Vísperas – 17 de diciembre

VÍSPERAS

17 DE DICIEMBRE

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Ven, ven, Señor, no tardes.
Ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor,
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.

Envuelto en sombría noche,
el mundo, sin paz, no ve;
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.

Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas tú. Amén.

SALMO 131: PROMESAS A LA CASA DE DAVID

Ant. A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

Señor, tenle en cuenta a David
todos sus afanes:
cómo juró al Señor
e hizo voto al Fuerte de Jacob:

«No entraré bajo el techo de mi casa,
no subiré al lecho de mi descanso,
no daré sueño a mis ojos,
ni reposo a mis párpados,
hasta que encuentre un lugar para el Señor,
una morada para el Fuerte de Jacob.»

Oímos que estaba en Efrata,
la encontramos en el Soto de Jaar:
entremos en su morada,
postrémonos ante el estrado de sus pies.

Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
que tus sacerdotes se vistan de gala,
que tus fieles vitoreen.
Por amor a tu siervo David,
no niegues audiencia a tu Ungido.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. A ti, Señor, levanto mi alma; ven y líbrame, Señor, que en ti confío.

SALMO 131

Ant. Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

El Señor ha jurado a David
una promesa que no retractará:
«A uno de tu linaje
pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardan mi alianza
y los mandatos que les enseño,
también sus hijos, por siempre,
se sentarán sobre tu trono.»

Porque el Señor ha elegido a Sión,
ha deseado vivir en ella:
«Ésta es mi mansión por siempre,
aquí viviré, porque la deseo.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan,
vestiré a sus sacerdotes de gala,
y sus fieles aclamarán con vítores.

Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi Ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema.»

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Da su paga, Señor, a los que esperan en ti, para que tus profetas sean hallados veraces.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: EL JUICIO DE DIOS

Ant. Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.

Se encolerizaron las gentes,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos, los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.

Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.

Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vuélvete, Señor, a nosotros y no tardes más en venir.

LECTURA: 1Ts 5, 23-24

Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente, y que todo vuestro espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El que os ha llamado es fiel y cumplirá sus promesas.

RESPONSORIO BREVE

R/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.
V/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R/ Danos tu salvación.
V/ Tu misericordia.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Oh Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, abarcando del uno al otro confín y ordenándolo todo con firmeza y suavidad, ven y muéstranos el camino de la salvación.

PRECES

Invoquemos a Cristo, alegría y júbilo de cuantos esperan su llegada, y digámosle:

¡Ven, Señor, y no tardes más!

Esperamos, alegres, tu venida:
— ven, Señor Jesús.

Tú que existes antes de los tiempos,
— ven y salva a los que viven en el tiempo.

Tú que creaste el mundo y a todos los que en él habitan,
— ven y arráncanos del dominio de la muerte.

Tú que viniste para que tuviéramos vida abundante,
— ven y danos tu vida eterna.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que quieres congregar a todos los hombres en tu reino,
— ven y reúne a cuantos desean contemplar tu rostro.

Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Dios, creador y restaurador del hombre, que has querido que tu Hijo, Palabra eterna, se encarnase en el seno de María, siempre Virgen, escucha nuestras súplicas, y que Cristo, tu Unigénito, hecho hombre por nosotros, se digne hacernos partícipes de su condición divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – 17 de diciembre

1.- Oración introductoria.

Dios mío, yo te agradezco que te hayas encarnado en nuestra historia humana. Una historia con sus grandezas y miserias; con su santidad y su pecado. Tú no te asustas del barro del que estamos hechos; más bien te sirves de él para comprender mejor nuestra fragilidad y perdonarnos. Te metes en nuestro fango para sacarnos de él. Tu eres realmente nuestro Salvador y Redentor. ¡Gracias, Señor!

2.- Lectura reposada del evangelio Mateo 1, 1-17

Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrom, Esrom engendró a Aram, Aram engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naassón, Naassón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboam, Roboam engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Joram, Joram engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatam, Joatam engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliakim, Eliakim engendró a Azor, Azor engendró a Sadoq, Sadoq engendró a Aquim, Aquim engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Mattán, Mattán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

A todos nos interesa conocer nuestras raíces. Bueno, a todos menos a Europa que no quiere reconocer sus hondas raíces cristianas.  A los cristianos de los primeros siglos también les interesaba conocer el origen humano de Jesús. El no ha venido del cielo en un paracaídas. Se ha unido con el ser humano “como uno más, como uno de tantos” (Fil. 2,7). Y lo hace con una familia que entre sus antepasados tiene no sólo personajes famosos e ilustres, sino también criminales y pecadores de toda laya. Aun las mujeres nombradas -cosa extraordinaria pues la mujer casi nunca aparece mencionada en las genealogías- ostentan un título no muy recomendable. Entre ellas hay incestuosas como Tamar, prostitutas como Rahab, adúlteras como Betsabé; la única que no tiene nada reprensible es Rut, pero pertenecía a un pueblo muy odiado por los israelitas, Moab. Jesús no teme asumir esta genealogía porque Él ha venido a salvar a todos hombres y mujeres, en la situación concreta en que se encuentran.

«Engendrar», en el lenguaje bíblico, significa transmitir no sólo el propio ser, sino la propia manera de ser y de comportarse. El hijo es imagen de su padre. Por eso, la genealogía se interrumpe bruscamente al final. José no es padre natural de Jesús, sino solamente legal. Es decir, a Jesús pertenece toda la tradición anterior, pero él no es imagen de José; no está condicionado por una herencia histórica; su único Padre será Dios, su ser y su actividad reflejarán los de Dios mismo. El Mesías no es un producto de la historia, sino una novedad en ella.

Palabra autorizada del Papa

“Una vez oí que alguien decía: ¡Esta cita del Evangelio parece la lista telefónica! Y no, es otra cosa: esta cita del Evangelio es historia y tiene un argumento importante… Después del primer pecado en el paraíso Él tuvo esta idea: hacer el camino con nosotros. Ha llamado a Abraham, el primer nombrado en esa lista y lo invitó a caminar. Y Abraham comenzó ese camino. Después Isaac, Jacob, Judá. Así va este camino en la historia. Dios camina con su pueblo. Dios no ha querido venir a salvarnos sin historia. Él ha querido hacerse historia con nosotros. Una historia que va de la santidad al pecado. En esta lista hay santos, pero también hay pecadores”. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 17 de diciembre 2013, en Santa Marta).

4.- Qué me dice este texto que acabo de meditar. (Silencio)

5.-Propósito. Hoy intentaré hacer vida esta palabra de Dios.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, Tú viniste al mundo, creciste y te preparaste para tu misión en una familia. Concédeme tu gracia para saber sembrar armonía, comprensión, perdón, apoyo mutuo, generosidad, alegría y paz en mi propia familia, y en la gran familia que es la Iglesia. Haz que siempre siga el ejemplo de María y de José.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

Los Ángeles Custodios, muestra del Amor paternal de Dios (amor de Dios a los hombres)

A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden tus caminos. Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Den gracias y digan entre los gentiles: El Señor ha estado grande con ellos. Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de él? Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta a enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu. Incluso le prometes la visión de tu rostro. Y para que ninguno de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean nuestros ayos (San Bernardo, Sermón 12, sobre el Salmo «Qui hábitat»).

Comentario – 17 de diciembre

(Mt 1, 1-17)

Algunas personas creen que es inútil leer estas genealogías, que no son más que listas de nombres. Quizá nosotros mismos alguna vez hemos tenido esa impresión negativa, cuando nos hemos angustiado escuchando esa monótona lista de generaciones y generaciones.

En este caso, se trata de la lista de los antepasados de Jesús. Pero en realidad es la culminación de las genealogías que aparecen en el antiguo libro del Génesis, donde se nos narra la creación de todo el universo y del ser humano.

¿Qué puede enseñarnos esta genealogía?

Nos muestra que Jesús no es alguien aislado de toda la historia anterior, sino que en él se cumplen las promesas de Dios, y que en Jesús logra su fruto más perfecto la bendición de Dios a la humanidad.

En esta genealogía de Mateo, Jesús es el que viene a cumplir las promesas de Dios a su pueblo amado, a pesar de los pecados que hubo en la historia de ese pueblo (la prostitución de Tamar en v. 3 y el pecado de David en el v. 6); mientras que en la genealogía de Lucas, que se remonta a Adán, Jesús es el resultado más bello de la fecunda bendición que Dios dio al hombre cuando lo creó.

Aquella bendición originaria de Dios, en los comienzos de la humanidad, alcanza su máxima expresión en Jesús, que es el fruto más precioso que Dios quiso producir cuando bendijo a la humanidad al principio de los tiempos.

También con nuestra historia, llena de pecados e infidelidades, Dios puede terminar haciendo algo bello, si somos capaces de dejarlo entrar en nuestra vida con su luz y su poder.

Oración:

“Señor, quisiera presentarte mi propia historia, la de mi familia, la de mi pueblo sufrido, y también los pecados que han manchado esa historia; para que te hagas presente, reines en esa historia y saques de allí frutos preciosos”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Sacrosanctum Concilium – Documentos Vaticano II

Comisión litúrgica diocesana

45. Asimismo, cada diócesis contará con una Comisión de Liturgia para promover la acción litúrgica bajo la autoridad del Obispo.

A veces, puede resultar conveniente que varias diócesis formen una sola Comisión, la cual aunando esfuerzos promueva el apostolado litúrgico.

¿Qué anuncio seguiremos?

1.- Sorprende, en estos días que preceden a la Navidad, cómo la mayoría de las “llamadas” televisivas han suprimido la practica totalidad de todo componente religioso.

–Escuchar un villancico es poco menos que dar con una aguja en un pajar

–Leer un mensaje que nos conmueva al sentimiento de Dios, es impensable

–Contemplar imágenes que nos lleven al sustrato de la Navidad cristiana, es algo “desfasado”

Es la eterna lucha, que algunos, se empeñan en mantener en contra del auténtico espíritu de la Navidad. El domingo pasado, el Papa Benedicto en el momento del ángelus, alertaba sobre el real peligro comercial que invade lo que debiera ser sobriedad e interioridad.

2.- Y, en medio de todo ello, el evangelio de hoy. Un ángel que anuncia lo que el mundo, o caprichosos intereses, se empeñan en ocultar: DIOS VA A NACER.

María, será la encargada de llevar a cabo ese nacimiento. María, como siempre, será la esclava, la que en nombre de todos y solidaria por todos, dé cumplimiento a esta grande, esperada y difícil tarea: DAR A LUZ A DIOS

Estamos a punto de quemar los últimos cartuchos de este tiempo de adviento. El adviento es anuncio, sensibilización, preparación de ese Señor que vendrá al final de los tiempos. De un Dios que, precisamente porque sorprende, puede llegar en cualquier momento y encontrarnos tan ciegos con otros anuncios que obviemos lo más importante: su llegada humilde, callada y nada espectacular.

3.- .María es esa gran pieza que nos faltaba de encajar en el puzzle pre-navideño. Isaías, Juan Bautista y la Madre de Dios, se convierten en tres antenas privilegiadas por las que acogemos la gran noticia que vamos a celebrar en estos próximos días: DIOS VIENE.

María permaneció atenta a lo verdaderamente importante. No se dejó despistar por otras voces, tal vez más seductoras, pero menos profundas. Acogió, escuchó y obedeció al ángel. Se fió de su anuncio.

Hoy, en este cuarto domingo de adviento, sería bueno desconectar de toda esa gran telaraña de telediarios que distorsionan y empañan el mensaje de la auténtica Navidad. No coloquemos, al mismo nivel, el escaparate de “en Navidad todo se puede”, “todo cuela, todo se compra, todo se bebe, todo se come y todo vale”, y el Misterio de un Dios que, sin despliegues ni grandes medios, tan sólo pretende una parte de nuestro corazón y una salida con final feliz para nuestro mundo.

María, precisamente por ello, es la mejor puerta que nos puede abrir esas rutas y enseñar aquellas calles que conducen a dar con la gruta de la felicidad, con la casa del pan, con el hogar donde las almas crecen, se oxigenan y se hacen fuertes por la fe: BELEN. Y ahí va este poema. A ver que os parece.

EL MEJOR MANANTIAL PARA LA NAVIDAD

Iba Dios buscando un manantial profundo y cristalino
Anhelaba Dios, un manantial, que cuando diese agua,
más se llenase por dentro
Quería Dios, un manantial, en el que al mirarse,
su rostro divino, sin dificultad alguna, se reflejase
Añoraba Dios, un manantial, que fuese descanso
y ayuda para la humanidad
Pensaba Dios, en un manantial, obediente
y que se dejase tocar en sus entrañas
Idealizaba Dios, con un manantial,
que aún siendo pobre, al dar se hiciera rico
Codiciaba Dios, un manantial, que no tuviera reservas en sí mismo
Hambreaba Dios, un manantial, donde su poder estuviera no tanto en la fuerza
externa, cuanto en el empuje interno
Y, un buen día, Dios atinó con ese manantial:
Acarició con su mano poderosa sus sencillos entresijos
le habló con voz de enamorado
sembró en él con amor de Padre.
Lo cuidó, como sólo Dios, sabe hacerlo
Lo examinó en las dificultades
para comprobar la consistencia de sus muros
y, para que estuviera protegido, le puso un guardián al frente
¿Queréis saber su nombre?
No lo penséis más.
El nombre de ese prodigioso y buscado manantial es: MARIA
De su profundidad y de su paz,
Por su obediencia y por su fe
de su belleza y de su pureza
por su transparencia y gigantesco corazón
nos vendrá, en la noche de Navidad,
todo lo que Dios hizo en Ella: JESUS

Javier Leoz

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen, prometida de un hombre descendiente de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró donde ella estaba, y le dijo: «Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo». Ante estas palabras, María se turbó y se preguntaba qué significaría tal saludo. El ángel le dijo: «No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande y se le llamará Hijo del altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

María dijo al ángel: «¿Cómo se-rá esto, pues no tengo relaciones?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nazca será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, tu parienta Isabel ha concebido también un hijo en su ancianidad, y la que se llamaba estéril está ya de seis meses, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel la dejó..
Lucas 1, 26-38

VER

Vamos a leer en el Evangelio la gran noticia que anuncia el ángel Gabriel. ¿Te imaginas a quién?

JUZGAR

El ángel saluda a María diciendo: “¡Alégrate!”

María se alegra porque Dios se ha fijado en ella y cuenta con ella para una gran misión: que nazca Jesús, que se haga niño como nosotros.

Dios también cuenta contigo y tiene una misión para ti: que seas mensajero de esta gran alegría.

¡¿Te animas?!

ACTUAR

¿Cómo puedes ser mensajero de alegría? ¿Cómo puedes entusiasmar a otros con tan buena noticia?

Ponte un compromiso para esta semana.

ORACIÓN

Jesús que viva
siempre alegre y
contento de saber
que cuentas
conmigo.

Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra

Santa Madre de Dios mi plegaria se dirige a Ti,
la esclava, la humilde,
la disponible al proyecto de Dios,
la llena de gracia, de amor a Dios
y a las personas,
la Madre del hijo de Dios.

Gracias María.
Tú fuiste la puerta
por la que Dios se hizo presente
entre nosotros.
Dios quiera que como Tú, María
nosotros seamos puerta
por la que pase Dios a nuestros mundos.

Gracias María por tu disponibilidad, por tu Sí.
Ayúdanos a decir, como Tú, Sí
a lo que Dios disponga de nosotros.

Tú, María, Madre de Dios,
escuchaste aquellas palabras del Ángel
que te ruborizaron:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor
está contigo, bendita Tú entre las mujeres…

Que, como en tu caso María,
nazca en cada uno de nosotros
y en nuestro mundo
tu Hijo Jesús, su estilo de vida,
su amor a Dios y a las personas,
sus actitudes…
por obra del Espíritu Santo.

Intercede María ante Dios Padre,
en vísperas de la Navidad,
dibujada con colores de paz
para que de verdad la paz no solo sea
una palabra bonita sino también una realidad.
Paz te pedimos para las familias y los amigos,
paz para los vecinos y para las que sufren,
paz entre todos los países del mundo.

Como los Papas nos recuerdan con frecuencia
no hay mejor camino para la paz que la justicia.

¡María! ayúdanos a trabajar por la justicia
para que en el mundo haya PAZ verdadera.

Eduardo García

Notas para fijarnos en el evangelio

• Para leer los llamados “evangelios de la infancia” -en los capítulos 1 y 2 de los Evangelios de Lucas y Mateo- hay que saber que son unos capítulos añadidos a los respectivos Evangelios como prólogo. De modo que su contenido es el mismo que después hallamos cuando seguimos los hechos y las palabras de Jesús y el posicionamiento de los distintos personajes ante Él. Por tanto, no nos cuentan hechos de la infancia de Jesús sino que pretenden decirnos, como todo el Evangelio, “Hijo de Dios” (35).

• Así pues, aunque en las representaciones navideñas los amos del escenario sean el ángel y María, el texto nos habla de Jesús, el Cristo. El protagonista es “el hijo” (31) que María tendrá. El evangelista pretende mostrar desde el comienzo de su obra quién es verdaderamente Jesús de Nazaret: el que ha nacido de María como hombre es, al mismo tiempo, el Mesías e Hijo de Dios.

• El texto nos habla mucho de ese hijo que tiene que nacer. Por ejemplo, diciéndonos su nombre, “Jesús” (31). O diciendo que “se llamará -por quienes crean en Él- Hijo del Altísimo” (32) e “Hijo de Dios” (35), títulos que muestran su relación única y directa con Dios. También se habla de Él presentándolo como rey (33) en el “trono de David” (32), expresiones que conectan con la esperanza de Israel en un Mesías, un “Salvador” (Lc 1,69; 2,11; 2,30) enviado por Dios para liberar a su pueblo.

• Este fragmento que contemplamos hoy destaca especialmente la iniciativa de Dios en la Encarnación de su Hijo: es Dios quien envía el mensaje a María (26-27); es Dios quien constituirá a Jesús como Mesías (32); la concepción humana es obra del Espíritu Santo (35).Pero la sorpresa es que toda la acción de Dios se realiza, precisamente, en la «carne» (Jn 1, 14) humana. Es decir, la iniciativa de Dios se puede llevar a cabo si hay respuesta -y, por tanto, iniciativa- nuestra. El «sí» de María (38), el «sí» de cada discípulo, permiten a Dios llevar adelante su plan.

• Las palabras del Ángel: «para Dios nada hay imposible» (37) vienen a dar respuesta a la pequeñez humana ante semejante propuesta de Dios. Es decir, para María y para nosotros «nada hay imposible» cuando nos ponemos a disposición de la iniciativa de Dios. Por eso no hemos de «temer» (30). Abrahán, a quien recuerdan estas palabras del Ángel (Gn 18, 14), lo experimentó: mientras quiso ser él el creador de un gran pueblo, la promesa de Dios no se podía cumplir.

Comentario al evangelio – 17 de diciembre

Jesús, hijo de David, Hijo de María

Empezamos hoy el segundo ciclo del Adviento. En la primera lectura se reproduce la bendición de Jacob a su hijo Judá, de cuya tribu nacerá el Mesías. Más allá del segundo hijo de Jacob, la bendición apunta a David (el báculo y el bastón de mando), que fue capaz de reunir realmente a todas las tribus de Israel.

Mateo en su genealogía de Jesús no se limita a darnos una mera noticia histórica, o una justificación jurídica de la legitimidad mesiánica de Jesús. De hecho, su genealogía presenta saltos y repeticiones, que apuntan más bien a una intención teológica y una confesión de fe: Jesús, verdadero hijo de Abraham y descendiente de David, es más que Abraham y mucho más que David, es “tres veces David”, que, como sugieren algunos autores, sería el significado de las 14 generaciones: DVD – 4+6+4. La insignificancia de los nombres tras el exilio de Babilonia, disuelta la dinatía davídica, destaca que Jesús es el retoño que nace del tronco (seco) de Jesé (cf. Is 11,1).

Para Israel, como para todos los pueblos de la antigüedad, la generación es cosa de varones. Por eso sorprende la presencia de cuatro mujeres en la genealogía. Se ha solido interpretar que pretende subrayar que se trata de una historia jalonada por el pecado (se trataría de cuatro mujeres pecadoras). Pero tal interpretación no cuadra, claramente con Rut, y en realidad con ninguna de las otras (Tamar, Rajab, Betsabé, cuyo nombre ni siquiera se menciona: “la mujer de Urías”), que, o bien fueron víctimas de la maldad masculina (Betsabé), o destacan por haber actuado en favor de la causa de Israel. Más probable es que se deba destacar su condición de extranjeras, que se han insertado en el pueblo elegido. Descubrimos así la apertura universal de este evangelio “judío” de Mateo, claramente expresada en sus palabras finales (Mt 28, 20). Además, en la maternidad de todas ellas hay algo de extraordinario, que anticipa la maternidad de María. Porque la genealogía de Mateo no puede hacer otra cosa que testimoniar la ascendencia davídica meramente legal de Jesús, garantizada por José, que no es el padre físico de Jesús. Al llegar a él, se rompe el ritmo monótono anterior, y no es José el que engendra a Jesús, sino que este nace de María.

La genealogía mateana es un nuevo Génesis (Biblos ghenéseos como en Gn 2, 4 para la creación del mundo). Y la maternidad virginal de María expresa que con el nacimiento de Jesús no sólo se restablece la dinastía de David, ni sólo se cumplen finalmente las promesas hechas a Abraham, sino que se trata de una verdadera nueva creación, una creación “de la nada” de una joven virgen y no por la fuerza de la generación masculina, sino exclusivamente por la fuerza del Espíritu de Dios.  Dios cumple las promesas y responde a nuestras esperanzas, pero lo hace rompiendo nuestros esquemas, sin dejarse atrapar por ellos.

Vivimos en el seno de una historia, también nosotros somos el eslabón de una genealogía en la que conviven el pecado y la esperanza. Dios irrumpe en nuestra historia, sanando lo que hay en ella de pecado, respondiendo a nuestras más profundas expectativas. Nuestra historia se transforma así en historia de salvación. Pero como Dios ama las sorpresas y rompe nuestros esquemas, es muy importante que estemos en vela y a la escucha. Sólo así la Navidad se convertirá en algo más que una celebración más, en un acontecimiento que transforma nuestras vidas.

José M. Vegas cmf