Vísperas – Jueves XXX de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

JUEVES XXX TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Tras el temblor opaco de las lágrimas,
no estoy yo solo.
Tras el profundo velo de mi sangre,
no estoy yo solo.

Tras la primera música del día,
no estoy yo solo.
Tras la postrera luz de las montañas,
no estoy yo solo.

Tras el estéril gozo de las horas,
no estoy yo solo.
Tras el augurio helado del espejo,
no estoy yo solo.

No estoy yo solo; me acompaña, en vela,
la pura eternidad de cuanto amo.
Vivimos junto a Dios eternamente.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 71: PODER REAL DEL MESÍAS

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que los montes traigan paz,
y los collados justicia;
que él defienda a los humildes del pueblo,
socorra a los hijos del pobre
y quebrante al explotador.

Que dure tanto como el sol,
como la luna, de edad en edad;
que baje como lluvia sobre el césped,
como llovizna que empapa la tierra.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran río al confín de la tierra.

Que en su presencia se inclinen sus rivales;
que sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.

Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta el fin de la tierra.

SALMO 71

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres;
él rescatará sus vidas de la violencia,
su sangre será preciosa a sus ojos.

Que viva y que le traigan el oro de Saba;
que recen por él continuamente
y lo bendigan todo el día.

Que haya trigo abundante en los campos,
y susurre en lo alto de los montes;
que den fruto como el Líbano,
y broten las espigas como hierba del campo.

Que su nombre sea eterno,
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición de todos los pueblos,
y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
el único que hace maravillas;
bendito por siempre su nombre glorioso;
que su gloria llene la tierra.
¡Amén, amén!

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Socorrerá el Señor a los hijos del pobre, rescatará sus vidas de la violencia.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: EL JUICIO DE DIOS

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.

LECTURA: 1P 1, 22-23

Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis visto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera.

RESPONSORIO BREVE

R/ El Señor es mi pastor nada me falta.
V/ El Señor es mi pastor nada me falta.

R/ En verdes praderas me hace recostar.
V/ Nada me falta.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ El Señor es mi pastor nada me falta.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. A los hambrientos de justicia, el Señor los sacia y colma de bienes.

PRECES

Elevemos nuestros corazones agradecidos a nuestro Dios y Salvador, que ha bendecido a su pueblo con toda clase de bienes espirituales, y digámosle con fe:

Bendice a tu pueblo, Señor.

Dios todopoderoso y lleno de misericordia, protege al papa y a nuestro obispo,
— a los que tú mismo has elegido para guiar a la Iglesia.

Protege, Señor, nuestros pueblos y ciudades
— y aleja de ellos todo mal.

Multiplica, como renuevos de olivo alrededor de tu mesa, hijos que se consagren a tu reino,
— siguiendo a Jesucristo en pobreza, castidad y obediencia.

Conserva el propósito de las que han consagrado a ti su virginidad,
— para que sigan al Cordero divino adondequiera que vaya.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Haz que los difuntos descansen en tu paz eterna
— y que se afiance nuestra unión con ellos por la comunión de los santos.

Ya que por Jesucristo hemos llegado a ser hijos de Dios, acudamos confiadamente a nuestro Padre:
Padre nuestro…

ORACION

Al ofrecerte, Señor, nuestra alabanza vespertina, te pedimos humildemente que, meditando tu ley día y noche, consigamos un día la luz y el premio de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Jueves XXX de Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 13,31-35
En aquel mismo momento se acercaron algunos fariseos y le dijeron: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte.» Él les contestó: «Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén.
«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis:
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!»

3) Reflexión

● El evangelio de hoy nos hace sentir el contexto amenazador y peligroso en el que Jesús vivía y trabajaba. Herodes, el mismo que había matado a Juan Bautista, quiera matar a Jesús.
● Lucas 13,31: El aviso de los fariseos a Jesús. “En aquel mismo momento se acercaron algunos fariseos y le dijeron: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte.” Es importante notar que Jesús recibió el aviso de parte de los fariseos. Algunas veces, los fariseos están juntos con el grupo de Herodes queriendo matar a Jesús (Mc 3,6; 12,13). Pero aquí, se solidarizan con Jesús y quieren evitar el que muera. En aquel tiempo, el poder del rey era absoluto. No daba cuenta a nadie de su manera de gobernar. Herodes había matado a Juan Bautista y ahora está queriendo terminar con Jesús.
● Lucas 13,32-33: La respuesta de Jesús. “Jesús dijo: «Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado.”. La respuesta de Jesús es muy clara y valiente. Llama a Herodes ‘zorro’. Para anuncia el Reino Jesús no depende del permiso de las autoridades políticas. Manda un recado informando que va a continuar su trabajo hoy y mañana y que seguirá hasta pasado mañana, es decir el tercer día. En esta respuesta se percibe la libertad de Jesús ante el poder que quería impedirle de realizar la misión recibida del Padre. ¡Pues, quien determina los plazos y la hora es Dios y no Herodes! Al mismo tiempo, en la respuesta se deja ver un cierto simbolismo relacionado con la muerte y la resurrección en el tercer día en Jerusalén. Es para decir que no morirá en Galilea, sino en Jerusalén, capital de su pueblo, y que resucitará el tercer día.
● Lucas 13,34-35: Lamento de Jesús sobre Jerusalén. «¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido” Este lamento de Jesús sobre la capital de su gente evoca la larga y triste historia de la resistencia de las autoridades a los llamamientos de Dios que les llegaban a través de los profetas y de los sabios. En otro lugar Jesús habla de los profetas perseguidos y matados desde Abel hasta Zacarías (Lc 11,51). Llegando a Jerusalén justo antes de su muerte, mirando hacia la ciudad desde lo alto del Monte de los Olivos, Jesús llora sobre ella, porque no reconoció en tiempo en que Dios vio a visitarla » (Lc 19,44).

4) Para la reflexión personal

● Jesús califica el poder político como zorro. El poder político de tu país, ¿merece esta calificación?
● Jesús trató muchas veces de convertir a la gente de Jerusalén, pero las autoridades religiosas se resistían. Yo, ¿cuántas veces me he resistido?

5) Oración final

¡Buscad a Yahvé y su poder,
id tras su rostro sin tregua,
recordad todas sus maravillas,
sus prodigios y los juicios de su boca! (Sal 105,4-5)

Amor de Dios a los hombres (amor de Dios a los hombres)

En numerosos pasajes de la Sagrada Escritura se nos habla del amor de Dios por nosotros. No le basta decírnoslo una o dos veces; en ocasiones, lo repite hasta cinco veces en el mismo lugar (Is 46, 3-4). Y en otros pasajes nos asegura que, aunque una madre se olvidara del hijo de sus entrañas, Él jamás nos olvidará, pues nos lleva escritos en sus manos para tenernos siempre a la vista (Is 49, 15-17); que quien nos toca, hiere las niñas de sus ojos (Za 2, 12). Fue el Señor, con todo, quien nos enseñó en toda su hondura el amor que Dios tiene a los hombres, a cada hombre.

Él nos invita a no preocuparnos en exceso por la comida ni el vestido, pues bien sabe que tenemos necesidad de todo eso (Mt 6, 31-33); y nos dice que tiene contados todos los cabellos de nuestra cabeza y ni uno de ellos se perderá (Mt 10, 30); y su Padre nos ama como Él lo ama, y Él nos ama como su Padre a Él (Jn 17, 26; 15, 9). Quiere que estemos donde Él está, es decir, descansando con Él en el seno y en el corazón de su Padre (Jn 17, 24)…

El Espíritu Santo nos exhorta a poner nuestra confianza en Dios con absoluto abandono: Encomienda a Yahvé tus caminos y todos tus asuntos, confía en él y él obrará (Sal 36, 5). Y en otro lugar: Encomienda a Yahvé tu destino y todo lo que te preocupa, y él te sostendrá (Sal 55, 23). San Pedro nos anima: echemos sobre él todos nuestros cuidados puesto que se preocupa de nosotros (1P 5, 7)… Es lo que oyó del Señor Santa Catalina de Siena: «Hija, olvídate de ti y piensa en mí, que yo pensaré continuamente en ti».

El amor de Dios a los hombres es muy superior a cualquier idea que podamos formarnos. En primer lugar nos ha hecho hijos suyos, como nos dice San Juan: Mas a cuantos le recibieron dióles poder de llegar a ser hijos de Dios, a aquellos que creen en su nombre (Jn 1, 12). Todas las formas en que se expresa la Sagrada Escritura nos muestran que esta filiación es real y verdadera: Ved qué amor nos ha tenido el Padre, que ha querido que nos llamemos hijos de Dios y lo seamos (1Jn 3, 1).

La filiación divina es la muestra más grande de amor de Dios a los hombres. Tiene para nosotros la abnegación y la ternura de un padre, y Él mismo se compara a una madre que no puede olvidarse jamás de su hijo (Is 49, 15).

Dios nos ama con amor personal e individual, a cada uno en particular. Jamás ha cesado de amarnos, de ayudarnos, de protegernos, de comunicarse con nosotros; ni siquiera en los momentos de mayor ingratitud por nuestra parte o en los que cometimos los pecados más graves. Quizá, en esas tristes circunstancias, ha sido cuando más atenciones hemos recibido de Dios, como nos muestra en las parábolas que expresan de modo especial la misericordia divina: la oveja perdida es la única que fue llevada a hombros; la fiesta del padre de familia es para el hijo que dilapidó la herencia, pero que supo volver arrepentido; la dracma perdida y después encontrada dio a aquella mujer más alegría que todas las demás… (cfr. Lc 15, 1). A lo largo de nuestra vida, su atención y amor han sido constantes, y ha tenido presentes todas las circunstancias y sucesos por los que habíamos de pasar. En cada momento estuvo junto a nosotros: Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo (Mt 28, 20), hasta el último momento de nuestra vida.

Como muestra de amor nos dejó los Sacramentos, «canales de su misericordia». De modo especial, la Confesión, donde se nos perdonan los pecados, la Sagrada Eucaristía, donde quiso quedarse como una muestra especialísima de amor.

Como muestra de su amor nos ha dado un Ángel para que nos proteja, nos aconseje y nos preste infinidad de favores hasta que lleguemos al final de esta vida, donde Él nos espera para darnos el cielo prometido, una felicidad sin límite y sin término.

Comentario – Jueves XXX de Tiempo Ordinario

En cierta ocasión, nos dice san Lucas, se acercaron a Jesús unos fariseos y le dijeron: «Márchate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Pero, ¿acaso aquellos fariseos tenían interés por evitarle la muerte, y por eso le avisan, o era más bien que deseaban su marcha para evitarse las molestias que les generaba su presencia?

Los fariseos no eran amigos de Herodes, pero tampoco lo eran de Jesús. En cualquier caso, parecen prevenirle de las malas intenciones de este rey a quien la actividad de Jesús le traía a la memoria infaustos recuerdos de otro profeta que prefería olvidar. En su respuesta, Jesús da a entender que esos fariseos que le avisan de los propósitos de Herodes eran en realidad emisarios del mismo rey. Por eso, les dice: Id a decirle a ese zorro: «Hoy y mañana seguiré curando y echando demonios; pasado mañana llego a mi términoPero hoy y mañana, y pasado tengo que caminar, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén»¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía.

La respuesta de Jesús es contundente. Está determinado a morir; y para un hombre que se mantiene firme en su determinación de llegar hasta el final no hay obstáculo que le pueda impedir seguir caminando por la senda trazada. Ni siquiera los poderosos de este mundo lograrán que dé marcha atrás y desista de su empeño. Por eso Jesús, después de haberle calificado de zorro, les dice que le comuniquen que él seguirá haciendo lo que ha hecho hasta el momento, curar y echar demonios; y lo seguirá haciendo hasta que llegue a su término, que no es el término fijado por Herodes (el que lo busca para matarlo) o los fariseos, sino el fijado por su Padre. Además, como no cabe que ningún profeta muera fuera de Jerusalén, él seguirá caminando y misionando hasta alcanzar esa meta en la que encontrará su término.

Las palabras de Jesús revelan que era plenamente consciente de lo que le esperaba, conforme a la voluntad del Padre. Se encamina hacia Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas, y él también es profeta, y más que profeta; por eso presiente que esa ley inexorable se cumplirá también en él. Pero no por matar a los profetas y apedrear a los que llegan a ella como enviados de Dios, Jerusalén se hará digna de su desprecio. Al contrario, merece su consideración, aunque reconoce con pena la ruina que le espera. Muchas veces ha querido reunir a sus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos, en una sola congregación (=Iglesia), pero no se ha dejado. Son expresiones que rezuman tristeza y dejan una sensación de fracaso: ha querido, pero no ha podido; y es que no todo depende de su querer. Será el Espíritu del Resucitado el que vaya realizando esta labor de congregar a los hijos dispersos en una sola Iglesia, completando así la tarea iniciada por Jesús.

Pero, entretanto, esa casa que representa Jerusalén, la casa de Israel, se quedará vacía. En esta premonición hay una profecía de alcance desconocido. El rechazo de Jesús, el enviado de Dios a la casa de Israel, tendrá sus consecuencias; hará de ella una casa desierta, deshabitada, a semejanza de una mansión abandonada a su suerte, de la que se irán apoderando las malas hierbas, el detritus de las aves, la erosión del tiempo, el aire y el agua y la ruina progresiva. Y añade: Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: «Bendito el que viene en nombre del Señor».

Jesús anticipa ese día en que será recibido con aclamaciones y vítores a las puertas de Jerusalén como el Bendito del Señor que viene en su nombre. Será un momento de reconocimiento mesiánico que muy pronto se verá ensombrecido por gritos de condena a muerte, gritos que acabarán sofocando las aclamaciones con que le abrirán paso sus seguidores en su entrada triunfal en Jerusalén. Pero, como él mismo había predicho, si Jerusalén es la ciudad que mata a los profetas, con Jesús no iba a hacer una excepción. Jesús también sabía que al entrar en Jerusalén entraba en la ciudad donde iba a consumar su misión, donde iba a encontrar la muerte; pero esta conciencia no le impide seguir adelante en sus propósitos; al contrario, cuanto más cerca está del término, más decidido se halla de llegar hasta él. Su encomiable firmeza contrasta con nuestras vacilaciones y volubilidad.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en 
Teología Patrística

Dei Verbum – Documentos Concilio Vaticano II

CAPÍTULO VI

LA SAGRADA ESCRITURA EN LA VIDA DE LA IGLESIA

La Iglesia venera las Sagradas Escrituras

21. la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor, no dejando de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia. Siempre las ha considerado y considera, juntamente con la Sagrada Tradición, como la regla suprema de su fe, puesto que, inspiradas por Dios y escritas de una vez para siempre, comunican inmutablemente la palabra del mismo Dios, y hacen resonar la voz del Espíritu Santo en las palabras de los Profetas y de los Apóstoles.

Es necesario, por consiguiente, que toda la predicación eclesiástica, como la misma religión cristiana, se nutra de la Sagrada Escritura, y se rija por ella. Porque en los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hijos y habla con ellos; y es tanta la eficacia que radica en la palabra de Dios, que es, en verdad, apoyo y vigor de la Iglesia, y fortaleza de la fe para sus hijos, alimento del alma, fuente pura y perenne de la vida espiritual. Muy a propósito se aplican a la Sagrada Escritura estas palabras: «Pues la palabra de Dios es viva y eficaz», «que puede edificar y dar la herencia a todos los que han sido santificados».

Todos los santos: ellos nos animan

1.- La pequeñez se hizo grandeza. La felicidad la conquistaron con aquello de lo que los sabios se sonreían. Dejaron huella y, lo mejor, es que ni siquiera muchos de ellos se dieron cuenta. Pero, eso sí, allá por donde pasaron fueron fermento del evangelio. Esta es, ni más ni menos, la festividad de Todos los Santos.

Comprobaron, por sí mismos, que la santidad desde donde mejor se veía era desde el monte de las bienaventuranzas.

No anduvieron en medias tintas. Muchos de ellos, unos con sufrimiento, otros desde el silencio, otros más con un corazón gigantescamente ancho, y otros tantos más acosados por la persecución, etc., comprobaron en la confrontación con muchas cosas, sistemas, personas e intereses que –el camino hacia la santidad- está torpedeado a veces por el ruido de la mediocridad. Pero no se dejaron vencer.

–Madres que se han sacrificado hasta la saciedad por sus hijos

–Padres que no han renunciado a ejercer su responsabilidad como tales

–Religiosos y sacerdotes que se han ido consumiendo como si fueran lámparas al pie del

altar

–Misioneros que, cogidos de la mano de la hermana soledad, han dado el todo dejándolo

todo por Cristo

–Hombres y mujeres a los cuales no les ha importado nada ser señalados por ir

contracorriente sin dejarse dominar por el ambiente

2.- Y así, en un océano inmenso, podríamos ir enumerando situaciones y vivencias donde las Bienaventuranzas, aún siendo un programa exigente, siempre han contado y encontrado entusiastas que las han hecho realidad.

La iglesia, en esta festividad, no solamente los recuerda sino que celebra las grandes maravillas que Dios ha creado a través de ellos, por ellos y con ellos.

Esta festividad de Todos los Santos es la fiesta de aquellos que han sabido tomarse en serio las cosas de Dios. Es el día en que veneramos y cantamos la gloria de aquellos para los cuales, Dios, lejos de pasar de refilón cambió su vida y posibilitaron el paso de Dios a través de ellos para los demás. Al fin y al cabo ¿un santo no es sino aquel que mejor nos hace comprender, ver y entender la presencia de Dios en medio de nosotros?

Muchos, sin ser conscientes de ello, fueron testigos nítidos y vivos de Dios. Nunca soñaron con formar parte de esa muchedumbre de santos que hoy llena el horizonte de esta fiesta. Hoy, la Iglesia, ve en ellos la mano poderosa de Dios. Los signos más clarividentes de que el camino de las bienaventuranzas es posible cuando se tienen las cosas claras. Cuando se confía en Dios. Cuando se antepone el servicio a los demás a los de uno mismo. Cuando se pone el corazón más en Dios que en el dios-hombre.

La festividad de Todos los Santos es cantar la grandeza de un Dios que nos indica un sendero para alcanzar la felicidad auténtica. Aquellos la creyeron a ojos cerrados. La trabajaron con manos generosas. La amaron a corazón abierto. Entendieron, que la felicidad que Jesús les prometía, era en todo superior a los pequeños sorbos de aquella otra más efímera y engañosa.

3. ¿Cuál es la motivación de esta muchedumbre de santidad que hoy entra por la ventana de nuestro pensamiento? ¿Cuál es la razón, primera y última, de tantos hombres y mujeres contenido en el gigantesco lienzo de la memoria de Dios?: la gloria definitiva que el Señor les prometió.

También a nosotros, aún en medio de vicisitudes y de contrariedades, de sombras y de dudas, Todos los Santos nos empujan para que finalicemos la carrera emprendida en el día de nuestro bautismo.

**Todos los Santos nos animan desde el graderío del cielo para que, ante la tentación de mirar hacia atrás, veamos lo que más adelante nos espera: el abrazo con Dios

**Todos los Santos nos aplauden cuando, lejos de acobardarnos, recogemos el testigo de las bienaventuranzas pregonándolas con nuestra propia existencia

**Todos los Santos, más allá de ser hombres y mujeres pintados o tallados en simple madera, son el espíritu de un Dios que habla, actúa y se hace presente en la santidad de cada día.

**Todos los Santos nos asisten, con el avituallamiento de su intercesión ante Dios, cuando nos caemos en el intento de ser mejores.

¿No os parece seductor el pensar que tal vez Dios nos tiene reservado un hueco en ese retablo inmenso e invisible de Todos los Santos?

Javier Leoz

Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

Al ver las multitudes subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos; y se puso a enseñarles así:

«Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de Dios.
Dichosos los humildes, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los aflgidos, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el reino de Dios.
Dichosos seréis cuando os injurien, os persigan y digan contra vosotros toda suerte de calumnias por causa mía.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos. Pues también persiguieron a los profetas antes que a vosotros».

Mateo 5, 1-12a

PARA MEDITAR

Te invito a que hoy leas detenidamente el Evangelio de hoy. Fíjate a quién pone Jesús como los primeros para Él, los más dichosos.
Y ahora es bueno que pienses si estas son las personas que se consideran las más importantes en el mundo de hoy, entre tus amigos, tus compañeros de cole. Posiblemente no. Los dichosos en esta sociedad son otros, se centra todo más en el éxito y en el dinero.
Debemos darnos cuenta que Jesús quiere que nuestros dichosos, las personas más importantes para nosotros son las del Evangelio de hoy.

PARA HACER VIDA EL EVANGELIO

  • Fíjate en una de las frases del Evangelio que comienzan por “Dichosos…” y piensa en una persona que te viene a la mente al leer esa frase.
  • ¿Quiénes son los dichosos para Jesús? Y para ti, ¿Quiénes son los dichosos de este mundo?
  • ¿Qué puedes hacer esta semana, donde tenemos presentes a todos los Santos de la Iglesia, para estar cerca de los dichosos que nos dice Jesús?

ORACIÓN

¡Felicidades, hoy es tu santo!
Porque todos somos santos para Dios.
Santo es el que ama,
santo es el que gasta su tiempo
en los demás,
santo es el alegre y divertido, por cariño,
santo es el que pone sus preocupaciones en Dios,
santo es el que vive atento al hermano,
santo es el que llora con quien sufre,
santo es el que regala los detalles,
santo es el que facilita una tarea,
santo es el que libera de una culpa,
santo es el que cura un resentimiento,
santo es el que alivia el peso
al compañero,
santo es el que regala su ternura
y dice el amor,
santo es el que no tiene nada suyo,
santo es el que actúa ecológicamente,
santo es el que exprime la vida
con pasión.

Llamados a ser santos

¡Felicidades, hoy es tu santo!
Porque todos somos santos para Dios.
Santo es el que ama,
santo es el que gasta su tiempo
en los demás,
santo es el alegre y divertido, por cariño,
santo es el que pone sus preocupaciones
en Dios,
santo es el que vive atento al hermano,
santo es el que llora con quien sufre,
santo es el que regala los detalles,
santo es el que facilita una tarea,
santo es el que libera de una culpa,
santo es el que cura un resentimiento,
santo es el que alivia el peso
al compañero,
santo es el que regala su ternura
y dice el amor,
santo es el que no tiene nada suyo,
santo es el que actúa ecológicamente,
santo es el que exprime la vida
con pasión,
santo es el que no se deja abatir
por los problemas,
santo es el que rezuma misericordia,
santo es el que trabaja
por conseguir justicia,
santo es el que acoge al que está caído,
santo es el que acompaña al desvalido,
santo es el que festeja la vida con la gente
santo es el que adivina
lo que necesita el otro,
santo es el que descansa al preocupado,
santo es el que facilita la elaboración
de un duelo,
santo es el que acaricia
la vida del hermano,
santo es el que tiene una casa abierta
y mesa puesta,
santo es el que sabe vivir en amistad,
santo es el que disculpa a todo el mundo,
santo es el que libera
de todo resentimiento,
santo es el que te hace encontrar a Dios,
santo es el que todo esto lo vive
en compañía de Dios.
¿Tú eres santo? ¡Felicidades!
porque regalarás felicidad.

Mari Patxi Ayerra

Notas para fijarnos en el Evangelio – Solemnidad de Todos los Santos

• El género literario de la bienaventuranza expresa la felicidad que proviene de Dios (3). Jesús elige este lenguaje y no el legislativo.

• Entre la antigua alianza y la nueva hay continuidad. Pero Jesús aporta una gran novedad: no da mandamientos, como Moisés, sino que anuncia “el Reino de los cielos” y señala quiénes son los que o acogen como noticia que da “felicidad”: “los pobres”, “los sufridos (=humildes)”, “los limpios de corazón” …

• “Los pobres en el espíritu” (3) son los que, lejos de las riquezas, ponen su confianza sólo en Dios con un corazón humilde (5). Dios da a los pobres su Reino: esta es la Buena Nueva (Mt 11,5- 6).

• El consuelo de Dios (4) había sido anunciado por el profeta (Is 61,2). La expresión “los que lloran” se refiere, probablemente, a los que sufren la injusticia y la opresión.

• “La herencia de la tierra” por parte de los “sufridos” (=humildes) (5) la cantaban los judíos en los salmos (Sal 37 [36],11). “Los humildes” son quienes se inclinan ante Dios y, en consecuencia, son pacientes, no se irritan, rehúyen toda violencia. Jesús mismo lo vive (Mt 12,15-21). “La tierra” que heredarán es la tierra renovada por el don del Reino.

• “Hambre y sed de la justicia” (6). Aquí la palabra “justicia” no se refiere a la justicia salvadora de Dios, tampoco a la justicia social. Es el deseo de hacer caso de la voluntad de Dios de manera auténtica y efectiva, y de serle fiel (Mt 3,15). Dicho esto, no olvidemos que la voluntad de Dios es liberar a los oprimidos.

• Con el término “compasivo” (7) se habla de la ayuda a quienes pasan necesidad (Mt 25, 31-46) y del perdón dado a quienes han cometido una ofensa (Mt 18,21-34).

• “Los limpios de corazón” (8) son aquellos a quienes canta el salmista (Sal 24 [23], 3-4; 15 [14],2-3): los que se compor- tan sinceramente serán admitidos a la presencia de Dios para siempre.

• También la Bienaventuranza sobre “los que trabajan por la paz” (9) encuentra un anuncio en los profetas (Ml 3,23- 24). A la acción pacificadora Dios corresponde con el amor de Padre. La acción en favor de la paz pasa por todos los campos de la vida personal y social.

• “Los perseguidos por causa de la justicia” (10) son los que, como Jesús mismo, son rechazados por hacer la voluntad de Dios (1 Pe 3,14).

• «La recompensa» (12) es la participación en el Reino celestial. Es un regalo. Un regalo que Dios da a quien quiere, por encima de cualquier exigencia o reclamación por nuestra parte (Mt 20, 13-16).

Comentario al evangelio – Jueves XXX de Tiempo Ordinario

Las expresiones: Cinturón, coraza, calzado, escudo, flechas, pertenecen al lenguaje militar, de guerra, de combate. Esta pedagogía Paulina, para la comunidad de Éfeso, conduce a la comprensión de  que la vida es eso, una batalla contra las tendencias contrarias al proyecto de Dios, las que llevan al ser humano a perder su horizonte, su dignidad, su sentido de pertenencia a una familia universal de todo tiempo, lugar y personas. San Pablo, coloca en reemplazo de esas corazas, esos escudos, esas flechas, la Verdad, la Justicia y la Paz. Hace énfasis en el escudo de la Fe que viene de la lectura, meditación, oración y contemplación de la Palabra de Dios, que detiene, repele, controla y domina las flechas de todo lo que vienen en contra de la vida digna a la que aspiramos todos.

La  comunidad lucana, refleja en el texto que hemos leído, el conflicto que Jesús y todos los que seguimos su proyecto tendremos cada día. Y el conflicto es con la amenaza de muerte que viene de la oposición, de quien se siente confrontado y señalado, juzgado y condenado por todo su comportamiento contrario al propuesto por Dios, hecho vida en Jesús y ratificado por su Espíritu. Este  personaje histórico, Herodes, contemporáneo de Jesús y todo su entorno religioso, político y económico tiene claro que la salida es matar, eliminar a quien está actuando en forma contraria a sus intereses.

Pero lo más significativo que refleja el pasaje es la dureza con que Jesús responde a la amenaza de muerte, y sabemos que es una respuesta de no retroceso, de no miedo a la muerte, de no suspensión de la misión, porque ésta terminará  cuando todo el universo pueda proclamar: “Bendito el que viene en nombre del Señor!. Y esta proclama no será solo dentro del pueblo elegido, sino más allá de estas fronteras religiosas, cultuales, ideológicas.

San Lucas es el evangelista de la ternura, de las entrañas sensibles ante la realidad de un pueblo que no comprende la propuesta de salvación, de libertad, de justicia. En el pasaje en referencia Jesús aparece con toda la sensibilidad que un líder puede tener, cuando no hay respuesta positiva, sino negativa. La expresión: ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Es el mismo sentimiento de millares de mujeres  y hombres que en el mundo intentan salvar la familia, proteger la comunidad y hacer más justo el mundo en el que todos queremos vivir. Son los gritos de muchos y muchas que le hemos  entregado todo al proyecto de Jesús, especialmente la VIDA TOTAL, sin reservas. Vale la pena seguir gritando como Jesús, que no tenemos miedo a quienes nos amenazan. No saben lo que hacen, ni lo que pierden. Oremos por todos los condenados a desaparecer por la causa de Jesús y sigamos apostándole y dando todo.