Vísperas – Miércoles IV de Tiempo Ordinario

VÍSPERAS

MIÉRCOLES IV DE TIEMPO ORDINARIO

INVOCACIÓN INICIAL

V/. Dios mío, ven en mi auxilio
R/. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. 
Como era en el principio, ahora y siempre, 
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

Todo en estado de oración parece.
La santidad, que empapa todo el aire,
rebosa de los cielos como de ánfora,
y se filtra en las venas del deseo.

Todo sube en afán contemplativo,
como a través de transparencia angélica,
y lo más puro que hay en mí despierta,
sorbido por vorágine de altura.

Tiene alas la tarde, unción y llama.
Todo yo en la plegaria he naufragado;
se levantan mis manos como lámparas;
por el silencio, el corazón respira.

Se ha encendido el crepúsculo en mi frente,
y la lumbre de Dios transe mi carne.
Gloria al Padre, y al Hijo. y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 138: DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES Y LO VE TODO

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa;
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Señor, tu saber me sobrepasa

SALMO 138

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío,, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los dos por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta.

CÁNTICO de COLOSENSES: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CRIATURA

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.

Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.

Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.

Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.

Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.

Ant. Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en él.

LECTURA: 1Jn 2, 3-6

En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que guardamos sus mandamientos. Quien dice: “Yo lo conozco”, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como vivió él.

RESPONSORIO BREVE

R/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
V/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

R/ A la sombra de tus alas escóndenos.
V/ Como a las niñas de tus ojos.

R/ Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
V/ Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los humildes.

PRECES

Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:

Alégrense todos los que esperan en ti, Señor.

Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo;
— haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.

Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus misterios,
— concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.

Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos
— sigan con fidelidad a tu Hijo.

Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer,
— guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
— concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.

Todos juntos, en familia, repitamos las palabras que nos enseñó Jesús y oremos al Padre, diciendo:
Padre nuestro…

ORACION

Acuérdate, Señor, de tu misericordia y, ya que a los hambrientos los colmas de bienes celestiales, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

CONCLUSIÓN

V/. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

Lectio Divina – Miércoles IV de Tiempo Ordinario

1.-Introducción.

Señor, vengo a estar contigo. No me han traído aquí mis pies sino mi corazón. Me gusta estar contigo, me encanta poder ofrecerte un rato de mi tiempo. Y no sólo me gusta sino que lo necesito. El día que no estoy contigo vivo todo el día fuera de mí, no me aclaro, no me centro, no me encuentro. Y ya, de entrada, te digo que te doy gracias porque no puedo vivir sin ti.

2.- Lectura reposada del evangelio. Marcos 6, 1-6

Salió Jesús de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.

3.- Qué dice el texto.


Meditación-reflexión

Jesús levanta preguntas entre la gente: «¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? Cuando hay preguntas puede haber respuestas. Pero ¿y si los cristianos no levantamos preguntas? Es que somos “luz que no alumbra”. Somos “sal que no da sabor”. La gente “se sorprendía” de las palabras y de los hechos de Jesús. Era gente sencilla, humilde, abierta siempre al don de la Palabra.

Pero también había personas, las de su pueblo, los más conocidos, que no creían. Y Jesús se asombraba de la poca fe. En el evangelio hay pocas cosas que sorprendan a Jesús. Los pecados no le sorprenden ni le asustan.  Puede perdonarlos. Si se trata de enfermos, puede curarlos. Si le llevan un muerto, desdramatiza la muerte. Y dice que se trata de un sueño. Lo que realmente sorprende a Jesús es “la falta de fe”. Es posible que nosotros, los de casa, los que le oímos todos los días, los que le tocamos en la Eucaristía, no creamos de verdad. Me pregunto: ¿Estará Jesús sorprendido de mi poca fe?

¿Por qué no le sorprendo yo a Él con mi fe inquebrantable, con   mi amor de excelencia, con mi oración de acción de gracias, con mi vida de entrega y servicio gratuito a los demás? ¿No me parece bonito dar a Dios alguna sorpresa que le agrade? 

Palabra del Papa.

«Los cristianos que piensan la fe como un sistema de ideas, ideológico: también en el tiempo de Jesús los había. El apóstol Juan dice de ellos que son el anticristo, los ideólogos de la fe, de cualquier signo que sean. En aquel tiempo había gnósticos, pero había muchos… Y así, estos que caen en la casuística o estos que caen en la ideología son cristianos que conocen la doctrina, pero sin fe, como los demonios. Con la diferencia que ellos tiemblan, estos no: viven tranquilos. La fe lleva siempre al testimonio. La fe es un encuentro con Jesucristo, con Dios, y de allí nace y te lleva al testimonio. Y esto que el apóstol quiere decir: una fe sin obras, una fe que no te implique, que no te lleve al testimonio, no es fe. Son palabras y nada más que palabras». Cf Homilía de S.S. Francisco, 21, febrero, 2014) en Santa Marta).

4.- Qué me dice hoy a mí este evangelio. (Guardo silencio)

5.- Propósito. Me tomaré muy en serio si la gente se cuestiona, se pregunta, cuando ve las obras que hago.

6.- Dios me ha hablado hoy a través de su Palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración

Señor Jesús, ¿qué importancia le doy a tu Palabra? ¿Es ella la brújula en mi toma de decisiones? ¿Es mi fortaleza cuando aparecen las contrariedades? Ayúdame a buscarte en la lectura atenta y fervorosa de la Sagrada Escritura, libro vivo donde puedo aprender a conocerte, amarte y seguirte. Pero debo partir de este testimonio: La Biblia la entiende bien sólo aquel que la lleva a la práctica.  

ORACIÓN EN TIEMPO DE LA PANDEMIA.

Señor Resucitado: Mora en cada uno de nuestros corazones, en cada enfermo del hospital, en todo el personal médico, en los sacerdotes, religiosos y religiosas dedicados a la pastoral de la salud, en los gobernantes de las naciones y líderes cívicos, en la familia que está en casa, en nuestros abuelos, en la gente encarcelada, afligida, oprimida y maltratada, en personas que hoy no tienen un pan para comer, en aquellos que han perdido un ser querido a causa del coronavirus u otra enfermedad. Que Cristo Resucitado nos traiga esperanza, nos fortalezca la fe, nos llene de amor y unidad, y nos conceda su paz. Amén

Lectura continuada del Evangelio de Mateo

Mateo 3, 13-17

13Entonces aparece Jesús, [que viene] de Galilea al Jordán, donde Juan, para ser bautizado por él.

14Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”.

15Pero, respondiendo, Jesús dijo: “Déjalo ya, porque conviene que cumplamos toda justicia”.
Entonces le dejó.

16Jesús, habiendo sido bautizado, de inmediato subió del agua; y he aquí que los cielos fueron abiertos y vio al Espíritu de Dios bajando en forma de paloma y viniendo sobre él.

17Y he aquí que una voz de los cielos dijo: “Este es mi hijo amado, en quien me complazco”.

Este relato es prolongación de la escena anterior. O, más exactamente, después de haber descrito en 3,1-12 la situación, la personalidad de Juan, su bautismo y su predicación, Mateo inicia el relato de Jesús. Con el término «aparece» vuelve deliberadamente a 3,1 e introduce al personaje, al «más fuerte», al que se había referido Juan. El texto se relaciona, pues, estrechamente con la escena anterior y es su culminación. Con el v. 15 anticipa 5,17; con el v. 17 anticipa 17,5.

  • Jesús llega de Galilea al Jordán con la intención de hacerse bautizar por Juan pero este trata de impedírselo: no puede bautizar al más fuerte, al portador del Espíritu y al que bautizará con fuego. Jesús responde con una frase que contiene un postulado central de la teología mateana; así que el v. 15 es importante porque aquí aparece la primera frase de Jesús en el evangelio. En este sentido tiene el carácter de una «señal»: en adelante, los lectores estarán especialmente atentos a lo que diga Jesús acerca de la «justicia».
  • En la breve frase de Jesús los conceptos clave son «justicia» y «cumplir». «Justicia» es un concepto central mateano. Significa una exigencia jurídica que es preciso cumplir y en cuanto al contenido, se refiere a la voluntad divina en su globalidad, expuesta por el Jesús mateano. «Toda justicia» no es la justicia especial del Hijo de Dios, sino «todo lo que es justo». «Toda justicia» no consiste en el bautismo de Juan, sino que más bien este forma parte de ella. La frase adquiere un carácter programático: Jesús, obediente a la voluntad de Dios, se convierte en el modelo y ejemplar de los cristianos. Por su parte, hay que partir del significado de «cumplir» en el sentido de «llevar a la práctica». Pero la elección de la palabra es importante Mateo utiliza el término «hacer» (la voluntad) o «guardar» (los mandamientos) para la conducta de los discípulos y retiene el término «cumplir» para aplicarlo solo a Jesús. Sin duda apunta el matiz de que Jesús realizó a la perfección la voluntad de Dios.
  • Mateo otorga al acto del bautismo menos importancia que Marcos. Al adoptar la fórmula de la «apertura» del cielo presenta los sucesos del bautismo, no como visión, sino como acontecimiento palpable.
  • El clímax del relato mateano del bautismo es la proclamación de la voz del cielo en v. 17. Jesús ya era, en Mateo, desde su nacimiento, Hijo de Dios. Así, la voz del cielo no se dirige a Jesús, que sabe perfectamente a qué atenerse, sino más bien a Juan el Bautista y, sobre todo, a la masa del pueblo, es decir, a la comunidad cristiana. Lo más importante es que la filiación divina de Jesús cobra aquí un nuevo acento. El Hijo de Dios es no sólo el revelado desde el cielo, sino sobre todo el obediente y sumiso a la voluntad de Dios. Esta idea es tan importante para Mateo que la reitera en la sección siguiente (las tentaciones) como idea central. Incluso el final del relato de la pasión propone la misma interpretación de la filiación divina de Jesús (27,43.54). Encontramos aquí la segunda inclusión cristológica fundamental del evangelio de Mateo. Junto al «Dios con nosotros» (1,23 y 28,20), es el Hijo de Dios obediente el que confiere a todo el evangelio el marco cristológico.
  • Mateo presenta intencionadamente la conducta de Jesús al comienzo de su evangelio. Jesús es el obediente y humilde. A esta obediencia de Jesús responde Dios con su proclamación: «Este es mi Hijo amado». La singularidad de Jesús no consiste, en nuestro texto, en la preexistencia, ni en la generación milagrosa -no central para el evangelista-, sino en su obediencia singular. Dios da su respuesta a esta obediencia perfecta.
  • El camino de los cristianos es, en el evangelio de Mateo, el camino práctico que lleva a la perfección (cf. 5,48). Ese camino sigue las exigencias de una justicia superior (cf. 5,20). A ella se le promete la entrada en el reino de los cielos. En este camino precede Jesús a sus discípulos. Él inicia el evangelio como obediente: él cumple toda justicia. Dios le responde, como responderá a los discípulos que cumplan la voluntad del Padre. También el camino de los discípulos hoy aparece definido como camino de la obediencia concreta, terrena.

Comentario – Miércoles IV de Tiempo Ordinario

(Mc 6, 1-6)

Este texto muestra a Jesús como una verdadera paradoja; por una parte se manifestaban en sus prodigios y en sus palabras el poder y la sabiduría de Dios, pero por otra parte no tenía un reconocimiento en la sociedad, no ocupaba ningún puesto importante y pertenecía a una familia pobre y sencilla. ¿Podía ser el Mesías alguien que desde niño había caminado por sus calles y había compartido sus vidas simples, ocultas, ignoradas por todos? ¿Podía ser el Rey esperado alguien que era también uno más, uno cualquiera? Finalmente, estas preguntas se convierten en incredulidad, y Jesús ve limitado su poder a causa de esa falta de fe que no le permite hacer prodigios en su propia tierra. Es fascinante ver al mismo Hijo de Dios que “se extrañaba de la incredulidad de ellos”.

Cuando Jesús dice que un profeta es despreciado solamente en su tierra (“nadie es profeta en su tierra”), en realidad no estaba afirmando algo que sucede siempre de esa manera, sino que tomó un refrán popular para que se dieran cuenta de lo que estaba sucediendo en ese momento: que lo despreciaban porque no eran capaces de descubrir las cosas grandes que a veces se presentan en medio de la sencillez de la vida y a través de las personas que uno se encuentra en el camino cotidiano.

Igualmente, algunas personas no crecen en la vida espiritual porque están esperando ocasiones extraordinarias o llamativas para entregarse a Dios, como si él no se hiciera presente en lo sencillo y cotidiano. Vale la pena recordar esta exhortación de San Francisco de Sales: “Las grandes ocasiones de servir a Dios se presentan raramente, pero las pequeñas son de cada día. Si haces las cosas cotidianas en nombre de Dios todo estará bien. Sea que comas o duermas, te diviertas o trabajes, todo en unión con Dios está bien”.

Oración:

“Mi Salvador, quiero contemplar tu santa humanidad, admirarme por la sencillez que guardaba tu infinita gloria; reconocer que realmente te hiciste igual a mí, con los límites de mi pequeña existencia terrena”.

 

VÍCTOR M. FERNÁNDEZ
El Evangelio de cada día

Comentario Domingo V de Tiempo Ordinario

Oración preparatoria

Por tu bondad, Señor y Hermano Jesús:

Concédenos escuchar tu Palabra con el corazón abierto y con nuestro ser entero orientado a Ti.

Haz que nos sea:
– luz en el caminar de nuestra vida,
– fortaleza en la lucha diaria,
– nuestro gozo en los sinsabores de nuestra existencia AMEN.

Mc 1, 29-39

«29Y, de inmediato, saliendo [Jesús y sus discípulos] de la sinagoga, fue a la casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan.

30La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y de inmediato le hablan de ella. 31Y, acercándose, la levantó cogiéndole de la mano.
Y le dejó la fiebre y les servía.

32Al atardecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. 33Y estaba la ciudad entera agolpada a la puerta.

34Y curó a muchos enfermos que tenían diversos males y expulsó muchos demonios, y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.

35De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar desértico y allí se puso a orar.

36Y fueron a buscarle Simón y sus compañeros y, 37al encontrarlo, le dicen: “Todos te buscan”.

38Y les dice: “Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para proclamar también allí, porque para eso he salido.

39Y fue por Galilea entera, proclamando en sus sinagogas y expulsando los demonios».

PALABRA DE DIOS 

 

CONTEXTO

El evangelio de este domingo es continuación del evangelio del domingo pasado. Jesús, después de sanar a un endemoniado en la sinagoga de Cafarnaún (1,21-28), continúa haciendo presente la nueva realidad de la soberanía salvadora de Dios. La fiebre de la suegra de Simón, todo tipo de enfermedades y los demonios (= espíritus inmundos) salen derrotados tras el encuentro con Jesús. La narración continuará con la curación de un leproso, episodio con el que termina el capítulo 1º del evangelio de Marcos, narrado de forma trepidante y con gran incidencia de las curaciones de Jesús.

TEXTO

Está formado por tres pequeñas unidades textuales (perícopas): 1) La curación de la suegra de Simón; 2) Un sumario o resumen de actividad de Jesús, de curaciones y exorcismos; 3) Un (des)encuentro de Jesús y sus primeros discípulos. Cada perícopa tiene su peculiaridad. En la primera, la curación de la suegra de Simón, aparece un gesto típico de Jesús: tomar de la mano y levantar. Jesús capacita a las personas para vivir cabalmente, enteramente, su proyecto vital; y, en esta ocasión, es servir (una característica esencial del discipulado en Mc). En la segunda, en la que continúa la confrontación entre la fuerza de Dios transmitida por Jesús y las fuerzas demoníacas, abocadas al fracaso, hay un elemento perturbador: le llevan todos los enfermos y endemoniados, pero Jesús sana a muchos. Un elemento que se presenta más explícito en la tercera, en la que los discípulos quieren marcar la ‘agenda’ de Jesús, y él se resiste (‘todos te buscan’ =/= ‘vámonos a otra parte’). Adelantar la identidad de Jesús (como hacen los demonios) o marcar la agenda de Jesús (como hacen los discípulos) son una manera de atrapar a Jesús en nuestros intereses, lo cual es combatido enérgicamente en el evangelio de Marcos, donde Jesús, maestro y señor, siempre va por delante, marcando el camino.

ELEMENTOS A DESTACAR

• Los escenarios: la proclamación de la soberanía de Dios no se limita a los espacios sagrados (sinagoga), sino que se extiende a los ámbitos naturales donde está la gente (casa). Nuestro seguimiento de Jesús tiene que abarcar todos los espacios en los que nos movemos. ¿Es así?

• Los verbos de movimiento: Jesús no para en su misión de hacer presente la nueva realidad salvadora de la soberanía de Dios (cf. Sal 97: “Dios reina, la tierra goza”). En su continuo ‘ir y venir’ hay una llamada a nuestro empeño por llevar la presencia salvadora de Dios siempre y en todos los sitios.

• La insistencia en las actividades de Jesús: proclamar, curar, expulsar demonios: hacer presente la soberanía de Dios, sanar por fuera y por dentro a las personas. ¿Son así nuestras actividades ‘comunes’? Notad que si recomenzamos a leer el evangelio desde el versículo 21, veremos que, desde 1,21 a 1,39, final del evangelio de hoy, se nos narra “un día cualquiera” de Jesús, que se conoce como “la jornada de Cafarnaún”. ¿Qué tiene que ver con “un día cualquiera de nuestra vida”? ¿Qué podríamos hacer para que se parecieran más?

• Las oposiciones que se insinúan (o más que eso) en el evangelio (‘todos-muchos’; ‘te buscan-vamos a otra parte’) preparan el terreno para el desarrollo dramático del evangelio y crean en el lector una tensión narrativa que le pide seguir adelante en su lectura. Indican que siempre corremos el peligro de utilizar a Jesús, cuando realmente él tiene que ser el Señor de nuestras vidas.

 

Paso 1 Lectio: ¿Qué dice el texto? Atiende todos los detalles posibles. Imagina la escena. Destaca todos los elementos que llaman la atención o te son muy significativos. Disfruta de la lectura atenta. Toma nota de todo lo que adviertas.

 

Paso 2 Meditatio: ¿Qué me dice Dios a través del texto? Atiende a tu interior. A las mociones (movimientos) y emociones que sientes. ¿Algún aspecto te parece dirigido por Dios a tu persona, a tu situación, a alguna de tus dimensiones?

 

Paso 3 Oratio: ¿Qué le dices a Dios gracias a este texto? ¿Qué te mueve a decirle? ¿Peticiones, alabanza, acción de gracias, perdón, ayuda, entusiasmo, compromiso? Habla con Dios…

 

Paso 4 Actio: ¿A qué te compromete el texto? ¿Qué ha movido la oración en tu interior? ¿Qué enseñanza encuentras? ¿Cómo hacer efectiva esa enseñanza?

Para la catequesis – Domingo V de Tiempo Ordinario

V Domingo Tiempo Ordinario

Job 7, 1-4, 6-7; Salmo 147, 1-2.3-4.5-6; 1 Corintios 9,16-19, 22-23; Marcos 1, 29-39

Jesús sana la suegra de Pedro

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo:” Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el evangelio, pues para eso he venido” Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.

Reflexión

Jesús sale de la sinagoga y va a casa de Simón y Andrés. ¿Qué hace allí? Sana a la suegra de Simón que estaba enferma con fiebre. ¿Qué hace la suegra cuando la sana? (Sirve a Jesús.) Al atardecer, muchos llevaron a enfermos y poseídos del demonio para que Jesús los sanara. ¿Por qué Jesús los sana? Jesús los ama mucho y tiene compasión de ellos. También, estos milagros en el futuro serán confirmación que Él es Dios. Pero Jesús no deja que los demonios hablen para que no dijeran quien era Él. ¿Por qué Jesús no quiere que sepan? Quizás porque ellos esperaban que el Mesías los liberara de los Romanos que los tenían oprimidos y fuera como el rey David, levantando al Pueblo de Israel políticamente. Todavía tenía que enseñarles con su vida para qué vino el Hija de Dios. ¿Para qué vino Jesús, el Mesías? Para predicar, servir, y enseñarnos el amor de Dios muriendo en la cruz pagando por nuestros pecados y abriendo las puertas del Cielo. Cuando los apóstoles lo encontraron orando, lo apuraron porque muchos enfermos lo esperaban; pero Jesús quiso seguir predicando el evangelio en otros pueblos, ¿Por qué? El predicaba que el Reino del Cielo estaba cerca, y que se devuelvan a Dios. Jesús vino a salvar almas; y enseñarnos como amar y servir. ¿Cómo podemos servir a Jesús como lo hizo la suegra de Pedro? Compartir.

Actividad

En la siguiente página, poner en orden la historia; hablar de cómo pedirle sanación a Jesús, especialmente para nuestro corazón. Hacer que los niños hagan tarjetas para alegrar a alguien enfermo en sus familias o amistades. Que hagan un compromiso de orar por esa persona todos los días de esa semana.

Oración

Señor tú viniste a nuestra tierra para enseñarnos a servir y amar a nuestros hermanos. También, sanaste a muchos enfermos de cuerpo y espíritu. Gracias por tu Amor. Ayúdame a servir y amar como Tu. Amen.

¿Qué me quiere decir hoy Jesús?

Curación de la suegra de Simón – Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y poseídos. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontraarlo, le dijeron: – Todo el mundo te busca. El les respondió: – Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he venido. Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios

Explicación

Durante unos años Jesús recorrió los pueblos de Galilea haciendo, sobre todo, dos cosas: anunciar la bondad y el cariño de Dios Padre, y librar a las personas de todo mal que pudiera afectarlas. En el evangelio de hoy se dice que sanó a la suegra de Pedro, curó a muchos enfermos y estaba siempre disponible para atender a cuantos le pedían ayuda. Y además siempre encontraba algún rato para estar con su Padre Dios y mantener con él una relación estrecha y cariñosa, porque eran uña y carne.

Evangelio dialogado

Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.

NARRADOR: Al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. De camino comentaban.

SANTIAGO: No olvidaré nunca lo que hizo Jesús en la Sinagoga.

JUAN: Yo tampoco lo olvidaré ¡Hasta el Rabino dio gracias a Yahvé!

SANTIAGO: ¡Está claro que Jesús es el más grande!

JESÚS: ¡Basta ya, Santiago, sólo es grande Yahvé!

JUAN: Pues para nosotros tú eres el mejor

SANTIAGO: Y para nuestros amigos también. ¿A que sí…, a que Jesús es el mejor?

NARRADOR: Entretenidos en tal conversación llegaron a la casa de Simón.

SIMÓN: ¡Bienvenidos a mi casa, amigos!

JUAN: ¿Y tu suegra, Simón? Nos han dicho que estaba enferma.

SIMÓN: Es verdad, lleva muchos días con fiebre y no le baja.

NARRADOR: La buena mujer al oír que había llegado Jesús, se levantó.

PEDRO: Madre, no sé por qué te levantas, seguro que te pondrás peor.

SUEGRA: ¡Déjame, hijo! quiero ver a Jesús.

JESÚS: Me alegro mucho de verte. ¿Cómo te encuentras?

SUEGRA: Bastante mal, Jesús, pero me gusta estar contigo.

JESÚS: Lo sé. Ahora escucha: tu enfermedad ha desaparecido.

SUEGRA: ¿De verdad?… ¡Es cierto! ¡Estoy muy bien! ¡Gracias, gracias, Jesús!

JUDÍO 1: ¡Maestro! ahí fuera hay mucha gente que desea hablarte.

JESÚS: Diles que pasen

NARRADOR: Jesús curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios.

JESÚS: Todos estáis curados. ¡Id en paz!

SUEGRA: Es muy tarde, Jesús. ¿Por qué no descansáis un rato?

JESÚS: Sí, está bien, descansaremos un poco.

NARRADOR: Y Jesús se retiró a orar.

JESÚS: ¡Gracias, Padre, por todo lo que me das! Por los amigos y la alegría de los enfermos. Sé que me quieres mucho. ¡Gracias, Padre!

NARRADOR: Jesús se levantó de madrugada y los discípulos le suplicaban que se quedara más tiempo, pues la gente y los enfermos acudían de todas partes. Jesús les respondió:

JESÚS: ¿Aún no habéis entendido nada, amigos? He venido para ayudar a todos, no a unos pocos. Vámonos de aquí.

NARRADOR: Recorría la comarca, predicaba en las sinagogas y expulsaba los demonios.

Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

Comentario al evangelio – Miércoles IV de Tiempo Ordinario

La carta a los Hebreos parece dirigida a una comunidad que pasa por tribulaciones; no nos es dado saber dónde está esa Iglesia, cuáles son sus proporciones, cuál la causa de su sufrimiento, etc. Probablemente se trate de una Iglesia perseguida, como tantas otras a lo largo de la historia, y que quizá se pregunta por qué Dios la abandona a ese dolor o humillación.

Es difícil describir la relación de Dios con el sufrimiento humano; es un misterio. Pero de lo que no hay duda es de que hay diversas formas de afrontar el dolor: con fortaleza y gallardía que lo cualifican, o con derrotismo y desánimo, que lo convierten en deshumanizador. Por eso una misma experiencia puede hacer crecer a una persona, en lo humano y en la fe, y hundir a otra en el abismo del sinsentido. El autor de Hebreos sabe que Dios quiere “amigos fuertes” (Sta. Teresa), y que, sin excepción, todo cristiano es seguidor de un crucificado que por la cruz ascendió a la gloria.

El evangelio nos describe una escena muy presente en la mente de toda la Iglesia primitiva, que luego cada evangelista redactó con matices distintos. En Marcos aparece Jesús como de sopetón hablando a sus compaisanos, a quienes deja admirados. Lucas prepara mejor el discurso: el arquisinagogo invita a Jesús a hacer la lectura, éste la toma del profeta Isaías y seguidamente la comenta… Es uno de los pasajes evangélicos que nos informan de que Jesús sabía leer, cosa rara en aquella sociedad y que por lo general requería un cierto nivel económico para poder pagarse un maestro (quizá la presentación corriente de la familia de Jesús como muy pobre deba ser revisada. El hecho de que él no tuviese donde reclinar la cabeza [Lc 9,58] no responde a una miseria forzada, sino a una opción personal “contracultural”, que invita a otros a ser libres).

Muchos de los asistentes a la sinagoga no debían de tener información sobre la alfabetización de Jesús (Jn 7,15: “¿Cómo es que entiende de letras sin haber estudiado?”), y mucho menos sobre su preparación para explicar la Escritura; no había sido discípulo de un escriba, sino de un profeta, Juan el Bautista, quien, seguramente, le acrecentó la pasión por la causa de Dios y quizá también recursos oratorios. El hecho es que Jesús causa a la vez admiración y rechazo. No es sin más el orgullo de su aldea; por el contrario, le descalifican (según Lc 4,29,  intentan despeñarle).

Aquí Jesús comienza a correr la suerte típica del profeta. Buscan la forma de acallarlo, pues el profeta no suele dejar tranquilos a sus oyentes: hace despertar, combate rutinas, incomoda, corrige y reprocha… Se buscan la forma de desautorizarlo, en el caso de Jesús mediante la familia; ¿cómo va a ser profeta procediendo de una casa tan normal? Era quizá el único recurso que tuvieron al alcance, dada la vida irreprochable de Jesús.             Nos puede suceder a diario. Hace unas semanas preguntaba yo acerca de una persona concreta, llena de cualidades y de conducta enteramente edificante, por qué no siempre gozó del reconocimiento que habría sido de esperar. El interrogado me respondió sabiamente: quizá haya que contar con la posibilidad de envidia ante sus cualidades; por otro lado, una vida tan íntegra, ¿era soportable a los mediocres? Frente al reproche se busca defensa: “Lo que en el intachable era gracia, a otros quizá les resultaba amenaza”.

Severiano Blanco cmf