Vísperas – Miércoles X de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES X TIEMPO ORDINARIO

V/.Dios mío, ven en mi auxilio.
R/.Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Padre: has de oír
este decir
que se me abre en los labios como flor.

Te llamaré
Padre, porque
la palabra me sabe a más amor.

Tuyo me sé,
pues me miré
en mi carne prendido tu fulgor.
Me has de ayudar
a caminar,
sin deshojar mi rosa de esplendor.

Por cuanto soy
gracias te doy:
por el milagro de vivir.
Y por el ver
la tarde arder,
por el encantamiento de existir.

Y para ir,
Padre, hacia ti,
dame tu mano suave y tu amistad.
Pues te diré:
solo no sé
ir rectamente hacia tu claridad.

Tras el vivir,
dame el dormir
con los que aquí anudaste a mi querer.
dame, Señor,
hondo soñar.
¡Hogar dentro de ti nos has de hacer! Amén.

SALMODIA

Antífona 1: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

SALMO 61: LA PAZ EN DIOS

Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?

Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.

Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.

De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.

Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.

Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia;
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.

No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.

Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:

«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 1: Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro Salvador.

 

Antífona 2: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

SALMO 66: QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 2: Que Dios ilumine su rostro sobre nosotros y nos bendiga.

 

Antífona 3: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

CÁNTICO Col 1, 12-20: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Antífona 3: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA BREVE

Tened sentimientos de humildad unos con otros, porque Dios resiste a los soberbios, para dar su gracia a los humildes. Inclinaos, pues, bajo la mano poderosa de Dios, para que, a su tiempo, os ensalce. Descargad en él todo vuestro agobio, que él se interesa por vosotros. (1P 5,5b-7)

RESPONSORIO BREVE

V/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

V/. A la sombra de tus alas escóndenos.
R/. Como a las niñas de tus ojos.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

 

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

MAGNÍFICAT Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Magníficat, ant.: Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

 

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Aclamemos, hermanos, a Dios, nuestro salvador, que se complace en enriquecernos con sus dones, y digámosle con fe:

Multiplica la gracia y la paz, Señor.

Dios eterno, mil años en tu presencia son como un ayer que pasó;
— ayúdanos a recordar siempre que nuestra vida es como hierba que florece por la mañana, y por la tarde se seca.

Alimenta a tu pueblo con el maná, para que no perezca de hambre,
— y dale el agua viva, para que nunca más tenga sed.

Que tus fieles busquen los bienes de arriba y aspiren a ellos,
— y te glorifiquen también con su trabajo y su descanso.

Concede, Señor, buen tiempo a las cosechas,
— para que la tierra dé fruto abundante.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACIÓN

Oh Dios, tu nombre es santo, y tu misericordia llega a tus fieles de generación en generación; atiende, pues, las súplicas de tu pueblo y haz que pueda proclamar eternamente tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles X de Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 5,17-19
«No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.» 

3) Reflexión

• El Evangelio de hoy (Mt 5,17-19) enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre en qué consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe para ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo trae la respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una luz para ayudar las comunidades a resolver su problema.
• Usando imágenes de la vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la misión de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos consejos respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres breves versículos del Evangelio de hoy.
• Mateo 5,17-18: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las comunidades de los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario observar las leyes del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos salva y no la observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades vivían la presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos, debían continuar observando las leyes del AT (Hec 15,1.5). Había además cristianos que vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían dejado de mirar la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir: “¡Anatema Jesús!” (1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un equilibrio más allá de los dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio, donde este equilibrio pueda ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús a los que lo criticaban seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas, a saber, en la práctica perfecta del amor.
• Mateo 5,19: Ni una tilde de la ley dejará de ser vigente Y a los que querían deshacerse de toda la ley, Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su Espíritu. 

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo veo y vivo la ley de Dios: cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi libertad?
• Y ¿qué podemos hacer hoy para los hermanos y las hermanas que consideran toda esta discusión como superada y sin actualidad? ¿Qué podemos aprender de ellos? 

5) Oración final

¡Celebra a Yahvé, Jerusalén,
 alaba a tu Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 14, 26-28

26Y, tras entonar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos. 27Y les dice Jesús: “Todos seréis escandalizados, porque está escrito: ‘Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas’. 28Pero después de haber sido resucitado, iré delante de vosotros a Galilea”.

• La institución por parte de Jesús del sacramento escatológico del pan y del vino va seguida de una advertencia sobre pruebas escatológicas: los Doce serán pesados en la balanza y resultará que son deficientes (cf. Dn 5,27). El pasaje es «como un bosquejo del resto del evangelio», ya que profetiza el abandono de Jesús por parte de los discípulos, la negación de Pedro y la muerte y resurrección de Jesús. Es particularmente importante que Jesús pronuncie esta detallada profecía directamente antes de la escena de Getsemaní.

La perícopa consiste en una transición que habla de un traslado (14,26); la profecía de Jesús del abandono por parte de los discípulos (14,27-28); la exención de Pedro de esa profecía hecha por sí mismo (14,29); la predicción de Jesús de la negación de Pedro (14,30); y la renovada protesta de este de que permanecerá fiel, repetida por los Once (14,31). El foco, pues, cambia de los discípulos en general a Pedro en particular y vuelve atrás de nuevo, haciendo de Pedro, aquí como en otros lugares, una figura paradigmática (cf. 8,29; 9,5-6; 14,37-38), unida con el resto de los discípulos por la palabra que se repite regularmente: «todos»: 14,27.29.3 1.

• 14,26-28: En 14,22-25, Jesús usó el pan ácimo y el vino del séder de Pascua como punto de partida para una profecía de su muerte expiatoria. Él y sus discípulos entonan ahora un himno cuando salen de la sala superior hacia el monte de los Olivos (14,26). Esta práctica era conforme también con las costumbres de Pascua, puesto que el séder finaliza con la recitación del Hallel (Salmos 113-118). Estos salmos son especialmente apropiados en el contexto presente, ya que hablan del justo que siente cómo va a arrastrarlo el mundo subterráneo, que cae en la angustia y el dolor, y apela a Dios para que salve su vida. También aseguran que la muerte de los fieles al Señor es preciosa a sus ojos, que son los vivos y no los muertos los que lo alabarán, que Dios levantará del polvo al humilde y lo librará de la muerte. Cerca de su conclusión, el salmo final del Hallel proclama: «No moriré, sino que viviré y declararé las obras del Señor», porque «el Señor… no me ha entregado a la muerte» y «la piedra que rechazaron los constructores se ha convertido en piedra angular» (118,17-18.22-23). Estas palabras finales fueron las que Jesús había citado ya dos capítulos antes refiriéndose a su resurrección (Mc 12,10-11).

Así pues, los salmos que concluyen el séder de Pascua prefiguran la historia de sufrimiento y triunfo que está a punto de revelarse; pero las Escrituras citadas o aludidas en estos momentos presagian o profetizan también el abandono del justo por sus seguidores más cercanos. En nuestro pasaje Jesús abandona (lit. «salen») Jerusalén con sus seguidores hacia el monte de los Olivos (14,26b), donde sufrirá dolores de muerte, pedirá a Dios que lo libere, pero finalmente será traicionado por uno de su círculo íntimo (14,32-45). Otra referencia del AT al monte de los Olivos, Zac 14,4, proporciona también un trasfondo relevante para nuestro pasaje. Jesús cita otro de estos pasajes en el siguiente versículo, donde profetiza que los Doce «serán escandalizados / caerán en una trampa» (¿por culpa de ellos mismos?, ¿por Dios?, ¿por Satanás?). Jesús apoya esta profecía añadiendo otra cita bíblica – «Heriré al pastor y serán dispersadas las ovejas»- de Zac 13,7. El original, sin embargo, no lee «Heriré al pastor»; por el contrario, presenta a Dios que da una orden en imperativo a su propia espada. El sentido, tanto en la Biblia griega de los LXX como Marcos, es que Dios es el responsable de la herida del pastor.

Pero aunque las ovejas tropiecen y se dispersen posteriormente, pueden ser también reunidas de nuevo, como aclara igualmente Zacarías. Por tanto, la dispersión de Zac 13,7 será seguida por una restauración, sorprendentemente comparable a la profecía de Mc 14,28, en la que Jesús pastorea de nuevo a su grey de discípulos. Este pasaje implica una nueva reunión de los discípulos en Galilea después de la resurrección, un nuevo principio en el que Jesús volverá al lugar donde comenzó su vida pública, y mostrará la misma compasión por las ovejas perdidas que marcó allí su ministerio (cf. 6,34).

Comentario – Miércoles X de Tiempo Ordinario

Jesús había tenido actitudes transgresoras ante determinadas leyes como la del descanso sabático o las relativas a la pureza ritual o al ayuno. Tampoco evitó contactos «peligrosos» con publicanos y pecadores o con paganos como el centurión de Cafarnaúm. De hecho fue acusado por letrados y fariseos de falta de respeto a la tradición de los mayores y de expresa inobservancia de la ley judaica. Además, había contrapuesto «lo dicho a los antiguos» a «lo dicho por él». No es extraño, por tanto, que le presentasen como un reformista intolerable del judaísmo o como alguien que había venido a destruir la Ley. Pero la Ley era sagrada para un judío.

Las palabras de Jesús en este pasaje evangélico suenan a autodefensa; al mismo tiempo quieren ser una explicación de su actitud ante la Ley destinada a sus discípulos, también judíos: No creáis que he venido a abolir la Ley o los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Se declara, pues, plenificador de la Ley, no destructor de la misma: aquel que ha venido a llevar a su perfección tanto la Ley (=Pentateuco) como los Profetas. Aquí hay una labor que consiste en conducir a su perfección algo (ley, profetas, revelación) que es imperfecto o sacar a la luz toda la potencia o virtualidad que se esconde en un mandamiento. Jesucristo no es un marcionita que reniegue de su tradición, del Antiguo Testamento; pero entiende que con él llega la plenitud de la revelación que tiene sus fases y sus intensidades. Por eso puede decir: habéis oído que se dijo… pero yo os digohabéis oído que se dijo: no cometerás adulteriopero yo os digo: aquel que mira a una mujer deseándola en su interior ya ha cometido adulterio con ella.

En este pasaje no observamos ninguna anulación o rebajación del precepto; sino más bien una radicalización del mismo, puesto que es llevado hasta el interior de la persona, hasta el ámbito de sus intenciones, pensamientos y deseos. Es como sacar del mandamiento toda su virtualidad, o toda su verdad. Para no cometer adulterio no basta con no llevar a cabo una acción adulterina; es necesario abstenerse del pensamiento y del deseo del mismo. Aquí hay evidentemente una radicalización de la ley. Lo mismo sucede con el antiguo mandamiento del «amor al prójimo», que Jesús lleva hasta el «amor al enemigo» que debe ser apreciado también como prójimo, es decir, que debemos incluir en la categoría de «prójimo».

También aquí hay un llevar a plenitud el concepto de prójimo. Dar o llevar a plenitud es, sin duda, poner al descubierto toda su verdad: la verdad del judaísmo, la verdad del Antiguo Testamento, la verdad de la revelación, la verdad de la Ley, la verdad de los profetas, la verdad de los mandamientos de la Ley de Dios, la verdad del Sábado, la verdad de la pureza interior, la verdad del ayuno y las observancias cuaresmales, la verdad del corazón del hombre. Y cuando Jesús se muestra contrario a ciertas tradiciones y observancias (legales) judías -ciertos modos de practicar el Sábado, la pureza ritual o el ayuno-, lo hace para rescatar la verdad de las mismas recubierta por las hipocresías y falsas justificaciones construidas por los hombres para aparecer como justos.

Jesucristo declara, por tanto, no haber venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles plenitud. Y añade para subrayar más esta aseveración: Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. Se trata de una afirmación que revaloriza enormemente la ley, dándole una consistencia y un rango divinos: antes pasarán el cielo y la tierra que la ley. Además, no dejará de cumplirse hasta en sus últimos detalles. Jesús le confiere un rango similar al que tiene la Escritura sagrada, de la cual no se puede tocar –a riesgo de profanar- ni una letra, ni una tilde. Y prosigue: El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.

Entre los preceptos de la Ley, los hay más y menos importantes. Pues bien, Jesús parece mostrar aprecio incluso por los de menor importancia, pues quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos. Y tiene su explicación: el amor también repara en los detalles y tiene muy en cuenta las cuestiones menores; porque en el amor hay delicadeza y la delicadeza presta atención a esos detalles tan presentes en las relaciones humanas sostenidas por la savia del amor. La obediencia amorosa también se aplica a las acciones menos notorias, más escondidas. Es un obsequio del entendimiento y una adhesión de la voluntad a una autoridad reconocida como tal a cuyo criterio y orientación uno está dispuesto a someter su vida hasta en las cuestiones más nimias e intranscendentes. También aquí hay delicadeza y deseo de no disgustar o de no ofender. Sí, también los preceptos menos importantes tienen su importancia para el que ama a Aquel de quien proceden y para el que reconoce en ellos una expresión más de su bondad. El cumplimiento (amoroso) de tales preceptos engrandece de tal manera al que los cumple que le hará grande en el Reino de los cielos.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos «Apostolorum Successores»

91. La pastoral vocacional y la obra diocesana de las vocaciones.

La pastoral vocacional, vinculada estrechamente a la pastoral juvenil, encuentra su núcleo y órgano específico en la obra diocesana de las vocaciones. Por consiguiente, convendrá constituir en la diócesis, bajo la guía de un sacerdote, un servicio común para todas las vocaciones, para coordinar las diversas iniciativas, respetando siempre la autonomía propia de cada institución eclesial.(250) Si puede resultar útil, el Obispo cree proyectos operativosdiocesanos a corto y largo plazo.

Particularmente, es deber prioritario de los Obispos proveer para que haya un número suficiente de sagrados ministros, sosteniendo las obras ya existentes con tal finalidad y promoviendo otras iniciativas.(251) El Obispo considere algo fundamental instruir a todos los fieles acerca de la importancia del sagrado ministerio, enseñándoles la responsabilidad de suscitar vocaciones para el servicio de los hermanos y la edificación del Pueblo de Dios. Siempre ha sido una tarea necesaria, pero hoy se ha convertido en un deber más grave y urgente.

El Obispo no olvide fomentar en los sacerdotes el empeño por dar continuidad a su misión divina, como natural consecuencia del espíritu apostólico y del amor a la Iglesia. Sobre todo los párrocos juegan un papel especial en la promoción de las vocaciones al ministerio sagrado; por eso, deberán atentamente acompañar a los niños y jóvenes que demuestren una particular aptitud para el servicio del altar, dándoles una guía espiritual conforme a la edad, y visitando también a sus padres.(252)


250 Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Christus Dominus, 15; Decreto Optatam Totius, 2-3; Decreto Perfectae Caritatis, 24; Decreto Presbyterorum Ordinis, 5; Codex Iuris Canonici, can. 385. Sobre las vocaciones a la vida consagrada, cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica postsinodal Vita Consecrata, 64; Exhortación Apostólica postsinodal Pastores Dabo Vobis, 39-41;Exhortación Apostólica postsinodal Pastores Gregis, 54.

251 Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Christus Dominus, 15; Decreto Optatam Totius, 2; Decreto Ad Gentes, 38; Codex Iuris Canonici, can. 233 § 1.

252 Cf. Codex Iuris Canonici, can. 233 § 1.

Comentario Corpus Christi

Oración preparatoria

Señor Jesús, al acercarme a tu Palabra, toma la iniciativa sobre mi corazón, ensánchalo para entrar en la dinámica de acoger y compartir. Dame sabiduría para ser capaz de partirme y repartirme, capaz de discernir desde esta Palabra tuya la realidad que me rodea sacando vida de ella y regalándola a otros. AMEN.

 

Jn 6, 51-58

«51 “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: cualquiera que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo”.

52Así que disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”.

53Así que les dijo Jesús: “En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros mismos. 54El que yo lo resucitaré en el último día. 55Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56El come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.

57Como el Padre que vive me envió y yo vivo por el Padre, también el que me come vivirá por mí. 58Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre”».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

El texto forma parte de uno de los grandes discursos de Jesús en Juan, el discurso sobre el pan de vida (Juan 6). El capítulo 6 empieza con la multiplicación de los panes, en la que Jesús parte el pan para que la multitud pueda comer. Por eso lo siguen. Y Jesús les dice: “En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado” (v. 26). Luego Jesús les habla del alimento que permanece para la vida eterna (v. 27), el pan que baja del cielo y da la vida al mundo. Y añade: “Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed” (v. 35). Esto desencadena la murmuración de los judíos, porque conocían a sus padres (v. 41) y una nueva respuesta de Jesús, en la que identifica el pan de vida con su propia carne (vv. 43-51). Esto provoca la discusión entre los judíos (v. 52) y la siguiente respuesta de Jesús (vv. 53-58). Después de esto veremos la reacción de los discípulos (vv. 60.66) y la confesión de Pedro, que pone fin al capítulo 6 del evangelio joánico.

 

TEXTO

El evangelio de hoy no forma una perícopa, porque el v. 51 pertenece a la unidad anterior (vv. 41-51) y falta el v. 59, que completaría la unidad textual formada por los vv. 52-59. Con todo, el evangelio podemos estructurarlo en 3 partes:

a) una introducción, en la que se presenta el tema que desarrolla Jesús en esta parte del discurso, esto es, la identificación del pan vivo con la carne de Jesús (v. 51);

b) la reacción de su auditorio, mostrando su extrañeza (v. 52);

c) la respuesta de Jesús, desarrollando el tema (vv. 53-58). La frase “El que coma/come de este pan vivirá para siempre” forma una inclusión que abre y cierra el texto (vv. 51.58) y el hilo conductor del texto es comer/beber la carne/sangre de Jesús. De fondo, la nueva vida (eterna) ofrecida por Jesús a los miembros de la comunidad reunida en torno a la Eucaristía.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Jesús había dado de comer el “pan de miga y cáscara” al comienzo del capítulo 6, pero luego ofrece un pan vivo que es su propia carne y que alimenta a un nivel más profundo, porque hace vivir para siempre: Jesús nos da acceso de nuevo al árbol de la vida, del Paraíso, del que habíamos sido arrojados (cf. Gen 3) pero del que no seremos arrojados afuera (Jn 6,37). Teniendo a Jesús como pan, “viviremos para siempre”, tendremos el “acceso a la vida”, tendremos la “vida eterna”. Para siempre. ¿Puedes decir que Jesús es “tu pan”? ¿Puedes decir que Jesús es el pan que de verdad puede “saciar” tu “hambre”, tus anhelos, tus cansancios? ¿Cómo puedes ser un pan para los demás, para los que están a tu alrededor?

• A quien coma/beba la carne/sangre de Jesucristo se le ofrece la resurrección (v. 54), permanecer en Jesús (v. 56), vida (v. 57). La Eucaristía es el momento más privilegiado para recibir todos estos dones, pero ¿tenemos experiencia de eso?, ¿encontramos en la eucaristía la vida que Jesús ofrece, la esperanza en la resurrección?, ¿qué podemos hacer para que las palabras de Jesús se “hagan” en cada eucaristía?

• El texto nos abre con certeza a un futuro de vida: tres veces aparece el verbo “vivirá” (vv. 51.57.58) y el corazón del mismo texto es “yo lo resucitaré” (v. 54). ¿Qué relevancia tiene esta insistencia en nuestra vida creyente?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Corpus Christi

XI Domingo del Tiempo Ordinario
14 junio 2020

Deuteronomio 8, 2-3. 14-16; Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20; 1 Corintios 10, 16-17; Juan 6, 51-58

Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”. Entonces los judíos se pusieron a discutir entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?” Jesús les dijo: “Yo les aseguro: Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no podrán tener vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre, que me ha enviado, posee la vida y yo vivo por él, así también el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no es como el maná que comieron sus padres, pues murieron. El que come de este pan vivirá para siempre”.

Reflexión:

Dios se preocupa por nosotros porque nos ama mucho. Sabe que necesitamos comida para vivir y por eso creó el sol y las nubes para que la luz y la lluvia hagan crecer las cosechas y los animales y tengamos comida. Él creó todo lo visible e invisible por amor a nosotros. ¿Vemos lo visible pero qué creó Dios que es invisible? (Nuestra alma, los ángeles, los sentimientos del corazón, nuestros pensamientos, la oración, la vida eterna…} ¿Cuál es más importante? (Los dos son importantes pero lo invisible es más importante porque esta vida es corta y la eternidad es para siempre. Tenemos que preocuparnos por la eternidad.) Jesús quiso quedarse con nosotros para ayudarnos a llegar al Cielo. ¿Dónde se queda Jesús? (En las escrituras, en nuestro corazón, cuando 2 o más personas se reúnen en su nombre y en la Eucaristía) ¿Qué es la Eucaristía? (Jesús presente físicamente en el pan y el vino. La palabra significa “acción de gracias”. Le damos gracias a Dios por el regalo de Jesús.) ¿Cómo se hace presente? (En la Ultima Cena, Jesús tomó el pan y dijo “Este es mi cuerpo que será entregado por ustedes.” Tomó el cáliz y dijo, “Esta es mi sangre que será derramada por ustedes.” Durante la misa, el sacerdote, el sucesor de los apóstoles, repite estas palabras y el Espíritu Santo hace el milagro, cambia el pan y el vino al Cuerpo y Sangre de Cristo, (la Transustanciación}. Este es el momento de la Consagración.) Jesús dice, “el que coma de este pan vivirá para siempre.” ¿Qué significa esto? Después de esta vida, si amamos a Jesús y comemos su cuerpo, nuestra alma va al Cielo a vivir en familia con Dios. ¿Por qué Jesús quiere quedarse con nosotros en la Eucaristía? (Él quiere ayudarnos con su amor, fuerza, sabiduría… porque sabe que somos pequeños y débiles y ¡Lo necesitamos!) ¿Sabemos que necesitamos a Jesús? Compartir. Jesús también les dijo, “…y yo lo resucitaré el último día.” ¿Qué significa esto? (Cuando morimos nuestro cuerpo se queda en la tierra y nuestra alma va al Cielo; pero a final de los tiempos, nuestro cuerpo resucitará y vivirá para siempre con Dios en paz eterna.)

Actividad:

Hacer marcador de libros en la siguiente página donde damos gracias a Dios por alimentar nuestros cuerpos y nuestras almas.

Oración:

Jesús, yo creo, te adoro, espero, y te amo. Pido perdón por los que no creen, no te adoran, no esperan, y no te aman. Amen

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Pan de Vida – Juan 6, 51-58

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos: – Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. Disputaban entonces los judíos entre sí: -¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: – Os aseguro que, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come de este pan vivirá para siempre.

Explicación

Hoy estamos de fiesta grande porque Jesús se ha quedado con nosotros para siempre. Pero no sólo eso, sino que se ha hecho pan y vino para alimentarnos y darnos vida. Y esto lo hizo muriendo en la cruz por nosotros. Por eso nosotros creemos en él y le damos gracias. ¡Qué bueno es Jesús!

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles X de Tiempo Ordinario

• Los que dicen muchos, o acaso algunos… Es frecuente encontrarse con quienes, sin conocerlo bien, desdeñan el Antiguo Testamento al considerar que sus libros presentan una imagen de Dios muy lejana al Dios de Jesucristo. Además de contraria, tal imagen es asfixiante y hasta perversa. También es frecuente escuchar a otros que rechazan todo tipo de ley o de norma porque entiende que constriñe la libertad; ellos apuestan exclusivamente por el amor, dando por supuesto que la ley es un obstáculo para amar en libertad. También hay quien dice que nuestra fe no debe ceñirse a conservar piezas de un museo que guarda cuidadosamente antiguos textos escritos o costumbres trasnochadas; aducen que la vida, también la fe, es cambio, desarrollo, progreso… todo se muda. Como eso es así, hay que sacar del congelador, de una vez por todas, ese helado Antiguo Testamento.
• Lo que dice JesúsLas palabras de Jesús apuntan en otra dirección. En efecto, Él no repite sin más la sabiduría recogida en el Antiguo Testamento. La asume, pero la complementa, la perfecciona y la lleva a su plenitud. Por eso, en su comunidad seguimos leyendo, estudiando, orando, enseñando y predicando el Antiguo Testamento. Pero desde una clave: la que Jesús con sus palabras, con su vida, con sus hechos y, sobre todo con su Pascua, nos transmitió. ¿Qué aporta de nuevo Jesucristo a lo antiguo?… Transparencia, plenitud, coherencia y actualidad.

El poeta Ezra Pound tenía razón cuando afirmaba: “En el principio existía la Palabra. Y la Palabra fue traicionada”. La tarea de Jesús no fue de ruptura con todo lo anterior. Él no anula, sino que rescata y desempolva; desvela la esencial pureza y claridad de la Palabra, desteñida por el pecado y la torpeza… Jesucristo aporta la inteligencia de la Palabra contenida en el Antiguo Testamento. Como indica ese sustantivo, inteligencia nos constriñe a «intus legere», a profundizar más allá de la superficie, a penetrar en el meollo de las cuestiones, a dejarnos herir por las preguntas de fondo sobre el verdadero sentido de la historia de salvación, a combinar y concertar lo que aparentemente parece opuesto y contradictorio en sus páginas. Cristo es el password que nos abre el acceso al misterio escondido de Dios, revelado en su persona.

Juan Carlos Martos, cmf