Comentario Domingo XXI de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Señor Jesús, Maestro y Pastor de tu Iglesia, con fe te reconocemos y confesamos: ¡Realmente Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo! Ésta es nuestra fe, ésta es la fe de la Iglesia que nos gloriamos de profesar. Mantennos siempre en la comunión de tu Iglesia, y haz que ésta camine cada día hacia la plena realización de tu proyecto de amor y salvación universal. Cristo Jesús, sé Tú el único Señor de todos los que creemos en Ti. Tú, la Roca firme que nos sostiene en los desánimos. Tú, la mano fuerte y segura que nos agarra y levanta en nuestros hundimientos. Tú, el único Señor y Salvador. Reúnenos, Señor, a todos, según tu amorosa voluntad en la unidad de tu Iglesia y haz que se cumpla pronto tu gran anhelo: “un solo rebaño bajo un solo Pastor”. AMÉN.

 

Mt 16, 13-20

«13Yendo Jesús a la región de Cesarea de Felipe, preguntó a sus discípulos: ‘¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?’. 14Ellos dijeron: ‘Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas’.

15Les dice: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. 16Respondiendo Simón Pedro dijo: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’.

17Respondiendo Jesús dijo:
‘¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado la carne

ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del hades no serán más fuertes que ella.

19Te daré las llaves del reino de los cielos; así, lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’.

20Entonces les mandó a los discípulos que no dijeran a nadie que él era el Cristo». ¡PALABRA DEL SEÑOR!

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

Hemos dejado atrás el episodio de la mujer cananea, a la que sigue un nuevo sumario de curaciones de Jesús (15,29-31) y la segunda multiplicación de los panes (15,32-39). Ahora se le acercan a Jesús los fariseos y los saduceos para ponerle a prueba y Jesús alerta a sus discípulos de la doctrina errada de aquellos grupos religiosos (16,1-12). Cambia el escenario y nos encontramos a Jesús con sus discípulos en Cesarea de Filipo: el evangelio de hoy. Está estrechamente ligado a la perícopa siguiente (16,21-28), donde comienza la tercera parte del evangelio de Mateo (corte en 16,21 = 4,17) con el primer anuncio de la pasión y las condiciones para seguir a Jesús. En el texto de hoy, Pedro es “piedra”; en el siguiente será “escándalo”.

 

TEXTO

La perícopa se divide en tres partes: a) el diálogo de Jesús con los discípulos (vv. 13-16), articulado en torno a dos preguntas paralelas de Jesús sobre la opinión de la gente (v. 13) y la opinión de los discípulos (v. 15); b) un pequeño discurso de Jesús (vv. 17-19), ligado a lo anterior por la expresión “Tú eres…” y articulado en torno a 3 afirmaciones de Jesús que van del presente al futuro (vv. 17.18.19); c) el versículo final (v. 20) que retoma la confesión del v. 16, porque se habla de nuevo a todos los discípulos. Sorprendentemente, Jesús sólo hace referencia a uno de los títulos, el de Cristo (Mesías). Es un texto fundamental en el evangelio, como texto de revelación de la identidad de Jesús, y recuerda a 11,25-27, mirando hacia atrás, y a 26,61-64, mirando hacia adelante.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• La gente ve en Jesús un nuevo Juan Bautista, o Elías, o Jeremías, o uno de los varios profetas enviados por Dios para anunciar la salvación de Israel. En parte ven bien, porque reconocen en Jesús un hombre de Dios. Pero Jesús es más. Y no es percibido así por la gente. Quizá para nosotros, en nuestra vida, Jesús tiene su importancia y lo valoramos, pero no con la profundidad y radicalidad de quien es “Mesías e Hijo del Dios vivo”. ¿Quién es Jesús para ti?

• Los discípulos, y en su nombre Simón Pedro, responden acertadamente: Jesús es el Mesías y el Hijo de Dios vivo (cf. 14,33); pero cuando ven el horizonte de pasión (cf. 16,21), entonces esa declaración no se sostiene, tiene el riesgo de ser una “declaración formal”. Quizá nosotros, en nuestra vida, podemos decir “de palabra” muchas cosas sobre Jesús, pero no surgen del corazón, de la experiencia de fe. ¿Quién es, de verdad, Jesús para ti?

• Pedro-piedra: es el fundamento de una iglesia presentada como una “construcción”, un “edificio”. Es claro que a Mateo le interesa de manera particular subrayar el papel “eclesial” del primero de los apóstoles, pero también debemos preguntar- nos por el trabajo que cada uno realiza en la construcción de la Iglesia: ¿somos corresponsables?

• Iglesia =/= puertas del hades (del lugar de los muertos): la traducción preferible no es la de un combate entre ellas, sino una comparación: la Iglesia, construida sobre roca, es y será más fuerte que las puertas del hades, porque su Señor la acompaña siempre (cf. 28,20). Esto nos lleva a la confianza plena en Dios pero también a nuestro pleno compromiso por vencer a “toda clase de muertes” mientras peregrinamos por esta vida.

.- Llaves – atar – desatar: la misión de Pedro es abrir a las personas el Reino de los cielos, exponer la voluntad de Dios a la luz de Jesús y sus preceptos (las llaves). Esta responsabilidad de Pedro será en 18,18 responsabilidad también de cada discípulo y de cada comunidad. ¿Sentimos esta responsabilidad en comunión con la del Papa?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?