Meditación – Lunes I de Tiempo Ordinario

Hoy es lunes I de Tiempo Ordinario.

La lectura de hoy es del evangelio de Marcos (Mc 1, 14-20):

Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: «El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio» (…).

Hoy, el evangelista Marcos describe el comienzo de la vida pública de Jesús, recogiendo el contenido fundamental de su mensaje. Tanto Marcos como Mateo definen el anuncio de Jesucristo como «Evangelio». Pero, ¿qué es realmente el Evangelio? Recientemente se ha traducido como «Buena Noticia», pero queda muy por debajo de la grandeza que encierra realmente la palabra «evangelio».

Antiguamente, las proclamas que procedían del emperador se llamaban «evangelios». Lo que procede del emperador —ésa era la idea de fondo— es mensaje salvador, no simplemente una noticia, sino transformación del mundo hacia el bien. Cuando los evangelistas toman esta palabra quieren decir que aquello que los emperadores, que se tenían por dioses, reclamaban sin derecho (ellos no podían salvar al mundo), aquí ocurre realmente: se trata de un mensaje con autoridad que no es sólo palabra, sino también realidad.

—Porque Tú, Jesús, eres el Hijo de Dios venido al mundo, tu «Evangelio» no es un discurso meramente informativo, sino operativo: fuerza eficaz que penetra en el mundo salvándolo y transformándolo.

REDACCIÓN evangeli.net