Vísperas – Miércoles XI de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES XI TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas,
como un ciego que extiende,
al caminar, las manos en la sombra,
todo yo, Cristo mío,
todo mi corazón, sin mengua, entero,
virginal y encendido, se reclina
en la futura vida, como el árbol
en la savia que apoya, que le nutre
y le enflora y verdea.

Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin tu amor, sin ti vacío,
en la noche te busca;
le siento que te busca, como un ciego
que extiende, al caminar, las manos llenas
de anchura y de alegría.

Gloria al padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 125: DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA

Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.

SALMO 126: EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS

Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Él es el primogénito de toda criatura, es el primero en todo.

LECTURA: Ef 3, 20-21

A Dios, que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

R/ Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
V/ Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

R/ No arrebates mi alma con los pecadores.
V/ Y ten misericordia de mí.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.

PRECES

Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo supremo de su pueblo, diciendo:

Que tu pueblo te alabe, Señor.

Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la salvación;
— haz que sepamos corresponder, y así hagamos nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Haz que todos los que confiesan tu santo nombre sean concordes en la verdad
— y vivan unidos por la caridad.

Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus propias manos,
— acuérdate de los trabajadores, que ganan el pan con el sudor de su frente.

Acuérdate, también, de todos los que viven entregados al servicio de los demás:
— que no se dejen vencer por el desánimo ante la incomprensión de los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ten piedad de nuestros hermanos difuntos
— y líbranos del poder del Maligno.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:

Padre nuestro…

ORACION

Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia, a fin de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos dedicarnos a tu servicio y con tu protección vivamos confiados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles XI de Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, fuerza de los que en ti esperan, escucha nuestras súplicas; y, pues el hombre es frágil y sin ti nada puede, concédenos la ayuda de tu gracia para guardar tus mandamientos y agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 6,1-6.16-18
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. «Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. «Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

3) Reflexión

• El evangelio de hoy da continuidad a la meditación sobre el Sermón del Monte. En los días anteriores hemos reflexionado sobre el mensaje del capítulo 5 del evangelio de Mateo. En el Evangelio de hoy y en los días siguientes vamos a meditar el mensaje del capítulo 6 del mismo evangelio. La secuencia de los capítulos 5 y 6 puede ayudar en su comprensión. Los pasajes en itálico indican el texto del evangelio de hoy. He aquí el esquema:

Mateo 5,1-12: Las bienaventuranzas: solemne apertura de la nueva Ley.
Mateo 5,13-16: La nueva presencia en el mundo: Sal de la tierra y luz del mundo.
Mateo 5,17-19: La nueva práctica de la justicia: relación con la antigua ley.
Mateo 5, 20-48: La nueva práctica de la justicia: observando la nueva Ley.
Mateo 6,1-4: La nueva práctica de las obras de piedad: la limosna.
Mateo 6,5-15: La nueva práctica de las obras de piedad: la oración.
Mateo 6,16-18: La nueva práctica de las obras de piedad: el ayuno.
Mateo 6,19-21: La nueva relación con los bienes materiales: no acumular.
Mateo 6,22-23: Nueva relación con los bienes materiales: visión correcta.
Mateo 6,24: Nueva relación con los bienes materiales: Dios o el dinero.
Mateo 6,25-34: Nueva relación con los bienes materiales: abandono en la Providencia.

• El evangelio de hoy trata de tres asuntos: la limosna (6,1-4), la oración (6,5-6) y el ayuno (6,16-18). Son las tres obras de piedad de los judíos.

• Mateo 6,1: No practicar el bien para ser vistos por los otros. Jesús critica los que practican las buenas obras sólo para ser vistos por los hombres (Mt 6,1). Jesús pide apoyar la seguridad interior en aquello que hacemos por Dios. En los consejos que él da transpare un nuevo tipo de relación con Dios: “Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará» (Mt 6,4). “Antes que pidan, el Padre sabe lo que necesitan” (Mt 6,8). “Si perdonan las ofensas de los hombres, también el Padre celestial los perdonará” (Mt 6,14). Es un nuevo camino que aquí se abre de acceso al corazón de Dios Padre. Jesús no permite que la práctica de la justicia y de la piedad se use como medio de auto-promoción ante Dios y la comunidad (Mt 6,2.5.16).

• Mateo 6,,2-4: Como practicar la limosna. Dar la limosna es una manera de realizar el compartir tan recomendado por los primeros cristianos (Hec 2,44-45; 4,32-35). La persona que practica la limosna y el compartir para promoverse a sí mismo ante los demás merece la exclusión de la comunidad, como fue el caso de Ananías y Safira (At 5,1-11). Hoy, tanto en la sociedad como en la Iglesia, hay personas que hacen gran publicidad del bien que hacen a los demás. Jesús pide el contrario: hacer el bien de forma tal que la mano izquierda no sepa lo que hace la mano derecha. Es el total desapego y la entrega total en la gratuidad del amor que cree en Dios Padre y lo imita en todo lo que hace.

• Mateo 6,5-6: Como practicar la oración. La oración coloca a la persona en relación directa con Dios. Algunos fariseos transformaban la oración en una ocasión para aparecer y exhibirse ante los demás. En aquel tiempo, cuando tocaba la trompeta en los tres momentos de la oración: mañana, mediodía y tarde, ellos debían pararse en el lugar donde estaban para hacer sus oraciones. Había gente que procuraba estar en las esquinas en lugares públicos, para que todos pudiesen ver cómo rezaban. Ahora bien, una actitud así, pervierte nuestra relación con Dios. Es falsa y sin sentido. Por esto, Jesús dice que es mejor encerrarse en un cuarto y rezar en secreto, preservando la autenticidad de la relación. Dios te ve también el lo secreto y él te escucha siempre. Se trata de la oración personal, no de la oración comunitaria.

• Mateo 6,16-18: Como practicar el ayuno. En aquel tiempo la práctica del ayuno iba acompañada de algunos gestos exteriores bien visibles: no lavarse la cara ni peinarse, usar ropa de color oscuro. Era la señal visible del ayuno. Jesús critica esta manera de actuar y manda hacer lo contrario, para que nadie consigua percibir que estás ayunando: báñate, usa perfume, péinate bien el pelo. Y así el Padre que ve en lo secreto recompensará.

4) Para la reflexión personal

• Cuando rezas, ¿cómo vives tu relación con Dios?
• ¿Cómo vives tu relación con los demás en la familia y en la comunidad?

5) Oración final

¡Qué grande es tu bondad, Yahvé!
La reservas para tus adeptos,
se la das a los que a ti se acogen
a la vista de todos los hombres. (Sal 31,20)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 14, 29-30

29Pero Pedro le dijo: “Aunque todos sean escandalizados, yo no”.

30Y le dice Jesús: “En verdad te digo: Tú hoy, esta noche, antes de que cante el gallo dos veces, me negarás tres veces”.

31Pero él [Pedro] decía con vehemencia: “Aunque tuviese que morir contigo, nunca te negaré”.
Pero también todos decían lo mismo».

• 14,29-31: La «herida» del pastor, sin embargo, no será el final; Jesús concluye su profecía aludiendo en 14,28 no solo a su propia resurrección, sino también a la revivificación de su relación con los Doce. Pedro no parece prestar atención a esta profecía de resurrección y restauración (cf. 8,32, donde tampoco hace caso de una profecía de resurrección); en cambio, con un aire de inocencia herida, recoge la profecía de Jesús sobre la deserción de los apóstoles, fijada en el vocablo «todos». La respuesta de Pedro es que, aunque todos desaparezcan, él ciertamente no (14,29). Es peligroso hacer este tipo de profecías, en especial si uno utiliza la palabra «nunca», como hace Pedro a continuación (14,31).

La respuesta de Jesús a la afirmación de Pedro es una profecía detallada de su negación. Debido quizás a la importancia del vaticinio, este rompe el modelo habitual de la doble designación; en este caso se alude a ella con tres precisiones, y el número de palabras aumenta cada vez, elevando así ingeniosamente la tensión:

hoy                                                                   1 palabra en griego

esta noche                                                      3 palabras en griego

antes de que el gallo cante dos veces        5 palabras en el griego

Luego viene el apabullante desenlace en tres palabras, que profetiza una negación triple y que deja para el último lugar lo que interesa enfatizar: «Tres veces me negarás». La palabra «negarás» hiere el corazón de Pedro; este responde indignado que jamás negará a Jesús, incluso aunque tenga que morir con él (14,31a). Pedro, sin embargo, no es el único de los Doce implicado en el autoengaño de creerse seguidor absolutamente fiel de Jesús, sino que está unido a los Once por la palabra «todos», que aparece en otra progresión significativa cerca del principio, en el medio y al final del pasaje (vv. 27.29.31). La progresión es irónica: Pedro se opone a su inclusión en la profecía de Jesús sobre «todos», pero el final mina su protesta por la inclusión de los Once junto con él en una afirmación testaruda de inocencia.

El pasaje concluye así con una nota sombría e irónica, con Pedro y los otros discípulos compitiendo por el título de «soy más fiel que tú», ciegos a la precariedad de su posición espiritual. Al parecer, nada puede detener el poder arrollador de la Oscuridad, que atrapará incluso a los que desean permanecer leales a Jesús. De hecho, en el siguiente pasaje las sombras comenzarán a cernirse sobre Jesús mismo.

Comentario – Miércoles XI de Tiempo Ordinario

Jesús previene a sus discípulos ante el riesgo de hacer ciertas cosas buenas delante de los demás con el único fin de ser vistos por ellos y obtener así la debida recompensa: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. A esas prácticas en las que se pone de manifiesto la justicia (resp. bondad) de los hombres pertenecen la limosna, la oración y el ayuno. Nuestras prácticas cuaresmales eran ya observancias frecuentes en la tradición judía y, en general, en toda tradición religiosa. La limosna dice relación inmediata al prójimo al que se socorre; la oración está orientada al Dios a quien se ora; y el ayuno se presenta como una práctica ascética referida al sujeto que la lleva a cabo. Jesús no desaprueba este tipo de prácticas, pero sí ciertos modos de ejecutarlas. Cuando hagas limosna –les dice-, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga.

Haz, por tanto, limosna; pero no la hagas como los hipócritas, convirtiendo este acto de misericordia –que es la limosna- en un acto de ostentación para enaltecimiento y gloria de la propia imagen. Obrar así es desvirtuar la limosna, puesto que el fin del acto ya no es socorrer al indigente, sino fomentar la propia gloria personal. Lo que se presuponía como un ejercicio de misericordia se ha convertido en un ejercicio de vanagloria. Para eso ha bastado con cambiar la finalidad, si se quiere oculta, de la acción. Pero la trompeta que encabeza el cortejo ya es suficientemente elocuente del fin que se pretende. Ha dejado de ser limosna para convertirse en otra cosa, en un acto de ostentación que persigue el encumbramiento personal o del estamento. Evidentemente, como refrenda Jesús, ya han recibido su paga, que no es otra que la gloria (vana) obtenida. También resulta manifiesta la hipocresía que esconde semejante comportamiento. Bajo capa de misericordia (la que se supone en la limosna) se oculta un refinado deseo de grandeza.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Es una buena medida para evitar intenciones taimadas. La limosna hecha en secreto queda libre del riesgo de buscar una recompensa ajena a la propia satisfacción de hacer el bien o de agradar a Dios. Normalmente es difícil que el que recibe la limosna no se entere de su procedencia, pero hasta al destinatario se le puede ocultar el origen de ese beneficio. Uno puede ocultar su acción bajo el manto del anonimato. Siempre ha habido donantes anónimos.

En cualquier caso, parece muy conveniente que nuestra limosna permanezca lo más secreta posible; sólo así evitaremos tentaciones de vanidad y búsquedas solapadas de algún tipo de correspondencia o de paga. No por eso quedaremos sin recompensa. Jesús nos garantiza la pagadel Padre que ve en lo secreto y que no dejará sin recompensa las buenas acciones de sus hijos. Esta paga divina no hay por qué descartarla ni ignorarla. Jesús la incluye siempre como promesa de salvación o de vida eterna. Nuestras buenas obras han de ser desinteresadas, pero no hasta el punto de renunciar a la promesa de felicidad que les es inherente. Despreciar esta recompensa sería un desprecio del don divino y, por tanto, del Donador de los dones, además de una pretensión contraria a la misma naturaleza humana que busca intrínsecamente la propia satisfacción en la posesión del Bien supremo.

Y lo que se dice de la limosna es aplicable también a la oración y al ayuno. Tampoco hay que rezar como los hipócritasde pie en las sinagogas y en las esquinas, para que los vea la gente. Si rezamos para que nos vea la gente, estamos haciendo de la oración un espectáculo. La oración es oración y sólo eso: plegaria, súplica, acción de gracias en la presencia del Señor. Para hacer oración sólo necesitamos de este interlocutor. Es verdad que en la oración comunitaria nos verán otros: los que oran con nosotros y los que nos ven reunirnos para la oración. Pero el fin de este acto comunitario no es que otros nos vean, sino presentar a Dios nuestras peticiones y alabanzas. También es verdad que la oración litúrgica puede convertirse en un espectáculo en el que se escenifican ciertos misterios y actúan ciertos personajes y coros; pero no deja de ser un espectáculo que invita a la participación a los mismos espectadores, que deben convertirse también en actores. Si es un espectáculo que invita a la oración, no pierde su finalidad que es precisamente la de orar; no deja, por tanto, de ser oración.

Lo que hay que evitar es que la oración persiga un fin distinto del que tiene en cuanto tal. Si sucede esto dejaría de ser lo que es para convertirse en otra cosa, en un acto público en el que se busca el aplauso o la admiración de la gente, en un simple espectáculo. Por eso es muy conveniente atender a la consigna de Jesús: Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. El comportamiento al que invita Jesús a sus discípulos es radicalmente contrario al que adoptan los fariseos; y lo es, porque quiere evitar los vicios en que incurren los hipócritas. El modo de evitar la tentación de querer ser vistos por la gente es encerrarse en el propio cuarto para rezar al Padre que ve en lo escondido. De cualquier modo, lo que se busca es que se ore con la pretensión única y exclusiva de hacer oración, y no de obtener otros réditos asociados a esa práctica. No hemos de buscar otra recompensa que la que viene de Dios Padre.

Tampoco hemos de hacer del ayuno un espectáculo, como el de los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Pero aquí lo que hay es una farsa o una demudación del rostro para aparentar algo que no se es, ni se hace. El ayuno hay que practicarlo, pero intentando evitar que la gente lo note, o mejor, procurando que la gente no lo note. De ahí que se aconseje «perfumarse la cabeza y lavarse la cara», precisamente para que la gente no lo note. Y ello para que en nuestra actuación no vivamos pendientes del juicio de los demás, sino sólo del juicio de Dios, que será quien recompense nuestros «méritos».

Luego si queremos evitar deformaciones, hemos de practicar la limosna, la oración y el ayuno no de cara a los hombres y pendientes de su juicio, aprobación o alabanza, sino de cara a Dios y pendientes exclusivamente de su juicio y recompensa. La Iglesia nos invita a mantener este tipo de prácticas que nos disponen a la obra de misericordia (limosna) desde la privación y el despojamiento (ayuno) y desde la motivación religiosa (oración). Para socorrer al prójimo hay que despojarse de aquello que está en nuestra posesión. Y tanto para una cosa como para la otra hay que tener motivos: hacer lo que Dios quiere o lo que le agrada; hacerlo por amor de Dios, con la certeza de que Él nos recompensará con una paga infinitamente superior a lo que se nos pide. Limosna, oración y ayuno están de tal manera entretejidos que no es posible su práctica individual e inconexa. Sólo el que ayuna puede hacer limosna y oración; sólo el que ora tiene fuerzas para ayunar y motivos sobrenaturales para hacer limosna; sólo el que hace limosna puede orar de verdad y sin avergonzarse de presentarse ante Dios. Pero para ayunar, orar y hacer limosna no hay que pretender otra cosa que eso: ayunar, orar y practicar la misericordia.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos «Apostolorum Successores»

VII. La Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica

98. La Vida Consagrada
y las Sociedades de Vida Apostólica en la comunidad diocesana.

El Obispo, como padre y pastor de la Iglesia particular en todos sus componentes, acoge las diversas manifestaciones de la vida consagrada como una gracia. Será, por lo tanto, empeño suyo sostener a las personas consagradas, de modo que éstas, permaneciendo fieles a la inspiración fundacional, se abran a una cada vez más fructuosa colaboración espiritual y pastoral que corresponda a las exigencias de la diócesis.(265) De este modo, los Institutos de vida consagrada, las Sociedades de vida apostólica, así como los Eremitas y las Vírgenes consagradas, forman parte con pleno título de la familia diocesana, porque tienen en ella su residencia y, con el testimonio ejemplar de la propia vida y del proprio trabajo apostólico, le prestan una ayuda inestimable. Los sacerdotes deben ser considerados parte del presbiterio de la diócesis, con cuyo Pastor colaboran en la cura de almas.(266)

El Obispo diocesano considere al estado consagrado como un don divino que, “aunque no pertenece a la estructura jerárquica de la Iglesia, pertenece, sin embargo, de manera indiscutible, a su vida y santidad”,(267) y aprecie la especificidad de su modo de ser en la Iglesia y la gran energía misionera y evangelizadora que del mismo deriva para la diócesis. Por estas razones, el Obispo lo acoge con profundo sentimiento de gratitud, lo sostiene y aprecia sus carismas poniéndolo al servicio de la Iglesia particular.(268)


265 Cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica postsinodal Vita Consecrata, 49; Exhortación Apostólica postsinodal Pastores Gregis, 50.

266 Cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica postsinodal, Pastores Dabo Vobis, 31.

267 Conc. Ecum. Vat. II, Constitución dogmática Lumen Gentium, 44; cf. Codex Iuris Canonici, cans. 207 § 2 y 574 § 1; Juan Pablo II, Exhortación Apostólica postsinodal VitaConsecrata, 29.

268 Cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica postsinodal Vida Consecrata, 48.

Comentario Domingo XII de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Señor Jesús, tantos miedos estropean mi discipulado, tantas preocupaciones me apartan de proclamar Tu Palabra allí donde más se necesita y de escucharla yo mismo/a. No dejes de caminar conmigo, no dejes de animar mi seguimiento, no dejes que decaiga mi adhesión a Ti y a Tu proyecto, porque ¿adónde iré lejos de Ti? AMEN

 

Mt 10, 26-33

«26Así que no les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no será descubierto, ni [nada] escondido que no será conocido. 27Lo que os digo en la oscuridad decidlo a la luz, y lo que escucháis al oído proclamadlo desde las azoteas.

28Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida; más bien, tened miedo al que puede destruir tanto vida como cuerpo en la gehenna. 29¿Acaso no se vende un par de gorriones por un as? Y ni uno de ellos caerá a tierra sin que lo disponga vuestro Padre. 30Pero también todos vuestros cabellos de la cabeza están contados.

31Así que no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos gorriones.

32Así que todo el que se declare por mí delante de los hombres, también yo me declararé por él delante de mi Padre que está en los cielos; 33pero el que me niegue delante de los hombres, también yo lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

Nos encontramos en pleno Discurso Misionero (Mateo 10), el segundo gran discurso de Jesús en el evangelio mateano. Jesús ha mostrado con sus palabras (Mateo 5-7: el Sermón de la Montaña) y con sus obras (Mateo 8-9: tres series de obras poderosas) el nuevo proyecto del Reino de Dios, a quien ha manifestado repetidamente como su Padre y nuestro Padre. Ahora les toca a los discípulos continuar la labor del propio Jesús. Para ello, para su labor misionera, Jesús los elige y capacita (10,1-4); los instruye y encarga (10,5-15). A partir de 10,16 (segunda parte del Discurso Misionero) el tono se vuelve sombrío por el anuncio de persecuciones y sufrimientos de todo tipo. En este contexto llega nuestro evangelio de hoy. El discurso continuará después con el mismo tenor de enemistades y conflictos, de exigencia del discípulo que, no obstante, recibirá vida y recompensa por su fidelidad (10,34-42).

 

TEXTO

Los vv. 26-31 están construidos circularmente: el doble dicho antitético del v. 28 está en el centro (“no tengáis miedo… más bien tened miedo…”), rodeado por los dos dichos de los vv. 26b-27 y 29-30. Dos expresiones iguales crean el marco en el v. 26a y v. 31 (“Así que no tengáis miedo”). El v. 29b forma un puente con la palabra clave “Padre” hacia el final de los vv. 32-33. Este dicho (o logion) de los vv. 32-33 es independiente del texto anterior en la forma y en el contenido, pero pertenece a la misma sección del Discurso Misionero.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• El texto está encaminado a superar el miedo en momentos de persecución. En los vv. 24-25 se pone el fundamento: los discípulos saben que su destino no será distinto del de su Maestro, y por eso (“Así que” con que comienza el evangelio) no hay que temer a aquellos que los maltratan y escarnecen ante el tribunal.

• ¿Cuándo será manifiesto lo oculto? ¿En esta historia nuestra o en el juicio final? No es fácil que la mayoría de creyentes de nuestro tiempo encuentre consuelo y motivo para no temer en el hecho de que Dios vaya a manifestar su verdad en el último juicio mediante el Hijo del hombre, que reconocerá a los suyos y condenará a los otros (cf. vv. 32-33). Pero el texto anima a los discípulos a comportarse ya ahora de acuerdo con la revelación definitiva del juicio final. Hay que proclamar el plan de Dios y su proyecto de soberanía, de forma que todos tengan la posibilidad de oír el mensaje. ¿Somos en nuestros ambientes “proclamadores” de Dios, como lo fue Jesús, nuestro Maestro?

• Ese Dios al que proclamar es “vuestro Padre”, que se preocupa hasta de los gorriones (eran un artículo corriente en el mercado, la carne más barata con diferencia, la comida de los pobres). El poder y la providencia de Dios sobre sus criaturas es vivenciado por la comunidad mateana con verdadera intensidad. ¿También por nuestra comunidad?

• El conocimiento de Dios como el Padre celestial es el punto básico de esta sección, que tendrá luego su contrapunto en la ruptura con los padres terrenos (10,35.37). Todo acontecerá en el juicio, cuando Jesús reconozca a los que lo reconocieron. Que el Señor diga entonces “nunca os conocí” (7,23) o “venid, benditos de mi Padre” (25,34), depende de nuestra fidelidad y adhesión a Jesús, nuestro Maestro y Señor, y en consecuencia a una vida repleta de caridad solidaria. Aquel cuyo seguimiento conducirá a la cruz y a la pérdida de la vida (10,38-39) declara que todos los cabellos de nuestra cabeza están contados. Esto significa, entonces, que el seguimiento es el lugar donde se puede aprender y ejercitar la idea de la providencia y la paternidad de Dios.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis – Domingo XII de Tiempo Ordinario

XII Domingo del Tiempo Ordinario
21 junio 2020

Jeremías 20, 10-13; Salmo 68, 8-10. 14 y 17. 33-35; Romanos 5, 12-15; Mateo 10, 26-33

No tengan miedo

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue adescubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo. A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”.

Reflexión:

¿Tienes miedo de algo? Compartir. ¿Qué haces cuando tienes miedo de una persona o situación? (Nos escondemos o alejamos.) Ahora los apóstoles tienen que proclamar a todo el mundo lo que Dios hizo por ellos. Jesús les dice, “No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.” ¿Quiénes quieren matar sus cuerpos? (Los enemigos de Jesús todavía buscan a Sus seguidores para matarlos.) Jesús dice, “Teman…a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.” ¿Quién es? (Hay que temer a la persona que trata de separarnos de Dios para que no queramos amar, orar, y obedecerlo. Esa persona no sigue a Dios sino al Enemigo de Dios y nos lleva al pecado.) ¿Hay personas o situaciones en tu vida que quieren alejarte de Dios? (Compartir. Ejemplos: Amistades que nos influyen a desobedecer a nuestros padres o a los mandamientos de Dios; mucho tiempo jugando videos o viendo la televisión dejando poco tiempo para orar; la soberbia, la lujuria, la ira, la pereza, la gula, la envidia, y la avaricia…) Jesús trata de explicar que Dios siempre está en control de todo y no debemos tener miedo si estamos en unión con Él. ¿Cuáles ejemplos usa? (los pajarillos, los cabellos de la cabeza) Jesús quiere que confiemos en Dios porque Él quiere que seamos Sus testigos a todo el mundo con nuestras palabras, obras, y comportamiento para salvar más almas. ¿Cómo podemos atraer almas para Jesús? (Evitar el pecado, orar, amar, obedecer, ayudar, compartir, ir a misa atentamente… crecer en virtud.)

 

Actividad:

Repasar los pecados capitales en la siguiente página y la virtud opuesta. En la otra página, dibujar una flor al lado de la oración que representa una virtud y un cactus al lado de la que representa un pecado.

Oración:

Dios, ayúdame a evitar el pecado y crecer en virtud para poder llevar Tu mensaje de amor al mundo y conquistar muchas almas para Tu Reino. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Hablar francamente – Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: – No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? ; y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que los disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo

Explicación

Hoy Jesús nos dice que tenemos que ser sinceros con él, y seguirle siempre a él, a pesar de que algunas cosas nos atraigan más, o que nos pidan que le abandonemos. El nos ha dicho que nos ama más que a nada, y eso es lo más importante, pues Dios cuida de nosotros, mientras que otros hombres a veces nos traicionan.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles XI de Tiempo Ordinario

En el Evangelio de hoy Jesús nos invita a discernir el modo de vivir nuestra práctica religiosa. La limosna, la oración y el ayuno eran los pilares de la religiosidad judía. Jesús advierte a sus discípulos del peligro que se corre de vivir de modo superficial e hipócrita las practicas religiosas. Es una fuerte crítica, en línea con toda la denuncia profética, a una religión institucionalizada que se preocupa sólo de sí misma y que busca con normas, leyes y disciplina asegurar la experiencia religiosa, vaciándola de contenido hasta convertirla en meros ritos rutinarios.

Frente a este riesgo de vivir una religiosidad vacía solo para ser vistos, Jesús propone a sus seguidores algunos principios para una práctica religiosa auténtica. Es el camino de la interioridad, de entrar en nosotros mismos, en lo secreto, lo escondido, en ese espacio dentro de nosotros que no está al alcance de los demás, en el que permitimos entrar solo a Dios. Es el camino del discernimiento, de la búsqueda de sentido, de no olvidar que nuestra práctica religiosa cristiana es ante todo una relación de amistad con Dios. Cuando olvidamos esta dimensión nuestra espiritualidad se convierte en una lucha, en un deber que demos cumplir y lo que buscamos es demostrar algo a los demás.

Siguiendo la tradición profética el verdadero culto a Dios es el que se concreta con la práctica del bien y la justicia. Es lo que Jesús nos propone en su Evangelio: vivir con autenticidad nuestras practicas religiosas. Debemos estar siempre atentos a las motivaciones que tenemos, no dejar que sea nuestro ego con su interés lo que nos mueva en la vivencia de nuestra fe. Necesitamos purificar siempre nuestras motivaciones para que la apariencia, la imagen, el reconocimiento, el aplauso buscado no enturbien nuestras buenas obras. ¡Es una gracia a pedir! Para que nuestra vida con sencillez y simplicidad hable de la Buena Noticia de Jesús.

¿Qué es lo que mueve mi práctica religiosa? ¿Pongo el amor a Dios y su Reino como el fin y el motivo de mis acciones?

Edgardo Guzmán CMF