La misa del domingo: misa con niños

DOMINGO XXV DE TIEMPO ORDINARIO

SALUDO

Dios nuestro Padre, que se nos ha revelado en Jesús, el Señor, y nos da su Espíritu para que vivamos trabajando por el Reino, esté con todos nosotros.

ENTRADA

Bienvenidos, hermanos, a la celebración de nuestra fe. En la Eucaris­tía de este día la Palabra de Dios nos dirá que tenemos que vivir activos, buscando al Señor: nosotros sabemos, por Jesús, que a Dios lo podemos encontrar siempre en la vida de las personas y en todas las aspiraciones nobles de quienes nos rodean. Bien es verdad que, con frecuencia, no andamos por cl camino del Padre y centramos nuestra atención en lo que carece de importancia. Pero siempre hay personas que con limpio corazón tratan de seguir a Jesús. La Buena Noticia es una oferta incondicional del Amor de Dios, que no nos paga según nuestros méritos sino con total generosidad; para Dios no cuentan ni los resultados ni la productividad, sino aquello que no se puede «medir» con criterios humanos: el amor, la entrega, la solidaridad.

Con alegría comenzamos nuestra Fiesta.

ACTO PENITENCIAL

Pablo nos dice que lo importante en las personas es que llevemos una vida digna del Evangelio de Cristo. De cuantas veces nos apartamos de Dios, pedimos ahora perdón:

– Tú, que nos llamas a abandonar cl mal para vivir llenos de tu Amor. SEÑOR, TEN PIEDAD.

– Tú, que no miras el resultado obtenido, sino el esfuerzo de cada día por vivir en Ti. CRISTO, TEN PIEDAD.

– Tú, que nos enseñas a vivir en entrega y gratuidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Dios del Amor, perdona todas nuestras limitaciones y peca­dos que nos apartan de Ti y de los hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que te muestras sin cesar a las personas para que vivamos en tu Amor; míranos en tu bondad y, para que vivamos cumpliendo en todo tu voluntad, danos la fuerza de tu Espí­ritu, y testigos del Evangelio que nos ayuden en el camino. Por nues­tro Señor Jesucristo.

LECTURA PROFETICA

Isaías trata de llevar el ánimo y la esperanza al pueblo, sobre todo en los momentos de más pesar y dificultad. Un ánimo que nos es dado, pero para recibirlo hace falta estar abiertos, mantener en tensión la búsqueda de Dios en la seguridad de que Él nunca falla.

LECTURA APOSTÓLICA

Pablo dirige su mensaje a la comunidad de Filipos, haciéndoles saber la importancia y la relación que trata de mantener con Jesús. Por eso les llega a decir que para él «la vida es Cristo», sin duda queriéndonos animar a una relación más íntima y personal que todos deberíamos tener con Jesús.

LECTURA EVANGÉLICA

La parábola que oiremos rompe nuestras ideas humanas de produc­ción, de méritos y recompensas. Se nos está avisando de que para Dios no cuentan los primeros ni los últimos. La «viña» del mundo es nuestra tarea, y la «paga» ya la hemos recibido antes de comenzar el trabajo.

ORACIÓN DE LOS FIELES

 Oremos a nuestro Dios, que es generoso y bueno con todos, y digámosle: ESCÚCHANOS, PADRE.

  1. Por la Iglesia: que sea un hogar de misericordia abierto a todos. OREMOS:
  2. Por los creyentes de las distintas religiones: que aprendamos cada día más a respetarnos y amarnos. OREMOS:
  3. Por los novios que se preparan para el matrimonio: que sientan el amor de Dios en su amor. OREMOS:
  4. Por los refugiados y los inmigrantes que buscan una vida mejor atravesando el mar Mediterráneo. Que encuentren manos amigas que les ayuden a llegar a buen puerto. OREMOS:
  5. Por los que trabajan en los servicios sociales y la atención a los pobres, tanto en instituciones civiles como en instituciones de Iglesia. Que Dios les dé la fortaleza y el acierto que necesitan en su labor. OREMOS.
  6. Por nosotros. Que Dios nos dé salud y buen humor, y nos bendiga con su bondad. OREMOS:

Escucha, Padre de bondad, la oración de tu pueblo, e infúndenos tu Espíritu Santo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Hasta el altar, Señor, traemos estos dones de pan y vino, necesa­rios para nuestra vida: santifícalos con tu Espíritu y haz que, trans­formados en Cuerpo y Sangre de Jesús, colmen también nuestra vida cristiana. Por Jesucristo.

PREFACIO

Reconocemos, Señor, que eres justo y grande, y que muchas veces nuestra vivencia cristiana es pobre, porque nos da miedo seguirte y vivir según el Evangelio. Con frecuencia creemos que en esta vida lo que tene­mos que hacer es ganar méritos, sumar puntos, para así ganar la felicidad que Tú nos prometes. Sin embargo, la salvación y la felicidad es un rega­lo tuyo, y lo hombres no podemos pedirte cuentas o juzgar tus obras. Eso es lo que nos llena de agradecimiento para decirte: Santo, Santo, Santo…

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Es el momento, Señor, al final de la celebración, de darte gracias por todo lo que somos y tenemos, pero sobre todo por Jesús, herma­no nuestro, que es el Camino que nos lleva a Ti; haz que cuanto aquí nos ha unido, nos siga comprometiendo para mostrar tu rostro en medio del mundo. Por Jesucristo.