II Vísperas – Epifanía del Señor

II VÍSPERAS

EPIFANÍA DEL SEÑOR, Solemnidad

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Confiada mira la luz dorada
que a ti hoy llega, Jerusalén:
de tu Mesías ve la alborada
sobre Belén.

El mundo todo ve hoy gozoso
la luz divina sobre Israel;
la estrella muestra al prodigioso
rey Emmanuel.

Ya los tres magos, desde el Oriente,
la estrella viendo, van de ella en pos;
dan sus primicias de amor ferviente
al niño Dios.

Ofrenda de oro que es Rey declara,
incienso ofrece a Dios su olor,
predice mirra muerte preclara,
pasión, dolor.

La voz del Padre, Cristo, te llama
su predilecto, sobre el Jordán.
Dios en los hombres hoy te proclama
valiente Juan.

Virtud divina resplandecía
del que del agua vino sacó,
cuando el anuncio de eucaristía
Caná bebió.

A darte gloria, Señor, invita
la luz que al hombre viniste a dar,
luz que nos trae gloria infinita
de amor sin par. Amén.

SALMO 109: EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE

Ant. El Rey de la paz ha sido glorificado por encima de todos los reyes de la tierra.

Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec.»

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. El Rey de la paz ha sido glorificado por encima de todos los reyes de la tierra.

SALMO 111

Ant. En las tinieblas brilla como una luz; el Señor es justo, clemente y compasivo.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. En las tinieblas brilla como una luz; el Señor es justo, clemente y compasivo.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Vendrás todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Vendrás todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA: Tt 3, 4-5

Ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre; no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo.

RESPONSORIO BREVE

R/ Será la bendición de todos los pueblos.
V/ Será la bendición de todos los pueblos.

R/ Lo proclamarán dichoso todas las razas de la tierra.
V/ Todos los pueblos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Será la bendición de todos los pueblos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya.

PRECES

Veneremos, con grandísimo gozo, a nuestro Salvador, que en este día fue adorado por los magos, y digámosle:

Salva, Señor, la vida de los pobres.

Oh Rey de las naciones, que llamaste a los magos, como primicia de los pueblos gentiles, para que te adoraran,
— danos el espíritu de adoración y servicio.

Rey de la gloria, que riges a tu pueblo con justicia,
— concede a los hombres paz abundante.

Rey eterno, que subsistes por los siglos,
— haz que tu palabra penetre en nuestros corazones como la llovizna que empapa la tierra.

Rey de justicia, que quieres librar al pobre que no tiene protector,
— ten piedad de los desgraciados y afligidos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Oh Señor, cuyo nombre es bendito por los siglos,
— haz partícipes a nuestros hermanos difuntos de las maravillas de tu salvación.

Confiemos nuestras súplicas a Dios, nuestro Padre, terminando esta oración con las palabras que el Señor nos enseñó:
Padre nuestro…

ORACION

Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Epifanía del Señor

INTRODUCCIÓN

“Cuando miramos el evangelio descubrimos que no importa sólo el hecho de la manifestación, sino el modo de manifestarse: no es sol que deslumbra, sino estrella que seduce; no es fuego de un horno que abrasa, sino fuego de hogar que caldea; no es un superhombre, es un niño; no es Mesías guerrero, sino pacificado; no es en Jerusalén y el Templo, sino en Belén. Jesús es el gran paso de Dios que salva la trascendencia, la lejanía, el silencio, y llega a nosotros, después de un largo recorrido de amor; temblando, mendigo de amores. Es también un camino de achicamiento, despojándose de sus grandezas, hasta quedarse a nuestra altura, es decir, a la medida de nuestra pequeñez”. (F. Ulibarri).

TEXTOS BÍBLICOS:

1ª Lectura: Is. 60,1-6.        2ª Lectura: Ef. 3,2-3ª.5-6

EVANGELIO

Mateo 2, 1-12

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» AL oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

REFLEXIÓN-MEDITACIÓN.

El camino de los magos es el camino de la auténtica fe.

La fe es una estrella que viene de arriba.

Es un don de Dios, algo que está por encima de nosotros y más allá de nosotros. La fe no se merece, se agradece. Esta primera llamada de Dios no nos deja indiferentes. Muchos vieron la estrella y se quedaron en sus casas, pero otros, dejaron todo y se pusieron en camino.

Los magos se pusieron en camino.

Un camino que no es nada fácil: La estrella aparece y desaparece. En este camino hay luces y sombras; presencias y ausencias. En la dificultad, hay que seguir buscando, hay que preguntar, indagar y, sobre todo, hay que fiarse de Dios. La estrella, después de haberse ocultado, volvió a brillar con más luz. 

Los magos se encontraron con el Niño-Dios.

Lo esencial es el encuentro con Jesús. No lo encontraron donde ellos pensaban, pero en aquella cueva y en aquella pobreza, no dudaron en reconocerle como rey y adorarle. No equivoquemos el camino. Dios está en los pobres, en los sencillos y humildes, 

Le ofrecieron sus dones:

Le ofrecieron lo mejor que tenían: la “mirra” del dolor y sufrimiento propio de nuestro cuerpo mortal; el “incienso” del alma, creada a  “imagen y semejanza de Dios”   y el “oro” del corazón. Lo importante no eran los dones sino lo que éstos significaban: cuerpo, alma y corazón. Le ofrecieron no sólo lo que tenían sino lo que eran: su ser, su persona, su vida. 

Y, al volver, regresamos por otro camino:

En todo encuentro con Dios hay que cambiar, convertirse, regresar a la vida, pero por otro camino. Si hemos entrado a la Iglesia por el camino de la mentira, debemos volver por la senda de la verdad.     Si hemos ido por el camino de la soberbia, al ver a un Dios que se rebaja y se hace niño, regresamos por el camino de la humildad; si hemos entrado por el camino de egoísmo, al ver el amor de Dios enviándonos a su propio Hijo, regresamos por el camino del servicio y entrega a los demás. En un auténtico camino de fe, nada puede seguir igual.

El poeta inglés Anden, en un poema sobre la Navidad presenta a los Magos motivando su viaje: El primero dice: Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella.

El segundo dice: Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella.

El tercero dice: Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella.

Al final afirman los tres: Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.

Palabra del Papa

“Los Magos consiguieron superar aquel momento crítico de oscuridad en el palacio de Herodes, porque creyeron en las Escrituras, en la palabra de los profetas que señalaba Belén como el lugar donde había de nacer el Mesías. Así escaparon al letargo de la noche del mundo, reemprendieron su camino y de pronto vieron nuevamente la estrella, y el Evangelio dice que se llenaron de “inmensa alegría”. Esa estrella que no se veía en la oscuridad de la mundanidad de aquel palacio. Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Es también una virtud, la santa “astucia”. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino.  (S.S. Francisco, 6 de enero de 2014).

PREGUNTAS.

1.- ¿Sé agradecer a Dios el regalo de la fe? ¿La cuido? ¿La protejo? ¿La defiendo?

2.- Cuando la fe se oscurece, ¿sé mantener firme mi esperanza? ¿Estoy convencido de que Dios nunca me abandona?

3.- La fe es el gran regalo que Dios me ha hecho. ¿Qué le ofrezco yo a Dios para agradecer ese don?

El mensaje de este día, en verso, suena así

Los «Magos», al ver al Niño,
de rodillas, le ofrecieron,
con amor, tres cofres llenos
de oro, de mirra y de incienso.
y desde entonces, los «Magos»
traen a los «niños buenos»,
a sus familias y amigos,
muchos «regalos de ensueño».
Hoy, nosotros les pedimos
y esperamos en secreto
un «regalo misterioso»:
el gran regalo del «tiempo».
«Tiempo» para todos padres,
para que encuentren momentos
de regalar a sus hijos
caricias, abrazos, besos.
«Tiempo» para todos hijos:
¡Que disfruten con el «juego»
de ofrecer a sus papás
su ternura y su respeto!
«Tiempo» para los abuelos,
solitarios, en silencio.
¡Que no les falte el cariño
de sus hijos y sus nietos!
y»tiempo» para nosotros,
-amigos y compañeros-
para rezar todos juntos
y decir que nos queremos.

(Compuso estos versos José Javier Pérez Benedí)

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud,  en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La teología de los niños

1.- ¿Este pasaje lleno de acción de San Mateo es una historia real o es un cuento de niños? Yo diría que es cuento del Niño Dios a los niños del Reino. Mateo hace teología al modo oriental enseñando a sus coetáneos que ese niño ante el que se postran hombres venidos de lejanas tierras es el mismo del que habla Isaías. Y al mismo tiempo les enseña lo mismo que Juan va a decir en prólogo de su evangelio: “Que vino a los suyos (los judíos) y no le recibieron”. Ninguna autoridad religiosa o civil se postra ante el Niño Dios, solo aquellos Magos venidos del Oriente.

Mateo hace Teología. Y dicho con perdón, la Teología es necesariamente “ciencia de los niños”, de esas gentes sencillas y humildes, de esos pequeños, de esos niños a los que el Padre les revela los infinitos misterios guardados por siglos eternos en su corazón de Dios: “Te doy gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sencillos y humildes”

Para entender y entrar en el Reino de los cielos tiene que hacerse como niño, no puede entrar nadie que no nazca de nuevo comenzando por ser niño otra vez.

La Teología no cabe en programas de computadoras. Se estudia de rodillas, como los Magos se pusieron ante el Niño.

2.- Hoy es el día de las estrellas. Día de la ilusión del que cree en lo maravilloso, del que entiende el asombro que hay en aquel dicho japonés: “Cuando una flor nace, el universo entero se hace primavera”.

Día del que sabe apreciar la grandeza de lo pequeño. Del que no desprecia la luz vacilante de la estrella de la Fe, y sabe aceptar en un Niño a Dios, y con alegría se pone a sus pies y le entrega todo lo que tiene, como los Magos.

Cuantos hombres han querido ver a Dios a la luz del sol de mediodía y no han conseguido más que quemarse la retina, sin caer en la cuenta que Dios es demasiada luz para que quepa en nuestro entendimiento y que necesitamos de la mediación de la estrella de la Fe para llegar a Él sin abrasarnos.

A veces decimos que nos falta Fe, lo que nos falta es sencillez de niño para aceptar la estrella que lleva a Dios y aceptar a Dios bajo la forma de Niño.

3.- San Ignacio nos diría que nos metiéramos en el portal como un esclavito indigno, quizás venido con los Magos y que hablemos con el Niño Dios. Y le digamos:

“Señor, también yo vengo caminando por el desierto de la vida, tratando de seguir la estrella de la Fe, que se me oculta con frecuencia. Y sin embargo aquí me tienes creyendo en Ti como en mi Dios. No me da vergüenza admitirlo, aunque muchos lo nieguen.

Yo no tengo nada que ofrecerte como estos Reyes. Sólo te entrego en propia mano mi carta a los Reyes. Como eres pequeño y no sabes leer te digo lo que te pongo en ella: Te pido que me hagas niño. Niño que se confíe totalmente a su Padre, Dios. Niño que crea y espere en Ti sin límites. Niño que pase por el mundo dando cariño y sonrisas, y confiando en que hay todavía bondad en los hombres de buena voluntad.

Agranda la puerta, Padre,
porque no puedo pasar.
La hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad.
Vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.

José María Maruri, SJ

Comentario – Epifanía del Señor

(Mt 2, 1-12)

Los magos de Oriente eran astrólogos, poseedores de una ciencia que enorgullecía a los habitantes de la zona del río Eufrates. Dios ha hablado su lenguaje y a través de un signo celestial les ha anunciado el nacimiento de un nuevo rey, un gran soberano que debía ser homenajeado.

Mientras Herodes era un rey ilegítimo, Jesús aparecía así como el verdadero rey de Israel, descendiente de David.

Pero la figura de los magos de Oriente en realidad simboliza a los pueblos paganos que acercan su homenaje al Mesías, y por eso en ellos estamos representados todos los creyentes, de todos los pueblos de la tierra, que conocimos a Jesús y lo adoramos.

Cuando el texto nos dice que los magos “se llenaron de inmenso gozo”, nos invita a preguntarnos si estamos viviendo con alegría nuestro encuentro personal y cotidiano con el Señor Jesús.

De ahí la importancia de esta fiesta, donde cada uno de nosotros celebra que Cristo se ha manifestado a su propia vida. Él podría haberme salvado sin que yo lo conociera, sin que yo disfrutara de su amistad, pero además de eso ha querido revelarme su hermosura, ha querido regalarme su amistad, ha querido manifestarse a mi vida y ofrecerme un trato íntimo y personal.

Celebremos íntimamente nuestro propio encuentro con él, descubramos una vez más que es bueno haberlo conocido; pero pidámosle también que nuestra vida sea una luz para los demás, de manera que otros puedan encontrarse con él.

Oración:

“Te doy gracias Jesús, porque no solamente me das tu fuerza en mi interior y me ayudas en el camino de la vida, sino que también me has regalado el honor de poder conocerte, de adorarte, de contemplar tu misterio. Gracias por esa mirada de predilección de la cual no puedo ser digno. Y doy gloria a tu nombre porque te has manifestado a todos los pueblos de la tiera”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Comentario Bautismo del Señor

Oración preparatoria

He aquí a Dios, mi Salvador: estoy seguro y sin miedo, pues YHWH es mi fuerza y mi canción, él es mi salvación. Sacaréis agua con gozo de los hontanares de salvación. y diréis aquel día: «Dad gracias a YHWH, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos sus hazañas, pregonad que es sublime su nombre. Cantad a YHWH, porque ha hecho algo sublime, que es digno de saberse en toda la tierra. Dad gritos de gozo y de júbilo, moradores de Sión, ¡qué grande es en medio de ti el Santo de Israel! (Is 12-2-6)

Mc 1, 7-11

«7Y [Juan] proclamaba diciendo: “Viene detrás de mí el que es más fuerte que yo, de quien no soy digno de agacharme para desatarle la correa de sus sandalias”. 8Yo os bauticé con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

9Y sucedió por aquellos días que vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

10Y enseguida, subiendo del agua, vio rasgados los cielos y al Espíritu, como una paloma, que bajaba hacia él.

11Y surgió una voz desde los cielos: “Tú eres mi Hijo amado, en quien me complazco”».

PALABRA DE DIOS

 

CONTEXTO

El evangelio de Marcos comienza con el título (Mc 1,1) y un tríptico inicial, com- puesto por el anuncio de Juan Precursor (1,2-8), el bautismo de Jesús (1,9-11) y las tentaciones en el desierto (1,12-13). A partir de ese momento Jesús, declarado “hijo amado” por Dios, asistido por el Espíritu y vencedor de Satanás, comienza su misión de hacer presente la soberanía de Dios en el atormentado Israel del s. I (1,14-15). En efecto, el tiempo ha sido cumplido y comienza el momento decisivo de la Historia.

TEXTO

Nuestro evangelio recoge la parte final del primer relato del tríptico inicial (vv. 7- 8) y el segundo relato, el central, de dicho tríptico, correspondiente al bautismo de Jesús (vv. 9-11). Esta parte está estructurada en tres momentos ascendentes: a) el bautismo de Jesús (v. 9); b) la venida del Espíritu a Jesús (v. 10); c) la declaración de Dios sobre Jesús (v. 11). No hay, propiamente, un “tema” dominante, sino que se suceden pequeños episodios que llegan a un clímax narrativo: la divina declaración solemne de la identidad de Jesús: es el Hijo amado.

ELEMENTOS A DESTACAR

• Es un texto de contraste de tiempos: del “os bauticé con agua” al “os bautizará con Espíritu Santo; la primera parte tiene correspondencia con el “fue bautizado (con agua)”, pero la segunda no: el texto queda abierto y eso produce expectativas. Un anuncio queda pendiente.

¿Cuáles son nuestras expectativas respecto a Jesús? ¿Qué esperamos?

• También es un texto de contraste de movimientos: Jesús “sube” del agua y el Espíritu “baja” de los cielos. Salen al encuentro mutuo. El juego verbal es sugerente: ¿de qué “aguas” tenemos que “subir” para salir al encuentro del Espíritu?

• Jesús ve que los cielos “se rasgan”. El verbo se utiliza también en el momento de la muerte de Jesús, cuando el velo del Templo “se rasgó” en dos. Los dos espacios “divinos” (cielos y Templo) se rasgan, de modo que Dios no queda “encerrado” en lugares determinados, sino accesible: cielos y tierra están en comunicación y ya no hay lugares sagrados frente a lugares profanos. ¿Sabemos apreciar esta comunicación divina? ¿Hacemos “sagrados” todos los lugares?

• Jesús recibe dos títulos: de parte humana (Juan), “el que es más fuerte”; de parte divina (la voz celestial), “mi Hijo amado”. A Jesús se nos ofrece como alguien capaz de fortalecernos, en su fuerza encontramos la nuestra. Y, también, Jesús Hijo nos revela la característica más genuina de Dios, “Padre-Madre”, y el camino de acceso a Él. ¿Podemos sentirnos, entonces, como “dejados de la mano de Dios”? ¿Nuestra fe expresa la confianza radical de sentirnos acompañados y fortalecidos por semejante Dios?

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis: Bautismo del Señor

BAUTISMO DEL SEÑOR

Lecturas: Isaías 42: 1-4, 6-7; Salmo 28; Hechos 10, 34-38; Marcos 1, 7-11

En su proclamación decía: “Después de mi viene uno más poderoso que yo, que ni siquiera merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua; pero él los bautizará con el Espíritu Santo.” Por aquellos días, Jesús salió de Nazaret, que está en la región de Galilea, y Juan lo bautizó en el Jordán. En el momento de salir del agua, Jesús vio que el cielo se abría y que el Espíritu bajaba sobre el cómo una paloma. Y se oyó una vos del cielo, que decía: “Tu eres mi hijo amado, a quien he elegido.”

Reflexión

Juan el Bautista proclama que su bautizo es con agua. ¿Qué quiere decir? (Que es simbólico, no tiene poder.) Dice que vendrá otro que bautizará con El Espíritu Santo. ¿Como vemos el poder de Jesús en este evangelio? (Se abre el Cielo y el Espíritu Santo en forma de paloma baja sobre El. Se oye la voz de Dios diciendo…) ¿Qué pasa en nosotros cuando nos bautizamos? (Se borra la mancha del Pecado Original, el pecado de Adán y Eva, en nuestra alma; recibimos al Espíritu Santo; entramos en la familia de Dios, la Iglesia; recibimos la misión de Cristo para el mundo.) ¿Cuál es la misión de Cristo y nuestra misión? (Ser instrumentos del amor de Dios a todos.) ¿Cómo podemos ser instrumentos del amor de Dios? Compartir. (Consolar a alguien que esté solo con una llamada o una tarjeta…)

Actividad

En la siguiente página hablar de los Símbolos del Bautismo.
Colorear y completar las palabras. Invite a los niños a compartir sobre su Bautismo. Qué nombren sus padrinos y como comparten con ellos. Se puede escenificar un Bautismo y seguir todos los pasos, explicando su significado.

Oración

Señor Jesús, Tú viniste a formar parte de nuestra familia y nos liberaste del pecado y de la muerte. Ayúdanos a ser verdaderos profetas llevando tú mensaje de amor a todos nuestros amigos y familiares. Amen.

¿Qué me quiere decir Jesús?

Bautismo de Jesús – Marcos 1, 6b-11

En aquel tiempo proclamaba Juan: – Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharrme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo. Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: – Tú eres mi Hijo amado, mi preferido.

Explicación

Vino Jesús desde Nazaret hasta Galilea para que su primo Juan Bautista lo bautizara en el río Jordán. Cuando entró Jesús en el agua, una voz anunció: “Este es mi Hijo amado. Mi preferido”. A partir de ese momento Jesús empezó a predicar y a construir el Reino de Dios, para lo cual necesitó mucha fuerza, que le dio el Espíritu o sea el amor a su Padre y a los demás.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Epifanía del Señor

Hoy es una de las fiestas grandes del tiempo de Navidad y del año litúrgico: la solemnidad de la Epifanía. El mismo misterio del Dios-con-nosotros, contemplado ahora desde la perspectiva de su manifestación a todos los pueblos. Un misterio narrado en el texto de Mateo, representado en los tres Magos de pueblos extranjeros, que llegan a conocer al Salvador. Una manifestación prefigurada en el texto de Isaías, que profetizaba que la luz del pueblo elegido llegaría a todas las naciones. Y un acontecimiento explicado en el texto de Efesios, donde el Espíritu Santo se nos muestra como aquél que llega a “globalizar” la salvación prometida al pueblo de Israel, rompiendo sus estrechas fronteras y haciéndola llegar también a los gentiles.

La fiesta de la Epifanía nos descubre una actitud muy necesaria: la ADMIRACIÓN. Es la sorpresa por lo que uno se encuentra, el sobrecogimiento agradecido al que sigue la acogida respetuosa. La admiración era, para el filósofo Aristóteles, el principio de la filosofía, del pensar y del razonar. Podemos ampliar la perspectiva diciendo que la admiración es el principio del amor y de la belleza. Ante el misterio del Dios-con-nosotros la primera actitud es la admiración: sorprendernos de tal regalo, sentirnos agraciados, para llegar a responder al Amor con amor, y crear belleza a nuestro alrededor.

Y tras la admiración, viene la ADORACIÓN. Como hicieron los Magos. Como hicieron los pastores. Adorar es postrarse ante lo que es mayor que nosotros. Por eso, en cristiano, adorar sólo adoramos a Dios. Ninguna otra cosa de este mundo debería someternos: ni el dinero, ni el poder, ni el éxito, ni la fama… Muchos cristianos, en los orígenes y en otras épocas, prefirieron entregar su vida antes que adorar a César o a otros ídolos de este mundo. Sólo el Dios de Jesús, hecho hombre por nosotros, es digno de adoración. Y esa adoración no nos hace menos personas sino, al contrario, nos sitúa en nuestro lugar, permitiendo desplegar nuestra vida de un modo adecuado, sin jugar a ser dioses para con nosotros mismos ni para con los demás.

Que en este nuevo año no nos falten ni la admiración por la creación, la redención y la santificación que obran el Padre, el Hijo y el Espíritu; y que tampoco nunca nos falte en nosotros la adoración al Creador, al Redentor y al Santificador. Como aquellos Magos del Evangelio que hoy podemos ser nosotros.

Luis Manuel Suárez CMF