Comentario Domingo XXIII de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

(Del Sal 51) Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. AMÉN.

 

Mt 18, 15-20

«15Pero si tu hermano peca contra ti, vete a corregirlo a solas tú y él. Si te escucha, ganaste a tu hermano. 16Pero si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. 17 Pero si no quiere escucharlos, dilo a la iglesia. Pero si hasta a la iglesia no escucha, sea para ti como el gentil y el publicano.

18En verdad os digo: todo cuanto atéis en la tierra, será atado en [el] cielo; y todo cuanto desatéis en la tierra, será desatado en [el] cielo.

19De nuevo en verdad os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre, que está en los cielos. 20Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

Damos un pequeño salto en el evangelio de Mateo y nos situamos en la segunda parte del llamado Discurso Comunitario o Eclesial, que es como la meta de los capítulos que veníamos tratando. En este discurso, Jesús enseña dos cosas fundamentales: evitar el escándalo de los hermanos más sencillos de la comunidad y la “caridad pastoral” son los temas principales de la primera parte (18,1-14); enseñar la corrección fraterna e insistir en la necesidad de perdonar son los temas principales de la segunda (18,15-35). Nos situamos, pues, al comienzo de la segunda parte, que se verá completada con el tema del perdón sugerido por Pedro y la parábola del siervo sin entrañas.

 

TEXTO

Este evangelio se divide en tres partes, las dos últimas iniciadas con “en verdad os digo” (vv. 18 y 19), pero no queda claro el nexo lógico entre las partes, con lo que se hace más difícil la interpretación. La primera parte (vv. 15-17) es una “regla comunitaria”, con una serie gradual ascendente que supone un resultado negativo en el proceso del diálogo. La segunda parte (v. 18) es una repetición (los dobletes son característicos de Mateo) de lo que Jesús había dicho antes a Pedro (16,19), pero ahora los verbos “atar y desatar” pueden ser entendidos en relación a la conducta de la comunidad con el pecador, tratada en los versículos anteriores. La tercera parte (vv. 19-20) parece tocar un tema nuevo, sobre todo la frase final de Jesús, aunque hay elementos formales que la vinculan con todo lo anterior (la condicional, los números, la oposición “tierra-cielo”.

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• VV. 15-17: Corregir para ganar al hermano: importancia de la escucha. Es una actitud muy importante en las relaciones al interior de la misma comunidad. Solucionar los problemas mediante el diálogo abierto y compartido. El texto utiliza muchas “condicionales”, y expone un caso extremo (cuyo remedio no encaja bien con el propio final del discurso y con otras partes del evangelio, como 7,7), para enseñarnos qué importancia tiene el diálogo sincero y la escucha. ¿Solemos arreglar así los problemas que surgen en nuestras comunidades? Dice el refrán oriental que “Dios nos dio dos orejas y una boca” precisamente para enfatizar la excelencia de la escucha…

• V. 18: “atar y desatar” está en relación al perdón de las ofensas, es un don que ha recibido también la propia comunidad. Pero para poder ejercer dicho don tiene que haber de verdad una profunda vida comunitaria. ¿Damos todo de nuestra parte para favorecer y profundizar esa vida comunitaria?

• VV. 19-20: Lo que subraya el texto no es tanto la mayor eficacia de la oración en común, frente a la oración individual, sino la importancia de que los orantes coincidan en la intención de su oración. La escucha de la oración depende, pues, delhermanamiento de los diversos miembros de la comunidad, de la fraternidad. ¿Nos empeñamos en vivir fraternalmente?

• El evangelio de Mateo es el evangelio del “Dios con nosotros” (al comienzo: 1,23; al final: 28,20). Ahora Jesús nos dice que él acompaña las reuniones de sus fieles. Él está con nosotros para iluminarnos y fortalecernos en el camino de la vida. ¿Sentimos esa presencia? ¿Experimentamos su fuerza? ¿Nos hace crecer como personas y como cristianos?

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?