Vísperas – Santos Pedro Poveda e Inocencia de la Inmaculada

VÍSPERAS

SANTOS PEDRO POVEDA CASTROVERDE, INOCENCIO DE LA INMACULADA CANOURA ARNAU, presbíteros y compañeros, mártires

 

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Pléyade santa y noble de mártires insignes,
testigos inmortales del Cristo victimado;
dichosos, pues sufristeis la cruz de vuestro Amado
Señor, que a su dolor vuestro dolor ha unido.

Bebisteis por su amor el cáliz de la sangre,
dichosos cirineos, camino del Calvario,
seguisteis, no dejasteis a Jesús solitario,
llevasteis vuestra cruz junto a su cruz unida.

Rebosa ya el rosal de rosas escarlatas,
y la luz del sol tiñe de rojo el alto cielo,
la muerte estupefacta contempla vuestro vuelo,
enjambre de profetas y justos perseguidores.

Vuestro valor intrépido deshaga cobardías
de cuantos en la vida persigue la injusticia;
siguiendo vuestras huellas, hagamos la milicia,
sirviendo con amor la paz de Jesucristo. Amén.

SALMO 114: ACCIÓN DE GRACIAS

Ant. Los cuerpos de los santos fueron sepultados en paz, y su fama vive por generaciones.

Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó.

Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.

Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Los cuerpos de los santos fueron sepultados en paz, y su fama vive por generaciones.

SALMO 115: ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO

Ant. Vi las almas de los degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vi las almas de los degollados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que mantuvieron.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE LOS REDIMIDOS

Ant. Éstos son aquellos santos que entregaron sus cuerpos para ser fieles a la alianza de Dios y han lavado sus mantos en la sangre del Cordero.

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria, y la alabanza.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Éstos son aquellos santos que entregaron sus cuerpos para ser fieles a la alianza de Dios y han lavado sus mantos en la sangre del Cordero.

LECTURA: 1P 4, 13-14

Queridos hermanos, estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo. Si os ultrajan por el nombre de Cristo, dichosos vosotros, porque el Espíritu de la gloria, el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros.

RESPONSORIO BREVE

R/ Alegraos, justos y gozad con el Señor.
V/ Alegraos, justos y gozad con el Señor.

R/ Aclamadlo, los de corazón sincero.
V/ Y gozad con el Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Alegraos, justos y gozad con el Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y porque le amaron hasta derramar su sangre reinan con el Señor eternamente.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Se alegran en el cielo los santos que siguieron las huellas de Cristo, y porque le amaron hasta derramar su sangre reinan con el Señor eternamente.

PRECES

A la misma hora en que el Rey de los mártires ofreció su vida, en la última cena, y la entregó en la cruz, démosle gracias diciendo:

Te glorificamos, Señor.

Porque nos amaste hasta el extremo, Salvador nuestro, principio y origen de todo martirio:
Te glorificamos, Señor

Porque no cesas de llamar a los pecadores arrepentidos para los premios de tu Reino:
Te glorificamos, Señor

Porque hoy hemos ofrecido la sangre de la alianza nueva y eterna, derramada para el perdón de los pecados:
Te glorificamos, Señor

Porque, con tu gracia, nos has dado perseverancia en la fe durante el día que ahora termina:
Te glorificamos, Señor

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Porque has asociado a tu muerte a nuestros hermanos difuntos:
Te glorificamos, Señor

Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena confianza.
Padre nuestro…

ORACION

Dios, Padre nuestro, que a los santos Pedro e Inocencio, presbíteros y compañeros, mártires, con la ayuda de la Madre de Dios, los llevaste a la imitación de Cristo hasta el derramamiento de sangre, concédenos, por su ejemplo e intercesión, confesar la fe con fortaleza, de palabra y de obra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Viernes XXXI de Tiempo Ordinario

1) Oración inicial
Señor de poder y de misericordia, que has querido hacer digno y agradable por favor tuyo el servicio de tus fieles; concédenos caminar sin tropiezos hacia los bienes que pos prometes. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 16,1-8
Decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: `¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.’ Se dijo entre sí el administrador: `¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas. ‘«Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: `¿Cuánto debes a mi señor?’ Respondió: `Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’ Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: `Cien cargas de trigo.’ Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta.’«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy nos presenta una parábola que trata de la administración de los bienes y que encontramos sólo en el evangelio de Lucas. Se la conoce como La parábola del administrador deshonesto. Parábola desconcertante. Lucas dice: “El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad”. El Señor es Jesús mismo y no el administrador. ¿Cómo es que Jesús puede elogiar a un empleado corrupto?
• Lucas 16,1-2: El administrador es amenazado de despido. “Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: ` ¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.’” El ejemplo, sacado del mundo del comercio y del trabajo, habla por sí solo. Alude a la corrupción que existía. El dueño descubrió la corrupción y decidió despedir al administrador deshonesto. Este, de repente, se ve en una situación de emergencia y obligado por las circunstancias imprevistas a encontrar una salida para poder sobrevivir. Cuando Dios se hace presente en la vida de una persona, allí, de repente, todo cambia y la persona entra en una situación de emergencia. Tendrá que tomar una decisión y encontrar una salida.
• Lucas 16,3-4: ¿Qué hacer? ¿Qué salida tomar? “Se dijo entre sí el administrador: ¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza”. Y empieza a reflexionar para descubrir una salida. Analiza, una por una, las posibles alternativas: cavar o trabajar la piedra para sobrevivir, pero para esto no tiene fuerzas. Mendigar le da vergüenza. Analiza las cosas. Calcula bien las posibles alternativas. “Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas”. Se trata de garantizar su futuro. El administrador deshonesto es coherente con su modo de pensar y de vivir.
• Lucas 16,5-7: Realización de la solución encontrada. “Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ` ¿Cuánto debes a mi señor?’ Respondió: `Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’ Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: `Cien cargas de trigo.’ Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta. “. Dentro de su total falta de ética el administrador fue coherente. El criterio de su acción no es la honestidad y la justicia, ni el bien del dueño de quien va a depender para vivir y sobrevivir, sino su propio interés. El quiere la garantía de tener a alguien que lo reciba en su casa.
• Lucas 16,8: El Señor elogió al administrador deshonesto. Y ahora viene la conclusión desconcertante: “El Señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.” La palabra Señor se refiere a Jesús y no al dueño, al hombre rico. Este jamás alabaría a un empleado deshonesto con él en el servicio y que ahora, roba más de 50 barriles de aceite y 20 sacos de trigo. En la quién alaba es Jesús. Y Jesús no alaba el robo, sino la presencia de espíritu del administrador. Sabe calcular bien las cosas y sabe encontrar una salida, cuando de repente se ve sin trabajo. Así, como los hijos de este mundo saben ser expertos en sus cosas, así los hijos de la luz deben aprender de ellos a ser expertos en la solución de sus problemas, usando los criterios del Reino y lo los criterios de este mundo. “Sean expertos como las serpientes y simples como las palomas” (Mt 10,16).
4) Para la reflexión personal
• ¿Soy coherente?
• ¿Cuál es el criterio que uso en la solución de mis problemas?
5) Oración final
Una cosa pido a Yahvé,
es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé
todos los días de mi vida,
admirar la belleza de Yahvé
contemplando su templo. (Sal 27,4)

Comentario – Viernes XXXI de Tiempo Ordinario

Jesús se dirige a sus discípulos con una nueva parábola: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: -¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.

Ya en otras parábolas, Jesús había recurrido a los mismos personajes para significar que la vida humana es gestión o administración de unos bienes que pertenecen en propiedad a otro, a saber, a ése al que hay que dar cuenta definitiva de semejante gestión. Se trata de unos bienes recibidos en medida desigual, unos talentos, de los que hay que responder dándoles una productividad.

En esta parábola, comparece también la idea de la administración. Pero la exigencia del balance por parte del propietario se anticipa porque le ha llegado la denuncia de que sus bienes están siendo mal administrados. El dueño da crédito a esa denuncia y pide a su empleado el balance de la gestión porque ha decidido despedirle. Y aquí viene la estrategia de aquel “injusto” administrador que merece la felicitación de su amo por haber procedido con tal astucia.

El administrador, sorprendido en su mala gestión, reflexiona en su nueva situación. Quedará sin empleo, carente de fuerzas para trabajar y sin la desvergüenza necesaria para vivir pidiendo limosna; por tanto, en una situación poco recomendable y muy lastimosa. Ante panorama tan sombrío, idea una estrategia para ganarse amigos o al menos personas que le reciban en su casa cuando él se vea en la calle. Va llamando uno por uno a los deudores de su amo reduciéndoles el tamaño de la deuda en un porcentaje considerable: el cincuenta, el veinte por ciento, etc. De este modo piensa poderse granjear la hospitalidad de todos estos deudores que han visto muy reducida su deuda debido a sus artes manipuladoras.

La última actuación del administrador al frente de la gestión encomendada no deja de ser injusta. Por eso, el amo que felicita a su administrador por este último movimiento no deja de tenerlo por injusto, pero le felicita por la astucia con que ha procedido, esa astucia que brilla más entre los hijos de este mundo que entre los hijos de la luzY el amo –concluye el pasaje de este día que tiene continuación- felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedidoCiertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.

La actuación del administrador es ciertamente injusta porque se sirve de un dinero que no es suyo para ganarse amigos; pero es también lúcida e inteligente (astuta) porque de este modo consigue abrirse puertas que le serán muy útiles cuando se vea despedido del trabajo. Es un proceder propio de un hijo de este mundo que merece ser elogiado por su lucidez. Una inteligencia similar a ésta tendrían que emplear los hijos de la luz para ser recibidos en las moradas eternas, aunque para ello tengan que servirse del dinero injustoGanaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.

Si logramos dar al dinero, nunca del todo “justamente” adquirido, esta utilidad, habremos hecho una cosa muy importante en nuestro favor. Nos habremos ganado amigos que intercederán por nosotros a la entrada de las moradas eternas. No se nos cerrará la puerta por desconocidos. Pero ¿cómo hacer amigos con el dinero, ya sea justo o injusto?

No creo que la amistad pueda comprarse con dinero, pero sí puede ganarse con la limosna, siempre que ésta sea expresión de verdadera caridad o de auténtica compasión. La compasión sostenida es un buen instrumento para ganarse la gratitud y la amistad de alguien. Y la benevolencia expresada en la limosna es seguramente el medio más idóneo para cosechar benevolencia y engendrar amistad. Luego el dinero que se transforma en limosna o en acto de compasión gana realmente amigos y partidarios. Y si los pobres son los predilectos de Dios –esos últimos que serán los primeros-, ellos serán los que nos den la bienvenida a las puertas de las moradas eternas.

Convendrá, por tanto, tenerlos por amigos; aunque el juicio no les corresponda a ellos, sino al Hijo del hombre, Juez universal. Pero si el juicio no les corresponde a ellos, versará sin embargo sobre el trato que les hemos dispensado: Y dirá a los de su derecha: venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer… Seamos, pues, inteligentes en el uso de los bienes que Dios ha puesto en nuestras manos para hacer de ellos una “justa” y “adecuada” gestión, una gestión conforme a su voluntad, que tiene en cuenta las necesidades propias, pero también las de los demás, sobre todo, las de los más necesitados. No dar a “nuestros” bienes este uso es defraudar o malversar.

JOSÉ RAMÓN DÍAZ SÁNCHEZ-CID
Dr. en 
Teología Patrística

Sacrosanctum Concilium – Documentos Concilio Vaticano II

Liturgia y ritos

3. Por lo cual, el sacrosanto concilio estima que han de tenerse en cuenta los principios siguientes, y que se deben establecer algunas normas prácticas en orden al fomento y reforma de la Liturgia. Entre estos principios y normas hay algunos que pueden y deben aplicarse lo mismo al rito romano que a los demás ritos. Sin embargo, se ha de entender que las normas prácticas que siguen se refieren sólo al rito romano, cuando no se trata de cosas que, por su misma naturaleza, afectan también a los demás ritos.

La misa del domingo

El don de sabiduría

Estamos llegando al final del Año Litúrgico. Las lecturas de este domingo nos proponen evaluar, de alguna manera, cómo nos preparamos para la venida del Señor, para la que cada ser humano debe estar dispuesto.

La Palabra aconseja equiparse con la sabiduría, que en el evangelio aparece en forma de aceite en la lámpara, y con la reserva suficiente para superar la noche y la posible tardanza del Señor. “Las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas” (Mt 25,4) Las que aciertan a llevarlo son sensatas y entran al banquete de bodas. “Llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas” (Mt 25,10)”, que es el objetivo de toda la vida del creyente.

En las lecturas, la sensatez, se relaciona con la sabiduría. Y la sabiduría se concede a quien la busca. “Radiante e inmarcesible es la sabiduría; fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan. Se anticipa a darse a conocer a los que la desean. Quien temprano la busca no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada” (Sab 6, 13-15).

En las diferentes lecturas hay una alusión al tiempo: se hace referencia a la noche, a las vigilias, y al amanecer, símbolo de permanecer en vela, vigilante. Buscar temprano, madrugar, tener aceite dispuesto, son actitudes que se aconsejan para coincidir con quien es la Sabiduría, que es Cristo resucitado.

La hora de la cuarta vigilia, al alba, está consagrada por la resurrección de Cristo. El salmista expresa bellamente el modo de esperar y de buscar: “Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agotada, sin agua” (Sal 62).

Si personalizamos las lecturas, es fácil concretarlas en María Magdalena, quien de madrugada va al sepulcro y encuentra al Señor. Ejemplo que nos permite emular a la mujer a quien en la mañana de Pascua se le pregunta: “¿A quién buscas?” Ella responde que a su Señor. Y cuando escucha su nombre, lo reconoce y le abraza los pies. El texto pascual usa un verbo para decir que María Magdalena vio y reconoció a Jesús, el mismo verbo que aparece en el relato de creación, cuando en el Génesis se lee: “Y vio Dios que era bueno”. Desde esta concordancia, la sabiduría significa, en frase del papa Francisco, ver las cosas, la historia, los acontecimientos “con los ojos de Dios”.

Es bueno, al final del año, permanecer con la luz pascual, que es la lámpara que nos permitirá esperar confiados, y tener la certeza que nos asegura san Pablo: “estaremos siempre con el Señor” (1Tes 4, 17).

Buenafuente del Sistal

La misa del domingo: misa con niños

DOMINGO XXXII DE TIEMPO ORDINARIO

 

ENTRADA

Vamos a celebrar la Eucaristía, que muchas veces es llamada “banquete del Reino”. Es decir, bajo el signo del sacramento prefiguramos y anticipamos aquel banquete fraterno definitivo que celebraremos con Dios y con todos los hermanos más allá de esta vida. Esta esperanza nos estimula y nos ayuda a merecer ese Reino esforzándonos por construirlo aquí en la tierra. La liturgia de estos últimos domingos del año litúrgico nos invita a pensar también en las realidades últimas, aquéllas que esperamos como culminación y planificación de todo lo que aquí vivimos en esta tierra. En la Eucaristía las anticipamos ya.

ACTO PENITENCIAL

A nuestro habitual examen de conciencia, añadamos hoy estas preguntas: ¿Tenemos realmente esperanza? ¿Pensamos en la vida eterna o se nos hace extraño el tema? ¿Somos conscientes de las responsabilidades de trascendencia de nuestra vida? ¿Vivimos vigilantes como para que la muerte nos sorprendiera maduros en el amor y llenos de esperanza?

ORACION COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, aparta, de nosotros todos los males, para que, bien dispuesto nuestro cuerpo y nuestro espíritu, podamos libremente cumplir tu voluntad. Por nuestro Señor.

LECTURA SAPIENCIAL

El autor del libro de la Sabiduría nos invita a buscar la verdadera sabiduría, a instalar nuestra vida más allá de las ilusiones superficiales, a afrontar toda la profundidad de la realidad con ponderación y serenidad. Quien así lo hace -nos dice esta lectura-, reinará eternamente.

SALMO RESPONSORIAL

Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.        

Mi alma está sedienta…

¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.     

Mi alma está sedienta…

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca y mis labios te alabarán jubilosos.    

Mi alma está sedienta…

LECTURA APOSTOLICA

Los tesalonicenses se preguntaban por la suerte que corrían los difuntos. Pablo les escribe para que “no viváis como los que no tiene esperanza. Creemos en la resurrección. Si esta fe es cierta y firm e la vida del hombre cambia.

LECTURA EVANGELICA

La vida es más seria de lo que parece. No se puede tomar a broma. En nuestra vida se juegan continuamente y no  sólo a la hora de la muerte- valores enormes de  trascendencia. Por eso hay que vigilar, hay que estar atentos a vivir en  toda su profundidad. Es lo que Jesús nos quiere decir  con su conocida parábola de las diez vírgenes.

ORACION DE LOS FIELES

 Reunidos en torno a Jesucristo, presentemos nuestras plegarias al Padre, con fe y confianza.

Oremos diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.

  1. Para que la Iglesia dé siempre un buen testimonio de fe y de esperanza. OREMOS:
  2. Para que los cristianos nos sintamos todos responsables del sostenimiento económico de la Iglesia. OREMOS.
  3. Para que los responsables de la economía de nuestra parroquia y de nuestra diócesis lleven a cabo su labor con dedicación y acierto. OREMOS:
  4. Para que aumenten en nuestras comunidades las vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. OREMOS:
  5. Para que los enfermos recobren la salud. OREMOS:
  6. Para que todos los que estamos aquí reunidos vivamosmás intensamente nuestra vida cristiana. OREMOS:

Padre del amor, tú amas a todos tus hijos, y nos quieres conducir a todos hacia tu Reino. Escucha nuestra oración, y muéstranos, ya en este mundo, el rostro de tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

 Mira con bondad, Señor, los sacrificio que te presentamos, para que, al celebrar el misterio de la pasión de tu Hijo, gocemos de sus frutos en nuestro corazón. Por Jesucristo.

ORACION DESPUES DE LA  COMUNION

Alimentados con esta eucaristía, te hacemos presente, Señor, nuestra acción de gracias, e imploramos de tu misericordia que el Espíritu  Santo mantenga siempre  viva la gracia de la sinceridad en quienes han recibido la fuerza de lo alto. Por Jesucristo.

La sorpresa

Llega de día, llega de noche.
Se le espera por la puerta, llega por la ventana.
Le buscamos con alegría, llega con su cruz.
Estamos de guardia, nos llama desde dentro.
Rastreamos huellas, llega por senderos nuevos.

Llega en la abundancia
y más todavía en la pobreza.
Llega cuando triunfamos
y nos acompaña en los fracasos.
Llega cuando es deseado
y se presenta cuando no se le espera.

Llega en el silencio y en el áspero y abrasador viento.
Llega también en la multitud y el ruido.
Llega para dormirnos y para despertarnos.
Llega a través de todas las caras que encontramos
a lo largo del día en nuestro camino.

Llega en el desierto de manantiales inciertos,
en las estepas de desconocidos pozos,
en los bosques frondosos en que nos perdemos,
en las altas cumbres que hollamos,
y en los valles que nos dan vértigo.

Llega a cada instante.
Llega en cada lugar.
Allí donde estamos, está.

Fiel a tu palabra
ya estás esperándonos.

Florentino Ulibarri

Comentario al evangelio – Viernes XXXI de Tiempo Ordinario

Siempre que leo o escucho esta parábola siento una gran desazón. Al primer golpe, me parece imposible que Jesús propusiese como modelo a un señor que es un ladrón y un estafador. Y que, sobre todo, ha quebrado la confianza que su amor y patrón había puesto en él. Porque fue ladrón antes de despedirle y más aún todavía en ese corto tiempo que medio entre el anuncio del despido y el despido efectivo. Desde el punto de vista de la justicia, de la honradez, de la moral social, las actitudes y acciones de este administrador son inadmisibles. 

Pero, por otra parte, también siento una cierta admiración por él. El hombre había vivido sisando mucho tiempo. Dice el diccionario que “sisar” es “hurtar algo o a alguien mediante sisa, cuando se maneja dinero ajeno, especialmente en la compra diaria.” Y que la “sisa” es la “parte que se defrauda o se hurta, especialmente en la compra diaria de comestibles y otras cosas.” Es decir, el administrador llevaba toda vida “sisando”, defraudando a su amo. Pero no en la compra del pan o del arroz sino en cosas de mucha mayor importancia. Había convertido esa “sisa” en su forma de ganarse la vida. 

El desastre viene cuando le pillan y, como consecuencia, le despiden. El problema es que se queda sin recursos. El salario que recibía lo pierde. Y pierde también el sobresueldo que era la sisa. Se queda sin nada. 

Pues bien, le admiro porque en situación tan difícil y complicada, encuentra rápidamente una salida. No se queda de brazos cruzados, sentado en el suelo y llorando. Piensa y actúa rápidamente, antes de que su patrón se de cuenta de lo que está haciendo. Y se arregla el futuro. Ya no va a tener sueldo ni sobresueldo. Eso se ha terminado. Pero, al menos, va a tener a unos cuantos clientes de su patrón agradecidos a él y que, por el favor que les ha hecho, no dejarán que de con sus huesos en la calle. El administrador injusto y malo fue astuto. Y supo buscar una salida a una situación desesperada. 

Creo que este es el punto central de la parábola en el que Jesús quiere que pongamos nuestra mirada. Jesús no quiere que ante las dificultades de la vida nos quedemos tirados en una esquina llorando. Nos urge a que actuemos, a que busquemos una salida. Cuando sabemos que nuestra vida, y lo que más queremos, está en juego, hay que salir adelante para defenderlo, para evitar que el desastre se lleve todo eso que hace que nuestra vida sea valiosa. 

El administrador se preocupó de asegurarse el dinero para el futuro inmediato. Para él, el dinero era lo más importante. Quizá desde el punto de vista del Evangelio haya otros valores más importantes: la fraternidad, la misericordia, la familia, la dignidad de los hijos e hijas de Dios. Tenemos que ser astutos para defender todo eso que es lo más importante de nuestra vida. O quizá deberíamos pensar qué es lo verdaderamente valioso en nuestra vida, lo que nos gustaría defender a toda costa. 

Fernando Torres, cmf