Vísperas – Santa Brígida

LAUDES

SANTA BRÍGIDA, religiosa
PATRONA DE EUROPA

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Finísimo fue el lino con que ella
fue tejiendo, a lo largo de su vida,
esa historia de amor que la hace bella
a los ojos de Dios y bendecía.

Supo trenzar con tino los amores
del cielo y de la tierra, y santamente
hizo altar del telar de sus labores,
oración desgranada lentamente.

Flor virgen, florecida en amor santo,
llenó el hogar de paz y joven vida,
su dulce fortaleza fue su encanto,
la fuerza de su amor la fe vivida.

Una escuela de fe fue su regazo.
Todos fueron dichosos a su vera,
su muerte en el Señor fue un tierno abrazo,
su vida será eterna primavera. Amén.

SALMO 121: LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

Ant. Tu sierva, Señor, se regocijó con tu salvación.

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundad
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Tu sierva, Señor, se regocijó con tu salvación.

SALMO 126: EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS

Ant. Como está sólido el fundamento sobre la roca, así estuvo la voluntad de Dios en el corazón de la mujer santa.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Como está sólido el fundamento sobre la roca, así estuvo la voluntad de Dios en el corazón de la mujer santa.

CÁNTICO de EFESIOS: EL DIOS SALVADOR

Ant. El Señor le ha dado su fuerza; por ello será bendita eternamente.

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Señor le ha dado su fuerza; por ello será bendita eternamente.

LECTURA: Rm 8, 28-30

Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

RESPONSORIO BREVE

R/ Dios la eligió y la predestinó.
V/ Dios la eligió y la predestinó.

R/ La hizo morar en su templo santo.
V/ Y la predestinó.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Dios la eligió y la predestinó.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Vosotros, los que habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más, y heredaréis la vida eterna.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vosotros, los que habéis dejado todo y me habéis seguido, recibiréis cien veces más, y heredaréis la vida eterna.

PRECES

Supliquemos a Dios en bien de su Iglesia, por intercesión de las santas mujeres y digámosle:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Por intercesión de las mártires, que con la fuerza del espíritu superaron la muerte del cuerpo,
— concede, Señor, a tu Iglesia ser fuerte en la tentación.

Por intercesión de las esposas, que por medio del santo matrimonio crecieron en la gracia,
— concede, Señor, a tu Iglesia la fecundidad apostólica.

Por intercesión de las viudas, que por la hospitalidad y la oración superaron su soledad y se santificaron,
— concede, Señor, a tu Iglesia que muestre al mundo el misterio de tu caridad.

Por intercesión de las madres, que engendraron sus hijos no solo para la vida del mundo, sino también para el reino de los cielos,
— concede, Señor, a tu Iglesia que transmita la vida del espíritu y la salvación a todo el género humano.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Por intercesión de todas las santas mujeres, que han sido ya admitidas a contemplar la belleza de tu rostro,
— concede, Señor, a los difuntos de la Iglesia gozar también eternamente de tu presencia.

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Jueves XVI de Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor.

2) Lectura del Evangelio

Del Evangelio según Mateo 13,10-17
Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les respondió: « Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías:
Oír, oiréis, pero no entenderéis,
mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
con sus oídos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.
«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

3) Reflexión

• El Capítulo 13 nos presenta el Sermón de las Parábolas. Siguiendo el texto de Marcos (Mc 4,1-34), Mateo omitió la parábola de la semilla que germina sola (Mc 4,26-29), amplió la discusión sobre el porqué de las parábolas (Mt 13,10-17) y aumentó las parábolas del trigo y la cizaña (Mt 13,24-30), de la levadura (Mt 13,33), del tesoro (Mt 13,44), de la perla (Mt 13,45-46) y de la red (Mt 13,47-50). Junto con las parábolas del sembrador (Mt 13,4-11) y del grano de mostaza (Mt 13,31-32), son en todo siete parábolas las del Sermón de las Parábolas (Mt 13,1-50).

• Mateo 13,10: La pregunta. En el evangelio de Marcos los discípulos piden una explicación de las parábolas (Mc 4,10). Aquí en Mateo, la perspectiva es otra. Quieren saber porqué Jesús, cuando habla a la multitud, sólo habla en parábolas: «¿Por qué usas parábolas para hablar con ellos?» ¿Cuál es el motivo de esta diferencia?

• Mateo 13,11-13: A ustedes les es dado conocer el misterio del Reino. Jesús responde: ««Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. ”. ¿Porqué a los apóstoles era dado conocer y a los otros no? Una comparación para ayudar en la comprensión. Dos personas escuchan a la madre que enseña sobre algo: «quien ama, no corta no cose…”. Una de las dos personas que escucha es hija y la otra no lo es. La hija entiende y la otra no entiende nada. ¿Por qué? Porque en casa de la madre, la expresión «cortar y coser» significaba calumniar. Así, la enseñanza de la madre ayuda a la hija a que entienda mejor cómo practicar el amor. Crece en ella aquello que ya sabía. A quien tiene se le dará y le sobrará. La otra persona no entendió nada y perdió hasta lo poco que pensaba entender respecto del amor y del ‘cortar y coser’. Se quedó confusa y no consiguió entender qué tenía que ver el amor con ‘cortar y coser’. Quien no tiene, aún aquello que tiene se le quitará. Una parábola revela y esconde ¡al mismo tiempo! Revela para “los de dentro”, que aceptan a Jesús como Mesías Siervo. Esconde para los que insisten en decir que el Mesías será y debe ser un Rey Glorioso. Estos entienden las imágenes de la parábola, pero no llegan a entender su significado. En cuanto a los discípulos, crecen en aquello que ya saben respecto del Mesías. Los otros no entienden nada y pierden hasta lo poco que pensaban saber sobre el Reino y el Mesías.

• Mateo 13,14-15: La realización de la profecía de Isaías. Como la otra vez (Mt 12,18-21), en esta reacción diferente de la gente y de los fariseos ante la enseñanza de las parábolas, Mateo ve de nuevo una realización de la profecía de Isaías. Y hasta cita por extenso el texto de Isaías que dice así: “Oír, oiréis, pero no entenderéis,
mirar, miraréis, pero no veréis.
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
con sus oídos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.

• Mateo 13,16-17: Dichosos los ojos que ven lo que estáis viendo. Todo esto explica la frase final: “«¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.”

• Las parábolas: una nueva manera de hablar a la gente sobre Dios. La gente queda impresionada con la manera que Jesús tiene de enseñar. “¡Una nueva enseñanza! ¡Dada con autoridad! ¡Diferente a la de los escribas!” (Mc 7,28). Jesús tenía una capacidad muy grande de encontrar imágenes bien sencillas para comparar las cosas de Dios con las cosas de la vida que el pueblo conocía y experimentaba en su lucha diaria para sobrevivir. Esto supone dos cosas: estar por dentro de las cosas de la vida de la gente, y estar por dentro de las cosas de Dios, del Reino de Dios. En algunas parábolas acontecen cosas que no acostumbran acontecer en la vida. Por ejemplo, ¿dónde se vio un pastor de cien ovejas que abandona a las noventa y nueve para encontrar aquella única que se perdió? (Lc 15,4) ¿Dónde se vio a un padre que acoge con una fiesta al hijo que ha malgastado todos sus bienes, sin decirle una palabra de reproche? (Lc 15,20-24). ¿Dónde se vio a un samaritano ser mejor que el levita y el sacerdote? (Lc 10,29-37). La parábola induce a pensar. Nos lleva a implicarnos en la historia desde nuestra propia experiencia de vida. Hace que nuestra experiencia nos lleve a descubrir que Dios está presente en lo cotidiano de nuestra vida. La parábola es una forma participativa de enseñar, de educar. No nos da todo cambiado en un minuto. No hace saber, sino que hace descubrir. La parábola cambia la mirada, hace que la persona sea contemplativa, observadora de la realidad. Aquí está la novedad de la enseñanza de las parábolas de Jesús, distinta de la de los doctores que enseñaban que Dios se manifestaba sólo en la observancia de la Ley. Para Jesús “el Reino no es fruto de observancia. ¡El Reino está presente en medio de ustedes!” (Lc 17,21). Pero los oyentes no siempre lo perciben.

4) Para la reflexión personal

• Jesús dice: “Es que a vosotros se os ha dado conocer los misterios del Reino de los Cielos”. Cuando leo los evangelios, ¿soy como los que no entienden nada o como aquel a quien le he dado conocer el Reino?
• ¿Cuál es la parábola de Jesús con la que más me identifico? ¿Por qué?

5) Oración final

Tu amor, Yahvé, llega al cielo,
tu fidelidad alcanza las nubes;
tu justicia, como las altas montañas,
tus sentencias, profundas como el océano. (Sal 36,6-7)

Sólo Dios basta (amor a Dios)

No quieras que te llene nada que no sea Dios. No desees gustos de Dios. No desees tampoco entender de Dios más de lo que debes entender. La fe y el amor serán los lazarillos que te llevarán a Dios por donde tú no sabes ir. La fe son los pies que te llevan a Dios al alma. El amor es el orientador que la encamina (San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 1, 11).

Dios solo basta para colmar nuestros deseos: Más grande es Dios que nuestro corazón (1Jn 3, 20). Por eso dice Agustín en el libro primero de las Confesiones: «Nos has hecho, Señor, para ti, y nuestro corazón está intranquilo hasta que descanse en ti» (Santo Tomás, Sobre la caridad, 1. c., p. 206).

Aunque no se dijera absolutamente nada más en las páginas de las Sagradas Escrituras y solamente oyéramos de boca del Espíritu Santo que Dios es amor, nos bastaría (San Agustín, Comentario a la 1ª Epístola de S. Juan, 7).

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
sólo Dios basta.
(Santa Teresa, Poesías VI, p. 1123).

Comentario – Santa Brígida

El pasaje evangélico de este día nos presenta una nueva alegoría, esta vez tomada del mundo vegetal, pero no menos significativa, para describir la relación de Cristo con nosotros: como la de los sarmientos con la vid. El contexto histórico-geográfico en que vive Jesús (una tierra de viñedos) le proporciona el símil: Yo soy la verdadera vid y vosotros los sarmientos. Sólo da fruto el sarmiento que permanece unido a la cepa. Esta unión, para que sea realmente fructífera, no puede ser una unión casual, esporádica o accidental; ha de ser una unión permanente y que permita la comunicación de la savia, que es el alimento y la vida del sarmiento. Sólo un sarmiento vivo –y la vida le llega al sarmiento por la unión con la cepa- puede fructificar, esto es, dar de sí aquello para lo que ha sido capacitado.

Hay, sin embargo, sarmientos que parecen estar unidos a la vid, pero no lo están. La unión es sólo aparente, puesto que no les llega la savia de la cepa; por eso se secan, están muertos, y no queda sino cortarlos y arrojarlos al fuego. Pero los sarmientos que dan fruto siempre pueden dar más (de sí); por eso, son podadospara que den más fruto. Esta tarea le corresponde al labrador, que, según el alegorista, es Dios PadreMi Padre es el labrador, nos dice Jesús.

El comienzo de nuestra unión con Cristo hay que ponerle en el bautismo; pero aquel fue sólo el comienzo. Para dar fruto es necesario permanecer unidos al que fuimos unidos en el bautismo; porque tal unión puede debilitarse, y hasta romperse –y entonces se interrumpe la comunicación de la savia-; pero también puede restablecerse y afianzarse. El pecado debilita o rompe la unión: se interrumpe la comunicación, se seca el tejido, se agota la vida y nos hacemos estériles; la penitencia la restablece, y la eucaristía la afianza: vuelve a fluir la savia y nuestras vidas fructifican. Pero ¿qué es esa savia y cuáles son esos frutos a los que se refiere la alegoría?

La savia no puede ser otra cosa que la gracia de Dios, ese suministro de vida que nos llega por la mediación de Cristo y nos vivifica crísticamente, esto es, con la vida de Cristo. Y esta vida, estando en nosotros, es la que nos permite fructificar cristianamente. Toda vida, que no sea estéril, es decir, que no esté impedida para dar de sí, da frutos, los suyos; a cada vida le corresponden sus frutos. La vida humana, en la situación en que se encuentre, con su edad, nivel cultural, condición sexual, estado de salud o de vigor, etc., da de sí frutos humanos; la vida cristiana, es decir, la vida humana vivificada por Cristo irá cargada de frutos que lleven la marca y el sabor de la caridad y la esperanza cristianas.

A los frutos de toda vida humana pertenecen las palabras y las obras (lo que hablamos y lo que hacemos), pues también las palabras conforman acciones e integran el dar de sí de nuestra vida. Hablar es una acción y las palabras pueden hacer mucho bien y mucho mal. ¿O es que no hace bien una palabra de consuelo, o una palabra que esclarece o resuelve un problema, o que estimula, o alienta, o corrige? Es verdad que en ellas cabe la falsedad o la vanidad y pueden presentarse con muy buena apariencia, estando como cualquier manzana o naranja podridas por dentro. Previendo este peligro (somos más dados a hablar que a hacer), san Juan nos dice: No amemos de palabra, sino de verdad y con obras.

Amar sólo de palabra es amar muy parcialmente o no amar, puesto que la acción de amar es de la persona en su totalidad. Si el amor no brota de lo nuclear de la persona, aunque se exprese con gestos o palabras, es un amor superficial o falso. Las palabras o los gestos pueden resultar engañosos o tan precarios como el sentimiento que los inspira o la pasión que los alimenta; por eso, las obras tienen un valor demostrativo mayor, aunque ni siquiera las obras están exentas de una posible contaminación o son inmunes a toda falsificación, pues también se puede hacer creer a una persona que la amamos a base de regalos, caricias, solicitudes y atenciones. Hemos de amar con obras, pero también con verdad, es decir, deseando realmente el bien de esas personas a las que decimos amar. Las buenas obras, u obras inspiradas en el amor de Cristo, son por tanto el fruto de nuestra unión con él: el dar de sí de una vida injertada en la vida del mismo Cristo Jesús.

Pero Jesús habla también de poda. Para que los sarmientos que ya dan fruto den más, es conveniente podar. Y podar es cortar lo inútil, lo viejo, lo enfermo, lo vano, lo que roba energía pero no produce. Ésta es siempre labor del labrador, y el labrador es el Padre; pero Dios nunca trabaja sin nosotros y nuestra colaboración. Somos personas –así nos ha hecho el Creador-, y la acción de Dios sobre nosotros nunca es impersonal; ello significa que siempre nos tiene en cuenta y nos implica en su trabajo como seres libres que somos, con nuestra carga de voluntad y responsabilidad. Luego si queremos dar realmente más fruto hemos de colaborar en nuestra propia poda, cortando vicios, frenando tendencias, debilitando afectos desordenados al dinero, al saber, al poder, cercenando relaciones ilícitas o peligrosas, desprendiéndonos de apegos, es decir, de todo aquello que nos impide amar a Dios y al prójimo con libertad.

Esta poda suele ser dolorosa, porque nos obliga a dejar cosas o personas que nos son queridas o de las que nos es difícil prescindir en la medida en que estamos aficionados a ellas. El corte de los lazos afectivos es siempre doloroso, pero también necesario, si se quiere lograr esa liberación que nos coloca en mejor disposición para dar el fruto que se espera de nosotros. El resto ya depende de Dios. Él, y sólo él, sabe cómo y en qué momento podarnos (=purificarnos). Uno de los que mejor han descrito este proceso de purificación en sus noches pasivas del sentido y del espíritu es nuestro místico san Juan de la Cruz. Pero no debemos olvidar que la poda, y los sufrimientos que conlleva, no tienen otro objetivo que ayudar a dar más fruto, y el fruto es la alegría de una vida colmada.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos «Apostolorum Successores»

134. La formación de los docentes de religión.

Para realizar en los jóvenes el vasto programa de educación en la fe, suscite el Obispo la generosa colaboración de fieles idóneos, asegurándose de que los aspirantes al rol de maestros de religión tengan adecuada instrucción teológica y suficiente capacidad pedagógica, que resulte de la presentación de un título o certificado, o de exámenes y coloquios personales.(390)

Por tanto, provea por sí mismo o juntamente con los otros Obispos, a la formación de los futuros docentes de religión, de tal manera que sean muchos los fieles que profundicen el estudio de las ciencias sagradas, si es posible accediendo a las facultades eclesiásticas existentes, o también mediante escuelas o cursos compatibles con los horarios de trabajo, que se seguirá por algunos años bajo la guía de profesores idóneos y capaces. Estos centros de estudio podrán con el tiempo convertirse en facultades eclesiásticas por decreto de la Sede Apostólica o llegar a formar parte de una Universidad civil ya existente.(391)


390 Cf. Codex Iuris Canonici, can. 804 § 2.

391 Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Declaración Gravissimum Educationis, 10.

La radicalidad de Jesús

1.- El evangelio de hoy nos habla de la radicalidad ante el mensaje del Señor. Su buena nueva. Nos dice que no es dejar sino encontrar y que es encontrar algo mucho mejor que todo lo que tenemos. Y se pregunta uno si en nuestra vida cristiana no tenemos más bien la sensación de que nos pide mucho y todavía estamos por encontrar algo que merezca la pena.

Si no tenemos la sensación de los indios de América, que cambiaban cadenas de oro por preciosas bolitas de vidrio de colores, que nos encandilan tanto los colorines de las cosas de cada día, que no nos importan nada que nos despojen de lo único importante.

O cuando más conscientes somos si no pretendemos quedarnos con ambas cosas el oro y las bolitas de cristal, mas encandilados por éstas que por el oro.

2.- El ser radicales no está de moda. La acomodación a todos y a todo es lo que priva. Ni en política queremos que nos tengan por radicales para que nos llamen de la derechona o de la izquierdona, claro. Estamos en la hora de los plásticos, acomodables a todas las formas. Somos plastilina en manos de los demás, que nos den la forma que otros quieren, no la que queremos nosotros. O mejor, la que Dios quisiera.

3.- Pues tenemos que pensárnoslo muy bien, porque las frases de Jesús no dejan lugar a duda

–el que no está conmigo está contra mí.

–el que quiera seguirme que tome su cruz

–el que ama más a los suyos que a Mí no es digno de Mi.

—no se puede servir a Dios y al dinero.

–amaos los unos a los otros como yo os he amado, hasta la muerte.

Jesús no conocía los plásticos: “No he venido a poner paz sino guerra” Y tal vez una de sus palabras más exigentes es aquel aviso de que antes de edificar en cristiano pensemos bien si podemos acabar, porque si no seremos el hazmerreír de todos.

Jesús sabe que ofrece el tesoro escondido, que no ofrece bolitas de cristal en colores y nos anima a dar todas esas cuentas de colorines por el único tesoro.

José María Maruri, SJ

Vende todo lo que tiene y compra el campo

«El reino de Dios es semejante a un tesoro escondido en el campo. El que lo encuentra lo esconde y, lleno de alegría va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo». «El reino de Dios es semejante a un mercader que busca perlas preciosas. Cuando encuentra una de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra». «El reino de Dios es semejante a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces; cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, recogen los buenos en cestos y tiran los malos. Así será al fi n del mundo. Vendrán los ángeles, separarán a los malos de los justos y los echarán al horno ardiente: allí será el llanto y el crujir de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Le contestaron: «¡Sí!». Y él les dijo: «Por eso, el maestro de la ley que se ha hecho discípulo del reino de Dios es como el amo de la casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas». 


Mateo 13, 44-52

PARA MEDITAR

“El Reino de Dios es como un tesoro…”. Pero no es un tesoro para poner cara de avaricioso, esconderlo y quedarse con él. Es un tesoro para compartirlo, para vivirlo con los demás.
Nunca esperéis que la fe potencia las cosas malas que podamos hacer… En este caso lo que nos dice Jesús es que si no compartimos la fe con los demás, si no compartimos la vida con los demás, entonces nos estamos alejando de Él y nuestra fe se marchita. Si queremos cuidar lo que llevamos dentro, debemos hacerlo hacia afuera, con los demás.

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • Escribe aquí una situación de tu parroquia en el que compartiste la fe con otras personas.
  • ¿Por qué nuestra fe es un tesoro? ¿Qué podemos hacer para compartir la fe con otros?
  • Escribe una cosa sencilla que puedas hacer esta semana para compartir la fe con otras personas.

ORACIÓN

Antes me conformaba con una vida mediocre.
Las ofertas del mundo me tenían distraído,
pero cuanto más entrelazo mi historia contigo,
más claro tengo lo que quiero vivir.
Ya no me vale aquello de ir tirando la vida,
ya no quiero vivir para sólo tener,
ahora yo he decidido gozar la vida a fondo
y vivir comprometido en un mundo mejor.
Para ello necesito aumentar
mi contacto contigo,
tener todos los días mi rato de oración,
compartir con otros hermanos
lo que yo estoy viviendo
y juntos celebrar y rezar para mantener la ilusión.
Soy muy afortunado: he encontrado la perla,
ya estoy más descansado, vivo con sentido.
Contigo, mi tesoro, no puedo estar mejor.

Mi tesoro eres Tú, Señor

Hoy quiero anunciar a todos los vientos,
que tengo la suerte de haberte encontrado,
mejor dicho, que me he dejado encontrar por Ti,
que tu vida y la mía están entrelazadas,
que Tú impulsas, desde el fondo,
mi sentir y mi amar.

Me felicito a mí mismo, por la suerte que tengo
pues contigo me ha tocado la mejor lotería.
Tú das sentido a mi vida, me llenas de ilusión,
me invitas a cumplirme y a vivir en plenitud.

Antes me conformaba con una vida mediocre.
Las ofertas del mundo me tenían distraído,
pero cuanto más entrelazo mi historia contigo,
más claro tengo lo que quiero vivir.

Ya no me vale aquello de ir tirando la vida,
ya no quiero vivir para sólo tener,
ahora yo he decidido gozar la vida a fondo
y vivir comprometido en un mundo mejor.

Para ello necesito aumentar
mi contacto contigo,
tener todos los días mi rato de oración,
compartir con otros hermanos
lo que yo estoy viviendo
y juntos celebrar y rezar para mantener la ilusión.

Soy muy afortunado: he encontrado la perla,
ya estoy más descansado, vivo con sentido.
Contigo, mi tesoro, no puedo estar mejor.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el evangelio – Domingo XVII de Tiempo Ordinario

• Las parábolas del «tesoro» (44) y de la «perla» (45-46) destacan el valor incomparable del Reino de Dios. Es tan valioso que, quien lo encuentra y lo escoge, toma o deja cualquier otra cosa en función del Reino. También destacan la alegría inmensa (44) de quien llega a conocer este Reino.

• Con estas parábolas Jesús invita a hacer una opción radical por el Evangelio.

• Ya anteriormente la Biblia había utilizado la imagen del tesoro para dar relieve a cosas como los preceptos del Señor, la sabiduría, la inteligencia, la sensatez, la prudencia (Pr 2,1-4).

• La parábola de la red (47-50), como la parábola del trigo y la cizaña del pasado domingo (Mt 13,24-30), recuerda que en el mundo conviven los «buenos» y los «malos». Aquí, sin embargo, el acento no recae tanto en esta convivencia, que hay que sobrellevar con paciencia y sin juicios a las personas, sino sobre la separación que habrá al final de los tiempos y la suerte que amenaza a los que ahora hacen el mal (49-50).

• Debemos recordar, no obstante, que en la explicación de la del trigo y la cizaña también se apuntaba hacia el fin, poniendo énfasis en que el juicio (Mt 13,30.39-41) corresponde únicamente a Dios. Por tanto, habrá que respetar el ritmo de la historia. Eso no es equivalente a quedar pasivo. Hay que discernir lo que es bueno, y potenciarlo, y lo que no lo es, y luchar en contra. Y trabajar a favor del Reino, optando radicalmente por Jesús. Pero sin juzgar -y mucho menos condenar- a nadie.

• Precisamente la capacidad de discernir es lo que pide Salomón en la primera lectura de este domingo: por haber pedido discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente (1 Re 3,5.7- 12).

• El «rechinar de dientes» (50) -ya salía el domingo pasado (42)- es una imagen bíblica que expresa la indignación de los malvados ante la felicidad de los justos. El evangelio según Mateo la utiliza a menudo (Mt 8,12; 13,42.50; 22,13; 24,51; 25,30). También «el horno encendido» (50) aparece otras veces (Mt 13,42; Dn 3,6).

• El último versículo de este texto (52) se refiere probablemente a la relación existente entre el Antiguo Testamento y el evangelio. Es un tema recurrente en san Mateo: el plan de Dios ya había sido anunciado en el Antiguo Testamento y ahora se ha realizado plenamente en Jesús. Por tanto, el discípulo de Jesús conserva las riquezas de la antigua alianza y añade la novedad del Reino de Dios. Esta novedad le llega gracias a la revelación del designio secreto de Dios (Mt 13,11. 16-17).

Comentario al evangelio – Santa Brígida

Santa Brígida, cuya memoria celebramos hoy, viene del Norte. Ella es patrona de Europa porque representa una manera peculiar de iluminar las vicisitudes de este pequeño continente desde su experiencia de la pasión de Cristo.

Fue una santa viajera. Desde su Suecia natal peregrinó a Compostela, a Roma y a Tierra Santa, los tres lugares de referencia religiosa en el Medioevo. Habló a las autoridades civiles y eclesiásticas. Fustigó la corrupción. Nadie, ni siquiera el Papa, se vio libre de sus admoniciones. Quizá hoy no se toleraría una santa tan “incómoda” como Brígida. Pero su unión a Jesús fue y es la garantía de su fruto abundante.
He aquí una de las oraciones que le dirigía:

¡Oh Dulce Jesús! Herid mi corazón,
a fin de que mis lágrimas de amor y penitencia
me sirvan de pan, día y noche.
Convertidme enteramente, Oh mi Señor, a Vos.
Haced que mi corazón sea Vuestra Habitación perpetua.
Y que mi conversación Os sea agradable.
Que el fin de mi vida Os sea de tal suerte loable,
que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso;
y alabaros para siempre en el Cielo con todos Vuestros santos. Amén.

F.G.