Santoral 7 de noviembre

SAN DOMINGO DE ERQUICIA Y COMPAÑEROS MÁRTIRES († siglo XVII Y BEATOS ARNOULD, ULRIKA Y BLANDINA († siglo XX)

En algunas iglesias, una selva tupida de imágenes de Santos no dejaba ver ni la cruz ni el sagrario. Y como vivimos de la ley del péndulo, vinieron los modernos iconoclastas y los barrieron todos. Pero lo mejor es la moderación y el equilibrio. Necesitamos de los Santos. Su vida es el mejor comentario al Evangelio. Los Santos son los grandes amigos de Dios, son los que nos muestran con su vida cómo caminar hacia El. 

Algunos se olvidan de los Santos, precisamente cuando la Iglesia esta promoviendo Beatificaciones y Canonizaciones como nunca en la historia. Durante los meses de octubre y noviembre de 1987, mientras se celebraba en Roma el Sínodo de los Obispos sobre los laicos, el Papa Juan Pablo II celebro varias Beatificaciones y Canonizaciones, individuales y colectivas. Entre ellas, la Beatificación el día 22 de noviembre de 85 ingleses, martirizados en la persecución luterana del siglo XVI. Fue muy esperanzador que asistiera una representación luterana, en señal de reconciliación. 

E1 18 de octubre fueron canonizados por Juan Pablo II los 16 Beatos, dominicos o relacionados con la Orden dominicana, que habían sufrido martirio en el Japón en el siglo XVII. Entre ellos figuraban 4 españoles: Domingo de Erquicia, Miguel de Aozaraza, Antonio González y Lucas Alonso. Los demás eran: el filipino Lorenzo Ruiz, 9 japoneses, 1 italiano y 1 francés. 

Otra fiesta grande fue la Beatificación, el 1 de noviembre, de 3 nuevos Beatos. Los 3 con características similares: vida de oración, sencillez, cumplimiento de sus obligaciones en la vida ordinaria, la obra bien hecha. 

Arnould nació en Metz (Francia) el 1838. Eran 9 hermanos y tuvo que trabajar pronto para ayudar a la modesta economía familiar. Entró en los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Destacó como hombre de intensa oración y penitencia. Austero consigo mismo, era afectuoso con los demás y practicaba la virtud de hacer la vida agradable a todos. 

Trabajó en el Colegio San José de Reims. Se formó muy bien en Sagrada Escritura y en espiritualidad. Fue un gran profesor y experto catequista. Como maestro de novicios, realizó una labor muy fructuosa, como se vió en los que pasaron por sus manos. Murió santamente en 1890. 

Ulrika nació en Alemania en 1882. Los primeros años los vivió con su abuela materna. Un año después de su nacimiento se casaron sus padres y más tarde se la llevaron con ellos. La pobreza de la casa y su nacimiento ilegitimo dejaron su huella en la niña. Trabajó como criada en varias casas, tanto en Alemania como en Suiza. 

Entró en la Congregación de las Religiosas de la Caridad de la Santa Cruz. Vivió en dos conventos como cocinera. Su trabajo escondido estaba acompañado de un gran amor al crucifijo, al sagrario y a las religiosas. El Señor le concedió muchas gracias místicas. “También entre los pucheros anda el Señor” (Santa Teresa). Murió esta humilde mística el 1913, a los 31 años. 

Blandina nació en Alemania el 1883. Desde niña se distinguió por su amor a la sagrada comunión, por su piedad eucarística. Estudió magisterio y lo ejerció en diversas escuelas, siempre con gran competencia. Ingresó en las Religiosas Ursulinas con el nombre de Sor Blandina del Corazón de Jesús. 

Fue destinada a la enseñanza. Fue modelo para alumnas y compañeras. Muy pronto enfermó de tuberculosis. La enfermedad fue para ella una escuela de santificación. Todo lo sufría con paz y con amor. Madura ya para la eternidad, murió en 1918 a la edad de 35 años.

 

Otros Santos de hoy: Florencio, Rufo, Carina, Ernesto, Antonio.

Justo y Rafael Mª López-Melús