entrada y acto penitencial
El libro de los Hechos de los apóstoles, nos da a entender que cuando el Espíritu Santo descienda sobre nosotros, recibiremos fuerza para ser testigos de Jesús en todo el mundo. Ahora, al recordar al comienzo de la Eucaristía nuestro Bautismo con la aspersión del agua, agradecemos el don del Espíritu que se nos ha dado, pidiendo, al mismo tiempo, perdón a Dios por no abrirnos de verdad a la vida que Él fecunda en nosotros.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Oración colecta
LLEGUE a nosotros, Señor,
la fuerza del Espíritu Santo,
para que podamos cumplir fielmente tu voluntad
y demos testimonio con una conducta santa.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Abramos ahora nuestro corazón a Dios y pidámosle que escuche las oraciones que en nombre de nuestros hermanos los hombres le presentamos.

1.- Por la Iglesia; para que el Espíritu Santo haga crecer en ella la santidad de vida y para que tenga una presencia evangélica en medio de los hombres. Roguemos al Señor.

2.- Por los jóvenes; para que se dispongan a arriesgar su vida en la construcción del Reino y, con su entrega decidida y generosa construyan la Iglesia, promuevan el bien y den testimonio del amor puro y verdadero. Roguemos al Señor.

3.- Por nuestro país; para que el compromiso de los cristianos sea semilla de solidaridad, justicia y paz. Roguemos al Señor.

4.- Por los que sufren en el cuerpo o en el Espíritu; para que en Jesús encuentren consuelo y en su Espíritu Santo la fortaleza que necesitan. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros; para que, perseverando en la oración, nos convirtamos al Señor y nos dispongamos para acoger su Espíritu Santo. Roguemos al Señor.

Que tu amor, Señor, acoja nuestras oraciones y que la acción de tu Espíritu Santo en nuestras vidas nos ayude a permanecer en tu amor y en tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
ESTE sacrificio santo nos purifique, Señor,
y derrame en nuestras almas
la fuerza divina de tu gracia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio pascual o de la Ascensión

Antífona de comunión          Cf. Jn 14, 18; 16, 22
No os dejaré huérfanos, dice el Señor; volveré a vosotros y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.

Oración después de la comunión
ASISTE, Señor, a tu pueblo
y haz que pasemos del antiguo pecado
a la vida nueva
los que hemos sido alimentados
con los sacramentos del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo
TE pedimos, Señor,

que guardes a tu familia concédele en tu bondad
la abundancia de tu misericordia,
para que se multiplique con las enseñanzas
y los dones del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santoral 25 de mayo

SANTA MARÍA MAGDALENA DE PAZZI, Virgen († 1607)

Decía de ella San Pío X en 1908: «La Vida de Santa María Magdalena de Pazzi no es solamente un prodigio de estéril admiración, sino un vivo modelo que todos podemos y debemos en parte imitar…» Y en 1952 el Papa Pío XII: «Santa María Magdalena de Pazzi, la virgen de Florencia, brilló, más que por su nobleza, por el fervor de todas las virtudes, y, sobre todo, por su amor encendidísimo para con Dios y para con el prógimo».

Esta gran mujer —una de las más grandes figuras de la mística cristiana—nació el 2 de abril de 1566 en Florencia. Sus padres, nobles, se llamaron Camilo de Pazzi y Magdalena Buendelmonte. Fue bautizada al día siguiente de nacer y contaba diez años cuando recibió la Primera Comunión. Ya antes, cuando su madre comulgaba, deseaba ardientemente hacerlo ella y le decía: «Mamá, hueles a Jesús…» El 19 de abril de 1576 —a los diez años—hizo voto de virginidad y dos años después, en presencia de su madre, ya tuvo el primer éxtasis, que tan frecuentes serían a lo largo de toda su vida.

De muy niña fue internada en las religiosas de San Juan de los Caballeros para que recibiera una esmerada educación. Allí llamó poderosamente la atención de todas las religiosas por su virtud y por las largas horas que pasaba ante el sagrario y ante las imágenes de la Virgen María. Todas las religiosas cuando después depongan en los Procesos para su beatificación, resaltarán los heroicos ejemplos de virtud, especialmente de mortificación, oración y caridad que aprendían de aquella niña que parecía una veterana en la escuela de la perfección más encumbrada.

El 1 de diciembre de 1582 abrazaba la vida de religiosa carmelita en el Monasterio de Santa María de los Ángeles de Florencia. El 3 de enero de 1583, la joven Catalina de Pazzi, que así se llamaba, vestía el hábito de carmelita cambiando su nombre por el de Sor María Magdalena comenzando así su año de noviciado. A primeros de mayo de 1584 le vino una rara enfermedad que amenazaba su vida. Tuvo un exceso de amor como ya le había sucedido mientras vivía en el mundo, y los superiores le permitieron que hiciera su Profesión el 27 de mayo ante un altar de la Virgen María.

Desde estas fechas su vida entra por unos caminos misteriosos y ya no cesa de recibir gracias extraordinarias de parte del Señor: Éxtasis, luces, sabiduría, dones… Los más extraordinarios fenómenos místicos recibió esta alma privilegiada, siendo la admiración de las mismas monjas y de cuantos la trataban.

Mortificaba bárbaramente su cuerpo con terribles ayunos y durísimas penitencias. Pasaba largas temporadas sin probar bocado y entregada sin descanso a la oración y trato arrobado con el Señor.

Durante estos éxtasis decía cosas maravillosas y profundos conceptos teológicos que jamás ella había estudiado. La Madre Priora encargó a seis monjas que escribieran cuanto ella decía en éxtasis. Y de un modo muy ingenioso recogían cuantas maravillas salían de su boca que, gracias a ello, han llegado hasta nosotros. Llenan siete volúmenes de una doctrina profunda que enseña los caminos de la más alta mística. Se llaman: Los cuarenta días; Los Coloquios; Las Revelaciones e Inteligencias; La Prueba; La Renovación de la Iglesia; A visos; Sentencias y Cartas…

Desempeñó varios cargos en la Comunidad, sobre todo, Maestra de novicias, dejando siempre destellos de santidad en los mismos. Llena de méritos, moría el 25 de mayo de 1607. Fue beatificada el 1626 y canonizada el 1669.

Otros Santos de hoy: Beda, Gregorio VII, Vicenta María, Urbano, Dionisio, León (Santa Magdalena Sofía figura en el 18 de junio).

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – Lunes VII de Pascua

LAUDES

LUNES VII DE PASCUA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, el Señor, que nos prometió el Espíritu Santo. Aleluya.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Ésta es la hora
en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra,
y una lengua de fuego innumerable
purifica, renueva, enciende, alegra
las entrañas del mundo.

Ésta es la fuerza
que pone en pie a la Iglesia
en medio de las plazas
y levanta testigos en el pueblo,
para hablar con palabras como espadas
delante de los jueces.

Llama profunda,
que escrutas e iluminas
el corazón del hombre:
restablece la fe con tu noticia,
y el amor ponga en vela la esperanza,
hasta que el Señor vuelva. Amén.

SALMO 83: AÑORANZA DEL TEMPLO

Ant. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Aleluya.

¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación:

cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de baluarte en baluarte
hasta ver a Dios en Sión.

Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, oh Dios, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido.

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.

Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria;
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.

¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
que confía en ti!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Aleluya.

CÁNTICO de ISAÍAS: EL MONTE DE LA CASA DEL SEÑOR EN LA CIMA DE LOS MONTES

Ant. Pueblos numerosos caminarán hacia el monte del Señor. Aleluya.

Al final de los días estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.

Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.
Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:

él nos instruirá en sus caminos
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la ley,
de Jerusalén, la palabra del Señor.»

Será el árbitro de las naciones,
el juez de pueblos numerosos.

De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.

Casa de Jacob, ven,
caminemos a la luz del Señor.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Pueblos numerosos caminarán hacia el monte del Señor. Aleluya.

SALMO 95: EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO

Ant. Decid a los pueblos: «El Señor es rey.» Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria.

Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.

Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá
él gobierna a los pueblos rectamente.»

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,

delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Decid a los pueblos: «El Señor es rey.» Aleluya.

LECTURA: Rm 10, 8b-10

La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón. Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

RESPONSORIO BREVE

R/ El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V/ El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

R/ El que por nosotros colgó del madero.
V/ Aleluya, aleluya.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo. Aleluya.

PRECES

Bendigamos a Cristo, que nos prometió enviar desde el Padre, en su nombre, el Espíritu Santo, y supliquémosle diciendo:

Señor, danos tu Espíritu.

Te damos gracias, Señor Jesús, y por medio de ti bendecimos también al Padre en el Espíritu Santo
— y te pedimos que hoy todas nuestras palabras y obras sean según tu voluntad.

Concédenos vivir de tu Espíritu,
— para ser de verdad miembros vivos de tu cuerpo.

Haz que no juzguemos ni menospreciemos a ninguno de nuestros hermanos,
— pues todos tenemos que comparecer para ser juzgados ante tu tribunal.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Colma nuestra fe de alegría y de paz,
— para que, con la fuerza del Espíritu Santo, desbordemos de esperanza.

Acudamos a Dios Padre, tal como nos enseñó Jesucristo:
Padre nuestro…

ORACION

Derrama, Señor, sobre nosotros la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio de ti con nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.