Lectio Divina – San Esteban

1.- Oración introductoria.

         Señor, me emociona el testimonio de Esteban, el primero que dio la vida por Jesús. Pedro puede presumir de haber sido el primer papa.  Y Esteban el primero que, entregando la vida, le demostró a Jesús todo lo que le quería. Se jugó la piel, se jugó el tipo, se jugó la vida por Él. Fue el primero porque tenía prisa por imitarte en todo, también en tu muerte. Que mi vida, Señor, sea un testimonio auténtico de fe.  

2.- Lectura reposada del Evangelio. Mateo 10, 17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

3.- Qué dice el texto.

Meditación-reflexión

A San Esteban se le llama proto-mártir, es decir, el primero que, después de la Muerte y Resurrección de Jesús, entregó la vida por Él. Es el primero que rubricó con sangre el testimonio de su fe. El primer cristiano auténtico. En su muerte quiere hacer presentes los gestos de Jesús a quien quiere imitar. Por eso muere perdonando “no les tengas en cuenta este pecado” y muere entregando su espíritu en manos del Padre. “Recibe mi espíritu”. El mismo Espíritu que habita en el corazón, hablará desde el corazón, como se dice de san Esteban: «Y no eran capaces de hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba» (Act 6,10). Esteban, antes de morir, vio el cielo abierto y a Jesús a la derecha del Padre. ¡Bonito testimonio! Mientras que a nosotros la muerte nos cubre de tinieblas, nos llena de tristeza y nos cierra las puertas de la vida, Esteban nos dice que en esos momentos se nos abren los cielos y ya, antes de morir, podemos ver a Jesús. Esa sangre derramada no va a ser estéril. Es Tertuliano el que nos dice estas bellas palabras a propósito de los primeros cristianos que daban la vida por Jesús: “nosotros nos multiplicamos cada vez que vosotros segáis nuestras vidas. La sangre de los cristianos es una semilla”.

Palabra autorizada del Papa

“Hoy la liturgia recuerda el testimonio de san Esteban. Elegido por los Apóstoles, junto con otros seis, para la diaconía de la caridad -es decir, para asistir a los pobres, los huérfanos, las viudas- en la comunidad de Jerusalén, se convirtió en el primer mártir de la Iglesia. Con su martirio, Esteban honra la venida al mundo del Rey de reyes, da testimonio de Él, ofreciéndole el don de su propia vida al servicio de los más necesitados. Y así nos muestra cómo vivir plenamente el misterio de la Navidad. […]Seguir el Evangelio es ciertamente un camino exigente -pero bello, ¡bellísimo!- y el que lo recorre con fidelidad y valentía recibe el don prometido por el Señor a los hombres y a las mujeres de buena voluntad. Como cantaban los ángeles el día de Navidad: ¡paz, paz! Esta paz donada por Dios es capaz de serenar la conciencia de todos los que, a través de las pruebas de la vida, saben acoger la Palabra de Dios y se comprometen en observarla con perseverancia hasta el final”. (Homilía de S.S. Francisco, 26 de diciembre de 2014).

4.- Qué me dice a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio

5.- Propósito: Si en este día tengo alguna dificultad, miraré al cielo donde está Jesús y recibiré su fuerza.

6.- Dios me ha hablado hoy a mí a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.

Señor, te agradezco la muerte de Esteban. Es como el primer maestro cristiano que quiere enseñarnos el camino de Jesús. No es un camino fácil ni teórico; es un camino difícil, incluso sangriento.  A pesar de todo, Jesús guía y acompaña a Esteban en este camino de sufrimiento, abriéndole, de par en par, las puertas del Paraíso. La muerte no puede frustrar las esperanzas de una vida entregada por amor. No frustró a Jesús ni frustrará a nadie que le siga a través de los tiempos.  El amor es más fuerte que la muerte.

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén