Meditación – Miércoles XV de Tiempo Ordinario

Hoy es miércoles XV de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Mateo (Mt 11, 25-27):

En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Hoy, el Evangelio nos ofrece la oportunidad de penetrar, por así decir, en la estructura de la misma divina sabiduría. ¿A quien entre nosotros no le apetece conocer desvelados los misterios de esta vida? Pero hay enigmas que ni el mejor equipo de investigadores del mundo nunca llegará siquiera a detectar. Sin embargo, hay Uno ante el cual «nada hay oculto (…); nada ha sucedido en secreto» (Mc 4,22). Éste es el que se da a sí mismo el nombre de “Hijo del hombre”, pues afirma de sí mismo: «Todo me ha sido entregado por mi Padre» (Mt 11,27). Su naturaleza humana —por medio de la unión hipostática— ha sido asumida por la Persona del Verbo de Dios: es, en una palabra, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, delante la cual no hay tinieblas y por la cual la noche es más luminosa que el pleno día.

Un proverbio árabe reza así: «Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo». Para Dios no hay secretos ni misterios. Hay misterios para nosotros, pero no para Dios, ante el cual el pasado, el presente y el futuro están abiertos y escudriñados hasta la última coma.

Dice, complacido, hoy el Señor: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños» (Mt 11,25). Sí, porque nadie puede pretender conocer esos o parecidos secretos escondidos ni sacándolos de la obscuridad con el estudio más intenso, ni como debido por parte de la sabiduría. De los secretos profundos de la vida sabrá siempre más la ancianita sin experiencia escolar que el pretencioso científico que ha gastado años en prestigiosas universidades. Hay ciencia que se gana con fe, simplicidad y pobreza interiores. Ha dicho muy bien Clemente Alejandrino: «La noche es propicia para los misterios; es entonces cuando el alma —atenta y humilde— se vuelve hacia sí misma reflexionando sobre su condición; es entonces cuando encuentra a Dios».

P. Raimondo M. SORGIA Mannai OP

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Liturgia – San Buenaventura

MIÉRCOLES. SAN BUENAVENTURA, obispo y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria

Misa de la memoria (blanco)

Misal: 1ª oración propia y el resto del común de pastores (para un obispo) o de doctores, o de un domingo del Tiempo Ordinario; Prefacio común o de la memoria.

Leccionario: Vol. III-par

  • IS 10, 5-7. 13-16. ¿Se enorgullece el hacha contra quien corta con ella?
  • Sal 93. El Señor no rechaza a su pueblo.
  • Mt 11, 25-27. Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños.

Antífona de entrada                        Ez 34, 11. 23-24
Buscaré a mis ovejas -dice el Señor-, y suscitaré un pastor que las apaciente: yo, el Señor, seré su Dios.

Monición de entrada y acto penitencial
Hermanos, al celebrar hoy la memoria de san Buenaventura, a quien Dios infundió su doctrina para transmitírsela a su pueblo, Dispongámonos a recibir el amor de Dios abriendo nuestros corazones para que los renueve, reconociendo que somos pecadores, y pidiendo perdón por nuestros pecados, para celebrar dignamente estos sagrados misterios.

Yo confieso…

Oración colecta
DIOS todopoderoso,
concede a cuantos hoy celebramos
la fiesta anual del obispo san Buenaventura
aprovechar su admirable doctrina
e imitar constantemente su ardiente caridad.
Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles
Oremos ahora confiadamente a Dios Padre, pidiéndole que nos conceda la fuerza necesaria para seguir las exigencias del evangelio.

1.- Por la unidad y libertad de la Iglesia católica. Roguemos al Señor.

2.- Por las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. Roguemos al Señor.

3.- Por la paz y el progreso de las naciones. Roguemos al Señor.

4.- Por la liberación de toda violencia, división y peligro. Roguemos al Señor.

5.- Por nosotros y por los que no han podido venir a esta celebración. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos llamas a cargar con nuestra propia cruz para seguir a tu Hijo, escucha las oraciones que te hemos dirigido y mira con bondad los deseos y necesidades de todos tus hijos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre las ofrendas
Señor, dirige tu mirada propicia
sobre las ofrendas que te presentamos
en la festividad de san Buenaventura;
que ellas nos merezcan tu perdón
y glorifiquen tu piedad y tu nombre.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de la comunión                 Jn 15, 16
No sois vosotros los que me habéis elegido -dice el Señor-; soy yo quien os he elegido, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto dure.

Oración después de la comunión
Reanimados por estos sacramentos
te rogamos, Señor, humildemente
que, a ejemplo de san Buenaventura,
nos esforcemos en dar testimonio
de aquella misma fe que él profesó en su vida
y en llevar a la práctica todas sus enseñanzas.
Por Jesucristo nuestro Señor.

Santoral 15 de julio

SAN BUENAVENTURA, obispo y doctor de la Iglesia (†1274)

San Buenaventura nació el 1227 en Bagnorea, aldea de la Toscana. Se cuenta que de niño estaba enfermo, pasó por allí San Francisco, le curó y lo llamó a la sociedad de los Hermanos Menores. Parece que el serafín de Asís quiso dejar una centella de su espíritu en el Doctor Seráfico.

La Sorbona de París vibraba con las discusiones de los grandes maestros, Guillermo de Santo Amor, Alberto Magno, Siger de Brabante, el Doctor Irrefragable Alejandro de Hales y el Doctor Angélico Tomás de Aquino. Todos comentaban a Pedro Lombardo. Y tras él estaban Aristóteles y Averroes.

Cuando Buenaventura llega a París se horroriza ante tantas disputas. Él busca la paz y la parte de verdad de las opiniones ajenas. Sigue sobre todo a Alejandro de Hales «mi padre y maestro», y heredará su cátedra.

Empieza comentando a Pedro Lombardo, el Maestro de las Sentencias. Sorprende su definición de la teología «como una ciencia afectiva». Tanto como la inteligencia habla el corazón en el Comentario que publica sobre Pedro Lombardo. Es obra de especulación y de edificación a la vez.

Buenaventura, como antes San Anselmo, pertenece a la escuela agustiniana. Era un temperamento agustiniano y platónico, pero tiene también grandes influencias aristotélicas. Seguía también el criterio socrático, según el cual la ciencia debe servir para hacernos mejores y conducirnos al amor. Por eso sus opiniones tienden siempre a despertar la piedad, a enaltecer la idea de Dios y a resaltar la vanidad de las cosas creadas.

Para San Buenaventura, como para San Agustín, la unión del alma con Dios es el término de toda ciencia, y esto se verifica por el amor. Por eso su enseñanza es más afectiva y práctica que especulativa. No le importa el método escolástico, con tal de hacer más virtuosos a sus discípulos. Si Tomás se esfuerza, sobre todo, por iluminar las inteligencias, él busca más inflamar los corazones. Los dos se encontrarían muchas veces. Sin duda, se comprendieron y se estimaron. Eran complementarios-. «El uno, dice Dante, fue todo seráfico en ardor. El otro fue un esplendor de luz querúbica».

Cuando los hijos de Francisco y de Domingo se multiplicaron, muchos vieron que empezaban a perder influencia, y prendió entre ellos la envidia ante el ascenso de los frailes mendicantes, encabezados por Guillermo de Santo Amor. Tomás y Buenaventura se unieron para desenmascararles. Buenaventura publicó De perfectione evangelica, apología apasionada de la perfección cristiana, que dejó malparados a los difamadores.

San Buenaventura es una de las personalidades más ricas que ha habido en la Iglesia. Es predicador y profesor, filósofo y poeta, teólogo y místico. Y todo en grado eximio. Es un buen gobernante cuando a los 35 años es elegido Ministro General de los Franciscanos. Con suavidad y energía anima a los hermanos relajados y frena los extremismos de los fraticelos.

Es un gran escritor como lo muestra en el Soliloquio, Los tres caminos sobre la oración, la meditación y la contemplación, el Hexameron, y El itinerario de la mente hacia Dios, que es un retrato de su misma vida. Por fin, en el monte Alvernia, escribió, entre lágrimas, la Vida de San Francisco.

Gregorio X lo hace cardenal y obispo de Ostia. El 1273 Tomás y Buenaventura se dirigen a Lyon para participar en el XIV Concilio Ecuménico. Tomás muere en el camino. Buenaventura lleva el peso en el trato con los orientales. Con sabiduría y dulzura consigue que firmen su unión con la Iglesia de Occidente. Ocho días después volaba al paraíso.

Otros Santos de hoy: Félix, Antíoco, Julia, Justa, Rosalia, Jenaro, Florencio, Felipe.

Justo y Rafael Mª López-Melús

Laudes – San Buenaventura

LAUDES

SAN BUENAVENTURA, obispo y doctor.

(1218?-1274). Profesor de filosofía y teología, general de los Franciscanos y cardenal de la diócesis de Albano.

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Señor, ábreme los labios.
R/. Y mi boca proclamará tu alabanza

INVITATORIO

Se reza el invitatorio cuando laudes es la primera oración del día.

Ant. Venid, adoremos a Cristo, pastor supremo.

SALMO 99: ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en sus presencia con vítores.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades».

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

HIMNO

Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.

Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
le armó guerrero y le nombró en la Iglesia
jefe de tu pueblo.

Él fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.

Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.

SALMO 62: EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

Ant. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

CÁNTICO de DANIEL: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR

Ant. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre.

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
Ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
Astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
Vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor;
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Ant. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre.

SALMO 149: ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Ant. La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles,
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo.

LECTURA: Hb 13, 7-9a

Acordaos de vuestros dirigentes, que os anunciaron la palabra de Dios; fijaos en el desenlace de su vida e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas.

RESPONSORIO BREVE

R/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
V/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

R/ Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.
V/ He colocado centinelas.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

Benedictus. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR. Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.

PRECES

Demos gracias a Cristo, el Buen Pastor, que entregó la vida por sus ovejas, y supliquémosle, diciendo:

Apacienta a tu pueblo, Señor.

Señor Jesucristo, que en los santos pastores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
— haz que por ellos continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.

Señor Jesucristo, que a través de los santos pastores sigues siendo el único pastor de tu rebaño,
— no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.

Señor Jesucristo, que por medio de los santos pastores eres el médico de los cuerpos y de las almas,
— haz que nunca falten a tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Señor Jesucristo, que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,
— haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.

Con la misma confianza que tienen los hijos con sus padres, acudamos nosotros a nuestro Dios, diciéndole:

Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso, concede a cuantos hoy celebramos la fiesta de tu obispo san Buenaventura la gracia de aprovechar su admirable doctrina e imitar los ejemplos de su ardiente caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.