Para la catequesis – Festividad de Todos los Santos

Festividad de Todos los Santos
1 de noviembre 2020

Apocalipsis 7:2-4, 9-14; Salmo 24; 1 Juan 3:1-3; Mateo 5:1-12A

Las Bienaventuranzas

En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados.

Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos. Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.

Reflexión

Bienaventuraza significa felicidad, bendición, fortuna. Jesús nos explica como ser feliz, bendecido, afortunado. No es como el mundo ve la felicidad. ¿Cómo describe el mundo la felicidad? (riqueza, popularidad, fama…) Jesús usa las palabras pobre, llora, sufrido, perseguido. ¿Son palabras que usamos cuando pensamos en la felicidad? No. ¿Por qué Jesús llama dichoso a los pobres de espíritu, los que lloran…? Dios está cerca de los pobres de espíritu, los que lloran, los sufridos… consolándolos, ayudándolos, amándolos. Ellos se acercan a Dios porque saben que lo necesitan. Muchas veces los ricos, populares, famosos se vuelven orgullosos, pensando que lo consiguieron ellos solos y no necesitan a Dios. No reconocen que todo es un regalo de Dios. Sin Dios no podemos tener la felicidad verdadera y no podemos tener la vida eterna. Jesús confirma esto cuando dice: dichoso los que tienen el corazón limpio, porque verán a Dios. El Reino de los Cielos es la presencia de Jesús en nuestro corazón. ¿Crees que Jesús se siente cómodo en un corazón lleno de pecado, rencor, odio, orgullo? (Allí no puede estar.) ¿A ustedes les gusta visitar una casa llena de basura, apestosa, oscura…? Jesús también dijo, dichoso los que actuan de manera positiva: desean la justicia, son misericordiosos, trabajan por la paz. Las obras buenas son frutos de tener a Jesús en nuestro corazón y nos ayudan a llegar al Cielo. Jesús lloró, sufrió, fue perseguido y rechazado, tenía el corazón puro, deseaba la justicia, era misericordioso. Jesús solo quiere que lo imitemos y lo sigamos, que ofrezcamos nuestros sufrimientos a Dios para ayudar a salvar almas, y trabajemos para el Reino de Dios. Imitando a Jesús en la tierra, aunque nos cueste, nos da la felicidad de Dios en la tierra y nos lleva a vivir con Él para siempre en el Cielo, la felicidad eterna.

Actividad

En la siguiente página, colorear y cortar las bienaventuranzas y Jesús en el corazón. Cortar un círculo de cartulina amarilla como un sol. Cortar 8 rayos de la misma cartulina amarilla, 0.5”x4” cada una. Pegar a Jesús al medio del círculo; pegar los rayos alrededor del sol; pegar los dibujos al final de los rayos.

Oración

Jesús, quiero seguirte siempre. Ayúdame a imitarte evitando el pecado, ofreciendo mis sufrimientos, y trabajando para tu Reino. Te quiero mucho. Amen.

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