Dios nos ha tomado la delantera

Hay que tener confianza en Dios, hermano,
pues Él ha confiado en nosotros.
Hay que tener fe en Dios,
pues Él ha creído en nosotras.
Hay que dar crédito a Dios,
que nos ha dado crédito a nosotros.
¡Y qué crédito! ¡Todo el crédito!
Hay que poner nuestra esperanza en Dios
puesto que Él la ha puesto en nosotras.

Singular misterio, el más misterioso:
¡Dios nos ha cogido la delantera!

Así es Él, hermana, así es Él.
Se le desborda la ternura por los poros,
nos alza hasta sus ojos, nos besa,
nos hace mimos, cosquillas y guiños,
y sueña utopías para nosotros
más que las madres más buenas y apasionadas.

Dios ha puesto su esperanza en nosotras.
Él comenzó, ya en los orígenes, y no se cansa.
Él espera que el más pecador de nosotros trabaje,
al menos un poco, por sus hermanas.
Él espera en nosotros más que nosotros mismos,
¿y nosotras no vamos a esperar en Él?

Dios nos dio su Palabra,
nos confió a su Hijo amado
que vino a nuestro mundo y casa;
nos confió su hacienda,
su Buena Noticia,
y aún su esperanza misma,
¿y no vamos a poner nosotros
nuestra esperanza en Él?

Hay que tener confianza en la vida
a pesar de lo mal que dicen que está todo.
Hay que tener esperanza en las personas,
¡en todas!
Sólo en algunas hasta los fariseos y necios la tienen…
Hay que confiar más en Dios
y echarnos en sus brazos
y descansar en su regazo.

Hay que esperar en Dios.
Mejor: hay que esperar a Dios.
Y si todo esto ya lo hacemos,
una cosa nos falta todavía:
¡Hay que esperar con Dios
a que su Palabra se haga Buena Nueva
en nuestras entrañas,
en su casa, que es nuestra casa.

Florentino Ulibarri