Vísperas – Viernes X de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

VIERNES X TIEMPO ORDINARIO

V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

El dolor extendido por tu cuerpo,
sometida tu alma como un lago,
vas a morir y mueres por nosotros
ante el Padre que acepta perdonándonos.

Cristo, gracias aún, gracias, que aún duele
tu agonía en el mundo, en tus hermanos.
Que hay hambre, ese resumen de injusticias;
que hay hombre en el que estás crucificado.

Gracias por tu palabra que está viva,
y aquí la van diciendo nuestros labios;
gracias porque eres Dios y hablas a Dios
de nuestras soledades, nuestros bandos.

Que no existan verdugos, que no insistan;
rezas hoy con nosotros que rezamos.

Porque existen las víctimas, el llanto. Amén.

SALMO 114: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Arranca, Señor, mi alma de la muerte, mis pies de la caída.

SALMO 120: EL GUARDIÁN DEL PUEBLO

Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!

LECTURA BREVE 1Co 2, 7-10a

Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: «Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que le aman.» Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu.

RESPONSORIO BREVE

V/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.
R/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

V/. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
R/. Para conducirnos a Dios.

V/. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R/. Cristo murió por los pecados, para conducirnos a Dios.

 

Magníficat, ant.: Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres.

MAGNÍFICAT, Lc 1, 46-55 ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Magníficat, ant.: Acuérdate de tu misericordia, Señor, como lo habías prometido a nuestros padres.

 

PRECES

Bendigamos ahora al Señor Jesús, que en su vida mortal escuchó siempre con bondad las súplicas de los que acudían a él y con amor secaba las lágrimas de los que lloraban, y digámosle también nosotros:

Señor, ten misericordia de tu pueblo.

Señor Jesucristo, tú que consolaste a los tristes y deprimidos,
— pon ahora tus ojos en las lágrimas de los pobres.

Escucha los gemidos de los agonizantes
— y envíales tus ángeles para que los alivien y conforten.

Que los emigrantes sientan tu providencia en su destierro,
— que puedan regresar a su patria y que un día alcancen también la eterna.

Que los pecadores se ablanden a tu amor
— y se reconcilien contigo y con tu Iglesia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Perdona las faltas de los que han muerto
— y dales la plenitud de tu salvación.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas que, del mismo modo que hemos cantado tus alabanzas en esta celebración matutina, así las podamos cantar también plenamente, con la asamblea de tus santos, por toda la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

R/. Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Viernes X de Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 5,27-32
«Habéis oído que se dijo: No cometerás adulterio. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

«También se dijo: El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto en caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.

3) Reflexión

• En el evangelio de ayer Jesús hizo una relectura del mandamiento “No matarás” (Mt 5,20-26). En el evangelio de hoy, hace una relectura del mandamiento “No cometer adulterio”. Jesús relee la ley a partir de la intención que Dios tenía al proclamarla, en el Monte Sinaí, siglos atrás. Lo que importa es el Espíritu de la Ley, no encerrarse en la letra. Retoma y defiende los grandes valores de la vida humana que están por detrás de cada uno de los Diez Mandamientos. Insiste en el amor, en la fidelidad, en la misericordia, en la justicia y en la verdad, en la humanidad (Mt 9,13; 12,7; 23,23; Mt 5,10; 5,20; Lc 11,42; 18,9). El resultado de la plena observancia de la Ley de Dios es la humanización de la vida. La observancia de la Ley humaniza a la persona. En Jesús aparece aquello que acontece cuando un ser humano deja que Dios ocupe el centro de su vida. El objetivo último es unir los dos amores, la construcción de la fraternidad en defensa de la vida. Cuanto más se vive la fraternidad, tanto mayor será la plenitud de vida y mayor es la adoración de las criaturas todas a Dios, Creador y Salvador.

• En el evangelio de hoy, Jesús mira de cerca la relación mujer y hombre, en el matrimonio, la base fundamental de la convivencia en familia. Había un mandamiento que decía: “No cometer adulterio, y otro que decía: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio”. Jesús retoma los dos y les da un nuevo sentido.

• Mateo 5,27-28: No cometer adulterio. ¿Qué nos pide este mandamiento? La respuesta antigua era ésta: el hombre no puede dormir con la mujer de otro. Es lo que exigía la letra del mandamiento. Pero Jesús va más allá de la letra y dice: “Todo el que repudia a su mujer, excepto en caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio”.

El objetivo del mandamiento es la fidelidad mutua entre el hombre y la mujer que asumirían vivir juntos como casados. Y esta fidelidad sólo será completa, si los dos saben mantener la fidelidad mutua hasta en el pensamiento y en el deseo y si saben llegar a una total trasparencia entre sí.

• Mateo 5,29-30: Arrancar el ojo y cortar la mano. Para ilustrar lo que acaba de decir Jesús se sirve de una palabra fuerte que usó también en otra ocasión, cuando habló de no escandalizar a los pequeños (Mt 18,9 e Mc 9,47). Dice: “Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna” Estas afirmaciones pueden tomarse al pie de la letra. Indican la radicalidad y la seriedad con la que Jesús insiste en la observancia de este mandamiento.

• Mateo 5,31-32: La cuestión del divorcio. Al hombre estaba permitido dar una acta de divorcio para la mujer. Jesús dirá en el Sermón de la Comunidad que lo permitió por la dureza de corazón de la gente (Mt 19,8). “Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto en caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio». Se había discutido ya mucho sobre este asunto. Basándose en esta afirmación de Jesús, la iglesia oriental permite el divorcio en caso de “fornicación”, esto es en caso de infidelidad. Otros dicen que aquí la palabra fornicacióntraduce un término aramaico o hebraico zenuth que indicaba un casamiento con un grado de parentesco prohibido. No serían unas bodas válidas.

• Cualquiera que sea la interpretación correcta de esta palabra, lo que importa es ver el objetivo y el sentido general de las afirmaciones de Jesús en la nueva lectura que hace de los Diez Mandamientos. Jesús apunta hacia un ideal que debe estar siempre delante de mis ojos. El ideal último es éste: “Ser perfecto como el padre celestial es perfecto” (Mt 5,48). Este ideal vale para todos los mandamientos revisados por Jesús. En la relectura del mandamiento: “No cometer adulterio” este ideal se traduce en una total transparencia y honestidad entre marido y mujer. Nadie nunca va a poder decir: “Soy perfecto como el Padre celestial es perfecto”. Estaremos siempre por debajo de la medida. Nunca vamos a poder merecer el premio por nuestra observancia porque estaremos siempre por debajo de la medida. Lo que importa es mantenerse en camino, mantener alto el ideal ante nuestros ojos, ¡siempre¡ Y al mismo tiempo, como Jesús, debemos saber aceptar a las personas con la misma misericordia con que él aceptaba a las personas y las orientaba para el ideal. Por esto, ciertas exigencias jurídicas de la iglesia de hoy, como por ejemplo, no permitir la comunión a personas que viven en segundas nupcias, se parecen más a la actitud de los fariseos que a la actitud de Jesús. Nadie aplica al pie de la letra la explicación del mandamiento. “No matar”, en la que Jesús dice que todo aquel que llama a su hermano idiota merece el infierno (Mt 5,22). Pues en este caso, todos estaríamos seguros de terminar allí y nadie se salvaría. ¿Por qué nuestra doctrina usa medidas diferentes en caso del quinto y del noveno mandamiento?

4) Para una reflexión personal

• ¿Logras vivir la total honestidad y transparencia con las personas de otro sexo?
• ¿Cómo entender la exigencia “ser perfecto como el Padre celestial es perfecto”?

5) Oración final

Digo para mis adentros:
«Busca su rostro».
Sí, Yahvé, tu rostro busco:
no me ocultes tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
No me abandones, no me dejes,
Dios de mi salvación. (Sal 27,8-9)

Comentario – Viernes X de Tiempo Ordinario

Decía Jesús remitiéndose al antiguo mandamiento de la Ley de Dios: Habéis oído el mandamiento: «No cometerás adulterio». Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada, deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior. Entre lo que exigía el mandamiento y lo que exige Jesús no hay contradicción: ambos están contra el adulterio. Pero el mandamiento, negativamente formulado: No adulterarás, podía admitir diferentes aplicaciones. Puesto que se trataba de un mandato que aspiraba a regular las acciones humanas, había que entenderlo en referencia directa a los actos del hombre y no tanto a sus actitudes y disposiciones previas. El mandamiento prohibía cometer actos de adulterio, bajo penas o sanciones diversas. Con eso se daba por satisfecho.

Pero a Jesús no le basta con esa exigencia factual. Él lleva la exigencia hasta el corazón del hombre, interiorizándola y al mismo tiempo radicalizándola. No sólo hay adulterios de facto o de comisión; los hay también de voluntate o de deseo, adulterios que acontecen únicamente en el interior del hombre. Se trata de adulterios que no se han llevado a cabo espacial y corporalmente, pero que han tenido un cierto grado de realización en el ámbito del pensamiento y del deseo. De esta manera Jesús lleva las exigencias del mandamiento hasta sus raíces, haciendo que afecten no sólo a nuestros actos, sino a todo ese mundo interior de pensamientos y deseos que modela nuestras actitudes y prepara nuestras acciones. La idea que se esconde tras esta radicalización de la Ley divina es que Dios quiere actuar no sólo sobre nuestra conducta factual, sino sobre ese conjunto de motivaciones y deseos que la conforman. Sólo rigiendo esta parte impulsora y motivadora de nuestra vida, podrá obtenerse la regulación conductual de la misma.

Pero las radicales exigencias de Jesús se dejan ver aún más en los remedios que propone para atajar ciertos males: Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el abismo. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al abismo. Es el remedio que propone el cirujano al enfermo de gangrena. Para salvar el organismo hay que extirpar el miembro gangrenado. Sólo así podrá evitarse que la infección de ese miembro se extienda a todo el cuerpo, causando su muerte. Pues bien, esta propuesta que en el ámbito fisiológico y natural nos parece razonable e incluso óptima para atajar ciertos males, en el ámbito moral ya no nos lo parece tanto. Pero la comparación nos obliga a trasladarnos al ámbito moral. No se trata del ojo que, por falta de visión, nos hace caer físicamente, poniéndonos en trance de muerte, sino del ojo que, por ver de manera inconveniente, nos hace caer moralmente, esto es, nos hace caer en pecado, poniéndonos en trance de abismación, en trance de ser arrojados al abismo. ¿Está proponiendo Jesús la mutilación de ese miembro enfermo por el vicio o el incontenible deseo de posesión?

La Iglesia siempre se ha mostrado contraria a la mutilación de un miembro corporal como medida penal o disuasoria; nada ha tenido en contra, sin embargo, de las mutilaciones quirúrgicas por razones de salud. Es verdad que hay vicios que se aniquilarían o se debilitarían quitando el órgano corporal que los sostiene y alimenta (como la vista para los atractivos de la carne); aun así, siempre quedarían otros órganos sensibles (como los del tacto o el olfato) con los que recibir ciertos estímulos. Y en último término, la imaginación. ¿Qué propone, pues, Jesús? Sin duda, atajar el mal en su raíz, aunque eso lleve consigo sufrimientos y privaciones muy dolorosas. Pero si la medicina aplicada cura realmente el mal ha de recibirse como benéfica, puesto que logra el objetivo perseguido de la curación. Aquí está en juego no la vida temporal, como en el caso de la cirugía médica, sino la vida definitiva, la vida eterna. Este es el dilema: ¿De qué sirve ser arrojado ‘entero’ al abismo?

El abismo es la pérdida de todo lo que es realmente valioso en la vida. Aquí los miembros no sirven más que para sufrir, sea cuales sean las ‘sensaciones’ de estos. El remedio propuesto por Jesús para ciertos males es drástico, pero quizá no lo sea tanto si se compara con lo que está en juego; y cuando está en juego la salud de todo el organismo pierde este carácter y nos parece la medida más adecuada. No obstante, si el mal (moral) tiene su origen en el interior del hombre, porque ahí es donde está la génesis de las futuras tempestades, habrá que mirar a ese interior (al corazón) y no simplemente al ojo o a la mano, para extirpar el mal que empieza a germinar en ese ámbito escondido y microscópico que alberga el ADN de nuestra información genética.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos «Apostolorum Successores»

93. Funciones y encargos confiados al diácono permanente.

Es muy importante disponer las cosas de modo que los diáconos puedan, en la medida de las propias posibilidades, desarrollar plenamente su ministerio: predicación, liturgia, caridad.(254)

Los diáconos deben comprender que sus diferentes encargos no son un conjunto de actividades diversas, sino que están estrechamente unidos gracias al sacramento recibido, y que tales tareas, si bien algunas puedan ser ejecutadas también por laicos, son siempre diaconales, pues es un diácono el que las realiza, en nombre de la Iglesia, sostenido por la gracia del sacramento.(255)

Por este motivo, cualquier encargo de suplencia de la presencia del presbítero se debe confiar preferiblemente a un diácono antes que a un laico, sobre todo cuando se trata de colaborar establemente en la guía de una comunidad cristiana privada de sacerdote, o de asistir, en nombre del Obispo o del párroco, a grupos dispersos de cristianos.(256) Pero, al mismo tiempo, hay que procurar que los diáconos ejerciten las actividades que les son propias, sin que queden relegados únicamente a la función de suplencia de los presbíteros.


254 Cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica postsinodal Pastores Gregis, 49.

255 Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Decreto Ad Gentes, 16.

256 Cf. Codex Iuris Canonici, cans. 517 §§ 1-2 y 519; Pablo VI, Motu Proprio Sacrum Diaconatus Ordinem, V, 22, 10; Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los diáconos permanentes, 11.

La misa del domingo

FIESTA DEL CORPUS CHRISTI (ciclo A)
Día 18 de junio de 2017

La fiesta del Corpus Christi nos invita a contemplar la “presencia de Jesucristo en la Eucaristía” y, desde ahí, agradecer, venerar, reafirmar nuestro compromiso solidario y testimoniar públicamente nuestra adhesión.

1. Cristo en la Eucaristía:

“El que come mi carne y bebe mi sangre vive en mí y yo en él”.

Cristo ha querido quedarse con nosotros “sacramentalmente” en el Pan y el Vino, alimentos básicos. Esto nos hace recordar el Jueves Santo en que Jesús realiza el gesto de entregarse por nosotros, de darse como alimento. San Juan en el evangelio nos lo presenta en el discurso eucarístico (después de la multiplicación de los panes y los peces). Jesús asegura que ese “pan” es su “propia carne” (su persona entera). Él se da como alimento para podamos “tener vida eterna”, vida plena. Esto es lo que los primeros cristianos -por mandato del Señor- celebraban, y la Iglesia continúa realizando como “memoria viva”. (“Hacer esto en menoría mía”, nos dice Jesús).

Como Moisés hace “recordar” al Pueblo de Israel al “alimentarlo con el maná” lo que Dios ha hecho por él (cf. Dt 8, 2-16), así nosotros también hacemos “memoria agradecida” en cada Eucaristía de la entrega generosa de Cristo por nosotros.

2. Hoy, día del Corpus Christi (“Cuerpo y Sangre de Cristo”) es un buen momento para “recordar” y “agradecer”, para vivir interiormente, y para expresar y comunicar el gozo de llenarnos de Él.

Comencemos por acercarnos a Él, “comerlo”, alimentarnos de su vida, de su causa y proyecto… Interioricémoslo. Démosle gracias personalmente; contemplémoslo, adorémoslo. Busquemos momentos de encuentros con Él ante el Sagrario. Dejemos que Él nos llene de sus inquietudes, de su misma vida; y, desde ahí, renovemos el compromiso de llevar adelante su Misión.

Aquí, como admiradores de Don Bosco y miembros de la familia, nos fijamos enuna de las características de la Espiritualidad Salesiana: el aprecio a la Eucaristía. Para don Bosco era fundamental la Eucaristía, la adoración, la fuente de vida e impulso para llevar a cabo la misión.

3. La Eucaristía vínculo de Comunión con Dios y con el hermano.

En este día del Corpus acogemos, de una manera especial, la invitación de Cáritas a crecer como “comunidad de hermanos”, que participamos en la Eucaristía, “sacramento de comunión con Dios y con nuestro prójimo”. De este modo, cuantos “comemos de un mismo pan”, no sólo somos invitados a formar un solo cuerpo, sino a crecer en la “espiritualidad de comunión” que dé sentido y anime nuestro compromiso social en favor de los que sufren.

Vivir y cultivar la comunión nos lleva a promover cauces de implicación como (nos sintetiza el mensaje de la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la CEE): impulso a la dignidad humana, cultivo de la casa común, desarrollo humano integral, compromiso transformador, economía solidaria, espiritualidad de los “ojos abiertos” Así, sí tiene sentido acercarnos a Mesa del Señor con los hermanos hoy y en cada Eucaristía.

Con respecto a esto el Papa Francisco decía precisamente en este día el año pasado: “recordemos… cuántos cristianos… se han desvivido para defender la dignidad de todos, especialmente de los más pobres, marginados y discriminados. ¿Dónde encuentran la fuerza para hacer todo esto? Precisamente en la Eucaristía: en el poder del amor del Señor resucitado, que también hoy parte el pan para nosotros…”

4. Cristo Eucaristía en la vida y en las calles

Cuando uno tiene una experiencia agradable, gratificante, (aparte de meditarla interiormente) la comunica con gozo. Si Cristo me llena, esta vivencia trataré de manifestarla, de llevarla a la vida donde entre en contacto con otras personas. No viviré mi “comunión” con Él de una manera “intimista” y con complejo de inferioridad.

Hoy -día del Corpus- se nos invita a manifestar “comunitariamente” nuestra fe y adhesión a Él ante Cristo Eucaristía (en procesión con la Custodia, si es posible). Es un buen momento para expresar también con toda una rica simbología que “somos muchos los que formamos un solo Cuerpo” (1 Cor 10,17).

Usta Sánchez, sdb

La misa del domingo: misa con niños

DOMINGO CORPUS CHRISTI (A)
“Verdadera comida”

14 de junio de 2020

(Celebramos la fiesta del “Corpus Christi”, de feliz recuerdo en la mente de las personas mayores y no tan mayores.

En cuanto al adorno de la Iglesia para el día de hoy se podría resaltar algún simbolismo en torno al sagrario: flores, cirios de colores, quizás algún poster con la imagen de Jesús ofreciendo el pan…

• También podrían estar junto al altar algunos niños y niñas que han hecho la Primera Comunión, vestidos con el traje de Comunión o con vestido normal.

• Un signo para la celebración: la patena con formas para la consagración y el cáliz con el vino, colocados sobre una mesita, que destaque. Después de la comunión se podría hacer una sencilla procesión para la “reserva” del Santísimo al sagrario: con los niños que acompañan con velas a Jesús eucaristía, con algún canto o música ambiental.

 Canciones para la celebración: “Una espiga dorada como el sol” (Gabarain); “Jesús, ven Tú” (Misa Joven, “De otra manera”, Toño Casado)

1.- MOTIVACIÓN

Amigos: ¡Qué invento la Eucaristía! ¡Jesús que se hace pan y nos alimenta y da la vida! Eso es lo que celebramos en el día de hoy, fiesta popularmente llamada del “Corpus Christi”, fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo. Vamos a disfrutar al habernos encontrado con gente que comparte este gran regalo. Así lo viven, por primera vez, los que han hecho en este año su Primera Comunión. Felicidades. Vamos a celebrar. Juntos cantamos.

2.- PROCESIÓN de ENTRADA

3.- CANTO. (Algún canto conocido con mensaje de asamblea cristiana)

4.- SALUDO DEL SACERDOTE Y MOTIVA EL GESTO PENITENCIAL

5.- PETICIÓN DE PERDÓN

  1. Porque no valoramos el regalo de la Eucaristía. Señor, ten piedad.
  2. Porque comulgamos y no se nota en nuestra vida. Cristo, ten piedad.
  3. Porque no perdonamos antes de acercarnos a la comunión. Señor, ten piedad.

6.- GLORIA (Cantado o recitado)

7.- PRIMERA LECTURA (San Pablo a los Corintios, 10, 16-17) Lectura de la Primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios:

Hermanos: El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

Palabra de Dios.

8.- SALMO RESPONSORIAL. (Se puede cantar o recitar el texto de “Una espiga dorada por el sol”).

Una espiga dorada por el sol,
el racimo que corta el viñador,
se convierten ahora en pan y vino de amor,
en el cuerpo y la sangre del Señor (bis).

Compartimos la misma comunión,
somos trigo del mismo sembrador,
un molino, la vida nos tritura con dolor,
Dios nos hace eucaristía en el amor (bis).

Como granos que han hecho el mismo pan,
como notas que tejen un cantar,

como gotas de agua que se funden en el mar,
los cristianos un cuerpo formarán (bis).

9.- EVANGELIO (Juan 6, 53-58). “El que come de este pan, vivirá para siempre” Lectura del santo evangelio según San Juan:

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:

Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi Carne y bebe mi Sangre habita en mí y yo en él. El que come de este Pan, vivirá para siempre.

Palabra del Señor.

10.- COMENTARIO

• Una comida de familia, o con nuestros amigos, nos une más.
• Jesús quiso que sus seguidores estuvieran unidos.
• Por eso se hizo él mismo comida, que da nueva vida.
• No se puede participar del Cuerpo de Cristo y luego estar reñidos.
• La vida que recibimos de Jesús nos da alegría.
• Por eso los niños y niñas de la Primera Comunión están alegres, son un signo de la alegría que da Jesús.

11.- ORACION DE FIELES. PETICIONES

1.- Para que todos los que formamos la Iglesia apreciemos el regalo de la Eucaristía. Roguemos al Señor.

2.- Para que la Eucaristía nos una y nos ayude a perdonarnos y querernos. Roguemos al Señor.

3.- Para que la Eucaristía nos lleve a la caridad y al amor a los más necesitados. Roguemos al Señor.

4.- Para que durante este verano sigamos siendo amigos de Jesús y nos veamos con Él en la eucaristía. Roguemos al Señor.

12.- PRESENTACIÓN DE OFRENDAS

(Hoy se puede destacar la presentación del vino y el pan, para la consagración, mientras se hace una monición o se canta un canto apropiado).

13.- ACCIÓN DE GRACIAS Y PEQUEÑA PROCESIÓN AL SAGRARIO. Se prepara una sencilla procesión con niños, para acompañar la “reserva” del Santísimo en el sagrario. Procesión del “corpus”. (Canto: “Jesús, ven tú” u otro apropiado).

Pan y vino son tu rostro que hoy volvemos a tocar,
tu mirada que curaba de nuevo nos salvará,

no merezco que tú vengas a mi pobreza tocar,
mas yo quiero que en mi vida Jesús tú puedas estar.

Jesús, ven tú,
entra en mi casa de nuevo. Jesús, ven tú,
para encender nuestro fuego, Jesús, Jesús.

14.- PARA LA VIDA

(Animar a participar en la eucaristía durante el verano, en esta iglesia o donde se vaya de vacaciones. Jesús te espera)

Dar crédito

Muchos anuncios,
muchas promesas,
muchas rebajas,
muchas oportunidades,
muchas gangas…

Muchas voces susurran
constantemente
sus ofertas.

Con sus llamativas,
vanas,
huecas,
lights palabras
cubren su pobreza
y cantan sus dudosas alabanzas.

Mas no me satisfacen,
pues ni me alimentan,
ni me quitan el hambre,
ni me liberan de los espíritus que traen males,
ni curan mis enfermedades,
ni alumbran mis rincones oscuros.
ni me traen buenas noticias,
ni riegan mis esperanzas sociales
ni satisfacen mis necesidades,
ni me defienden de sus intrigas,
ni me acogen como persona,
ni me dan buenas sensaciones…

En este mar de palabras,
de propaganda sofisticada,
de ilusiones engañosas,
de ofertas apetecibles,
de oportunidades al alcance,
de verdades sin misterio,
de doctrinas nuevas,
de productos con lábel,
de soluciones a la carta…
de predicadores sin conciencia…
yo sólo quiero dar crédito
a tu palabra buena y nueva,
valiosa y gratuita,
que me ofrece vida,
la dignidad y la alegría.
Yo sólo quiero darte crédito
a ti, que eres la palabra y la vida.

Creo, Señor, en ti,
y creo que eres la Palabra auténtica.

Florentino Ulibarri

Comentario al evangelio – Viernes X de Tiempo Ordinario

Jesús aborda en el evangelio de hoy dos asuntos muy actuales: las pasiones afectivas y los conflictos matrimoniales. ¿Qué dice en concreto el Maestro acerca de todo esto? ¿Cómo debes conducir tus impulsos y agitaciones afectivas? ¿Desde qué criterios debes afrontar una presunta ruptura matrimonial?

  • Controla tu mirada. A través de ella entras en contacto con lo que te rodea. Lo que no ves, no existe (para ti). Y lo que ves, o te atrae o te repugna. Decían los antiguos: “Ubi amor, ibi oculos”. En traducción libre podría significar que, si algo te atrae, en ello fijas tu atención. Lo visto se transforma en imagen y la imagen, cuando resulta atractiva, puede suscitar el deseo de posesión. La mirada, así pues, pone en movimiento un proceso psicológico automático, en ocasiones difícil de detener. Y puede arrastrarte hacia un riesgo real de pecar. El 2 libro de Samuel lo evidencia cuando describe el inicio del pecado de David: Su mirada curiosa hacia una mujer hermosa desencadenó una serie de consecuencias fatales, incluido el homicidio, además del adulterio y la mentira (cf. 2 Sam 11, 2 y ss). Es ese el sentido que Jesús, en este evangelio, da aquí a ese tipo de miradas que hacen caer. A nadie se le ocurre tomar al pie de la letra llevar a cabo la mutilación que indica Jesús. Esa exageración semita solo pretende subrayar la radicalidad y la contundencia con que debes actuar, cuando tus sentidos te arrastren hacia un placer desordenado que puede destruirte: ¡Corta!
  • Protege el amor en el matrimonio. Jesús contradice frontalmente a los fariseos. Frente a quienes interpretaban el tema del divorcio desde Deuteronomio 24, 1, que permitía al varón expulsar a la mujer (divorciarse de ella) con la condición de darle un documento de libertad, Jesús es claro y contundente: lanza una llamarada profética en favor de la indisolubilidad matrimonial. Con ello, reinterpreta y mejora la ley mosaica de manera sorprendente: apoya la dignidad de la mujer y defiende el vínculo matrimonial, no como un derecho del uno sobre la otra, sino como unidad original y responsable entre hombre y mujer. ¿No es ese precisamente el sello del auténtico amor? Con esta exigencia, Jesús «salva el amor» de todo lo que, tan fácilmente, lo puede adulterar y destruir. Pero hay que leer este pasaje con su complemento: la actitud respetuosa, comprensiva y justa de Jesús para con la mujer adúltera (Juan 8, 1-11). Sin regañarle, la perdona. Sin banalizar, le manda que no vuelva por malos caminos.

Juan Carlos Martos, cmf