Vísperas – San Simón y San Judas

VÍSPERAS

SAN SIMÓN Y SAN JUDAS, apóstoles

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Benditos son los pies de los que llegan
para anunciar la paz que el mundo espera,
apóstoles de Dios que Cristo envía,
voceros de su voz, grito del Verbo.

De pie en la encrucijada del camino
del hombre peregrino y de los pueblos,
es el fuego de Dios el que los lleva
como cristos vivientes a su encuentro.

Abrid pueblos, la puerta a su llamada,
la verdad y el amor son don que llevan;
no temáis, pecadores, acogedlos,
el perdón y la paz serán su gesto.

Gracias, Señor, que el pan de tu palabra
nos llega por tu amor, pan verdadero,
gracias, Señor, que el pan de vida nueva
nos llega por tu amor, partido y tierno. Amén.

SALMO 115: ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO

Ant. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en las pruebas.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en las pruebas.

SALMO 125

Ant. Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
´»el Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

CÁNTICO de EFESIOS

Ant. Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante Él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
recapitular en Cristo todas las cosas
del cielo y de la tierra.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

LECTURA: Ef 4, 11-13

Cristo ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.

RESPONSORIO BREVE

R/ Contad a los pueblos la gloria del Señor.
V/ Contad a los pueblos la gloria del Señor.

R/ Sus maravillas a todas las naciones.
V/ La gloria del Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Contad a los pueblos la gloria del Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel.

PRECES

Hermanos, edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al Padre por su pueblo santo, diciendo:

            Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.

Padre santo, que quisiste que tu Hijo, resucitado de entre los muertos, se manifestara en primer lugar a los apóstoles,
— haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del mundo.

Padre santo, que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los pobres,
— haz que el evangelio sea proclamado a toda la creación.

Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra,
— danos también a nosotros sembrar tu semilla con nuestro trabajo, para que, alegres, demos fruto con nuestra perseverancia.

Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo,
— haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que has sentado a tu Hijo a tu derecha, en el cielo,
— Admite a los difuntos en tu reino de felicidad.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Señor Dios nuestro, que nos llevaste al conocimiento de tu nombre por la predicación de los apóstoles, te rogamos que, por intercesión de san Simón y san Judas, tu Iglesia siga siempre creciendo con la conversión incesante de los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – San Simón y san Judas

1) Oración inicial

Dos todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 6,12-19
Por aquellos días, se fue él al monte a orar y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles: A Simón, a quien puso el nombre de Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelota; a Judas de Santiago y a Judas Iscariote, que fue el traidor.

3) Reflexión

• El evangelio de hoy trae dos asuntos: la elección de los doce apóstoles (Lc 6,12-16) y la multitud enorme de gente queriendo encontrarse con Jesús (Lc 6,17-19). El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre los Doce que fueron escogidos para convivir con Jesús, como apóstoles. Los primeros cristianos recordaron y registraron los nombres de estos Doce y de algunos otros hombres y mujeres que siguieron a Jesús y que después de la resurrección fueron creando comunidades para el mundo. Hoy también, todo el mundo recuerda el nombre de algún catequista o profesora que fue significativo/a para su formación cristiana.
• Lucas 6,12-13: La elección de los 12 apóstoles. Antes de proceder a la elección de los doce apóstoles, Jesús pasó una noche entera en oración. Rezó para saber a quién escoger y escogió a los Doce, cuyos nombres están en los evangelios y que recibirán el nombre de apóstol. Apóstol significa enviado, misionero. Fueron llamados para realizar una misión, la misma que Jesús recibió del Padre (Jn 20,21). Marcos concretiza más y dice que Dios los llamó para estar con él y enviarlos en misión (Mc 3,14).
• Lucas 6,14-16: Los nombres de los 12 apóstoles. Con pequeñas diferencias los nombres de los Doce son iguales en los evangelios de Mateo (Mt 10,2-4), Marcos (Mc 3,16-19) y Lucas (Lc 6,14-16). Gran parte de estos nombres vienen del AT. Por ejemplo, Simeón es el nombre de uno de los hijos del patriarca Jacob (Gén 29,33). Santiago es el mismo nombre que Jacob (Gén 25,26). Judas es el nombre de otro hijo de Jacob (Gén 35,23). Mateo también tenía el nombre de Levi (Mc 2,14), que fue otro hijo de Jacob (Gén 35,23). De los doce apóstoles, siete tienen el nombre que vienen del tiempo de los patriarcas: dos veces Simón, dos veces Santiago, dos veces Judas, y una vez ¡Levi! Esto revela la sabiduría y la pedagogía del pueblo. A través de los nombres de patriarcas y matriarcas, dados a sus hijos e hijas, mantuvieron viva la tradición de los antiguos y ayudaron a sus hijos a no perder la identidad. ¿Qué nombres les damos hoy a nuestros hijos e hijas?
• Lucas 6,17-19: Jesús baja de la montaña y la multitud lo busca. Al bajar del monte con los doce, Jesús encuentra a una multitud inmensa de gente que trataba de oír su palabra y tocarle, porque de él salía una fuerza de vida. En esta multitud había judíos y extranjeros, gente de Judea y también de Tiro y Sidón. Y la gente estaba desorientada, abandonada. Jesús acoge a todos los que le buscan. Judíos y paganos. ¡Este es uno de los temas preferidos por Lucas!
• Estas doce personas, llamadas por Jesús para formar la primera comunidad, no eran santas. Eran personas comunes, como todos nosotros. Tenías sus virtudes y sus defectos. Los evangelios informan muy poco sobre la forma de ser o el carácter de cada una de ellas. Pero lo poco que informan es motivo de consolación para nosotros.
– Pedro era una persona generosa e entusiasta (Mc 14,29.31; Mt 14,28-29), pero a la hora del peligro y de la decisión, su corazón sigue encogido y se vuelve atrás (Mt 14,30; Mc 14,66-72). Llega a ser satanás para Jesús (Mc 8,33). Jesús le dio el apellido de Piedra (Pedro). Pedro, por si mismo, no era Piedra. Se volvió piedra (roca), porque Jesús rezó por él (Lc 22,31-32).
– Santiago y Juan estaban dispuestos a sufrir con Jesús y por Jesús (Mc 10,39), pero eran muy violentos (Lc 9, 54). Jesús los llama “hijos del trueno” (Mc 3,17). Juan parecía tener ciertos celos. Quería Jesús sólo para su grupo (Mc 9,38).
– Felipe tenía una forma de ser acogedora. Sabía poner a los demás en contacto con Jesús (Jn 1,45-46), pero no era muy práctico en resolver los problemas (Jn 12,20-22; 6,7). A veces era medio ingenuo. Hubo momentos en que Jesús perdió la paciencia con él: “Pero Felipe, ¿tanto tiempo que estoy contigo, y aún no me conoces?” (Jn 14,8-9)
– Andrés, hermano de Pedro y amigo de Felipe, era más práctico. Felipe recurre a él para resolver los problemas (Jn 12,21-22). Fue Andrés el que le llamó a Pedro (Jn 1,40-41), y fue Andrés el que encontró al niño con los cinco panes y los dos peces (Jn 6,8-9).
– Bartolomé parece haber sido el mismo que Natanael. Este era del barrio, y no podía admitir que nada bueno pudiera venir de Nazaret (Jn 1,46).
– Tomás fue capaz de sustentar su opinión, una semana entera, contra el testimonio de todos los demás (Jn 20,24-25). Pero cuando vio que estaba equivocado, no tuvo miedo en reconocer su error (Jn 20,26-28). Era generoso, dispuesto a morir con Jesús (Jn 11,16).
– Mateo o Levi era publicano, cobrador de impuestos, como Zaqueo (Mt 9,9; Lc 19,2). Eran personas comprometidas con el sistema opresor de la época.
– Simón, por el contrario, parece haber sido del movimiento que se oponía radicalmente al sistema que el imperio romano imponía al pueblo judío. Por eso tenía el apellido de Zelota (Lc 6,15). El grupo de los Zelotas llegó a provocar una rebelión armada contra los romanos.
– Judas era lo que se ocupaba del dinero del grupo (Jn 13,29). Llegó a traicionar a Jesús.
– Santiago de Alfeo y Judas Tadeo, de estos dos los evangelios sólo informan del nombre.

4) Para la reflexión personal

• Jesús pasó la noche entera en oración para saber qué escoger, y escogió a estos doce. ¿Cuál es la lección que sacas de aquí?
• Los primeros cristianos recordaban los nombres de los doce apóstoles que estaban en el origen de sus comunidades. Y tú ¿recuerdas los nombres de las personas que están en el origen de la comunidad a la que perteneces? Recuerda el nombre de algún/a catequista o profesor/a que fue significativa para tu formación cristiana. ¿Qué es lo que más recuerdas de ellas: el contenido de lo que te enseñaron o el testimonio que dieron?

5) Oración final

Pues bueno es Yahvé
y eterno su amor,
su lealtad perdura de edad en edad. (Sal 100,5)

Lectura continuada del Evangelio de Marcos

Marcos 15, 38-39

40Pero estaban también mujeres mirando desde lejos, y entre ellas María Magdalena y María, la madre de Santiago el Menor y de Joseto, y Salomé 41que, cuando estaba en Galilea, lo seguían y servían, y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.

15, 40-41: Después de la confesión del centurión, el foco cambia a otros testigos de la muerte de Jesús, un grupo de reverentes mujeres (15,40-41). Aunque sean seguidoras de Jesús, como sus acciones siguientes confirman (15,42-47; 16,1-8), su mención como gentes que observan «desde lejos» introduce una nota de reserva, ya que las retrata como incapaces o poco dispuestas a correr en ayuda de Jesús en sus horas de angustia, quizás por el miedo de verse relacionadas con un criminal condenado. La mención de las mujeres que observan desde lejos prepara así el terreno para el final del evangelio, en el que huirán llenas de terror del lugar de la resurrección de Jesús (16,8). Este hecho evoca también un salmo del justo sufriente (Sal 38, 10-11).

Pero la pintura de las mujeres no es negativa en principio. Estas mismas figuras reaparecerán en los dos pasajes restantes del evangelio, donde darán testimonio no solo de la sepultura de Jesús (15,42-47), sino también de la tumba vacía, que proclamará su resurrección (16,1-8). Son, pues, testigos oculares de la tríada kerigmática: Jesús murió, fue enterrado, resucitó (cf. 1Cor 15,3-5). Marcos cataloga cuidadosamente sus nombres y procede a ofrecer una amplia visión retrospectiva sobre la experiencia anterior de estas mujeres con Jesús: habían seguido a Jesús cuando estaba en Galilea (15,41a), lo habían servido allí (15,41b), y habían subido con él a Jerusalén (15,41c). Estos detalles son paralelos a las menciones de los discípulos varones: ambos grupos siguen a Jesús (cf. 1,16-20; 6,1; 10,28.32), ambos están relacionados con su ministerio en Galilea (cf. 1,16.28-29; 9,30; 14,28; 16,7), y ambos suben con él a Jerusalén (cf. 10,32-33). Pero a diferencia de los hombres, que escaparon cuando Jesús fue detenido (14,50-52), y como la mujer anónima que había ungido a Jesús en 14,1-9, estas mujeres aparecen vinculadas con el último acto de servicio de Jesús, su muerte (cf. 10,45). Inesperadamente, sin embargo, no serán estas mujeres, cuyo continua vinculación a Jesús acaba de destacar el evangelista, sino un miembro de la élite judía, que hasta ahora había sido abrumadoramente hostil, el que en el siguiente pasaje del evangelio asumirá la caritativa tarea de sepultarlo.

Comentario – San Simón y san Judas

La elección de los Doce por parte de Jesús estuvo precedida por una noche de oración. Así nos lo hace saber el evangelista, poniendo en relación ambas acciones: la de la oración y la de la elección. Es como si quisiera indicarnos que Jesús no tomaba ninguna decisión importante sin antes consultarla con su Padre. Al fin y al cabo había venido para hacer la voluntad del Padre, pero la concreción de esta voluntad había que discernirla en cada momento. Jesús, como todo hombre, estaba obligado a tomar decisiones en la vida; y una de ellas fue la de elegir entre sus discípulos a un grupo más reducido, con el que formar una comunidad apostólica que en el futuro tendría que ocuparse de dar continuidad a su misión a manera de grupo estructurado que habría de perpetuarse en el tiempo. El grupo nacido de esta elección, los Doce, acabará significándose como núcleo de la futura Iglesia. Hasta el número elegido, el doce, tiene su importancia y valor simbólico; será la representación de un pueblo –el pueblo de Israel- integrado por doce tribus que traían su origen de los doce hijos de Jacob (=Israel). Quería simbolizarse, por tanto, el nuevo pueblo de Israel o congregación de los cristianos. En la elección del número había, pues, una clara intencionalidad. No era gratuita. Tampoco lo era la nominación de los integrantes del grupo. También esta concreta elección que implica el pronunciamiento nominal de cada uno de los segregados exigía por parte del elector una seria deliberación. No podía dejarse al azar o a la improvisación. Y Jesús parece haber dado a este momento la importancia que merecía, llevando a la oración los nombres de aquellos de los que haría depender su proyecto salvífico, pues desde entonces las vidas y energías de los elegidos quedarían definitiva y estrechamente asociadas al proyecto de Jesús. Ello obligaba a hacer una buena elección y explicaba el empleo de una noche de oración con vistas a este objetivo. Porque lo primero que hizo Jesús, nada más hacerse de día, fue llamar a sus discípulos, escoger a doce de ellos y nombrarles apóstoles. A la elección sigue, pues, un nombramiento: el de apóstoles o enviados. Luego los eligió no solamente para que estuvieran con él y aprendieran de él, sino para enviarlos como representantes suyos a la misión. En su propósito electivo ya hay, por tanto, un proyecto de envío, dado que la misión requiere misioneros y el envío apóstoles.

La relación de los nombres de los elegidos para ser apóstoles es también significativa y merece alguna reflexión. De Andrés se dice que era hermano (de sangre) de Simón, el que más tarde recibirá el nombre de Pedro; pero no era la única pareja de hermanos. También eran hermanos Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, aunque aquí no se menciona su consanguinidad. De todos ellos sabemos que se dedicaban a la pesca en una pequeña empresa familiar. De otros apóstoles también tenemos referencias acerca de su pasado. Mateo era recaudador de impuestos. Un pasaje del evangelio recuerda su vocación al discipulado de Jesús. Le bastó oír su llamada para dejar el mostrador, como otros habían dejado barcas y redes de pesca. Algunos nombres van acompañados de sobrenombres que indican procedencias ideológicas o afinidades políticas. Es el caso de Simón, apodado el Celotes, o el de Judas Iscariote, emparentados probablemente al movimiento nacionalista y revolucionario de los zelotas, un grupo muy combativo de la escena política que no descartaba el uso de la violencia en sus actuaciones reivindicativas. A Jesús no parece importarle demasiado el estrato social del que proceden o su inmediato pasado: unos, como los publicanos, podían ser más partidarios de colaborar con el imperio romano; otros, los asociados al nacionalismo judío, en cambio, se manifestaban claramente antirromanos. Pero estos lazos ideológicos no determinan la elección de Jesús; a él le importa ante todo su actitud personal actual, la disponibilidad con la que han emprendido su seguimiento. Sus antecedentes familiares o personales forman parte de un pasado reformable, y Jesús mira más al presente y al futuro. No obstante, parece haber cometido un grave error en la elección, pues ha incorporado al grupo de su confianza a alguien que traicionará claramente sus expectativas. A Judas Iscariote se le llama traidor porque será el que entregue al Maestro en manos de sus enemigos. Pero ¿fue ésta realmente una mala elección? Desde cierto punto de vista, sí, pues eligió como amigo, aliado y acompañante a alguien que finalmente le dio la espalda y lo traicionó, a alguien que le fue infiel. Sin embargo, aquella traición contribuyó a la realización del designio salvífico de Dios que habría de consumar Jesús con su muerte redentora. Judas, actuando con una voluntad malévola y, por tanto, contraria a la voluntad de Dios, y llevando a cabo un acto reprobable y mezquino, contribuyó no obstante al cumplimiento histórico de la obra de la salvación. Dios sacó de su mala acción el bien de la redención humana, propiciando la entrega amorosa –hasta el extremo– de Cristo en la cruz. Se sirvió, por tanto, de una serie de voluntades confluyentes en el maleficio de dar muerte al Inocente para sacar un bien mayor. Desde esta perspectiva no podemos decir que Jesús se equivocó al elegir a Judas entre los Doce, aun siendo verdad que, eligiéndole a él, escogía a un traidor, pues así se revelaría en el futuro. Pero la historia de la salvación nos enseña, como ya sabemos, que Dios escribe derecho con renglones torcidos y que los designios de Dios son inescrutables.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en 
Teología Patrística

Dei Verbum – Documentos Concilio Vaticano II

Los restantes escritos del Nuevo Testamento

20. El Canon del Nuevo Testamento, además de los cuatro Evangelios, contiene también las cartas de San Pablo y otros libros apostólicos escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo, con los cuales, según la sabia disposición de Dios, se confirma todo lo que se refiere a Cristo Señor, se declara más y más su genuina doctrina, se manifiesta el poder salvador de la obra divina de Cristo, y se cuentan los principios de la Iglesia y su admirable difusión, y se anuncia su gloriosa consumación.

El Señor Jesús, pues, estuvo con los Apóstoles como había prometido y les envió el Espíritu Consolador, para que los introdujera en la verdad completa (cf. Jn., 16,13).

Comentario Festividad Todos los Santos

Oración preparatoria

Quiero, Señor Jesús, escucharte en tu Palabra. Y escuchándola, sintonizar con tu corazón de Hijo confiado en el Padre del cielo, aprender a orar Contigo, a esperar con paciencia activa, a amar y a perdonar sin cansarme. Saber una y otra vez cuánto te importa cada hombre y cada mujer, cuánto te interesa nuestra propia paz y felicidad. AMÉN.

Mt 5, 1-12a

«1Pero viendo [Jesús] a las muchedumbres, subió a la montaña y, habiéndose sentado, se le acercaron sus discípulos. 2Y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:

3“Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

4Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

5Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.

6Bienaventurados los hambrientos y sedientos de justicia, porque ellos serán saciados.

7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

9Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10Bienaventurados los perseguidos por causa de justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

11Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y os calumnien de cualquier modo por causa de mí. 12Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será mucha en los cielos”».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

Dejábamos la lectura del evangelio de Mateo en el sumario de actividad de Jesús de 4,23. Allí se decía que Jesús recorría toda Galilea enseñando, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia. Pues bien, el evangelio nos presenta el comienzo de la enseñanza (5,1-8,1), el impresionante Sermón de la Montaña, del que las bienaventuranzas son su introducción general, el pórtico de entrada a dicho discurso de Jesús. En el evangelio de hoy encontramos la primera perícopa (= unidad textual) del sermón de la montaña (Mt 5,1-10), y dos versículos de la siguiente (vv. 11-12ab), que continúa con la llamada de Jesús a sus oyentes a ser sal de la tierra y luz del mundo (vv. 13-16).

TEXTO

El evangelio de hoy tiene tres partes:

a) vv. 1-2: la introducción narrativa donde se presenta el auditorio de Jesús (las muchedumbres y los discípulos) y se hace referencia a la montaña (nuevo Sinaí, nueva “ley”), a la autoridad de Jesús (“se sentó”, posición de “maestro”), y a la extraordinaria importancia de lo que va a decir (notad que se usan tres expresiones y verbos para introducir el discurso: “abriendo la boca”, “enseñaba”, “diciendo”; es la única vez en todos los evangelios que ocurre algo semejante, prueba de la categoría excepcional de lo que va a decir Jesús, es decir, de todo el sermón de la montaña;

b) vv. 3-10: el conjunto de las 8 bienaventuranzas, conjunto abierto y cerrado con la expresión “porque de ellos es el reino de los cielos” (vv. 3 y 10), y que se subdivide en dos grupos de 4 (vv. 3-6: “justicia”; vv. 7-10: “justicia”);

c) vv. 11-12: una última bienaventuranza, dicha directamente a sus oyentes (notad el cambio de persona: de la tercera plural a la segunda plural: “seréis”).

 

ELEMENTOS A DESTACAR

• Las bienaventuranzas tienen una estructura tripartita: la declaración de bienaventuranza (Bienaventurados); los que son objeto de dicha declaración (pobres en el espíritu, etc…); y la razón, la causa del porqué ellos son bienaventurados: son acciones que Dios, Padre bueno y providente con entrañas de Madre, realizará en el futuro, pero que comienzan y terminan en el presente. De Dios Padre aún no hemos recibido prácticamente nada de lo que nos espera. Pero ¿qué esperas? Reflexiona qué es lo que te hace sentir feliz o satisfecho habitualmente. ¿Tiene algo que ver tu proyecto de felicidad con el que Jesús proclama en las bienaventuranzas?

• Las bienaventuranzas son la introducción al sermón, de modo que hay que descubrir el corazón del mismo si queremos entenderlas y, sobre todo, vivirlas. Este corazón es la oración del Padre Nuestro, la llamada confiada de hijos a recibir del Padre (y un padre muy especial) todos los bienes que puede dar. Desde una experiencia así de Dios Padre, uno puede lanzarse a vivir un estilo de vida arriesgado y desafiante; sin esa experiencia, estas palabras de Jesús pueden ser un insulto para los “perdedores” de la historia. ¡Ojo!

• Las dos únicas razones en presente son para los pobres en espíritu y para los perseguidos por causa de la justicia: de ellos es el Reino de los cielos, ellos son los propietarios de dicho reino. ¿Qué te sugiere? ¿A qué te mueve?

• “Por causa de la justicia” y “por mi causa” relacionan estrechamente la causa de Jesús y la causa de la justicia: ¿están así de implicadas una y otra en nuestro modo de ser cristianos?

• “Bienaventuranza” significa “felicidad”. Jesús proclama felices a ocho categorías de personas y la novena proclamación de felicidad no hace sino ampliar la octava, “dichosos los perseguidos”. Repasa las categorías y piensa en cuáles son más aceptadas y cuáles no por ti mismo.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis – Festividad de Todos los Santos

Festividad de Todos los Santos
1 de noviembre 2020

Apocalipsis 7:2-4, 9-14; Salmo 24; 1 Juan 3:1-3; Mateo 5:1-12A

Las Bienaventuranzas

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados.

Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.

Reflexión

Bienaventuraza significa felicidad, bendición, fortuna. Jesús nos explica como ser feliz, bendecido, afortunado. No es como el mundo ve la felicidad. ¿Cómo describe el mundo la felicidad? (riqueza, popularidad, fama…) Jesús usa las palabras pobre, llora, sufrido, perseguido. ¿Son palabras que usamos cuando pensamos en la felicidad? No. ¿Por qué Jesús llama dichoso a los pobres de espíritu, los que lloran…? Dios está cerca de los pobres de espíritu, los que lloran, los sufridos… consolándolos, ayudándolos, amándolos. Ellos se acercan a Dios porque saben que lo necesitan. Muchas veces los ricos, populares, famosos se vuelven orgullosos, pensando que lo consiguieron ellos solos y no necesitan a Dios. No reconocen que todo es un regalo de Dios. Sin Dios no podemos tener la felicidad verdadera y no podemos tener la vida eterna. Jesús confirma esto cuando dice: dichoso los que tienen el corazón limpio, porque verán a Dios. El Reino de los Cielos es la presencia de Jesús en nuestro corazón. ¿Crees que Jesús se siente cómodo en un corazón lleno de pecado, rencor, odio, orgullo? (Allí no puede estar.) ¿A ustedes les gusta visitar una casa llena de basura, apestosa, oscura…? Jesús también dijo, dichoso los que actuan de manera positiva: desean la justicia, son misericordiosos, trabajan por la paz. Las obras buenas son frutos de tener a Jesús en nuestro corazón y nos ayudan a llegar al Cielo. Jesús lloró, sufrió, fue perseguido y rechazado, tenía el corazón puro, deseaba la justicia, era misericordioso. Jesús solo quiere que lo imitemos y lo sigamos, que ofrezcamos nuestros sufrimientos a Dios para ayudar a salvar almas, y trabajemos para el Reino de Dios. Imitando a Jesús en la tierra, aunque nos cueste, nos da la felicidad de Dios en la tierra y nos lleva a vivir con Él para siempre en el Cielo, la felicidad eterna.

Actividad

En la siguiente página, colorear y cortar las bienaventuranzas y Jesús en el corazón. Cortar un círculo de cartulina amarilla como un sol. Cortar 8 rayos de la misma cartulina amarilla, 0.5”x4” cada una. Pegar a Jesús al medio del círculo; pegar los rayos alrededor del sol; pegar los dibujos al final de los rayos.

Oración

Jesús, quiero seguirte siempre. Ayúdame a imitarte evitando el pecado, ofreciendo mis sufrimientos, y trabajando para tu Reino. Te quiero mucho. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Las bienaventuranzas – Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándolos: – Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los hijos de Dios». Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

Explicación

En esta fiesta recordamos a todas las personas que desde el comienzo del mundo hasta hoy, han vivido con amor y cariño para todos, esforzándose por hacer felices a los demás. Esos son las amigos de Dios. Y le damos gracias a Dios en este día por todo el bien que a través de ellos hemos recibido. Ahora viven felices al lado de Dios Padre y nos esperan para reunirnos con ellos.

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

LAS BIENAVENTURANZAS – » Todos los Santos»

Niño: Maestro, mira cuánta gente ha venido a escucharte.

Niña: Quieren que les cuentes la Buena Noticia.

Niño: Seguro que tu mensaje es para ellos una novedad.

Niña: Y tú hablas muy, pero que muy claro.

Niño: Sí, tan claro, que algunos se tapan los oídos.

Niña: Y es que los mensajes de su mundo son diferentes, Maestro.

Niño: Se van a sorprender cuando digas quiénes son para ti los más dichosos.

Niña: ¡Es que tienes cosas, Jesús! Te gusta ir contra corriente.

Niño: Pero así es el reino qur tú anuncias y al que nos invitas, ¡qué se le va a hacer.

Niña: Además… ¡un reino es un reino!

Niño: Y tu Reino no durará como los reinos de la tierra. Durará toda la eternidad.

Niña: Quizá merezca hacer un esfuerzo, abrir bien los oídos y escucharte.

Niño: Maestro, ponte aquí en el centro, y habla alto, Maestro; que nadie pueda decir que no te oyó.

Jesús: Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los Cielos.
Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcazarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán “los hijos de Dios”.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los Cielos.

Niño: Maestro, somos tus discípulos, te seguimos a todos lados.

Niña: ¿No tienes algún mensaje especial para nosotros?

Jesús: Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos. Vuestro premio será grande en el cielo.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – San Simón y San Judas

Ya terminando la semana, nos encontramos con que San Pablo nos centra en lo principal, en el fundamento de nuestra vida de fe y amor, los cimientos propios, inamovibles y  consagrados al Señor y quienes más, si no: Los profetas, apóstoles y Jesucristo, y toda la Iglesia que participa de la historia de Salvación. Tener esta conciencia nos permite enfrentar en comunidad todo aquello que quiera destruir el proyecto de Jesús. Pues este no depende de un grupo determinado, ni de una cultura, una ideología o una época. Por más que este cambio de época, de modo de ser y de vivir la fe, y de enfrentar la realidad, parezca como si la Iglesia Católica estuviera perdiendo fieles a Jesús, es todo lo contrario. Es la época en la que más y mejor se tienen instrumentos para purificar la fe, re -direccionar el culto y  adecuar las obras de misericordia.

Es tiempo de saber quién es realmente Jesús, y poder integrar su Divinidad, con su Humanidad, su proyecto de salvación con la realidad de las culturas, de las razas, de los pueblos de este tiempo.

Aquellos que Jesucristo eligió, primero para que fueran sus discípulos, pasando con él un tiempo y ser enviados después, lo conocieron solo cuando Él resucitó, se presentó y les  partió el pan nuevo. Es un proceso que tiene sus etapas, sus tiempos, sus exigencias. Todavía en  la Iglesia, cimentada en la base de los apóstoles, seguimos queriendo ver y tocar al Señor para poder creer. Seguimos en la catequesis, en la oración, en la conformación de pequeñas comunidades y en la solidaridad con todos, pero aún nos queda mucho trecho para comprender lo que es ser realmente discípulos misioneros del Reino, especialmente desde la perspectiva latinoamericana en Aparecida: “La alegría del discípulo no es un sentimiento de bienestar egoísta sino una certeza que brota de la fe, que serena el corazón y capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios”. (Aparecida 29).

En la fiesta de los Santos Apóstoles Simón y Judas, pidamos al Señor que podamos comprender la llamada a ser sus apóstoles, continuadores de su proyecto de vida.

Misioneros apostólicos, nos quiere Dios.