«Quien no se arrepiente de verdad, no ama de veras» (amor a Dios)

Quien no se arrepiente de verdad, no ama de veras; es evidente que cuanto más queremos a un persona, tanto más nos duele haberla ofendido. Es, pues, éste uno más de los efectos del amor (Santo Tomás, Sobre la caridad, 1. c., 205).

Preguntaron al Amigo cuál era la fuente del amor. Respondió que aquella en donde el Amado nos ha limpiado de nuestras culpas, y en la cual da de balde el agua viva, de la cual, quien bebe, logra vida eterna en amor sin fin (R. Llull, Libro del Amigo y del Amado, 115).