Santoral 8 de noviembre

BEATA SOR ISABEL DE LA TRINIDAD, virgen († 1906)

El celebre Cardenal Mercier, de paso por Dijon quiso venerar el sepulcro de la entonces sierva de Dios Isabel de la Trinidad. Al explicarle la Madre Priora que solo había sido seis años escasos religiosa carmelita, exclamó:—”¡AquÍ se llega a ser santas muy deprisa!”. 

Sí, Isabel de la Trinidad, que se puso ese nombre por su gran amor a Los TRES, como ella gustaba llamar a la Santísima Trinidad, en el siglo se llamo Isabel Catez. Nació en un campo militar, en Arvor, cerca de Bourges, el 18 de agosto de 1880. Sus padres, Francisco de Jesús Catez y María Rolland. E1 19 de abril de 1891 hizo su Primera Comunión. He aquí un bello testimonio: “Iba a cumplir catorce años cuando un día, mientras la acción de gracias, sentíme irresistiblemente impelida a escogerle por único Esposo, y sin dilación me uní a El por el voto de virginidad”. “Otra vez, después de la Sagrada Comunión parecióme que la palabra Carmen sonaba dentro de mi alma y desde entonces no pensé más que en esconderme entre las rejas”. 

Veía que en su nación la fe y el amor a Jesucristo dejaban mucho que desear. Para reparar en algo tanto mal, se ofreció como víctima por el bien y santificación de Francia y del mundo, cuando todavía era una adolescente. 

En 1901, superadas todas las dificultades, ingresó en el Carmelo de Dijón a donde se había trasladado su familia. Desde el principio se entregó de lleno a su vocación, a la que amara con toda su alma. Escribía a una futura vocación al Carmelo: “El Carmelo es un ángulo del paraíso. Se vive en silencio, en soledad, sólo para Dios… La vida de una carmelita es una perpetua comunión con Dios… Si El no llenara nuestras celdas y nuestros claustros ¡que vacíos estarían! Mas le vemos a El en todas las cosas, porque le llevamos dentro de nosotras mismas, y nuestra vida es un cielo anticipado. .. ¡ Si supieses que feliz me hallo! . .. Para la carmelita no hay mas que una ocupación: amar y orar… Vivir con El, en esto consiste la vida del Carmelo: Me abraso de celo por el Señor Dios de los Ejércitos… Vive el Señor Dios de Israel, en cuya presencia me encuentro… La Regla del Carmelo… ya vera algún día que bella es…”. 

Así de enamorada estaba de la vida que habla abrazado Sor Isabel, que añadirá a su nombre uno nuevo: Laus Gloriae, Alabanza de Gloria, de la Santísima Trinidad quiere ser siempre Isabel. Su vida interior en el Carmelo se divide en dos períodos: El de la búsqueda de vida de intimidad con las Tres Divinas Personas (1901-1905) y el que encuentra su nuevo nombre o misión: Alabanza de Gloria (1905-1906). 

No son muchas las obras que escribió y sin embargo es una de las figuras mas destacadas de la espiritualidad contemporánea. Con el ejemplo de su vida y con sus escritos, breves pero profundos, ejerce un influjo desde hace muchos años muy grande en cuantos tratan de vivir mejor la vida de perfección. Sus escritos: 287 cartas y 20 pequeños recortes. Un diario incompleto. Poesías. Elevación a la Santísima Trinidad. Retiro: Como se puede encontrar el cielo en la tierra. El último retiro de la Alabanza de Gloria y su última Escuela. Quisiera ser, decía, como una humanidad complementaria, donde Jesús pudiera repetir místicamente su Encarnación. 

E1 21 de septiembre de 1904, después de la renovación de los votos, al impulso de una gracia eficaz, compuso la célebre oración a la Santísima Trinidad, por tantas almas repetida. E1 9 de noviembre de 1906 marchaba a gozar de las Tres divinas Personas, con su último cántico: “Me voy a la luz, al amor, a la vida”.

 

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Justo y Rafael Mª López-Melús