Vísperas – Martes XXX de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MARTES XXX de TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

La noche no interrumpe
tu historia con el hombre;
la noche es tiempo
de salvación.

De noche descendía tu escala misteriosa
hasta la misma piedra donde Jacob dormía.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche celebrabas la Pascua con tu pueblo,
mientras en las tinieblas volaba e exterminio.

La noche es tiempo
de salvación.

Abrahán contaba tribus de estrellas cada noche;
de noche prolongabas la voz de la promesa.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche, por tres veces, oyó Samuel su nombre,
de noche eran los sueños tu lengua más profunda.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche, en un pesebre, nacía tu Palabra;
de noche lo anunciaron el ángel y la estrella.

La noche es tiempo
de salvación.

La noche fue testigo de Cristo en el sepulcro;
la noche vio la gloria de su resurrección.

La noche es tiempo
de salvación.

De noche esperaremos tu vuelta repentina,
y encontrarás a punto la luz de nuestra lámpara.

La noche es tiempo
de salvación. Amén.

SALMO 48: VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

Oíd esto, todas las naciones;
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;

mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.

¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida, 
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.

Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.

El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.

El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

SALMO 48

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura,
y el abismo es su casa.

Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.

No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaban:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.

El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

LECTURA: Rm 3, 23-25a

Todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados, gratuitamente por su gracia, mediante la redención de Cristo Jesús, a quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. Así quería Dios demostrar que no fue injusto.

RESPONSORIO BREVE

R/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

R/ De alegría perpetua a tu derecha.
V/ En tu presencia, Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz con nosotros, Señor, obras grandes, porque eres poderoso, y tu nombre es santo.

PRECES

Alabemos a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas, que vela siempre con amor por su pueblo, y, poniendo en él nuestra esperanza, digámosle suplicantes:

Protege a tu pueblo, Señor.

Pastor eterno, protege a nuestro obispo (…)
— y a todos los pastores de la Iglesia.

Mira con bondad a los que sufren persecución
— y líbralos de todas sus angustias.

Compadécete de los pobres y necesitados
— y da pan a los hambrientos.

Ilumina a los cuerpos legislativos de las naciones,
— para que en todo legislen con sabiduría y equidad.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
— y admítelos en el banquete de las bodas eternas.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común de todos:
Padre nuestro…

ORACION

Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche, humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia, ilumine siempre nuestras vidas, para que así merezcamos gozar un día de aquella luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes XXX de Tiempo Ordinario

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial 

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura 

Del santo Evangelio según Lucas 13,18-21
Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.»

3) Reflexión

• El contexto. A lo largo del camino que lo conduce a Jerusalén, Jesús estaba rodeado por “miles” de personas (11,29) que se agolpaban en su entorno. El motivo de esta atracción de las multitudes es la Palabra de Jesús. En el cap. 12 aparece la sucesión alterna de los destinatarios de la Palabra: los discípulos (12,1-12), la multitud (vv.13-212), los discípulos (vv.22-53) la multitud (vv.54-59). Sin embargo, en Lc 13,1-35 el tema dominante es el escándalo de la muerte. En la primera parte se habla de la muerte de todos (vv.1-9), mientras que en la segunda se habla de la muerte de Jesús (vv.31-35) y de la muerte ahorrada a los pecadores para que puedan disponerse a la conversión. Pero al lado del tema dominante hay otro: la salvación ofrecida a los hombres. La curación de la mujer encorvada: una hija de Abraham a la que Satanás mantenía atada hacía dieciocho años, es liberada por Jesús. Además, en el corazón de este cap. 13, encontramos dos parábolas que forman una unidad temática: el reino de Dios comparado con el “grano de mostaza” y con la “levadura”.
• El Reino de Dios es semejante a una semilla de mostaza. Esta semilla es muy común en Palestina, de modo particular junto al lago de Galilea. Es conocida por su singular pequeñez. En Lc 17,6 Jesús usa esta imagen para expresar su esperanza de que sus discípulos tengan un mínimo de fe: “Si tuviereis fe como un grano de mostaza…”. Esta parábola tan sencilla compara dos momentos de la historia de la semilla: cuando es enterrada (los inicios modestos) y cuando se hace un árbol (el milagro final). Por tanto, la función del relato es explicar el crecimiento extraordinario de una semilla que se entierra en el propio jardín, a lo que sigue un crecimiento asombroso al hacerse un árbol. Al igual que esta semilla, el Reino de Dios tiene también su historia: el Reino de Dios es la semilla enterrada en el jardín, lugar que en el Nuevo Testamento indica el lugar de la agonía y de la sepultura de Jesús (Jn 18,1.26; 19.41); sigue después el momento del crecimiento en el que llega a ser un árbol abierto a todos.
• El Reino de Dios es semejante a la levadura. La levadura se esconde en tres medidas de harina. En la cultura hebrea, la levadura era considerada un factor de corrupción, hasta el punto que se eliminaba en las casas para no contaminar la fiesta de Pascua, que justamente empezaba la semana de los ázimos. El uso de este elemento negativo para describir el Reino de Dios era un motivo de perturbación para los oídos de los judíos. Pero el lector percibe su fuerza convincente: es suficiente meter una pequeña cantidad de levadura en tres medidas de harina para conseguir una gran cantidad de pasta. Jesús anuncia que esta levadura, escondida o desaparecida en las tres medidas de harina, después de un tiempo, hace crecer la masa.
• Efectos del texto en el lector. ¿Qué nos dicen a nosotros estas dos parábolas? El Reino de Dios, comparado por Jesús a una semilla que se convierte en árbol, nos acerca a la historia de Dios como la historia de su Palabra: está escondida en la historia humana y va creciendo; Lucas piensa en la Palabra de Jesús (el reino de Dios está en medio de vosotros) que ya está creciendo pero que todavía no se ha convertido en árbol. Jesús y el Espíritu Santo están dando soporte a este crecimiento de la palabra. La imagen de la levadura completa el cuadro de la semilla. La levadura es el Evangelio que actúa en el mundo, en la comunidad eclesial y en cada creyente.
 
4) Para la reflexión personal
• ¿Eres consciente de que el Reino de Dios está presente en medio de nosotros y que crece de manera misteriosa difundiéndose en la historia de cada hombre, en la Iglesia?
• El Reino es una realidad humilde, escondida, pobre y silenciosa, mezclado con las luchas y placeres de la vida. ¿Has aprendido en las dos parábolas que sólo verás el reino en ti si adoptas una actitud de servicio humilde y de escucha silenciosa?

5) Oración final

¡Dichosos los que temen a Yahvé
y recorren todos sus caminos!
Del trabajo de tus manos comerás,
¡dichoso tú, que todo te irá bien! (Sal 128,1-2)

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

4.- LA REGLA DE ORO

Mt 7, 12; Lc 6, 31-43

La llamada regla de oro será la expresión más concreta del amor cristiano, de cómo ha de compartirse con los demás: Todo lo que queráis que hagan los hombres con vosotros, hacedlo también vosotros con ellos: esta es la Ley y los Profetas.

Poner a los otros en nuestro lugar, tratarlos siempre y en todo como quisiéramos ser tratados: es una práctica difícil porque supone el olvido de uno mismo[1]. Para alcanzarla, el cristiano ha de tener la convicción, fundada sobre la fe, de que Dios nos tratará como hayamos tratado a los demás:

No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará; echarán en vuestro regazo una buena medida, apretada, colmada, rebosante: porque con la misma medida que mi dáis seréis medidos.

La experiencia nos enseña que podemos caer en las faltas de las que nos parece que los demás son culpables. Por eso dirá el Señor: No juzguéis y no seréis juzgados. El discípulo de Cristo no se constituye en juez de los demás:

¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: hermano, deja que quite la paja que hay en tu ojo, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás con claridad cómo sacar la paja del ojo de tu hermano.

Las palabras y acciones tienen sus raíces profundas en los pensamientos: para que aquellas sean buenas es necesario que primero lo sean estos. Ningún árbol bueno da frutos malos, ni puede haber árbol malo que dé frutos buenos: porque por los frutos se conoce la naturaleza del árbol. No se cogen uvas de los espinos, ni higos de los abrojos. A cada uno se le conoce por este criterio: Por sus frutos los conoceréis.

Termina el Sermón del Monte. Todos están admirados y sobrecogidos por las enseñanzas del Maestro. Ahora es necesario llevarlas a la práctica:

Por tanto, todo el que oye estas palabras mías y las pone en práctica, es como un hombre prudente que edificó su casa sobre roca: Cayó la lluvia, llegaron las riadas, soplaron los vientos e irrumpieron contra aquella casa, pero no se cayó porque estaba cimentada sobre roca.


[1] «Solo por la vía del amor, cuyas sendas se describen en el Sermón de la Montaña, se descubre la riqueza de la vida, la grandiosidad de la vocación del hombre…, y se explica qué es la libertad: es libertad para el bien, libertad que se deja guiar por el espíritu de Dios». BENEDICTO XVI, o.c., p. 129.

Comentario – Martes XXX de Tiempo Ordinario

El Reino de los cielos –dice Jesús sirviéndose de parábolas- es comparable a un grano de mostaza: la más pequeña de las semillas. Pero aun siendo tan pequeña en sus orígenes (al momento de la siembra), acabará convirtiéndose en un arbusto más alto que las demás hortalizas, capaz de echar ramas tan grandes que hasta los pájaros podrán cobijarse y anidar en ellas.

El Reino de los cielos es, pues, algo muy pequeño en sus comienzos, pero que luego crecerá y adquirirá notables proporciones: tan grandes que podrá dar cobijo a los que quieran refugiarse en él. Ello explica que se diga que está dentro de nosotros, como una pequeña semilla en el seno de la tierra; pero también que extenderá sus ramas más allá de nosotros, como creando un complejo entramado de redes sociales, o que fermentará como levadura toda la masa.

La levadura es cuantitativamente insignificante en comparación con la masa, pero tiene un poder de transformación muy superior al de la masa que fermenta. También esta comparación nos habla de la potencia congénita de esta realidad germinal llamada a crecer en el espacio en que se deposita: en primer lugar, la persona, pero también la sociedad en que la persona vive y convive.

Confiemos en el poder de esta realidad «atómica» que Cristo nos ha traído a la tierra con su palabra y su fuerza creadora: el Reino de Dios que ya ha comenzado a germinar en nuestros corazones, el amor de Dios al que no podrán hacer frente nunca, aunque lo pretendan, las fuerzas contrarias, las fuerzas del mal. Dejemos que se apodere suavemente de nosotros. Nada nos podrá hacer más dichosos.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en Teología Patrística

Dei Verbum – Documentos Concilio Vaticano II

Carácter histórico de los Evangelios

19. La Santa Madre Iglesia firme y constantemente ha creído y cree que los cuatro referidos Evangelios, cuya historicidad afirma sin vacilar, comunican fielmente lo que Jesús Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la salvación de ellos, hasta el día que fue levantado al cielo. Los Apóstoles, ciertamente, después de la ascensión del Señor, predicaron a sus oyentes lo que El había dicho y obrado, con aquella crecida inteligencia de que ellos gozaban, amaestrados por los acontecimientos gloriosos de Cristo y por la luz del Espíritu de verdad. Los autores sagrados escribieron los cuatro Evangelios escogiendo algunas cosas de las muchas que ya se trasmitían de palabra o por escrito, sintetizando otras, o explicándolas atendiendo a la condición de las Iglesias, reteniendo por fin la forma de proclamación de manera que siempre nos comunicaban la verdad sincera acerca de Jesús. Escribieron, pues, sacándolo ya de su memoria o recuerdos, ya del testimonio de quienes «desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra» para que conozcamos «la verdad» de las palabras que nos enseñan (cf. Lc., 1,2-4).

Recursos – Ofertorio Festividad de Todos los Santos

PRESENTACIÓN DE UN CENTRO FLORAL

(Puede hacer esta ofrenda uno o una de los o las jóvenes de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: hoy te traemos este centro de flores que va a decorar la mesa del altar. Es símbolo, por una parte, del olor que Tú impregnas en cada uno y cada una de nosotros y de nosotras con la elección o la vocación que nos regalas; pero, por otra parte, es también el símbolo del compromiso, vivido en medio del mundo con generosidad y entrega, por tantos hombres y mujeres TESTIGOS, a quienes llamamos “santos” y “santas”; su vida es agradable a tu corazón de Padre amante. Hoy te lo ofrecemos como un signo de alabanza por tanta bondad sembrada y creada por estos hombres y mujeres, y de agradecimiento por poderlo celebrar con gozo.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda un o una militante de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los cristianos y cristianas militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos y todas. Muchos llamados “santos” y “santas” han sido un maravilloso ejemplo de ese compromiso. Te volvemos a ofrecer sus vidas. Haznos a nosotros y a nosotras con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en esa causa.

PRESENTACIÓN DE CARTELES (o diapositivas) DE MÁRTIRES DE HOY

(Se presentan unos carteles o unas diapositivas de personas o líderes ¿actuales? que han luchado y luchan a favor de la justicia y de la paz)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: en esta fiesta de Todos los Santos y Santas, ponemos sobre la mesa del altar las luchas de la humanidad hoy: la pobreza, el hambre, la paz…; y, también, la lucha constante y generosa de tantos hombres y mujeres para su erradicación y desaparición. Te pedimos que unas su ofrenda a la de tu Hijo Jesucristo, el único sacrificio que te es agradable; acéptala como hiciste con la muerte de Jesús. Y, también, llena nuestros corazones de deseos de libertad y comprométenos en su lucha; arrebátanos nuestros conformismos y comodidades; anímanos y danos tu gracia para convertirnos realmente y dar frutos concretos de tu amor.

PRESENTACIÓN DEL INCIENSO

(Lo puede hacer cualquier persona adulta. Lleva la naveta y, al llegar al altar, toma una buena cantidad de incienso, que deposita sobre las brasas del incensario. Hay que tener en cuenta que los signos han de tener consistencia. Por eso, si queremos que humee y aromatice el lugar de la celebración, hay que depositar una cantidad suficiente de incienso. Luego, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor Jesús: un día, los Magos de Oriente, te ofrecieron incienso cuando te encontraron en Belén, porque tu vida iba a ser de un olor agradable para toda la humanidad. Hoy queremos que este incienso ambiente este lugar de celebración, para que uniendo a tu ofrenda la de tantos “santos y santas” y también la nuestra, nuestro mundo sienta y descubra que el DON de la fe es algo positivo para caminar por la vida y nosotros y nosotras nos empeñemos en hacerlo realidad.

PRESENTACIÓN DE UN CIRIO PASCUAL

(Lo puede traer, encendido ya, el mismo Presidente de la Asamblea. Colocado el Cirio en un lugar destacado del templo, realiza la motivación)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Hoy te presentamos, Señor y Padre nuestro, este CIRIO pascual, símbolo de lo mejor que ha ocurrido en nuestra historia: la resurrección de Jesús. Este Cirio ha estado presente en los funerales y despedidas que hemos llevado a cabo de nuestros seres queridos. Hoy te volvemos a presentarlo, expresando así nuestro deseo de paz y de felicidad para cada uno y cada una de nuestros difuntos y difuntas, a quienes, de forma muy especial, tu comunidad y tu Iglesia estos días recuerda. Acepta, también, la ofrenda de sus vidas.

Oración de los fieles – Festividad de Todos los Santos

Hoy día de alegría en nuestra Iglesia, que celebra la gran multitud de hermanos que gozan en la presencia eterna de Dios, pedimos al Señor que acompañe nuestra vida atendiendo las necesidades de su pueblo:

R.- HAZNOS FIELES A TU ESPÍRITU.

1. – Por el Papa, los obispos, sacerdotes y laicos, para que tu Espíritu sea la llama viva que como en Pentecostés anime los corazones de tu Iglesia. OREMOS

2. – Por todos los pobres, enfermos y olvidados de esta sociedad, para que el Espíritu siembre la dicha y la verdadera alegría en sus corazones. OREMOS

3. – Por todas los dirigentes de las naciones para que la Sabiduría del Espíritu sea la guía en los momentos de difíciles decisiones. OREMOS

4. – Por la paz, signo de comunión entre los pueblos, para que el Espíritu de Dios la extienda por todos los rincones de la tierra. OREMOS

5. – Por todos los que hemos sido llamados a lavar nuestras vestiduras en la sangre del Cordero, que el Espíritu sea la fuerza que nos empuje a mantener está vestidura blanca hasta el día del encuentro con el Padre. OREMOS

6.- Por todos los ciudadanos del mundo para que al soplo del Espíritu hinchen el alma y la llenen del Amor que viene de Dios, Padre de todos. OREMOS

7. Por las familias, para que el Espíritu sea su fiel consejero en la tarea de caminar todos hacia la casa del Padre. OREMOS

Padre, mira a tus hijos que viven en el anhelo de llegar a compartir contigo la morada que nos tienes preparada, envía tu Espíritu que vivifique nuestros corazones con la gracia de sus dones. Te lo pedimos por Jesucristo que contigo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amen.


En presencia de todos los Santos oremos a Dios Padre, y en nombre de su Hijo Jesucristo, para que nos conceda todo lo que pedimos. Respondemos:

TODOS TUS SANTOS TE ALABAN

1.- Por el Papa, los obispos, los sacerdotes, los diáconos, los ministros, para que todos juntos en caridad, promuevan la santidad de todo el pueblo de Dios. OREMOS

2.- Por nuestros gobernantes para que promuevan la paz y la justicia y busquen, junto con el Profeta Isaías, trasformar todas «las lanzas en podaderas». OREMOS

3.- Por los religiosos y religiosas de clausura, para que su oración sea agradable a Dios y el Señor nos envíe santas y santos cotidianos que transformen nuestra vida. OREMOS

4.- Por los pobres de espíritu, por los misericordiosos, los pacíficos, los afables, los perseguidos, los limpios de corazón para que con su ejemplo nos enseñen a ver a Dios. OREMOS

5.- Por los que no creen, pero esperan algo, porque el Dios de los pobres, de los misericordiosos, de los pacíficos, de los limpios de corazón se les muestre. OREMOS

6.- Por todos los aquí presentes –y por los que no pudieron o no quisieron venir– para que Dios amplíe nuestra fe y nuestra caridad en forma de obras para los hermanos más necesitados.

Dios, Todopoderoso y Eterno, Padre de todos, concédenos lo que con fe y humildad te pedimos.

Por Nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Comentario al evangelio – Martes XXX de Tiempo Ordinario

Hoy en la exhortación a los efesios, San Pablo es muy directo con el tema de la familia. Aunque algunos lo tachen de misógino, de machista y en contra de la mujer, la realidad es otra. Al contrario,  él está llamando la atención severamente sobre la unidad entre hombre y mujer, y las carga seriamente respecto al hombre, indicándole la mayor responsabilidad de cuidar, valorar y respetar a la mujer como se respeta, se valora y se cuidad a sí mismo. No sin sugerir que de la otra parte,  la mujer, respete, ame y valore a su marido. Hemos de saber dialogar los temas tan candentes que se presentan en la actualidad y no seguir permitiendo que la soledad del hombre y de la mujer, minen y desbaraten lo más trascendental del proyecto de Dios para los dos: La corresponsabilidad de la pareja en la salvaguarda de la creación y de la dignidad del ser humano en su totalidad. Esto es prosperidad para todos los pueblos, partiendo de Israel, como dice al salmista: “Que el Señor te bendiga desde Sion, que veas la prosperidad de Jerusalén”.

La comunidad lucana hoy reflexiona sobre la pedagogía de Jesús para dar a comprender de lo que tanto viene hablando: El Reino de Dios. Y la comparación como metodología que abre los espacios para analizar, comprender y sacar conclusiones, es lo que más usa Jesús para que los pequeños y sencillos comprendan el misterio de su propuesta. Y su propuesta se centra en un reino sin grandezas, sin dominio sobre otros, sin protagonismos aplastantes, sin explotados y sin explotadores, sin víctimas y sin victimarios. Un reino que como la pequeña semilla, vive el proceso natural, e invisible bajo la tierra y con su calor, pacientemente se deja transformar en eso que acoge, que protege, que se dona y se da sin exigir nada a cambio. Como sugiere el dicho popular”: Quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”. Ese es el Reino de Dios, como el árbol frondoso, donde todas las culturas, las razas, los pueblos se cobijan y se organizan.

Y las comparaciones se tornan más sugerentes, más sorprendentes con la desproporción que reflejan: Una levadura, tan frágil, resulta ser la fuerza vital y transformadora de esta masa, es decir que lo débil es capaz de cambiar la realidad de una sustancia en algo tan significativo como la vida misma de una persona, de una familia, de una comunidad. Eso es el Reino de Dios que Jesús está señalando con su vida. Un Reino que sin hacer ruido, sin violentar a nadie, es capaz de dar sentido a la vida, al proyecto del ser humano integralmente. Eso es lo que ha hecho la levadura, ha transformado la totalidad de la masa, así es el Reino de Dios.

¿Cómo colaboraré hoy para empujar el Reino de Dios en mi ambiente familiar, pastoral y  de trabajo?