I Vísperas – Natividad del Señor

I VÍSPERAS

NATIVIDAD DEL SEÑOR, Solemnidad

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Hoy grande gozo en el cielo
todos hacen,
porque en un barrio del suelo
nace Dios.
¡Qué gran gozo y alegría
tengo yo!

Mas no nace solamente
en Belén,
nace donde hay un caliente
corazón.
¡Qué gran gozo y alegría
tengo yo!

Nace en mí, nace en cualquiera,
si hay amor;
nace donde hay verdadera
comprensión.
¡Qué gran gozo y alegría
tiene Dios! Amén.

SALMO 112

Ant. El Rey de la paz ha sido glorificado, y toda la tierra desea contemplar su rostro

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Rey de la paz ha sido glorificado, y toda la tierra desea contemplar su rostro

SALMO 147

Ant. Envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

Glorifica al Señor, Jerusalén:
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;

hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.

CÁNTICO de FILIPENSES

Ant. El que era la Palabra substancial del Padre, engendrado antes del tiempo, hoy se ha despojado de su rango haciéndose carne por nosotros.

Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios;
al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,
y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo,
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El que era la Palabra substancial del Padre, engendrado antes del tiempo, hoy se ha despojado de su rango haciéndose carne por nosotros.

LECTURA: Ga 4, 4-5

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.

RESPONSORIO BREVE

R/ Hoy sabréis que viene el Señor.
V/ Hoy sabréis que viene el Señor.

R/ Y mañana veréis su gloria.
V/ Sabréis que viene el Señor.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Hoy sabréis que viene el Señor.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Cuando salga el sol, veréis al Rey de reyes, que viene del Padre, como el esposo sale de su cámara nupcial.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Cuando salga el sol, veréis al Rey de reyes, que viene del Padre, como el esposo sale de su cámara nupcial.

PRECES

Adoremos a Cristo, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado, y supliquémosle con fe ardiente, diciendo:

Por tu nacimiento, socorre, Señor, a quienes has redimido.

Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas,
— haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre.

Tú que asumiste las debilidades de los hombres,
— dígnate ser luz para los ciegos, fuerza para los débiles, consuelo para los tristes.

Tú que naciste pobre y humilde,
— mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos.

Tú que por tu nacimiento terreno anuncias a todos la alegría de una vida sin fin,
— alegra a los agonizantes con la esperanza de un nacimiento eterno.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que descendiste al mundo para que los hombres pudieran ascender al cielo,
— admite en tu gloria a todos los difuntos.

Unidos a Jesucristo, supliquemos ahora al Padre con la oración de los hijos de Dios:
Padre nuestro…

ORACION

Señor y Dios nuestro, que cada año nos alegras con la fiesta esperanzadora de nuestra redención, concédenos que así como ahora acogemos gozosos a tu Hijo como redentor, lo recibamos, también confiados cuando venga como juez. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.


CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R/. Amén.

Lectio Divina – 24 de diciembre

1.-Oración introductoria.

Bendito seas, Señor, porque siendo Dios que estás en las alturas, no te importa bajar hasta nosotros iniciando una verdadera escalada de descenso. De la altura de los cielos a las chozas de la tierra; de la fuerza de tu poder, a la humildad de un niño que llora y necesita del cuidado de una mujer; de tu Soberanía divina a la humillación de siervo que viene no para ser servido sino para servir. Tanta humildad me sobrecoge.

2.- Lectura reposada del Evangelio. Lucas 1, 67-79

En aquel tiempo, Zacarias, padre de Juan, lleno del Espíritu Santo, profetizó diciendo: «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, y ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas: que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza. El Señor juró a nuestro padre Abraham concedernos que, libres ya de nuestros enemigos, lo sirvamos sin temor, en santidad y justicia delante de él, todos los días de nuestra vida. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos y a anunciar a su pueblo la salvación, mediante el perdón de los pecados. Y por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en las tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

3.- Qué dice la Palabra de Dios.

Está claro que, en la intención del evangelista Lucas, el Benedictus es un himno en paralelo al Magníficat de la Virgen. En María es el premio de su fe, el premio de haberse fiado de Dios cuando el ángel le anunciaba algo humanamente imposible y que nunca se había dado en la historia de la humanidad: ser madre sin intervención de varón. Lo difícil de entender es que el Benedictus sea respuesta a la incredulidad de Zacarías. ¿Qué ha pasado en este tiempo de silencio para que Zacarías pase del “no-creer a la fe entusiasta” una fe parecida a la de María? Pues ha pasado una cosa tan sencilla como ésta: María, en aquellos tres meses en casa de Isabel, no ha estado ociosa. Zacarías está mudo, pero no está sordo. Por eso puede escuchar las bellas catequesis de María sin necesidad de ningún catecismo. María transmite a Zacarías la fe por “contagio”. Ella así se convierte en la primera misionera y en la mejor catequista de todos los tiempos. Sólo aquel que vive puede contagiar. Sólo el entusiasmado, puede entusiasmar; sólo el enamorado de Dios está capacitado para enamorar a los demás. Esta es la fe que transmitió María a Zacarías, un sacerdote incrédulo.

Palabra autorizada del Papa

“En esta noche, como un haz de luz clarísima, resuena el anuncio del Apóstol: “Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres”. La gracia que ha aparecido en el mundo es Jesús, nacido de María Virgen, Dios y hombre verdadero. Ha venido a nuestra historia, ha compartido nuestro camino. Ha venido para librarnos de las tinieblas y darnos la luz. En Él ha aparecido la gracia, la misericordia, la ternura del Padre: Jesús es el Amor hecho carne. […]Nuestro Padre tiene paciencia con nosotros, nos ama, nos da a Jesús como guía en el camino a la tierra prometida. Él es la luz que disipa las tinieblas. Él es la misericordia. Nuestro Padre nos perdona siempre. Y Él es nuestra paz.» (Papa Francisco, 24 de diciembre de 2013).

4.- Qué me dice a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Si me dedico a hablar de Dios, antes me comprometo a estar con Él y dejar que sea Él el que me hable a mí.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Hoy 24 de diciembre, me he preocupado de que esté lista y preparada la fiesta de convivencia familiar, pero ¿me he preparado espiritualmente para recibirte en la intimidad de mi corazón? Señor, esta Nochebuena quiero humildemente darte el regalo de mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Sólo necesito tu amor.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

Dios espera de cada hombre una respuesta sin condiciones a su Amor (amor de Dios a los hombres)

El amor de Dios es celoso; no se satisface si se acude a su cita con condiciones […] (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios, 28).

Pero el amor sólo con amor se cura. El amor de Dios es la salud del alma. y cuando no tiene cumplido amor, no tiene salud cumplida y por eso está enferma. La enfermedad es falta de salud. Cuando el alma no tiene ningún grado de amor, está muerta. Pero cuando tiene algún grado de amor de Dios, por pequeño que sea, ya está viva, aunque muy débil y enferma, pero tiene poco amor. Cuanto más amor tiene, más salud también. Cuando tiene amor perfecto tiene total salud (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual, 11, 11).

No es razón que amemos con tibieza a un Dios que nos ama con tanto ardor (SAN ALFONSO Mª DE LIGORIO, Visitas al Sumo. Sacramento, 4).

Cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él ama, es para que nosotros le amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman entre sí (SAN BERNARDO, Sermón 83).

Comentario – Nochebuena

(Lc 2, 1-14)

El texto de Lucas nos muestra al Hijo de Dios envuelto en pañales y acostado en un establo. Cuando los ángeles anuncian a los pobres pastores la buena Noticia del nacimiento del Salvador, indican como única señal a ese niño acostado en el establo. Si en el evangelio de Marcos Jesús aparece asumiendo la pobreza, y soportando los límites que le imponen los incrédulos de su época, en el evangelio de Mateo, y sobre todo en Lucas, se nos quiere mostrar cómo el Hijo de Dios asumió la sencillez, la pequeñez y la pobreza de nuestra vida terrena cuando fue un niño pequeño, recostado en un pobre establo de Belén. Ese es “el signo” por excelencia, más que sus prodigios y milagros.

Por eso los pobres pastores de Belén no tuvieron temor de acercarse. ¿Cómo podían sentir temor o vergüenza si el que venía a salvarlos se presentaba pobre como ellos, y era un niño que acababa de nacer en uno de esos establos que eran parte de sus vidas?

Así aparece el amor que Dios tiene a los pobres y simples, porque ante todo a ellos se dirige el anuncio de la salvación, y ellos son los que mejor pueden valorar los signos pobres y sencillos, la ternura del asombroso amor divino que se abaja hasta la mayor simplicidad posible.

El canto de los ángeles indica que ese niño, ignorado por el mundo, hace que Dios reciba gloria en las alturas y que llegue a los hombres de la verdadera paz. Él es el príncipe de la paz, esa dulce y amable paz que se anuncia y se ofrece callada y discreta en el establo de Belén.

Oración:

“Abre mis ojos Señor, para contemplar con serena alegría el misterio de la noche de Belén, el espectáculo admirable del Dios infinito hecho niño, del poderoso hecho frágil, del que es inmensamente rico y glorioso, hecho pobre y escondido en el pesebre”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Sacrosanctum Concilium – Documentos Vaticano II

Se recomienda la homilía

52. Se recomienda encarecidamente, como parte de la misma Liturgia, la homilía, en la cual se exponen durante el ciclo del año litúrgico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana. Más aún, en las Misas que se celebran los domingos y fiestas de precepto, con asistencia del pueblo, nunca se omita si no es por causa grave.

El modelo de la Sagrada Familia

1.- Tengo la impresión de ser un gran atrevido al querer hablaros de la familia, yo que no tengo la mía propia. He nacido y crecido en una y sé de muchas, por vosotros mismos. Pero lo natural es que hoy nos hablara un padre o una madre de familia de su experiencia.

Yo no creo que en ningún tiempo la familia haya sido algo idílico. En el mejor de los casos los problemas la han acompañado siempre. Lo mismo pasó con la familia de Nazaret, por mucho que se hayan esforzado los más famosos pintores en desfigurar la realidad.

Jesús, María y José, vivieron en un país ocupado por un ejército invasor con todos los derechos. Un país agitado de vez en cuando por los terroristas, pero los zelotes, en un ambiente religioso poco limpio, que Jesús iba después a vapulear.

José no fue un obrero cualificado, sino un manitas de los que valen para todo, sobre todo para las chapuzas. Y que no pocas veces se vería en la plaza del pueblo esperando que alguien lo contratase y eso, además, sin subsidio de paro.

José se encuentra con un hijo que no es suyo y lo acepta por fe después de resolver el problemón levantado en su corazón. María y José no comprenden la manera de actuar de Jesús Niño. Y cuando llegan los treinta años, María, cuyo único amparo y seguridad era Jesús, se ve abandonada por él.

2.- Nuestras familias tienen sus problemas que dificultan la convivencia:

–cuando un miembro de la familia cae enfermo de importancia, toda la familia enferma.

–cuando los hijos, que han recibido educación cristiana dejan las prácticas religiosas, los pobres padres se sienten fracasados en su intento educador.

–cuando hay un revés de fortuna o una equivocación que hace descender el nivel familiar, hay bombardeos de acusaciones.

–cuando el padre de familia o no le prorrogan el contrato de seis meses o le jubilan anticipadamente, no pocas veces las relaciones esposo-esposa, hijos-padres se agrian.

–cuando el padre y la madre tienen que trabajar para sacar adelante la familia, y la vivienda es pequeña, el abuelo o la abuela ancianos, o el padre o la madre que no pueden vivir solos, son una angustia y un torcedor de corazón para las hijas y los hijos buenos que quieren cuidar de ellos.

–cuando los hijos convierten el hogar paterno en un hotel, regresando a casa a la hora que quieren sin hacer caso de la preocupación y el trastorno que causan, se crea un trastorno generacional, que yo llamaría falta de sentido común por parte de los hijos o exceso de egoísmo.

–y si por su estupidez, debilidad u otras razones un hijo cae en la esclavitud de la droga el mismo infierno entra en la familia.

La familia que no haya tropezado con alguno de estos problemas, u otros más graves como sería la desunión de la familia por la separación de los padres, esa familia dichosa debe dar gracias a Dios día y noche.

3.- La familia será siempre el fundamento de la sociedad, aunque hoy no encuentre apoyo, ni aliciente gubernamental ninguno. Antes bien figuras bien representativas hacen alarde de “cambio de parejas” y hasta de acumulación de pareja, reflejo de un mini-harén moruno. No solo no se alaba la familia, sino que los grandes modelos que llenan los medios de comunicación no son padres y madres de familia, sino lo que podrían llamarse es “trota-catres”.

En la familia es donde el niño aprende a amar y a ser amado, a convivir, a sentir que pertenece a un grupo en el que se desarrolla y recibe apoyo. Si no es un niño poseído como un juguete por sus padres. Pero si se le deja crecer orientado y apoyado por su familia entera, el niño empieza a sentirse él mismo, agradecido a los que le ayudan a ser quien es.

En la familia aprende el niño la existencia de los elementos de una sociedad, aprende a que hay padre y madre, hay hermanos mayores y menores, hay tíos y tías, hay hombres y mujeres, hay diversidad de temperamentos, hay diversidad de opiniones. Pero todo eso es al mismo tiempo una unidad y sobre esa unidad y fortificando esa unidad está Dios, a quien todos respetan y quieren.

El niño aprende lo más fundamental, que el hombre no puede ni vivir solo, ni vivir para si mismo, sino que es un ser llamado por Dios a ser “para los demás”. Así fue la Sagrada Familia y hacia ese modelo deben tender las nuestras.

José María Maruri, SJ

El Niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Pre- sentándose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

Lucas 2, 1-14

Para hacer vida el Evangelio

• Piensa en una persona de tu familia, en aquella persona de tu familia que creas que más te necesita en estos momentos.

• ¿Por qué es tan importante la familia para las personas? ¿Qué podemos aprender los cristianos de La Sagrada Familia?

• Escribe un compromiso para dedicar más tiempo en estas Navidades a esa persona de tu familia que te necesita.

Oración

Contigo, Señor, uno crece en amor.
El corazón parece que se estira,
que llega a mucha gente,
a casi todas las personas…

Y contigo el tiempo también crece,
y uno puede más de lo que cree,
porque en Ti, Señor, nuestro amor aumenta
y nuestra persona se magnifica.
Gracias Padre, porque nos haces sentirnos hijos tuyos
y hermanos de todos los seres humanos,
constructores de esa gran familia humana,
en la que todos se cuidan, comparten y viven
la vida en abundancia.
Cada uno de tus hijos aquí reunidos,
te presentamos las familias del mundo,
con las dificultades de cada una de ellas y que Tú bien conoces;
te presentamos a cada niño, joven, adulto, o anciano,

que la forman,
para que a todos, uno a uno, les envuelvas en tu amor.
Haznos querernos como la gran familia humana

y salir al encuentro del que está solo y sin amor.

Confesiones de Dios

Cada vez que nace un niño
sigo confiando en vosotros,
porque entregaros un hijo
es delegar mucho de mí en vosotros:
es haceros continuadores de mi obra,
portadores de mi Espíritu,
padres y madres de mi Evangelio vivo
y cuna del mundo al que tanto quiero.

Todo niño viene a través vuestro,
y toda buena noticia se encarna en vuestro seno.
Pero la fuente de la vida,
que encontró cauce en vosotros,
tiene su origen en mis entrañas
y en el amor desbordado que a veces os alcanza.

Acostumbraos, pues, a verme en ellos;
en su frágil transparencia
son mi presencia que os ilusiona,
mi navidad más humana,
mi palabra encarnada,
verdaderos sacramentos en la historia.
En ellos abrazáis mi ternura hecha carne vuestra;
en ellos os solidarizáis con mi debilidad
e impotencia,
y también con mis sueños
y esperanzas más íntimas.

Deteneos de vez en cuando ante ellos,
contempladlos despacio:
estáis ante el misterio de la vida,
ante el milagro del amor,
ante la mejor buena noticia, gratuita.
Olvidaos de precios, compras y rescates;
las dos tórtolas o los dos pichones
son para reclamar vuestra atención y presencia.

Permanezco junto a vosotros, día y noche,
empeñado en cuidarlos, y cuidaros, con mimo
para que crezcan y continúen mi obra,
-la vuestra, la nuestra, entendámonos-.

Contad siempre conmigo.
Yo me alegro de poder contar con vosotros.

Florentino Ulibarri

Notas para fijarnos en el evangelio

• La “purificación” y la presentación de Jesús (22): según la ley, la mujer que había tenido un hijo varón debía ir al templo cuarenta días después del parto para someterse al rito de la purificación (Lv 12,1 -8). Pero no era necesario que fuera con el hijo. Lucas confunde “Ia purificación” de la madre y otro rito: el ofrecimiento del niño al Señor. Quizá es una confusión intencionada: poner a Jesús en relación con el templo desde el principio del Evangelio, ya que el templo era el centro de la vida religiosa de Israel e Israel no se entendía a sí mismo sin el templo. No hay que olvidar que Lucas presenta el ministerio de Jesús como una subida a Jerusalén, donde será rechazado por la mayoría del pueblo de Israel -al cual él nunca rechazará-, morirá y resucitará. Así será el nuevo templo, para judíos y no judíos.

• Lo que se dice que tenían que ofrecer los padres de Jesús (24) es la ofrenda que presentaban las familias sin recursos (Lv 12,8).

• Simeón “aguardaba el Consuelo de Israel” (25), es decir, esperaba la llegada del Mesías. El tema del consuelo recuerda ls 40,1: Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios. Jesús es, para Simeón, “el Mesías del Señor” (26). Como lo será para los discípulos (Lc 9,20).

• El cántico de Simeón (29-32) recuerda, sin citas textuales, varios pasajes bíblicos:

  • El “irse en paz” (29) actualiza la alianza que Dios establece con Abrahán: Tú te reunirás en paz con tus antepasados y te enterrarán muy anciano (Gn 15,15). Dicho de otro modo: en Jesús la alianza llega a su cumplimiento.
  • El v. 30 actualiza el mismo pasaje de Isaías citado antes: Una voz grita: En el desierto preparadle un camino al Señor… Se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos: ha hablado la boca del Señor (ls 40,3-5).
  • También, y muy importante: la referencia a “todos los pueblos” (31) para los que el Señor preparaba al “Salvador” (30), es el reconocimiento de lo que estaba anunciado en ls 52,10: El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios. Ésta es la primera vez que, en los escritos de Lucas, se dice que Jesús trae una salvación destinada a todos los hombres -podemos ver el libro de los Hechos de los Apóstoles, del mismo autor que el Evangelio de Lucas (Hch 15,14;28-28)-.
  • El v. 32 también recoge a Isaías: luz para alumbrar a las naciones (ls 42,6; 29,6). Esta misma expresión el autor de Lucas la utiliza en Hch 13,47.
  • Y la “gloria de tu pueblo, Israel» actualiza ls 45,25 y 46,13.

• Lo que añade Simeón (34-35) anuncia que Jesús y su evangelio siempre provoca un juicio. La alegría de la buena nueva tiene el contrapeso de la tristeza porque no todos creerán. Jesús hallará oposición y conocerá el rechazo de una parte de Israel (Hch 13,26-28). En este sentido, la “espada” (35) no tiene nada que ver con ciertas imágenes devocionales que representan a María al pie de la cruz con una espada clavada en el corazón -Lucas no conoce la escena de María al pie de la cruz-. Se trata de una espada que discriminará, que distinguirá. También María, como israelita que es, tendrá que posicionarse ante Jesús, que trae la luz a todos los pueblos, no sólo a lsrael.

• En el ministerio de Jesús hallamos a María que tiene que posicionarse: su –y nuestra- relación con Jesús no depende del parentesco físico sino de la obediencia a la voluntad del Padre (Lc 8,19-21). Esta obediencia es discriminatoria. El mismo Jesús es causa de división, de discriminación: ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división (Lc 12,51-53). María no forma parte de los discípulos por ningún derecho maternal sino porque responde afirmativamente a la voluntad de Dios (Lc 1,38). Esta respuesta hace que, para María, Jesús será signo de afirmación, no de contradicción como lo fue para gran parte de Israel. La grandeza de María proviene de haber optado por ser discípula, oyente de la Palabra de Dios y practicante de su voluntad. Si María es proclamada madre de la Iglesia no es porque su vientre llevó a Jesús y sus pechos lo amamantaron (Lc 11,27) sino porque creyó en la palabra de Dios (Lc 1,41; 8,21; 11,28).

Comentario al evangelio – 24 de diciembre

El Salmo de la Palabra que hoy se nos regala dice “Cantaré eternamente las misericordias del Señor”.

Y así hace Zacarías. Bendice al Señor, porque ha “visitado” a su pueblo. En los patriarcas, en los profetas, en los sabios, en las mujeres y en los hombres de las distintas generaciones… con sus virtudes y sus pecados… Y al visitarles, les ha “redimido” dándoles una “fuerza de salvación”, al ser un pueblo que ha de mediar esa salvación para otros, viviendo en Alianza con el Creador y devolviéndole en gratuidad lo que él les dio gratuitamente. Y cuando llegó el momento culminante de la historia, hay alguien que prepara la venida del Señor preparando sus caminos… porque se acerca la luz que guiará nuestros pasos por la justicia y la paz…

Anteayer era María. Hoy es Zacarías. ¿Te atreverías tú a hacer un canto al Señor por la Alianza que mantiene con la humanidad? Para no ser ingenuos, no habrá que esconder las sombras, las dificultades, los conflictos… Y para no ser incrédulos, habrá que resaltar la gran cadena de hombres y mujeres que, dejando a Dios ser Dios en su vida, han sacado lo mejor de sí y han extendido su luz en nuestro mundo. Su misericordia. Algunos pueden ser muy cercanos a ti.
Es bueno que tal canto termine en esperanza, como el cántico de Zacarías: “nos visitará el sol que nace de lo alto…”. Dios sigue siendo contemporáneo a cada generación. Y cada generación sigue siendo llamada a preparar sus caminos. A los creyentes nos toca vivir esa Alianza y despejar los obstáculos, para que otros la puedan vivir. ¿Te apuntas a esta bella misión? Un hermoso deseo, a las puertas de la Navidad?