La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

5.- NO LE RECIBEN LOS SAMARITANOS

Lc 9, 52-56

Habían penetrado ya en Samaria, y envió entonces el Señor a unos mensajeros para prepararles hospedaje en el pueblo vecino. Y los samaritanos no quisieron recibirle, porque se veía claramente que iba a Jerusalén, a la fiesta (Lc). Hicieron honor a su tradicional enemistad. San Lucas nos ha dejado escrito que dos de los discípulos, Santiago y Juan, dijeron al Señor: ¿Quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma? Quizá se acordaron de Elías, que sí lo hizo[1]. ¡Cuánto habían de cambiar aún! Unos años más tarde san Juan nos transmitiría las páginas más preciosas sobre la caridad y la comprensión.

Jesús les reprendió. Y se fueron a otra aldea.

Es posible que Jesús se dirigiera entonces hacia el Este, hacia Salín, cerca de la fuente de Ainón, en el Jordán. Luego bajó a Jericó, y de aquí a Jerusalén, pasando por Betania. Era un largo recorrido.


[1] 2 R 1, 10.