La misa del domingo: misa con niños

DOMINGO  XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

SALUDO

Dios nuestro Padre, que nos llama a la vida, y nos lleva siempre de la mano para que crezcamos en servicio, esperanza y amor, esté con todos nosotros.

ENTRADA

Todas las personas tratamos de rodearnos de amigos con los que com­partir lo que llevamos dentro, y necesitamos del cariño, del aprecio, y también de la crítica fraterna, para poder vivir. La llamada al respeto y a la unidad nace de nuestro interior, porque nadie puede vivir aislado.

De nuevo, hermanos, con la Eucaristía vamos a dejarnos iluminar por la Palabra de Dios, tratando de renovar las actitudes que no son del todo limpias, sobre todo en relación a los demás. Que nos dejemos descubrir por el Dios que nos llama y acoge siempre, aunque nuestra fidelidad, a veces, no sea total.

Bienvenidos seamos todos a esta celebración.

ACTO PENITENCIAL

Siempre andamos necesitados del perdón de Dios Padre porque nos flaquean las fuerzas y nos apartamos del Amor. Por eso pedimos ahora su perdón:

– Tú, Dios que haces alianza con las personas. SEÑOR, TEN PIEDAD.

– Tú, Dios del perdón y de la bondad sin límites. CRISTO, TEN PIE­DAD.

– Tú, Dios que nos haces partícipes de tu misión salvadora. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Danos siempre, Señor, tu gracia, la que nos ayuda a vivir en tu presencia. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACION COLECTA

Dios y Padre nuestro, que nos llamas a vivir entregados para hacer realidad el bien y la paz; mira con bondad esta comunidad cris­tiana reunida en tu nombre y, ya que nos prometes que nada podrá apartarnos de tu Amor, manifestado en Cristo Jesús, no permitas que las dificultades por seguirte sean superiores a nuestras fuerzas. Por nuestro Señor Jesucristo.

LECTURA PROFÉTICA

El asedio y el acoso de Dios es, en última instancia, el amor. Tarea propia de los profetas es desenmascarar las falsas seguridades y las «pie­les de cordero» que ocultan la realidad e impiden el encuentro de los hom­bres con el Dios de la libertad. 

LECTURA APOSTÓLICA

Los cristianos estamos llamados a vivir en respeto y amor a todas las personas, no como un imperativo externo, sino como algo propio de nues­tra vocación. Todas las personas hemos sido creadas a imagen de Dios, somos hijos en el Hijo, y ésa es nuestra mayor dignidad.

LECTURA EVANGÉLICA

El proceso descrito en el evangelio de hoy parte del supuesto de que, como personas humanas, todos tenemos fallos y limitaciones. Sabido esto lo importante es reconocerlo y cambiar: el proceso de recuperación del pecador trata de ir corrigiendo a quien yerra para salvarlo, nunca para hundirlo más.

ORACIÓN DE LOS FIELES

Como Jesús nos ha enseñado hoy en el evangelio, ahora presentaremos en su nombre nuestras plegarias al Padre. Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

  1. Por todas las iglesias cristianas: católicos, protestantes, anglicanos, ortodoxos. Que llegue pronto el día en el que podamos compartir el pan y el cáliz de una misma Eucaristía. OREMOS:
  2. Por los cristianos y cristianas que tienen responsabilidades en la vida política, económica o social. Que actúen siempre con los criterios del Evangelio, al servicio de la dignidad y la justicia que Dios quiere para todos. OREMOS:
  3. Por los niños y niñas que tienen que trabajar ya de pequeños y no pueden jugar y educarse como merecen. Quesean liberados de esta situación dolorosa y puedan crecer felices. OREMOS:
  4. Por los que están detenidos en las cárceles, sea cual sea la causa. Que tengan la ayuda necesaria para rehacer su vida e iniciar un nuevo camino, con paz y afecto. OREMOS:
  5. Por nosotros. Que amemos a Dios con todo el corazón y nos preocupemos también de nuestros hermanos cristianos, como Jesús nos ha enseñado. OREMOS:

Escucha, Padre, nuestras oraciones, que te presentamos en nombre de tu Hijo Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios, Padre nuestro, fuente de la paz y del amor sinceros; concé­denos que estas ofrendas que te presentamos sirvan para tu gloria y para aumentar en nosotros la fe, la esperanza y el amor. Por Jesu­cristo.

PREFACIO

Con nuestra voz y con nuestra vida deseamos glorificarte, Dios de la alegría, de la tarea bien hecha, del esfuerzo sin fin. Dios en quien confia­mos, aunque nuestra vida sea un continuo tropezar, desfallecer y discutir por pequeñeces que nos apartan de Ti. Dios del que sabemos que siempre nos escuchas, acoges y muestras tu rostro.

Un Dios que es modelo de amor y de entrega, un Dios comunidad que nos invita a vivir unidos, a ser solidarios, a perdonarnos unos a otros. Un Dios descubierto en profundidad por cuantas personas han sabido vivir en Tu amor. Permítenos, Señor, unirnos a ellos y glorificarte con este himno en tu honor: Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al darte gracias, Señor, por esta celebración que nos ayuda a cre­cer en la fe, renueva la esperanza y da fuerza al amor, te pedimos que nos sigas llenando de inquietud para buscarte siempre y servirte en los hermanos. Por Jesucristo.