Santoral 13 de noviembre

SAN LEANDRO, obispo († 600)

San Leandro nació hacia el año 540 en Cartagena, de noble familia. Se trasladaron pronto a Sevilla. Su madre, muy piadosa, inculcó la piedad a sus hijos. Cuatro fueron Santos: Leandro, Fulgencio, Florentina e Isidoro. 

El Señor tenía destinado a Leandro para una gran misión: guiar a su pueblo a la fe verdadera. Como Moisés libraría a su pueblo de la esclavitud de Egipto, Leandro liberaría al suyo de las tinieblas de la herejía. 

Leandro deja pronto las glorias de este mundo, que tenía a la mano, y entra en un monasterio, que es donde entonces se fraguaban los grandes hombres. Allí estudiaba, oraba, trabajaba, templaba sus armas espirituales para el combate y abrasaba su corazón en la contemplación de la verdad. 

Embebido estaba en las cosas de Dios, cuando un buen día, los sevillanos, como entonces era costumbre, irrumpieron en el monasterio, se apoderaron de el y lo sentaron en la cátedra episcopal. Sería el año 578. 

Poco después llegó de Toledo Hermenegildo, enviado por su padre Leovigildo, como príncipe de la Bética. Se trataron mucho Leandro y Hermenegildo, y este, que era arriano, abrazó la fe católica, inducido también por su mujer Ingunda, buena católica. Furioso Leovigildo, mandó un ejercito contra su hijo. Hermenegildo fue preso y Leandro desterrado. 

Mientras Hermenegildo moría mártir de la fe, en la prisión de Tarragona, Leandro adiestraba sus armas, que eran solamente la fe y la divina Palabra. Leovigildo, arrepentido, llamo a Leandro. 

Al llegar Leandro a Toledo, Recaredo, hijo y sucesor de Leovigildo, estaba ya preparado para el paso trascendental. El 4 de mayo del año 589 es una de las fechas mas gloriosas de la historia de España. Se celebraba el Concilio III de Toledo, presidido por San Leandro. El rey, los obispos, los nobles y el pueblo abjuraron de la herejía arriana y abrazaron la fe católica. Era la unión, de tantos frutos para la Iglesia y para España. 

Leandro fue el alma del Concilio, el autor y cantor de la unidad: “Alégrate y regocíjate, santa Iglesia de Dios, clamaba Leandro, gózate porque formas un solo cuerpo para Cristo. Armate de fortaleza y llénate de jubilo. En un solo parto diste a Cristo innumerables pueblos”. Estas últimas palabras eran anuncio de la magna obra evangelizadora de España. 

Su hermano San Isidoro, al escribir sobre los Varones Ilustres, nos dice que Leandro escribió dos volúmenes contra los arrianos y un tratado sobre las Vírgenes, dedicado a su hermana Florentina, sobre la vida consagrada y el desprecio del mundo, auténtica joya de la literatura ascética. 

Además, cuidó la restauración litúrgica, arregló el Salterio y compuso sentidas melodías para la Misa, Laudes y salmos. Escribió variedad de cartas al Papa Gregorio, a su hermano y a varios prelados. 

Leandro y San Gregorio Magno se conocieron, siendo monjes, en Constantinopla y eran íntimos amigos. Se escribieron cartas entrañables. Le escribía el Papa: “Cuán grandes ansias tengo de verte, puedes leerlo, puesto que me amas, en el libro de tu corazón. Pero como la distancia me impide realizar mi deseo, el amor me ha inspirado enviarte y dedicarte, para que te acuerdes de mí, los Comentarios que he compuesto sobre Job, y el Libro de la Regla Pastoral, que compuse al principio de mí pontificado. Siempre estas en mi memoria, pues llevo la imagen de tu rostro en mi corazón”.

 

Otros Santos de hoy: Nicolás, Arcadio, Pablo, Valentín, Antonino, Germán, Eugenio, Estanislao de Kotska.

Justo y Rafael Mª López-Melús