Vísperas – San Timoteo y San Tito

VÍSPERAS

SAN TIMOTEO Y SAN TITO, obispos

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Cantemos al Señor con alegría
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.

Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.

Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.

Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.

SALMO 14: ¿QUIÉN ES JUSTO ANTE EL SEÑOR?

Ant. Soy ministro del Evangelio por el don de la gracia de Dios.

Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda
y habitar en tu monte santo?

El que procede honradamente
y practica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua,

el que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor,

el que no retracta lo que juró
aun en daño propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.

El que así obra nunca fallará.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Soy ministro del Evangelio por el don de la gracia de Dios.

SALMO 111

Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amor ha puesto al frente de su servidumbre.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.

Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.

El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Éste es el criado fiel y solícito a quien el amor ha puesto al frente de su servidumbre.

CÁNTICO del APOCALIPSIS: HIMNO DE ADORACIÓN

Ant. Mis ovejas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Mis ovejas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

LECTURA: 1P 5, 1-4

A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

RESPONSORIO BREVE

R/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

R/ El que entregó su vida por sus hermanos.
V/ El que ora mucho por su pueblo.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Señor.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Llevemos una vida honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición del Señor.

PRECES

Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice a favor de los hombres, en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:

Salva a tu pueblo, Señor.

Tú que, por medio de pastores santos y eximios, has hecho resplandecer de modo admirable a tu Iglesia,
— haz que los cristianos se alegren siempre de ese resplandor.

Tú que, cuando los santos pastores te suplicaban, con Moisés, perdonaste los pecados del pueblo,
— santifica, por su intercesión, a tu Iglesia con una purificación continua.

Tú que, en medio de los fieles, consagraste a los santos pastores y, por tu Espíritu, los dirigiste,
— llena del Espíritu Santo a todos los que rigen a tu pueblo.

Tú que fuiste el lote y la heredad de los santos pastores
— no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre esté alejado de ti.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que, por medio de los pastores de la Iglesia, das la vida eterna a tus ovejas para que nadie las arrebate de tu mano,
— salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.

Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre común:

Padre nuestro…

ORACION

Oh Dios, que hiciste brillar con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que, después de vivir en este mundo en justicia y santidad, merezcamos llegar al reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Martes III de Tiempo Ordinario

1.-Introducción.

Señor hoy vengo a estar contigo. Hoy quiero darte gracias por mi familia, por mis padres, que me dieron la mejor herencia que me podían regalar: la fe. A través de esta fe me has introducido en esa gran familia que es la Iglesia. En ella quiero vivir como el pez en el agua.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 3, 31-35

En aquel tiempo llegaron la madre de Jesús y sus hermanos, y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada a su alrededor le dijo: ¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan. Él les responde: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

3.- Qué dice el texto bíblico.


Meditación-reflexión

A primera vista, este texto nos resulta un tanto extraño, un poco displicente con su Madre. Al oír Jesús las palabras: “ahí está tu madre” lo normal es dejar el discurso y llegar hasta su madre para darle un abrazo. Y, sin embargo, las palabras de Jesús fueron desconcertantes: ¿quién es mi madre? No olvidemos que el camino de María es un camino de fe. Su prima Isabel le ha elogiado diciendo, “Dichosa tú, ¡La creyente! Más que la maternidad meramente biológica de su madre, a Jesús le interesa la maternidad espiritual. “Nadie ha cumplido como ella la voluntad de Dios”. Nadie ha estado tan abierto a Dios, nadie como Ella se ha fiado plenamente de Dios. Ella no ha querido vivir nada para ella misma. Es importante lo que dice el evangelio: “Mirando Jesús en torno a los que estaban sentados en corro”.  Los que estaban sentados formaban el pueblo, el pueblo de Dios. Y Jesús nunca quiere separar a su Madre del pueblo fiel que sigue a Jesús. Ella acompañó a la Iglesia naciente. Ella estaba presente en la venida del Espíritu Santo. No estaba para dirigir nada sino para contagiar su vivencia interior.

Palabra del Papa.

“Nuestra mayor alegría es ser pastores, y nada más que pastores, con un corazón indiviso y una entrega personal irreversible… La esencia de nuestra identidad se ha de buscar en la oración asidua, en la predicación y el apacentar.

No una oración cualquiera, sino la unión familiar con Cristo, donde poder encontrar cotidianamente su mirada y escuchar la pregunta que nos dirige a todos: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y poderle responder serenamente: “Señor, aquí está tu madre, aquí están tus hermanos. Te los encomiendo, son aquellos que tú me has confiado”. La vida del pastor se alimenta de esa intimidad con Cristo.  (Homilía de S.S. Francisco, 23 de septiembre de 2015).

4.- Qué me dice hoy a mí este texto que acabo de meditar. (Guardo silencio)

5.-Propósito. Hoy voy a pasar el día sintiendo que María camina conmigo como una presencia invisible “estimulante y gratificante”.

6.-Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Ahora yo le respondo con mi oración.

Gracias, Señor, porque me has dado a tu madre por madre mía. Yo sé que con ella nunca me voy a sentir solo. Yo sé que con ella me va a ser mucho más fácil el camino de la fe. Parece que siempre me está diciendo: Haz la voluntad del Señor. Fíate plenamente de Dios. Es lo que yo he hecho siempre ¡y me ha ido muy bien!

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

La Vida de Jesús – Fco. Fernández-Carvajal

9.- EN BETANIA

Lc 10, 33-42

Jesús dejó Jericó y reemprendió el viaje a Jerusalén (Lc). Pocos kilómetros antes de llegar a la ciudad se detuvo en casa de unos amigos de Betania[1]: Marta, María y Lázaro. Jesús amaba entrañablemente a estos hermanos, y allí recaló muchas veces buscando un poco de paz y de descanso. Entre aquellos amigos se encontraba el Señor a gusto. Le trataban siempre bien, y es recibido cualquier día y a cualquier hora con alegría y afecto. Decir hoy Betania en el mundo cristiano es hablar de hospitalidad[2].

En Betania fue muy bien recibido, como siempre. Después, quizá al día siguiente, se encaminó a Jerusalén.

En este clima de amistad, las hermanas se desenvuelven con naturalidad y sencillez, y muestran actitudes diversas. Marta andaba afanada con los múltiples quehaceres de la casa; parece la mayor (san Lucas dice: una mujer llamada Marta le recibió en su casa), y es la que se ocupa con todo esmero de atender al Señor y a los que le acompañan; el trabajo debía de ser abundante. Atender a un grupo tan numeroso, aunque le hubieran avisado con cierta antelación, no era tarea fácil. Y Marta se ocupaba con eficacia en preparar lo conveniente.

María, en cambio, sentada también a los pies del Señor, escuchaba su palabra desentendida de los preparativos de la comida.

Es muy posible que Marta, ante la urgencia y el aumento del trabajo doméstico, prestara mayor atención y estuviera más preocupada de sus quehaceres que del Señor mismo. Además, parece como si María, sentada a los pies de Jesús, le irritara. Por eso, poniéndose delante, dijo: Señor, ¿nada te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo de la casa? Dile, pues, que me ayude.

Dile… Tiene tanta confianza con el Maestro que parece mandarle a Él: Dile… ¿Nada te importa…? Estas palabras suponen una gran amistad con el Maestro y enseñan a tratarle con confianza[3].

Podemos imaginar fácilmente a Jesús dirigiéndole esta afectuosa reconvención:

Marta, Marta, tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas. En verdad una sola es necesaria. Así pues, María ha escogido la mejor parte, que no le será arrebatada.

Es como si le dijera: Marta, estás ocupada en muchos menesteres, pero te estás olvidando de Mí; estás desbordada por muchas tareas necesarias, pero estás descuidando algo más esencial.

Jesús no hace una valoración de toda la actitud de Marta ni tampoco de todo el comportamiento de María. Cambia con hondura la cuestión y apunta a algo más fundamental: a la actitud interna de Marta; tan metida está en el trabajo y anda tan preocupada por él, que se llega casi a olvidar de Su presencia en aquella casa. El trabajo de Marta, y cualquier otro, lejos de ser obstáculo, ha de ser medio y ocasión de un trato afectuoso con el Maestro, que es lo más importante, lo necesario.

En Betania estuvo Jesús poco tiempo. Quizá al día siguiente marchó a Jerusalén. Muchos autores piensan que llegó a la ciudad para la fiesta de Pentecostés, que aquel año 28 cayó a mediados de junio[4].


[1] San Lucas no da el nombre de la aldea. Pero san Juan nos dice que estas dos hermanas y Lázaro vivían en Betania, a unos cinco kilómetros de Jerusalén. La familia era bien conocida en la ciudad.

[2] San Josemaría Escrivá llamaba Betania a los Sagrarios donde se trata con respeto y afecto a Jesús sacramentado (cfr. Camino, n. 322).

[3] En la Humanidad Santísima de Jesús toma forma humana el amor que Dios nos tiene, abriéndose así un plano inclinado que nos lleva suavemente a Dios Padre. Por eso, la vida cristiana consiste en querer a Cristo, en imitarle, en seguirle de cerca, atraídos por su vida. La santificación no tiene su centro en la lucha contra el pecado, no es algo negativo; está centrada en Jesucristo: no se trata solo de evitar el mal, sino de amar al Maestro y de imitarle a Él, que pasó haciendo el bien… (Hch 10, 38).

[4] Pentecostés se celebraba cincuenta días después de la Pascua. Aquel año 28, el 15 de Nisán (el día de la Pascua) cayó el 29 de abril.

Comentario – Martes III de Tiempo Ordinario

(Mc 3, 31-35)

Jesús no desprecia a su familia, pero quiere mostrar que la fe crea también lazos familiares, que se rompen las paredes del círculo familiar para abrir el corazón también a otros que pasan a ser verdaderamente hermanos.

El texto de Lucas 2, 41-51 muestra que Jesús respetaba a María y a José, pero que también debía abandonar esa intimidad de su pequeña familia para abrir su misión a todo el pueblo, porque esa era la voluntad de Padre, que él venía a cumplir. Él no vino a este mundo para encerrarse un pequeño mundo de afectos, sino para llegar a todos con el poder de Dios.

La expresión “hermanos” designaba en el lenguaje de aquella época a cualquier pariente próximo: tíos, primos, etc. Por eso la expresión “tu madre y tus hermanos” indicaba al conjunto de su círculo familiar más cercano. Por eso esta expresión no basta para decir que María tuvo otros hijos.

El evangelio de Juan indicará que su madre, que siempre lo buscaba, en realidad debía cumplir una misión suprema junto a él en la cruz. Allí sí Jesús volvería a la intimidad con su madre para realizar juntos la suprema voluntad del Padre. Junto a la cruz él y su madre fiel serían el modelo supremo para todo hombre y mujer y abrirían el camino de una nueva humanidad: él como Dios y redentor, ella como criatura humilde y como madre perseverante.

Oración:

“Señor, ayúdame a descubrir y valorar la nueva familia que me regalas, y concédeme que pueda vivir en familia mi relación contigo, que no me evada en una fe individualista, sino que reconozca a los hermanos que me has regalado”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Música – Domingo IV de Tiempo Ordinario

Entrada: Toda la tierra te adore (Apéndice)  El Señor nos llama CLN A5 ;
Yo creo en ti Señor CLN 738.   Somos un peublo que camina (CLN 719
En Latin: Laetetur cor quaerentium
Salmo y Aleluya : Ojalá escuchéis hoy su voz (Propio)
Ofertorio: Padre eterno Dios piadoso CLN  H1
Santo: Gregoriano
Comunión:  Tú eres, Señor el pan de vida CLN 041Gustad y ved;
Oh Señor delante de ti. (Cantos varios): Señor, yo no soy digno CLN 0 40;
Final: Alegre la mañana (Cantos varios) Id y enseñad CLN 409  

Recursos – Ofertorio Domingo IV de Tiempo Ordinario

PRESENTACIÓN DE UNA COPA

(Un miembro cualquiera de la comunidad hace esta ofrenda, consistente en una copa de cristal bien limpia. Tras dársela al Presidente, dice:)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, yo te ofrezco hoy, en nombre de toda la comunidad y de cada uno de nosotros y de nosotras, esta copa bien limpia, que transparenta su fondo. Con ella va nuestro deseo de ser coherentes y rechazar el fariseísmo en sus múltiples expresiones, que dice lo que no cree y menos aún practica lo que predica.

PRESENTACIÓN DE UNOS EVANGELIOS

(Conviene que lo presente algún agente de la evangelización)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor, te traigo y te ofrezco estos Evangelios y, con ellos, nuestra decisión firme de seguirlos y seguir los pasos de tu Hijo Jesucristo. Ellos son el libro de tus discípulos y discípulas, nuestro libro. De ellos dependen nuestras personas y nuestras vidas. Su cumplimiento lo queremos vivir como la ofrenda de nuestras personas, de nuestro ser y de nuestra existencia. Hoy, queremos unir nuestras vidas a la de tu Hijo Jesucristo. Seguro que Tú, así, nos las aceptas incondicionalmente, pues en tu Hijo se complementa lo que, por nuestra debilidad e infidelidad, somos incapaces de realizar. Lleva, Señor, nuestros deseos a la concreción de la realidad. Para ello te pedimos tu Espíritu Santo, que será nuestra fortaleza.

PRESENTACIÓN DE UN RECIPIENTE CON LEVADURA

(Debe hacer la ofrenda una persona adulta de la comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro, yo te traigo este pequeño recipiente lleno de levadura, una sustancia capaz de transformar una gran cantidad de masa. Y lo hago en nombre de los cristianos y cristianas militantes en esa lucha por crear una sociedad más humana, más igualitaria y más solidaria; esto es, más justa y para todos y para todas. Te ofrecemos las vidas de tantas personas que viven y trabajan para que todo esto sea verdad. Y haznos a nosotros y a nosotras con capacidad de entrega y de servicio para seguir adelante en la causa del Evangelio.

PRESENTACIÓN DE UNA JARRA DE AGUA

(Conviene que sea una jarra de cristal, para que se pueda ver el agua que contiene. La presenta una persona de la Comunidad)

ORACIÓN – EXPLICACIÓN: Señor y Padre nuestro: Jesús nos recuerda en el evangelio, que un vaso de agua dado con amor no quedará sin recompensa. Te presento, en nombre de toda la Comunidad, esta jarra de agua, como expresión de tantos gestos de amor y de fraternidad como se viven en nuestro mundo; muchos de estos gestos, son callados y ocultos. Pero también te ofrecemos con esta jarra nuestro compromiso, concreto y generoso, de ser cercanos y cercanas y solidarios y solidarias, mujeres y hombres que comparten en la sencillez de la vida. Te pedimos que nos ayudes en esta tarea.

Oración de los fieles – Domingo IV de Tiempo Ordinario

Ponemos nuestras peticiones ante el Señor, confiando en que Él las escucha cuando las hacemos en nombre de Jesús.

ESCÚCHANOS PADRE

1. – Por la Iglesia para que no deje de renovarse y ser testimonio para el mundo, acogiendo con amor a todos los hombres. OREMOS

2. – Por el Papa Francisco, los obispos, los sacerdotes y diáconos, para que su ministerio lo pongan al servicio de todos con humildad y amor. OREMOS

3. – Por todas las naciones pobres que tanta ayuda necesitan, que el Señor mueva el corazón de todos los que viven en la prosperidad para que les ayuden en sus necesidades. OREMOS

4. – Por las familias, por las que viven sin amarse, por los hijos que crecen sin ver un clima de cariño, para que el Señor les conceda la gracia de la reconciliación. OREMOS

5. – Por la paz del mundo. Que los violentos y los que les suministran las armas, tomen conciencia de que todos queremos vivir en la tranquilidad y la libertad. OREMOS

6. – Por todos nosotros que compartimos esta eucaristía, para que vivamos unidos y demos ejemplo al mundo de servicio, de amor y de paz. OREMOS

Dios Todopoderoso que has dado la vida por amor a todos los hombres, escucha nuestras oraciones y envíanos tu espíritu de verdad y fraternidad.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén


Señor, hemos leído que hasta los demonios te obedecen, y sabemos que tu poder es eterno. Confiados en que tu lo puedes todo te presentamos nuestras oraciones. Repetimos:

TU ERES LA SALVACIÓN, SEÑOR.

1. – Por el Papa Francisco, los obispos y todos los dedican su vida a proclamar el evangelio de Cristo para que sean sus palabras fieles a la única Palabra. OREMOS

2. – Por los esposos, para que como sugiere Pablo, estén siempre dispuestos a contentarse uno al otro. OREMOS

3. – Por los gobernantes y los pueblos para que sean capaces de escuchar la Palabra de Dios y trabajen sin descanso por la Paz. OREMOS

4. – Por los que viven atormentados, son desdichados, sufren, por los que se sienten apenados, para que Cristo, el único que puede, les libre de sus sufrimientos. OREMOS

5. – Por los niños y los jóvenes para que nunca les falte un profeta que les enseñe el camino de Cristo. OREMOS

6. – Por nosotros aquí reunidos y cuantos se reúnen en torno al Pan vivo, para que realmente escuchemos hoy su voz. OREMOS

Padre acoge estas súplicas que el pueblo te presenta, y haz que siguiendo las palabras de tu Hijo, hagamos crecer el Reino que el sembró. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.

Comentario al evangelio – Santos Timoteo y Tito

Hoy celebramos la fiesta de San Timoteo y San Tito. “Querido hijo”, comienza la carta que San Pablo dirige a Timoteo. Hay una cercanía, un cariño y una profundidad espiritual tremendas en ella. Timoteo es un hijo querido a quien se siente entrañablemente unido Pablo. La fe compartida en Cristo y el amor que nace de saberse hermanos en Él crea unos lazos muy profundos. Pero aún más que hermanos: entre Pablo y Timoteo hay una relación de padre a hijo. Pablo ha sido padre en la fe y en la vocación de Timoteo; también ha sido Pablo quien impuso sus manos sobre Timoteo, compartiendo con él el envío recibido por el Espíritu. Aunque no es el único que le vio nacer en la fe: también su madre y su abuela, a las que también alude la carta…

Y es que la fe, al igual que cada modo concreto de vivirla, aunque son dones en último término de Dios, los recibimos de otros que nos los transmiten: nuestros padres, madres o abuelos en la fe y en la vocación. La vivencia de la fe, al igual que las llamadas de Dios, nos llegan mediadas por otros que, en momentos o etapas concretas de nuestra historia personal, nos ayudaron a vivirlas compartiendo con nosotros sus propias vivencias de fe. Todos podemos recordar a esas personas. Es un buen día hoy para dar gracias a Dios y pedirle por ellos y ellas. Y si podemos también, para darles las gracias directamente.

También es un buen día para recordar a otros a los que nosotros hemos transmitido nuestra fe o la inquietud de una posible llamada de Dios. Oremos, como Pablo, por ellos, alegrémonos con ellos, demos gracias a Dios por ellos. Y continuemos transmitiendo el Espíritu con nuestra vida, nuestras manos y nuestra palabra a todos los que podamos, “reavivando” así “el don recibido de Dios”. Y a seguir tomando parte “en los duros trabajos del Evangelio”. Que el Señor, y los Santos Timoteo y Tito, nos ayuden a hacerlo.

Javier Goñi, cmf