Adhesión personal a Jesús

1.- El mensaje de Jesús está muy lejos de ser una mera concepción del hombre, de las relaciones con los demás hombres y con el mundo de las cosas. Es esto, sin duda; pero con el dinamismo de crear no un juicio o un mero criterio, sino una actitud práctica, eficaz, eficiente, significativa en la vida del creyente. No se trata de situar el mensaje en el nivel de una sabiduría filosófica o antropológica, sino de asumirlo como una inspiración para la vida de cada jornada. Por eso, creer es adhesión personal al mensaje de Jesús; adhesión que compromete al creyente en todas las manifestaciones de la vida y, principalmente, en todas las opciones en que entra de lleno su libertad. Creer no es un mero saber. Es un vivir la vida según la escala de valores que propone el mensaje de Jesús.

2.- La página del evangelio de san Mateo nos aporta esta fundamental enseñanza de Jesús. A través de tres comparaciones o símiles, el Evangelio viene a decirnos que, descubierta la clave del mensaje, cambia en la vida del creyente la escala de valores con que produce su existencia. Tesoro escondido en cuya comparación todo otro valor resulta sin mayor precio; perla fina ante lo que palidece la luz de las otras; pez fresco y preciado que arruina el fingido valor del resto de la redada…

3.- Nace de aquí una visión optimista de la existencia humana y de la historia. La carta de san Pablo a los cristianos de Roma lo subraya con acento emocionado: «A los que aman a Dios todo les sirve para el bien, a los que ha llamado conforme a su designio». Para el creyente en Jesús, la vida tiene un sentido, el esfuerzo humano una razón de ser y hasta la contrariedad y las dificultades, lejos de asumirlo en la angustia y en la desesperación, aparecen ante su conciencia y su dinamismo, como argumentos de más para redoblar su compromiso. El cristiano cree en la historia. Sabe por el mensaje que la sucesión del tiempo entraña una vocación de eternidad y que la construcción del mundo por los caminos de la justicia y de la fraternidad desembocará en la salvación.

4.- Esta es la suprema sabiduría que el mensaje de Jesús aporta a los hombres. En ella se encuentra no la resolución, aunque si la iluminación del enigma de la vida. Para el creyente nada quedó resuelto con su fe; pero la fe si ilumina y clarifica la razón del vivir y del esfuerzo. A esta sabiduría alude la petición de Salomón. Nada hay más alto ni de mayor valor para el drama de la existencia.

Antonio Díaz Tortajada

Anuncio publicitario