Liturgia – Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

VIERNES. SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, solemnidad

Misa de la solemnidad (blanco)

Misal: Antífonas y oraciones propias. Gloria, Credo. Prefacio Propio. No se puede decir la Plegaria Eucarística IV.

Leccionario: Vol. I (A)

  • Dt 7, 6-11. El Señor se enamoró de vosotros y os eligió.
  • Sal 102. La misericordia del Señor dura por siempre para aquellos que lo temen.
  • 1Jn 4, 7-16. Dios nos amó.
  • Mt 11, 25-30. Soy manso y humilde de corazón.

Antífona de entrada           Sal 32, 11. 19
Los proyectos de su Corazón subsisten de edad en edad, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

Monición de entrada y acto penitencial
Celebramos hoy la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús; en la que recordamos que Dios nos ama infinitamente y que por medio de Jesucristo, nuestro Señor, ha derramado sobre nosotros el tesoro de su misericordia.

Comencemos pues la celebración de la Eucaristía poniéndonos ante Jesús, el Señor, muerto para liberarnos del pecado y resucitado para darnos nueva vida, y pidámosle en silencio perdón por todos nuestros pecados y debilidades.

  • Tú que eres manso y humilde de corazón. Señor, ten piedad.
  • Tú que nos salvas del pecado. Cristo, ten piedad.
  • Tú que nos amas con un amor inmenso. Señor, ten piedad.

Se dice Gloria.

Oración colecta
DIOS todopoderoso, concede a quienes,
alegrándonos en el Corazón de tu Hijo amado,
recordamos los inmensos beneficios de su amor hacia nosotros,
merecer recibir una inagotable abundancia de gracia
de aquella fuente celestial de los dones.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Se dice Credo.
Confesemos ahora nuestra fe con las mismas palabras con las que generaciones de cristianos anteriores a nosotros la han proclamado a lo largo de veinte siglos.

Oración de los fieles
Oremos, hermanos, al Señor nuestro Dios, que reveló su nombre en la zarza ardiente, su majestad en el fuego y la tempestad, y su amor en su Hijo Jesucristo, y pidámosle por las necesidades de toda la humanidad.

1.- Para que el Señor purifique y santifique sin cesar a su Iglesia con el agua y la sangre que brotaron del Corazón de Cristo. Roguemos al Señor.

2.- Para que Cristo, el Buen Pastor, conceda a nuestra diócesis muchas y santas vocaciones sacerdotales a la medida de su Corazón. Roguemos al Señor.

3.- Para que el Señor, Rey y centro de todos los corazones, atraiga a sí a los que aún lo desconocen y a los que, habiendo experimentado su amor, se han alejado de Él. Roguemos al Señor.

4.- Para que Cristo alivie con su amor los sufrimientos de quienes han experimentado la decepción de los amores humanos y de los que se sienten rechazados o traicionados en el amor. Roguemos al Señor.

5.- Para que Dios nos conceda encontrar descanso en el corazón de su Hijo, abierto por la lanza del soldado. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, grande y fiel, que has revelado a los sencillos los misterios insondables del corazón de Cristo, escucha nuestras oraciones y haz que, revestidos con los sentimientos de tu Hijo, que ha querido compartir nuestra debilidad para hacernos herederos de tu gloria, sepamos amarnos los unos a los otros con un amor manso y humilde y permanecer en tu Hijo, que es el mismo amor y vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre las ofrendas
MIRA, Señor, el inefable amor
del Corazón de tu Hijo predilecto
 para que los dones que te presentamos
sean ofrenda aceptable a ti
y expiación de nuestras culpas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio

EL INMENSO AMOR DE CRISTO

V/.   El Señor esté con vosotros. R/.

V/.   Levantemos el corazón. R/.

V/.   Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R/.

EN verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual, con amor admirable,
se entregó por nosotros
y, elevado sobre la cruz,
hizo que de la herida de su costado brotaran,
con el agua y la sangre,
los sacramentos de la Iglesia,
para que así, acercándose al Corazón abierto del Salvador,
todos puedan beber siempre con gozo
de las fuentes de la salvación.
Por eso, con los santos y con todos los ángeles,
te glorificamos diciendo sin cesar:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Antífona de comunión          Cf. Jn 7, 37-38
Dice el Señor: «El que tenga sed que venga a mí, y que beba el que cree en mí: de sus entrañas manarán ríos de agua viva».

Oración después de la comunión
SEÑOR, que el sacramento de la caridad
encienda en nosotros el fuego del amor santo
por el que, cautivados siempre por tu Hijo,
aprendamos a reconocerle en los hermanos.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición solemne
— La paz de Dios,

que sobrepasa todo juicio,
custodie vuestros corazones y vuestros pensamientos
en el conocimiento y el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo,
nuestro Señor.
R./ Amén.

— Y la bendición de Dios todopoderoso
Padre, Hijo y Espíritu Santo
descienda sobre vosotros.

R./ Amén.